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¿Quién ve un árbol caído en la vía a las cinco de la mañana?

El árbol ya está en la carretera y nadie lo sabe

5:10 a. m., después de una noche de viento de las llanuras. A la salida del pueblo, un árbol se vino abajo y ocupa los dos carriles con todas las ramas, y hay ramas sueltas regadas por el pavimento. La cámara del poste lo viene viendo desde el primer minuto. El primer carro que llegue por ese lado viene a sesenta millas por hora, y la curva le tapa la vista hasta sesenta pies antes.

11 cámaras en 4 sectores

Así se le pide

«Avísame si cae un árbol a la vía y dime cuántos carriles quedaron cortados.»

Hasta que alguien se lo topa de frente, no hay llamada. Con suerte ese alguien frena y marca; sin suerte hay un choque y encima el carril queda cerrado con el carro adentro. La escena tiene además otras versiones con la misma raíz: un árbol atravesado en un canal que empieza a embalsar agua atrás, o una rama grande recargada sobre una vía. Lo que se repite en todas es el hueco: desde que cae hasta que alguien lo sabe solo se puede tener suerte.

Se decide una vez

Una sola conversación deja escritas tres cosas, y después corren en toda la red. Qué cuenta como obstrucción. En qué tramos pesa de verdad, porque una recta con visibilidad larga no es lo mismo que una salida de curva. Y quién recibe según la hora, ya que el turno de las cinco de la mañana no es el de mediodía. De ahí en adelante corre igual en las noches de viento y en las tranquilas, sin que nadie tenga que acordarse de mirar más cuando el pronóstico viene feo.

Entender esto no cuesta nada: o el árbol ocupa el paso o no lo ocupa. Lo que cuesta es que ocurre donde no hay nadie mirando y a la hora en que menos gente hay mirando, porque el viento y el agua no llegan a mediodía. Justo esa noche el centro de monitoreo tiene cuatrocientas cámaras encendidas y dos personas de turno.

Y el mismo objeto tiene tres vidas distintas. Sobre el pavimento corta carriles. Atravesado de muro a muro en un canal detiene el agua y la hace subir donde no debía. Recargado sobre una vía es otra cosa todavía. La consecuencia cambia; lo que no cambia es que alguien tiene que ir a quitarlo y que cada minuto que se tarda en saberlo sale más caro.

Lo que IRIS afirma es corto: en esa zona hay algo grande que antes no estaba, no se mueve, ocupa tantos carriles y está desde tal hora. La especie del árbol le da igual y a quien tiene que salir también. El aviso llega con la cámara abierta y con eso ya se decide si va un señalamiento, una máquina o una cuadrilla.

Y después está la mitad de la que casi nadie habla: la reapertura. Cuando termina el trabajo, alguien tiene que afirmar que el paso quedó libre, y eso hoy se resuelve con una llamada por radio de quien ya va camino de la siguiente incidencia. La misma cámara que vio caer el árbol muestra el carril vacío, y quien está en la sala lo comprueba sin mover a nadie. En una noche con seis incidencias abiertas, eso es una hora menos de carretera cerrada.

Qué cambia

Lo que se gana es el orden de los enterados. Hasta ahora, el primero en saberlo era quien se topaba el árbol de frente, y el aviso llegaba después del susto. Ahora el primero es la cámara, con la carretera todavía vacía, y eso cambia lo que sale del centro de monitoreo: un señalamiento y una motosierra en vez de una ambulancia y una grúa. Y queda escrito a qué hora cayó y cuánto tomó despejarlo, que es lo que después hay que explicar.

Dónde lo vimos

  • Un árbol se vino abajo desde la jardinera y ocupa los dos carriles con todas las ramas. Los carros quedaron detenidos de un lado y del otro y hay ramas sueltas por el pavimento.

    CAM-33Árbol caído sobre los dos carriles

    «Avísame si cae un árbol a la calle y dime cuántos carriles quedan cortados.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Un árbol entero, arrancado de raíz, quedó atravesado de muro a muro dentro del canal: la copa contra una orilla y el cepellón encajado en la otra. Detrás, el agua se paró y se puso oscura; delante sale a presión y hace espuma. Dos trabajadores con casco arman una barricada y ponen conos para cerrar el paseo, y desde la baranda de enfrente unos cuantos se quedaron mirando. IRIS ve que la sección de paso está taponada y cuánto subió el agua por detrás.

    CAM-176Un árbol entero cruzado de muro a muro en el canal

    «Avísame si algo grande se queda atravesado en el canal y el agua empieza a acumularse detrás.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Media mañana en el canal de captación, después de la tormenta. Un árbol caído cruza el canal y sus ramas quedan aplastadas contra los vanos de reja, mezcladas con botellas y plásticos que arrastró el agua; solo el tramo de la derecha se ve limpio. Aguas arriba, el agua está quieta y sin arrastre. Alguien con chaleco y casco se asoma desde la pasarela, y arriba, en la calle interior, hay estacionado un camión de mantenimiento con canastilla.

    CAM-403Un árbol bajó por el canal y tapó las rejas

    «Avísame si algo grande se queda atravesado en las rejas de la captación.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La mañana después de la tormenta. Un pino entero se vino adentro del predio: el tronco cruza el patio en diagonal y quedó recargado junto al transformador, con la base astillada contra la cerca. La copa barrió el cercado del fondo y hay ramas por toda la grava. Dos tramos de malla azul están doblados y un poste quedó tumbado. Todavía no entró nadie. IRIS pone lado a lado la instalación de antes y la de ahora, con la hora exacta del golpe.

    CAM-351Un pino entero se vino adentro de la subestación

    «Avísame al momento si cae un árbol o un poste dentro de la subestación, y enséñame el antes y el después.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Una calle angosta con el pavimento encharcado y, en medio, la alcantarilla sepultada bajo un montón de ramas, cajas de cartón y bolsas. El agua da vueltas al lado buscando por dónde colarse, y los carros estacionados ya la tienen en las llantas. IRIS ve que la rejilla está tapada y cuánta queda libre. No mira a la gente y no lee ninguna placa.

    CAM-167La alcantarilla sepultada bajo ramas y cartón

    «Avísame cuando una rejilla se tape y deje de tragar, antes de que la calle se encharque y me lo cuente un vecino.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Mediodía de agosto en una subestación de vecindario, con casas alrededor. La maleza subió por el muro y las enredaderas cuelgan sobre el patio. Desde el árbol de la izquierda, una rama larga se metió adentro del predio: cruza por encima del transformador y sus ramitas llegan a los aisladores y a las barras. Hace unos meses ese hueco estaba despejado. IRIS compara la imagen de hoy con la de siempre, desde la misma cámara y el mismo encuadre, y ve por dónde entró.

    CAM-350Una rama metida adentro del parque de la subestación

    «Avísame si crece vegetación dentro del patio o si una rama se acerca a las barras.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La boca del vertedero de la presa vista desde arriba. Contra las rejillas de los vanos de la derecha se armó una balsa de troncos, ramas y algún plástico, cruzados unos sobre otros y recargados en el concreto; por debajo todavía sale agua blanca. El vano de al lado tiene la rejilla limpia y el agua entra sin nada que la frene. En la pasarela de arriba se ven los mecanismos de izaje. En el encuadre no hay nadie.

    CAM-146Troncos y ramas atorados contra las rejillas del vertedero

    «Avísame cuando se acumule madera o basura contra las rejillas del vertedero y dime si el montón sigue creciendo.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • La misma subestación, sin nadie dentro, con la maleza alta por todas partes: entre el transformador y los seccionadores, contra la cerca y encima de la grava. Ya casi no se distingue el camino por el que se anda. Esto no pasó hoy: lleva semanas creciendo, un poco cada día, y nadie lo vio porque nadie vino.

    CAM-161La maleza se comió el patio de la subestación

    «Dime cuando la maleza empiece a comerse el patio, sin esperar a la revisión: compárala con lo que había hace un mes.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

Lo que no hace

Solo entra en el aviso lo que entra en el encuadre. Un árbol caído en un tramo sin cámara sigue sin verlo nadie, y con niebla cerrada o aguacero la imagen se degrada igual que se le degrada la vista a cualquiera.

De la especie, IRIS no sabe nada, y tampoco le hace falta: no distingue un árbol de un poste o de carga caída de un camión. Afirma que hay algo grande ocupando el paso y que no se mueve, que es lo único que decide qué sale de la base.

Y no valora el riesgo de lo que viene. Si el árbol está entero, si el talud aguanta, si hay otro a punto de venirse: eso lo mide quien llega, no una cámara.

Preguntas

¿Distingue un árbol caído de una sombra o de una rama que se mueve?
El tiempo es lo que los separa. Una sombra se mueve con la luz; una rama que se agita regresa a su sitio. Un árbol caído se queda quieto sobre el pavimento y un minuto después sigue exactamente igual. Por eso la regla no se dispara con lo que aparece, sino con lo que aparece y permanece. Ese matiz es la diferencia entre un aviso que la gente abre y un aviso que alguien silencia la primera noche de viento, que es cuando más falta hacía.
¿Puede decirme cuántos carriles están cortados?
Depende de que la cámara alcance el ancho completo, y eso se comprueba antes. Los carriles se dibujan una sola vez sobre la imagen, y a partir de ahí el aviso dice sobre cuáles hay algo encima. La diferencia práctica es enorme: «hay un árbol en la carretera» no permite decidir nada, y «los dos carriles del sentido que sube están ocupados» decide si se cierra la vía o se desvía por el otro lado. Cuando la cámara solo cubre medio ancho, el aviso lo dice: nada se inventa.
¿Sirve para un canal o para una vía de tren, o solo para carretera?
Donde haya un paso que tiene que estar libre, esto aplica. Lo que cambia de un sitio a otro es la consecuencia y a quién le llega el aviso, no la observación. En un canal el golpe no importa: importa que el agua se para atrás y empieza a subir, y eso se lee en la imagen mucho antes de que llegue a ninguna casa. Sobre una vía, lo que pesa es que ahí no puede haber nada cuando pase el tren. Se dibuja la zona, se nombra a quien recibe, y ya está.
En una noche de temporal caen muchos. ¿No se satura la sala?
Es una preocupación razonable y se resuelve decidiendo antes. En una noche así lo que hace falta no es un aviso por cada cosa, sino una lista ordenada: qué tramos están cerrados, cuántos carriles y desde cuándo. Con eso se mandan los equipos por orden de gravedad y no por orden de llamada recibida. Además se pueden marcar de antemano los tramos donde un corte pesa más, para que suban hasta arriba. La noche mala es exactamente para lo que se pone.

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Míralo tú mismo

Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.

Reproducido sin manos, un resumen de la interfaz real. Se ve el recorrido completo de un caso, de principio a fin. Lo que no se ve son las otras pantallas, que son muchas.

  1. Cuatro cámaras a la vez
  2. Cada una entiende lo suyo
  3. Los números suben solos
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¿No ves lo tuyo aquí?

Lo que hay aquí son las palabras que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

En la pared no cambia nada.En la pantalla cambia todo.

Los mismos soportes, los mismos cables, las mismas cámaras: en la pared no se movió una tuerca. Lo distinto es que esas imágenes ya se entienden mientras entran, sin esperar a que alguien las abra.

Cuéntanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.