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¿Y si esta noche hay alguien dentro del cerco?

Acá no tenía que haber nadie

Cinco y media de la tarde de un martes cualquiera. El patio de una subestación urbana, con el cerco entero y el portón cerrado. Alguien cruza la grava caminando, entre el transformador y la fila de celdas. No forzó nada y no saltó delante de ninguna cámara. Está dentro de un predio donde el número correcto de personas, a esta hora, es cero.

10 cámaras en 6 sectores

Así se le pide

«Avíseme si hay alguien dentro del cerco, sea la hora que sea. No hace falta más regla que esa.»

Acá hay dos facturas y la peor no es la del material. Dentro de ese cerco hay veinticinco mil voltios sin nada que los tape, y quien entró no lo sabe. Si le pasa algo, el problema deja de ser de seguridad y pasa a ser suyo: su predio, su cerco y su responsabilidad. Y si no le pasa nada, vuelve otro día mejor preparado, porque ya sabe por dónde se entra.

Se decide una vez

Esto se decide una sola vez, y es la regla más corta de todo el vocabulario: adentro no hay nadie. Usted dice qué predio es, en qué franjas hay trabajo previsto y a quién se llama cuando no lo hay. IRIS mira el predio entero, todas las noches, sin depender de que alguien esté delante de un monitor a las tres de la madrugada. Cuando sube una cuadrilla con orden de trabajo, se abre esa ventana y se cierra sola al terminar.

Hay predios donde el número correcto de personas es cero. Una subestación, una estación de bombeo, una celda de soldadura con tres robots habilitados para moverse, el patio de un colegio a medianoche. No son zonas restringidas: están vacías. Y por eso esta es la regla más corta que existe: no hay horario que mirar, ni ropa, ni comportamiento. O hay alguien adentro o no hay nadie.

Lo malo es que «vacío» es justo lo que nadie vigila. Una cámara apuntando a un sitio donde no pasa nada durante meses es una cámara que no abre nadie. Y el día que pasa algo resulta que el video estaba, pero no lo miraba nadie. Esa frase se repite igual en todos los informes de este tipo.

Y el predio vacío tiene muchas caras. El patio de una subestación urbana, donde no entra nadie sin orden de trabajo. Una celda de soldadura con tres robots habilitados y una persona adentro del cerco, sin haber pedido el corte. El recuadro pintado de rojo alrededor de un skid de válvulas, donde no se entra sin permiso y donde alguien acaba de entrar caminando. El pasillo de servicio de un pabellón en las horas en que ese tramo tiene que estar vacío. La puerta peatonal de un colegio a media mañana, con el patio lleno de niños detrás de la reja. Cinco lugares que no se parecen en nada y una sola frase: acá, ahora, no tenía que haber nadie.

IRIS mira ese vacío y solo habla cuando deja de serlo. Hay una persona dentro del cerco: cámara, hora, video en vivo y aviso a quien tiene que decidir, mientras está pasando. No sabe quién es y nunca dice que nadie sea sospechoso: dice que hay una persona donde no debería haber ninguna. Muchas veces va a ser un técnico que vino sin avisar, y esa llamada dura diez segundos. Precisamente por eso funciona.

Qué cambia

Un predio sin gente se vigilaba con una vuelta del vigilante cada cuatro horas y con un video que solo se abría después de que algo faltara. Ahora, en el minuto en que alguien pisa la grava, alguien lo sabe y puede llamar. Cambia lo que se puede hacer: con un aviso a las tres de la madrugada todavía se llega a tiempo de que no pase nada; con el parte de la mañana solo se puede empezar a contar lo que ya pasó.

Dónde lo hemos visto

  • Turno de tarde en la celda de soldadura. Dentro del cerco hay tres robots naranjas alrededor de un útil con una plataforma de carrocería. Y hay una persona: está parada junto al útil, con la botonera en la mano. La puerta de la celda quedó abierta y la baliza sigue en verde. IRIS ve una silueta humana dentro del cerco mientras la celda sigue disponible para moverse, y cronometra cuánto lleva ahí adentro.

    CAM-233Una persona dentro del cerco con tres robots vivos

    «Avíseme si entra alguien a la celda de soldadura mientras siga disponible para moverse.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El interior de una subestación urbana, con el cerco entero y el portón cerrado. Una persona camina sobre la grava, entre el transformador y la caseta de control. En esta imagen no saltó nada ni se forzó nada: ya está adentro. Y ese es todo el caso. Acá no tiene que haber nadie nunca, así que para saber que algo anda mal alcanza con contar hasta uno.

    CAM-187Alguien dentro del cerco

    «Avíseme si hay alguien dentro del cerco, sea la hora que sea. No hace falta más regla que esa.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Un pasillo interior visto desde una cámara alta de esquina. Por el centro camina una persona sola, de espaldas, con ropa de interno. Contra la pared hay un carro de ropa de cama con las sábanas dobladas encima; en el piso, el rayado amarillo que marca el paso; al fondo, la reja abierta y, al otro lado, dos personas de uniforme. A la derecha, la garita con vidrio y los monitores adentro. A esta hora este tramo tiene que estar despejado, y no lo está.

    CAM-111Alguien en una zona que tenía que estar vacía

    «Avíseme si hay alguien en el pasillo de servicio dentro de las horas en las que ese tramo tiene que estar vacío.»

    Ver esta cámaraEl establecimiento penitenciario

  • Cuenta cuerpos que cruzan una raya, y no le hace falta nada más. Es la misma puerta, medida en lugar de vigilada: a un lado, el carril por donde entran los vehículos; al otro, un torniquete de peatones donde alguien con mochila acaba de pasar el lector; junto a la garita, una puerta de personal más chica. IRIS cuenta cuántas personas cruzan cada una de las dos, en qué sentido y a qué hora, y con eso sabe cuánta gente hay dentro del predio en cada momento. No reconoce ningún rostro y no sabe quién es nadie.

    CAM-561Cuánta gente hay dentro del predio, en este momento

    «Avíseme si el torniquete deja de sumar gente durante el cambio de turno.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • La puerta peatonal del colegio, abierta a media mañana. Un adulto con gorra y morral está cruzando el umbral hacia adentro; detrás de la reja, el patio con los niños en el recreo. IRIS no sabe quién es esa persona ni a qué viene. Lo único que sabe es que cruzó la puerta a una hora en la que el colegio la tiene cerrada.

    CAM-138Alguien entra fuera del horario

    «Avíseme si alguien cruza la puerta fuera de las franjas de entrada y de salida que fijamos, para que baje el auxiliar a ver qué pasa.»

    Ver esta cámaraEl colegio

  • Media tarde de un día cualquiera. El parque de una subestación urbana, con el cerco entero y el portón cerrado. Alguien cruza la grava caminando, entre el transformador y la hilera de seccionadores. No lleva casco, ni ropa de trabajo, ni herramienta. IRIS no dice quién es ni a qué vino: dice que hay una persona dentro de un recinto que está vacío el resto del año.

    CAM-340Alguien camina por un parque que está siempre vacío

    «Avíseme apenas haya una persona dentro del cerco, a cualquier hora, aunque no haya tocado nada.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Tres de la madrugada. La cámara mira el parque de intemperie desde la esquina. La vía interna y el almacén del fondo están iluminados, pero adentro del recinto casi todo está apagado: el transformador se adivina, las celdas no se ven y la baliza roja del poste está sin encender. Solo quedan cuatro luminarias encendidas, todas en el borde. Las demás noches, a esta hora, esta misma imagen está iluminada.

    CAM-357Esta noche la subestación está a oscuras

    «Avíseme si de noche hay menos luz de la habitual dentro del recinto, o si la baliza roja no está encendida.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Si esa persona tiene permiso para estar ahí es algo que IRIS no puede saber. Ve que hay alguien adentro y avisa. Que se trate de un técnico con orden de trabajo o de alguien que no debería estar lo resuelven el calendario que usted cargó y, al final, quien levanta el teléfono.

Después está el límite de la imagen: con lluvia fuerte, con neblina o en un predio sin nada de luz, la cámara ve peor y la detección también. Por eso se prueba de noche y con mal clima antes de dar un perímetro por cubierto.

Y hay algo que conviene no confundir: esto no impide entrar. No cierra portones, no dispara sirenas por su cuenta y no reemplaza al cerco. Avisa, y decide una persona. Un predio con cámaras sigue necesitando exactamente el cerco que ya tenía.

Preguntas

¿Avisa también de animales o de una bolsa que vuela?
Ahí está la diferencia con un detector de movimiento común. Un sensor clásico reacciona a cualquier cosa que se mueva: un perro, una rama, un plástico, la sombra de una nube. Lo que hace IRIS es distinguir qué se mueve, y solo levanta el aviso cuando lo que hay dentro del cerco es una persona o un vehículo, según lo que usted le haya pedido. De eso depende que un predio vacío se pueda vigilar de verdad: veinte avisos por noche y en una semana ya nadie los abre.
¿Y las horas en que sí entra gente a trabajar?
Se marcan, y entonces no avisa. Usted dice en qué franjas hay trabajo previsto en ese predio, o se abre una ventana concreta el día que sube una cuadrilla. Fuera de esas horas, la regla vuelve sola a lo de siempre: adentro no hay nadie. También se puede dejar al revés en los sitios donde nunca hay trabajo sin aviso, que es el caso de muchas subestaciones: avisa siempre, a cualquier hora, y quien lo recibe comprueba si estaba previsto.
¿Sirve para proteger a quien entra, no solo al material?
Sí, y en muchos sitios es el motivo principal. Dentro de una subestación hay tensión al aire y dentro de una celda de robots hay máquinas que se mueven solas: quien entra sin saberlo corre un riesgo que no entiende. El aviso llega igual de rápido tanto si quien está adentro viene por el cobre como si es alguien que saltó por curiosidad, y en el segundo caso puede evitar algo mucho peor que un faltante. La misma detección, dos motivos distintos.
¿Hace falta iluminar todo el predio?
Iluminar el predio entero no hace falta; lo que hace falta es que la cámara vea. Buena parte de los casos se resuelve con la visión nocturna que ya traen muchas cámaras de exterior; en otros hay que sumar luz o mover el punto de la cámara. Lo que no vamos a hacer es prometer que funciona a oscuras sin haberlo probado en ese lugar, a esa hora y con esa luz. La comprobación se hace de noche y cámara por cámara, antes de dar el predio por cubierto.

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Avísame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.

  1. La frase
  2. Dónde vale
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Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Grabar ya lo hace.Lo difícil siempre fue mirarlo.

Hay años de video ahí guardados que solo se abren cuando ya ocurrió algo. IRIS entiende esas mismas imágenes a medida que entran, así que la respuesta deja de vivir únicamente en el archivo.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.