Saltar al contenido
IRIS NEURALContacto

Soluciones por tipoIntegridad de las infraestructuras

¿Quién vigila la subestación esta noche?

Aquí adentro no tiene que haber nadie

Once y cuarenta de la noche. Una subestación al borde de la carretera, vista desde un poste de luz de la vereda. Una persona con casaca oscura se subió al murete y está agarrada a la malla, a punto de pasar al otro lado. Adentro no hay nadie, ni tiene que haberlo: la última visita fue el martes. A cuatro metros de donde va a caer están los equipos en tensión, y eso mata sin necesidad de tocarlo.

7 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«Avíseme apenas alguien toque el cerco o pase al otro lado, a la hora que sea. Aquí adentro no tiene que haber nadie.»

Lo primero que se pierde aquí no es el cobre: es una persona. Y después viene lo demás. Un tirón de cable dentro de un patio deja sin suministro a un barrio entero, a una fábrica que estaba a media colada o a un edificio que necesita corriente para algo que no puede esperar. La reparación demora lo que demora, y a la mañana siguiente aparece la grabación: la persona pasó el cerco a las once y cuarenta, y el video estuvo grabándolo todo el rato para nadie.

Se decide una vez

Es de las reglas más simples que existen, porque no hay excepciones que discutir. Se define una vez dónde corre el perímetro, qué horas cuentan —aquí todas—, quién puede estar adentro con parte de trabajo y quién recibe el aviso: alguien pasa el cerco y salta el aviso al centro de control y a la empresa de seguridad, con la cámara abierta y la hora. Desde ahí corre en las siete cámaras del recinto, en Navidad y en Fiestas Patrias, sin que nadie tenga que armar ni desarmar nada.

Una subestación es un sitio raro de vigilar porque es facilísimo de vigilar. Casi nunca hay nadie adentro, así que la regla no necesita matices: aquí no entra nadie. Lo difícil no es decidirlo, es que a las once y cuarenta de la noche no hay ninguna persona mirando esa pantalla. Y lo que está en juego no es el cobre. Quien pasa por encima de esa malla queda a unos metros de equipos en tensión, y ahí no hace falta tocar nada para que la cosa termine mal.

La otra mitad de la palabra es que ahí adentro no tiene que moverse nada solo. Una rama que fue subiendo por el muro y se acerca a las barras. Un árbol que después del viento cayó entero dentro del recinto y quedó apoyado junto al transformador. Un pasatapas que hoy se ve ennegrecido y ayer no. Ninguna de esas cosas dispara ninguna alarma, y todas se ven perfectamente desde la cámara que ya está puesta.

IRIS aplica «aquí no entra nadie» las veinticuatro horas y, además, compara el patio con el aspecto que tiene siempre. Y hay una parte que conviene decir clara: no sabe quién es la persona que saltó, y no le hace falta. Dice que alguien pasó al otro lado, a qué hora y por qué cámara, y muestra la imagen. Quien decide qué se hace con eso es una persona, que además es la única que puede mandar a alguien allá.

Qué cambia

La subestación se visitaba cada cierto tiempo y de noche quedaba sola. La cámara grababa, claro, pero lo grabado servía para el parte y no para llegar a tiempo. Hoy, en el momento en que alguien se sube al murete, el centro de control ya tiene la imagen abierta y puede avisar antes de que esa persona esté adentro. La diferencia entre las dos situaciones no se mide en cobre recuperado: se mide en las veces que se llega antes de lo otro.

Dónde lo hemos visto

  • Una subestación al borde de la carretera, vista desde un poste de alumbrado de la vereda. Alguien se subió al murete y está agarrado a la malla con las dos manos, con un pie ya apoyado en el travesaño. Adentro no hay nadie: el transformador, la caseta de mando y el portón cerrado. Acá no hay que decidir cuánta gente es demasiada. Una sola persona dentro del cerco ya es la incidencia.

    CAM-158Alguien trepando el cerco de la subestación

    «Avíseme apenas alguien toque el cerco o pase al otro lado, a la hora que sea. Acá adentro no tiene que haber nadie.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Tres de la madrugada en el patio de material, con el patio a media luz. Junto a la caja de recortes de cobre hay un furgón estacionado en retroceso, con las dos puertas traseras abiertas, afuera del carril pintado y en un punto donde no hay muelle ni operación programada. Dos personas van y vienen moviendo material a mano desde el piso hasta el vehículo. Al costado quedan paquetes de palanquilla y bobinas, y la máquina que mueve el material está detenida con la pinza apoyada.

    CAM-379Un furgón cargando de madrugada donde no se carga

    «Avíseme si un vehículo carga en el patio de material fuera del horario y fuera de los carriles de siempre.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Después del viento de anoche. Un eucalipto cayó entero adentro del recinto: el tronco cruza el parque en diagonal y queda apoyado junto al transformador, con la base astillada contra el cerco. La copa barrió el cierre del fondo y hay ramas por toda la grava. Dos tramos de malla azul quedaron doblados y un poste, tumbado. Todavía no entró nadie. IRIS muestra la instalación antes y después de la caída, con la hora exacta del golpe.

    CAM-351Un eucalipto entero caído dentro de la subestación

    «Avíseme al momento si cae un árbol o un poste adentro de la subestación, y muéstreme el antes y el después.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media mañana. Alguien cruza la grava del parque, entre el transformador y la aparamenta, y estira el brazo hacia las celdas. Ni casco, ni careta facial, ni guantes, ni ropa de protección contra arco eléctrico. A su costado se ven arcos azules en la aparamenta. Acá no hay que decidir cuánta gente es demasiada: una persona sin equipo a esa distancia ya es la incidencia.

    CAM-347Sin ropa de protección junto a las celdas

    «Avíseme si entra alguien a la zona de alta tensión sin casco, sin guantes y sin ropa de protección, aunque solo pase de largo.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • En esta imagen no pasa nada, y ese es justo el punto. Mañana normal en la subestación: no hay fuego, no hay nadie adentro, la vegetación está a raya. Lo único distinto está arriba del transformador, donde uno de los pasatapas aparece ennegrecido y un poco inclinado, con la conexión que le llega fuera de la línea recta que tenía. Los aisladores del parque vecino siguen idénticos al primer día. Que eso se note depende de una sola cosa: comparar esta imagen contra cientos del mismo encuadre.

    CAM-352Los pasatapas ya no están como siempre

    «Avíseme si algún aislador o pasatapas se ve distinto a como estaba, aunque no esté pasando nada.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Tres de la madrugada. La cámara mira el parque de intemperie desde la esquina. La vía interna y el almacén del fondo están iluminados, pero adentro del recinto casi todo está apagado: el transformador se adivina, las celdas no se ven y la baliza roja del poste está sin encender. Solo quedan cuatro luminarias encendidas, todas en el borde. Las demás noches, a esta hora, esta misma imagen está iluminada.

    CAM-357Esta noche la subestación está a oscuras

    «Avíseme si de noche hay menos luz de la habitual dentro del recinto, o si la baliza roja no está encendida.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Hace unos meses ese hueco estaba despejado. Mediodía de enero en una subestación de barrio, con casas pegadas al muro: la maleza ya subió por el paramento y las trepadoras cuelgan hacia adentro del parque. Desde el árbol de la izquierda hay una rama larga metida en el recinto, cruzando por encima del transformador, con las ramitas llegando a los aisladores y al embarrado. Nada de esto pasó de un día para otro, y por eso nadie lo notó: la única forma de verlo es poner la imagen de hoy al lado de la de siempre, desde la misma cámara.

    CAM-350Una rama tocando el embarrado de la subestación

    «Avíseme si crece vegetación dentro del parque o si una rama se acerca al embarrado.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

IRIS no identifica a nadie: no reconoce rostros, no lee placas para saber quién es y no lleva ficha de nadie. Tampoco dice qué está haciendo esa persona, y no la llama sospechosa. Dice que alguien pasó el cerco, a qué hora y por qué cámara.

Y no corta la tensión, no abre puertas y no sabe si un equipo está energizado o no. Lo eléctrico lo dicen las protecciones; IRIS mira lo que se ve.

Preguntas

¿IRIS sabe quién es la persona que saltó?
No lo sabe: no hay reconocimiento de rostros, no se identifica a nadie y no se guarda ficha de nadie. Tampoco se la llama sospechosa, porque eso es un juicio y una cámara no juzga. Lo que se entrega es un hecho comprobable —una persona pasó al otro lado del cerco a las 23:40 y se ve en esta cámara— y a partir de ahí decide quien tiene que decidir. Para lo que hace falta aquí, que es que nadie quede a cuatro metros de los equipos en tensión, el nombre no cambia absolutamente nada.
¿No basta con el cerco y la alarma perimetral?
Ayudan, y hay que tenerlas. Lo que no dan es contexto: una alarma perimetral dice que algo tocó el cerco, no si es una persona, una rama con viento o un gato. Por eso muchas terminan desconectadas en las noches de viento. La cámara muestra qué fue, y eso cambia la llamada: no es lo mismo mandar a alguien a las cuatro de la mañana porque saltó un contacto que mandarlo porque hay una persona adentro y se le ve.
¿Puede ver que una rama se está acercando a las barras?
Puede, y es de las cosas más útiles que hace aquí, porque la vegetación crece a una velocidad a la que nadie mira. La cámara mantiene el mismo encuadre y compara el patio con el aspecto que tenía hace un mes: la maleza que subió por el muro, la trepadora que cuelga, la rama larga que se metió por encima. IRIS avisa cuando eso se acerca a la zona que usted marcó en la imagen. No mide distancias eléctricas: señala que hay que ir a cortar antes de que se convierta en otra cosa.
¿Y los avisos por un animal o por una rama con viento?
Va a haber algunos, bastantes menos que con un detector de movimiento, y la propia regla los reduce. Lo que se pide aquí no es «que se mueva algo» sino «que una persona pase el cerco», y con eso ya se caen casi todas las noches de viento. Después usted fija los segundos y la zona de la imagen que cuentan. Queda una parte que no se elimina, y que tampoco queremos eliminar: entre que alguien mire diez segundos un video con un gato y que la noche en que hay una persona no la vea nadie, preferimos lo primero.

Ver todas las preguntas

La interfaz real, paso a paso

Usted pone la regla una vez. IRIS la aplica siempre.

Va a ver un resumen de la interfaz, reproducido paso a paso y sin manos. Cada vuelta empieza con otro caso. La herramienta completa no cabe en una demostración.

  1. Se arma la regla
  2. Se asigna a las cámaras
  3. Publicada, vigila sola
  4. Y entonces sale
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunte o pida algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

¿No ve lo suyo acá?

Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

Ver todas las solucionesCuéntenos qué ve

Y lo mejor

Hay un momento en que se puede hacer algo.Es mientras está pasando, y dura poco.

Después ya solo queda contarlo. IRIS avisa en ese momento —cámara, hora e imágenes— y quien esté de turno decide qué hace con el aviso.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.