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Soluciones por tipoEntorno y limpieza

¿Quién ve la espuma a las cuatro de la madrugada?

La espuma pasa el borde y la planta está vacía

Cuatro y veinte de la madrugada en una PTAR. El decantador circular está tapado de espuma blanca de lado a lado; la espuma ya pasó el muro perimetral y cae sobre la solera, que se ve mojada en todo el contorno. Hasta las seis no entra nadie a la planta. La cámara de arriba lo viene registrando desde la una y media, que fue cuando el manto empezó a cerrar la superficie. Lo que llegó al agua esta noche entró hace tres horas y todavía nadie lo sabe.

5 cámaras en 4 sectores

Así se le pide

«Avíseme cuando la espuma pase por encima del borde de un decantador y siga pasando, aunque sea de madrugada y no haya nadie.»

Pasar el vertedero significa que los flotantes se van con la espuma y salen de la planta por el canal. Si esa noche hubo un control, la muestra queda sin explicación posible: quien la firma no sabe a qué hora empezó todo ni de dónde vino. Y si lo que está rebosando es un reactor por su boca abierta, la conversación cambia de categoría: ya no se trata de limpiar una solera, se trata de producto en el piso con gente trabajando cerca.

Se decide una vez

Tres definiciones y queda escrito: qué borde no se puede pasar, cuánto tiempo tiene que estar pasando para que valga como aviso, y quién recibe la llamada a cada hora. Suele quedar en dos reglas hermanas. En el decantador: manto que cubre y pasa el vertedero por más de tres minutos, aviso a quien está de guardia con la cámara y con el video desde que empezó el manto. En la sala de reactores: aviso al momento y sin espera, porque ahí hay gente trabajando. Después corre todas las noches, incluidas aquellas en que a nadie se le ocurre mirar.

La espuma nunca es el problema en sí. Es la firma de algo que cambió más arriba: un vertimiento que entró de noche, un tensioactivo que no correspondía, una temperatura, una biología que se fue de rango. De ahí que la hora en que empezó valga más que cualquier foto de las siete de la mañana.

Aparece, además, en tres lugares que no se parecen entre sí. Un decantador secundario a las cuatro, con la lámina cubierta, botellas y envases atrapados adentro y el manto pasando por el vertedero hacia el canal. Una sala de reactores a media tarde, con espuma saliendo sin parar por la boca abierta de uno de ellos, bajando por todo el faldón hasta el piso, con vapor encima y operarios a diez metros. Y una línea de envasado al cierre de la guardia de noche, donde no hay emergencia ninguna: manchas sin enjuagar sobre el piso mojado y restos entre las guías de la faja, que es lo que va a decidir si la primera hora del día se bota.

Lo que hace IRIS es mirar dos cosas: la superficie y el borde. Dice en qué minuto el manto empieza a cerrar el agua, dice cuándo pasa el vertedero y sigue pasando, y lo entrega con la cámara, la hora y el video desde el principio, esté quien esté en la planta. Qué es esa espuma, no lo sabe. Que está pasando por donde no debe, sí, y lo dice mientras ocurre.

Qué cambia

Esto se descubría en la ronda de las seis: la solera mojada todo alrededor y una hora larga de manguera.

Ahora el aviso sale a las cuatro y veinte, con la cámara y el video desde que el manto empezó a cerrar. Quien está de guardia decide si va o si espera, y al día siguiente hay una hora exacta con la que ir a mirar qué entró y de dónde. La limpieza sigue siendo igual de aburrida; lo que cambió es que ya no se limpia a ciegas.

Dónde lo hemos visto

  • La espuma ya pasó la tapa y va por el faldón. Media tarde en la sala de reactores: sale blanca y sin parar por la boca abierta, baja por el cuerpo del equipo y llega al piso, con una columna de vapor encima. Delante del panel de mando hay un operario con chaleco naranja y la baliza roja encendida; otro entra corriendo con un extintor. IRIS registra dos cosas: que hay espuma afuera y desde qué segundo. Qué reacción está ocurriendo adentro lo dicen la temperatura y la presión, no una imagen.

    CAM-306El reactor echa espuma por la boca y chorrea el faldón

    «Avíseme apenas salga espuma o líquido por la boca de cualquier reactor de la sala.»

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  • Final de la guardia de noche. La línea de envasado está parada y vacía. En el piso mojado quedan manchas de espuma sin enjuagar, y sobre la faja azul se ven restos amarillos de producto entre las guías. Cerca de la máquina, una escoba de cerdas azules está tirada en el piso, con espuma alrededor. A la derecha, un responsable con mandil blanco y cofia mira la sala parado, con la mano en el mentón. Al fondo, un compañero recorre la otra línea.

    CAM-211El lavado de la línea no terminó

    «Antes de arrancar por la mañana, dígame si queda algo a la vista en la línea: espuma, restos o una herramienta en el piso.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un decantador circular de una PTAR, visto desde arriba. La superficie está cubierta de espuma blanca y la espuma pasa por encima del muro perimétrico y cae a la losa, que ya está mojada todo alrededor. Un operario se paró en la vía de la izquierda y mira hacia el tanque. Al fondo, el resto de las pozas y el segundo decantador, todavía limpio.

    CAM-150Espuma saliéndose del decantador

    «Avíseme cuando la espuma pase por encima del borde de un decantador y siga pasando, aunque sea de madrugada y no haya nadie en la planta.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Mediodía en el decantador secundario de la PTAR. Un manto de espuma parda cubre casi toda la lámina de agua, con botellas y envases atrapados adentro. El agua cae por el vertedero arrastrando espuma hacia el canal de salida. El puente barredor sigue girando por encima de la poza. En la vía interna, tres operarios miran y uno señala. Desde el piso nadie sabe cuándo empezó: la espuma crece despacio y de pronto ya está afuera.

    CAM-401El decantador se llenó de espuma y rebosa por el vertedero

    «Dígame cuando el decantador se llene de espuma o empiecen a pasar flotantes por el vertedero.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • De una tubería del skid de acero salió un chorro, y en lo que va de media mañana la espuma blanca ya cubre media sala: viene desde la máquina de la izquierda y alcanzó la línea amarilla de paso. Un operario se inclinó sobre la tubería para cerrarla, otro mira desde el borde del charco sin meter el pie y un tercero avisa por radio desde el pasillo. Al fondo, la línea de botellas sigue rodando como si nada. IRIS ve el líquido en el piso, por dónde se está corriendo y si sigue creciendo.

    CAM-215Un charco de espuma en la mitad del paso

    «Avíseme si se junta líquido o espuma en el piso de proceso, aunque sea de madrugada y no haya nadie.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Del agua, IRIS no sabe nada. De qué está hecha esa espuma, de dónde vino y si eso incumple algo son preguntas para las sondas, los analizadores y el muestreo, y nada de eso se reemplaza con una cámara.

Hay además un límite físico: se ve lo que la cámara alcanza a ver, y un decantador cubierto sin ninguna luz encima, de madrugada, es un caso difícil. Y no dosifica antiespumante ni detiene ningún equipo: avisa a una persona y hasta ahí llega.

Preguntas

¿Sabe por qué hay espuma?
Mirando, no. La causa está aguas arriba y solo la resuelve un análisis. Lo que IRIS aporta es la mitad que casi siempre falta: a qué hora exacta empezó y cuánto duró. Con esa hora en la mano se puede ir al registro de entradas, a los caudales y a la lista de quién descargó esa noche, y la conversación cambia por completo. Sin esa hora, lo único que hay a las siete de la mañana es una superficie blanca y nadie capaz de decir desde cuándo está así.
¿Puede avisar antes de que rebose?
Sí, y ese es el aviso que más rinde. La espuma hace algo muy visible antes de llegar al borde: empieza por un lado y va cerrando la lámina hasta que el agua deja de verse. Esa fase dura un rato, y es el único tramo en que una persona todavía puede intervenir. Por eso la regla suele armarse en dos escalones: uno tranquilo cuando el manto tapa más de la mitad, y uno urgente cuando ya pasa el vertedero. Entre un escalón y otro hay minutos de margen, y esos minutos son prácticamente todo.
¿Sirve también para una línea de envasado?
Sí, y ahí la regla va al revés: en lugar de avisar cuando aparece algo, se comprueba que no quede nada antes de arrancar. Al final de la guardia de noche la línea está parada y vacía, y lo que decide la primera hora del día es si en el piso quedan manchas de espuma sin enjuagar, restos entre las guías o una herramienta olvidada sobre la faja. Es una comprobación aburrida que hoy hace una persona con apuro a las seis menos cuarto. IRIS la hace igual todos los días y deja constancia con foto y hora.
¿Reemplaza a las sondas y a los analizadores?
Son instrumentos distintos y no compiten. Una sonda mide lo que hay disuelto en el agua, y eso IRIS no lo mide: lo suyo es la superficie. La sonda avisa de que un valor se movió; la cámara muestra que el manto tapó el decantador y que a las 04:20 estaba pasando por encima del muro. Cada una cuenta media historia y ninguna cuenta la otra media. Por eso IRIS se instala al costado de lo que ya está puesto, nunca en su reemplazo.

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Un caso distinto cada vuelta

Mire lo que pasa. Y mire qué hace IRIS con eso.

No es un video grabado ni un dibujo: es un resumen de la herramienta real, con un caso distinto en cada vuelta. La herramienta entera no cabe en un recuadro.

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Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

La puerta se quedó abierta a las dos.Enterarse a las nueve ya no sirve de nada.

El video se lo cuenta a las nueve. IRIS se lo dice a las dos, con la cámara, la hora y las imágenes de ese minuto. Entre una cosa y la otra está la diferencia de que alguien pueda ir a cerrarla.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.