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¿Quién mira el talud entre revisión y revisión?

Un talud avisa despacio y nadie mira despacio

Nueve y cuarenta de la mañana, cielo despejado sobre la laguna de sedimentación. El vaso está casi lleno y el lodo llega muy cerca de la coronación. En el talud exterior brota agua a media altura y baja abriendo un surco entre la tierra y la piedra. Ayer ese surco era un hilo. Nadie lo puede afirmar, porque nadie tiene la foto de ayer tomada desde el mismo punto y con el mismo encuadre para ponerla al lado.

9 cámaras en 5 sectores

Así se le pide

«Avisame si aparece agua en el talud exterior, si el surco crece o si el lodo se acerca a la coronación, y enseñame al lado la imagen de ayer.»

Cuando un talud se mueve de verdad ya no hay margen. El material baja sobre el camino, sobre el carril de al lado o sobre la explanada de trabajo, y a esa hora lo único que se puede hacer es contar quién estaba debajo. Antes de eso hubo semanas de avisos: una mancha húmeda, un surco que crece, una coronación que perdió la línea. Están todos en fotos que alguien tomó, guardadas en carpetas distintas y nunca puestas una al lado de la otra.

Se decide una vez

Se decide una vez: qué taludes se miran, dónde está la línea de coronación en la imagen, cuánto tiene que cambiar algo para que cuente, cada cuánto se compara y a quién se avisa. Queda en una frase: si aparece agua en el talud exterior o el surco se ensancha respecto de la semana pasada, aviso a quien responde por la laguna con las dos imágenes. IRIS lo comprueba todos los días, también los que no toca revisión, y sobre todo los quince días en que el equipo anda en otra cosa.

Un talud casi nunca revienta de golpe. Antes avisa durante días en un idioma que nadie lee: una mancha húmeda a media altura, un surco que se ensancha un jeme, una coronación que perdió la línea recta, una panza donde antes había plano. El problema no es que falte información: es que para verla hace falta la foto de ayer, tomada desde el mismo punto y con el mismo encuadre, y esa foto no la tiene nadie.

Y no es solo asunto de canteras. Las seis y veinte de la tarde y un acopio de pacas de reciclaje que ya pasó la altura del muro y empezó a caerse sobre la explanada. Una laguna de lodos de una obra urbana, a un jeme del borde, con la baranda amarilla al lado. Un talud de carretera que soltó tierra y piedra sobre el carril derecho en plena temporada de lluvias, mientras se acerca un carro que todavía no lo ve. Todos dicen la misma frase: hoy esto no está como estaba.

IRIS mantiene el encuadre quieto y compara la escena contra sí misma. Cuando algo se sale de lo que era —agua donde no había, material movido, un montón que pasó la altura del muro, lodo acercándose a la coronación— lo dice y enseña las dos imágenes juntas, la de hoy y la de antes. No mide el milímetro ni predice la rotura: pone delante de la persona correcta el cambio que nadie tuvo tiempo de comparar.

Qué cambia

Lo que había era una carpeta de fotos tomadas desde puntos parecidos, y por eso imposibles de comparar, más una revisión cada tanto. Entre una revisión y la siguiente, el talud quedaba solo.

Ahora la comparación llega hecha: el mismo encuadre todos los días, la imagen de hoy junto a la de antes y la zona marcada. La ronda sigue existiendo, y sale de la caseta sabiendo por dónde empezar.

Dónde lo hemos visto

  • Primera hora de la tarde en el patio de acopio de la cantera. En la báscula hay un camión blanco pesando y otro esperando turno. A la derecha, un camión rojo cargado de material baja por un camino de tierra que arranca junto al rótulo de salida no autorizada y bordea la cerca loma abajo. Todavía va levantando polvo. Ese viaje no lo registró nadie. IRIS ve un camión cargado cruzando una línea por la que no sale nada.

    CAM-380Un camión cargado sale por donde no hay salida

    «Avisame si un camión cargado sale del acopio por el camino de abajo en vez de pasar por la báscula.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Seis y veinte de la tarde. El acopio de pacas pasa de largo la altura del muro de concreto y la cara que da al patio ya se movió: pacas rotas y material suelto rodaron unos nueve metros sobre la explanada y taparon la marca amarilla del carril. Un operario con casco y chaleco camina a pocos metros del pie del talud. En el muro de la derecha hay un rótulo triangular de peligro. A la izquierda, un contenedor abierto lleno de residuo.

    CAM-433El acopio de pacas se vino abajo sobre el patio

    «Avisame si un acopio pasa de la altura del muro o si se cae material sobre el patio.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Tierra y piedra del talud cayeron sobre el carril de la derecha y lo cubren casi entero. Por el carril de al lado viene un carro que todavía no lo ve.

    CAM-65Deslizamiento del talud

    «Si cae material del talud a la vía, avisame; y mostrame si el talud se ve distinto de la última revisión.»

    Ver esta cámaraLa carretera

  • Dos operarios en la pasarela que separa dos lagunas, a media mañana en los decantadores. Uno está arrodillado maniobrando una válvula pequeña justo en el borde; el otro mira desde un metro más atrás, apoyado en la baranda. Ninguno de los dos trae casco ni chaleco reflectivo. A la derecha, el agua abierta, aunque la pasarela lleve baranda; en la entrada, el rótulo con el equipo obligatorio de esa zona. Eso es lo que IRIS compara: casco y chaleco contra lo que traen puesto.

    CAM-413Sin casco ni chaleco al borde del tanque abierto

    «Avisame si alguien trabaja al borde de una laguna sin casco o sin chaleco.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Una excavación urbana profunda vista desde arriba. En primer plano, las lagunas de sedimentación llenas de lodo, separadas por muros de concreto y rodeadas de barandas amarillas. A la izquierda, una tubería sigue descargando lodo adentro de la laguna; a la derecha queda una franja de muro todavía seca, que es el margen que hay hasta el borde. Al fondo, la tuneladora, una excavadora y dos operarios en la pasarela. IRIS ve una sola cosa: a qué altura está el lodo. Ahora está al 85 %: quedan 38 cm de muro seco hasta el borde y el aviso está puesto en el 90 %.

    CAM-58La laguna de lodos, casi al borde

    «Antes de que el lodo se salga y me lo encuentre por toda la obra: cuando llegue a un dedo del borde de la laguna, avisame.»

    Ver esta cámaraLa obra

  • Media mañana en el patio de acopios. Cada montaña tiene atrás su rótulo de clase: caliza, arena sílica, grava, arena rojiza. Un cargador frontal amarillo levanta el balde sobre el acopio de material tostado y suelta una palada de grava gris que baja por la ladera y deja una lengua bien visible. Un operario con casco lo ve desde la orilla del patio. IRIS ve material de un aspecto cayendo sobre una pila de otro.

    CAM-383Grava gris cayendo encima del acopio que no le toca

    «Avisame si un cargador descarga en un acopio material que no es el de esa pila.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media mañana en la depuradora, cerca de la costa. Una mitad del decantador está removida y llena de espuma; la otra está quieta como un espejo, sin una arruga, y el puente la cruza sin dejar rastro. Tres operarios miran desde el murete y uno señala. Que las dos mitades entren en el mismo encuadre es lo que vuelve confiable la comprobación: ningún viento explica que una se mueva y la otra no.

    CAM-407Media laguna se mueve y la otra media, no

    «Avisame si la superficie de un decantador deja de moverse mientras el sistema dice que el equipo está trabajando.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Mañana despejada sobre la laguna de sedimentación de la cantera. El vaso está casi lleno y el lodo de lavado llega bien cerca de la corona. En el talud de afuera brota agua a media altura y baja abriendo un surco entre la tierra y las piedras. Al pie, la rejilla del drenaje está medio tapada, con su rótulo al lado. Un operario camina por la corona junto a la baranda amarilla. IRIS ve la filtración, la erosión y el nivel contra una referencia física visible.

    CAM-396Una filtración abriendo un surco en el talud

    «Avisame si aparece agua en el talud de afuera, si el surco crece o si el lodo se acerca a la corona, y enseñame al lado la imagen de ayer.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Hay una línea clara: lo que se mide con instrumento no se mide con cámara. Piezómetros, inclinómetros y topografía son los que mandan en la seguridad de una laguna, y IRIS no los sustituye ni pretende hacerlo.

Tampoco predice roturas. Dice que hoy se ve distinto de ayer y en qué parte. Y lo que pasa bajo tierra, que es donde empieza casi todo lo grave, no sale en ninguna imagen.

Preguntas

¿Esto sustituye a la instrumentación de la laguna?
No, y decirlo claro es parte del trabajo. Un piezómetro, un inclinómetro y una campaña de topografía miden cosas que ninguna cámara alcanza, y son los que mandan en la seguridad de una laguna. Lo que IRIS pone encima es continuidad: la misma superficie mirada todos los días, incluidos los que no toca revisión, con un aviso cuando aparece agua donde no la había o cuando algo se corrió. Es el ojo de las seis de la tarde a las siete de la mañana, que es cuando ahí no hay nadie.
¿Cómo sabe que el surco creció?
La clave es que el encuadre nunca se mueve. Como la cámara mira siempre lo mismo desde el mismo punto, la imagen de hoy y la de la semana pasada se pueden superponer y ver dónde dejan de coincidir; IRIS marca esa zona y enseña las dos. Lo que no va a dar nunca son centímetros: da el sitio y la fecha desde la cual cambió. El milímetro es del topógrafo, y ahí está la raya entre lo que aquí se puede afirmar y lo que no.
¿Y de noche, o con polvo de temporada seca?
Con poca luz se ve poco, y con el polvo de temporada seca en el aire, menos. No lo vamos a contar de otra manera. Ahora bien, en esta palabra eso pesa menos que en cualquier otra, porque un talud no cambia en una hora: lo que sirve es comparar un día contra otro, y para eso basta con una sola franja de luz buena al día. Lo que sí hay que hacer al montarlo es fijar esa franja y no moverla nunca, porque una sombra a otra hora se parece muchísimo a un surco nuevo.
¿Sirve para acopios y taludes de carretera?
Sirve para todo lo que sea un montón de material con una forma que debería mantenerse. Una laguna de sedimentación, un acopio de pacas, una pila de grava, un talud de carretera, una laguna de lodos de obra. La pregunta es siempre la misma: ¿esto está hoy como estaba? Lo que cambia de un sitio a otro son las marcas que se pintan encima y quién recibe el aviso: en una obra es el jefe de seguridad y en una carretera es el cuarto de monitoreo, porque lo que hay debajo es un carril con carros.

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La interfaz real, paso a paso

Vos ponés la regla una vez. IRIS la aplica siempre.

Paso a paso y sin manos, un resumen de la interfaz. Cada vuelta arranca con otro caso. Y la herramienta completa no cabe en una demostración.

  1. Se arma la regla
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Y lo mejor

“El panel blanco del martes por la tarde.”Con eso alcanza para encontrarlo.

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