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Soluciones por tipoSeguridad de las personas

¿Y si salta una llama y va en polo?

En polo en la zona de bombas

Una y cuarenta de la tarde y hay treinta y ocho grados en el patio. Un operario cruza la zona de bombas en polo y jeans, con el casco puesto, a llevarle una herramienta a un compañero. Son dos minutos de paso. El mameluco ignífugo da un calor insoportable y está colgado en el vestuario. Si en esos dos minutos revienta un cierre y sale un chorro de producto caliente, el polo de algodón se le pega a la piel.

3 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«Avíseme si alguien entra a la zona de bombas sin la ropa ignífuga.»

Una quemadura de segundo grado en un brazo son semanas de descanso médico, curaciones cada dos días y un puesto cubierto por alguien que no conoce la unidad. Detrás viene el parte, la investigación interna y una auditoría que pregunta cómo se controla el acceso a esa zona. Hoy la respuesta honesta suele ser que se controla mirando, cuando alguien pasa por ahí. Y en verano, con el vestuario a doscientos metros, no pasa nadie.

Se decide una vez

Una sola decisión de la organización, y queda escrita así: alguien cruza la puerta del patio de bombas con la unidad en servicio, sin brazos ni piernas cubiertos con ropa de trabajo, y sale el aviso al puesto de control con la cámara abierta, quedando registrado el paso. Se escribe una vez y desde ahí corre en todos los turnos sin depender de la memoria de nadie.

Nadie se saca la ropa ignífuga por engreído. Pesa, no transpira y en verano trabajar con ella es un castigo. Además hay un detalle que engaña: esa ropa no sirve para el trabajo del día a día. En un día normal no hace nada. Está puesta para el segundo en que algo se sale de sitio, y ese segundo puede no llegar en veinte años. Por eso quien cruza en polo no se siente imprudente: se siente cómodo.

El día que sale mal, la diferencia entre un susto y un hospital son cuatro o cinco segundos. La ropa ignífuga no evita el fogonazo, ni la salpicadura de escoria, ni el chorro de vapor. Lo que hace es no arder y no pegarse, y darle a esa persona el tiempo justo para salir caminando. Un polo de algodón hace lo contrario. Y en la plataforma de colada, donde se pide traje aluminizado y careta facial bajada, la diferencia se mide en centímetros de piel.

IRIS mira la puerta de la zona caliente, que es el punto por donde pasa todo el mundo. Ve si quien entra lleva brazos y piernas cubiertos o va en polo y jeans, y avisa ahí, en el umbral, cuando dar media vuelta cuesta treinta segundos. Media hora después el aviso ya no sirve para protegerlo: sirve para llamarle la atención. La ropa no salva del accidente. Salva del segundo siguiente.

Qué cambia

El control era el capataz de turno, que veía a uno de cada diez porque tiene otras cuatro cosas que hacer a la vez. Ahora el aviso llega en el umbral, con la imagen de la persona entrando, y quien está en el puesto puede llamarla por altoparlante antes de que llegue a la primera bomba. Y al cabo de un mes hay una cuenta por puerta y por turno.

Dónde lo hemos visto

  • Zona de bombas, media mañana, con el cielo gris de siempre. Tres operarios llevan mameluco ignífugo, casco y guantes. En medio del pasillo falta una prenda: hay alguien con casco puesto pero sin el mameluco ignífugo que esa zona exige. A la izquierda se apilan bidones naranjas con el rombo de producto inflamable, y detrás hay un recipiente verde con la misma etiqueta. Uno de los operarios ya está señalando. Lo que ve la cámara es la prenda que falta y el lugar donde es obligatoria.

    CAM-331Sin el mameluco ignífugo en la zona de bombas

    «Avíseme si alguien entra a la zona de bombas sin el mameluco ignífugo.»

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  • Turno de tarde en el área de fusión. En la plataforma elevada, junto a la boca del horno, hay una persona con casco pero sin la ropa aluminizada ni la pantalla facial que esa plataforma exige. A un metro cae el chorro de metal fundido adentro del molde. Abajo, en el pasillo, tres compañeros miran hacia arriba y uno señala. IRIS ve que hay alguien dentro del recinto caliente, qué prendas faltan y cuánto rato lleva ahí.

    CAM-375Sin ropa aluminizada en la plataforma del horno

    «Avíseme si alguien sube a la plataforma del horno mientras se está colando y no lleva ropa térmica.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Turno de noche en la plataforma de colada. A la izquierda, una cuchara con el baño al descubierto; a la derecha, una plancha al rojo avanzando por la mesa de rodillos. Hay cuatro personas en el piso. Dos llevan traje aluminizado, casco y pantalla bajada. A las otras dos les falta: una tiene chaleco reflectivo sobre ropa de calle y la otra no tiene ni pantalla ni ropa térmica, solo casco y guantes.

    CAM-374Dos personas en la plataforma de colada sin ropa térmica

    «Avíseme si alguien entra a la plataforma de colada sin traje aluminizado o sin la pantalla facial bajada.»

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Lo que no hace

Si el traje es el homologado para esa zona, si la careta facial está en condiciones o si la tela perdió propiedades después de cincuenta lavadas, nada de eso lo comprueba IRIS. Ve si alguien va cubierto con ropa de trabajo o va en polo.

Y no mide temperatura ni detecta gases: no reemplaza a los sensores de la planta. Es un par de ojos más en la puerta, no un instrumento de proceso.

Preguntas

¿Distingue IRIS la ropa ignífuga de la ropa de calle?
La distingue por lo que se ve desde afuera: brazos y piernas cubiertos, mameluco entero, el corte y el color del uniforme de esa zona. Un polo con jeans se separa de un mameluco de trabajo sin ninguna dificultad. Lo que no se le puede pedir a una cámara es saber si ese mameluco está homologado o si perdió propiedades después de cincuenta lavadas. Eso se mira en el almacén de vestuario, no en el patio.
¿Sirve también para la plataforma de colada?
Sirve, y ahí la exigencia es mayor: traje aluminizado y careta facial bajada. Se le pide en la misma frase que avise si alguien sube a la plataforma mientras se está colando sin el traje puesto o con la careta levantada. La colada es corta y previsible, así que la regla se limita a esos minutos y no molesta durante el resto del turno. Es la diferencia entre un aviso que se lee y un aviso que se silencia.
¿No termina avisando de todo el mundo en verano?
Bien puesta, no termina avisando de nadie de más, y en eso se juega todo. Marcar la zona caliente completa lleva a un aviso detrás de otro y a que en una semana nadie los mire. Marcar solamente la puerta de entrada a esa zona deja una o dos veces al día, y cada una de esas veces sirve para algo. Un aviso que la gente aprende a ignorar es peor que no tener ninguno, porque además esconde a los que sí importaban.
¿Puede IRIS parar la unidad si alguien entra sin equipo?
Parar no para nada: IRIS avisa y una persona decide. Detener una unidad de proceso arrastra consecuencias grandes, y esa orden se da desde la sala de control con toda la información encima de la mesa, nunca a partir de una imagen. Lo que sí se consigue es que la persona que manda reciba el aviso ahora, con la cámara abierta y el minuto exacto, en lugar de enterarse porque alguien lo comenta en el cambio de turno.

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Demostración · IRIS andando

Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.

Corre sola y muestra un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que entran en este recuadro.

  1. Las cámaras, sobre el mapa
  2. Se dibuja una zona
  3. Sale qué pasó por ahí
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Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Agregar una cámara cuesta lo que cuesta;agregar a alguien que la mire cuesta todos los meses.

Pasado cierto número de pantallas, la realidad es que ya casi nadie mira ninguna. IRIS las mira todas al mismo tiempo y solo lo interrumpe cuando ocurre eso que usted dejó escrito que le importaba.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.