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¿Cómo me entero de que una bomba se paró antes de que suba el agua?

La bomba se paró y el agua sigue subiendo

Las 04:10. En la sala de bombas, debajo de la calle, están prendidas las luces de emergencia y los dos grupos siguen quietos sobre sus bases. El agua turbia ya les pasa por encima del concreto y arrastra basura que da vueltas despacio. Esta noche no bajó nadie. Arriba, en el tablero, hay un piloto apagado desde hace horas. La cámara del pasillo lo está viendo todo desde el primer minuto.

7 cámaras en 4 sectores

Así se le pide

«Avíseme si el agua de la sala de bombas pasa por encima de las bases y se queda ahí sin bajar.»

Cuando alguien baja en la mañana ya no hay una falla: hay una sala inundada. Los motores se secan, se desmontan y se rebobinan, y eso son semanas con un grupo menos. Mientras tanto, el agua que esas bombas tenían que mover sale por donde puede: sótanos, cocheras, la calle de al lado. Después llegan los reclamos de los vecinos, el camión de succión y la pregunta de por qué nadie se enteró hasta las siete.

Se decide una vez

Qué es normal en esa sala lo define usted: hasta qué altura puede subir la lámina, cuántos minutos se tolera un grupo quieto cuando tendría que estar dando y quién recibe la llamada de madrugada. Es una sola conversación con el jefe de planta y queda cerrada. De ahí en adelante corre sola, todas las noches, en todas las salas y en todas las guardias, sin depender de que alguien se acuerde.

Una estación de bombeo es un cuarto aburrido hasta el minuto en que deja de serlo. Casi siempre está vacío, casi siempre a oscuras, y casi siempre las bombas hacen lo suyo. Por eso la mayoría de las salas se miran una vez al día, en la ronda. Y por eso los problemas de verdad empiezan de madrugada: no porque pase algo distinto, sino porque a esa hora no hay nadie que lo vea.

El telemando dice si la bomba tiene corriente, no si la sala tiene agua. Puede marcar todo en verde mientras el nivel sube detrás de la puerta, porque la boya se quedó enganchada, porque un tablero se mojó o porque el rodete gira sin tragar nada. IRIS mira otra cosa: la imagen. Ve la base, ve la línea del agua y ve que los grupos están quietos. Cuando esa línea pasa de donde usted dijo, manda el aviso con la cámara, la hora y el video de cómo fue subiendo.

El día que sale bien no hay nada que contar. Alguien recibe el aviso a las cuatro, entra a la cámara, ve el agua a media base y llama a quien está de guardia. Cuando ese equipo llega, la sala todavía se puede achicar y los motores siguen secos. Es una mala noche, no una avería de tres semanas. Toda la diferencia cabe en dos horas.

Y hay una segunda cosa que ocurre en el mismo lugar. El patio de bombas de una planta química o de una refinería es el mismo encuadre: las mismas bases, la misma marquesina, la misma cámara. Lo que cambia es lo que puede aparecer delante —una nube blanca a ras del piso, una llama naranja entre dos grupos, alguien tendido sobre el concreto junto a la impulsión— y ninguna de esas cosas espera al relevo. La cámara ya está puesta y ya está mirando; lo único que falta es decirle qué buscar.

Qué cambia

Antes: la sala entraba en la ronda de la mañana, y lo ocurrido durante la noche se armaba después, a punta de video y del nivel del reservorio.

Ahora: la sala se vigila sola hasta el amanecer y solo llama cuando el agua pasa de la raya. Quien opera dejó de recorrer instalaciones que están bien para ir directo a la única que no lo está.

Dónde lo hemos visto

  • Media tarde en el patio de bombas. Del skid que está bajo la marquesina azul sale una nube blanca que cruza el patio a ras del piso, y entre las dos bombas se ve una llama naranja. Un operario con chaleco reflectivo se paró delante y avisa por radio; otro corre con un extintor. IRIS ve la nube y ve la llama, y cronometra desde el primer segundo. No dice qué sustancia es ni cuánta hay: eso lo mide el detector de gas, y sin detector no hay medida.

    CAM-308Una nube blanca y una llama en el skid de bombas

    «Avíseme apenas se vea humo, una nube o fuego en cualquier punto del patio de bombas.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La sala de una estación de bombeo enterrada, de madrugada, con las luces de emergencia prendidas. Los dos grupos de bombeo están quietos sobre sus bancadas de concreto y el agua turbia ya las cubre, con basura flotando encima. En el muro de la izquierda hay una regla roja y blanca con las marcas de abajo tapadas; a la derecha, la boca de salida enrejada. No hay nadie. IRIS ve la sala inundada y el agua sin moverse; no sabe si las bombas están funcionando.

    CAM-168El agua ya cubre las bombas

    «Avíseme si el agua de la sala de bombeo pasa por encima de las bancadas y se queda ahí sin bajar.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • La alarma suena en el centro de control y no dice dónde. Primera hora de la tarde: entre las bombas hay llama viva y una columna de humo oscuro subiendo hasta las pasarelas. Seis operarios con mameluco quedan en el encuadre —uno señala, otro se lleva la radio a la cara, dos retroceden al pasillo— y junto al foco ya no hay nadie. IRIS le pone dirección al aviso: esta cámara, esta hora, y abre al costado las que miran el mismo punto.

    CAM-321Llama y humo en el tren de bombas

    «Avíseme apenas aparezca llama o humo en cualquier cámara de proceso y ábrame a la vez las que miran el mismo punto.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Acá no hay a quién llamar de al lado. Estación de bombeo aislada al borde del mar, media tarde: el cerco, la caseta, dos bombas, el agua, y ningún otro edificio en kilómetros. Un operario está sentado en el piso, apoyado contra la pared junto a la puerta, con el casco puesto y la cabeza caída sobre el pecho. No se mueve. IRIS lleva dos cuentas y ninguna más: cuánta gente hay adentro de la estación y cuánto tiempo lleva cada uno sin moverse.

    CAM-411Una estación de bombeo sola y nueve minutos sin moverse

    «Avíseme si el operario que está solo en una estación deja de moverse más de dos minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El patio de la sala de bombas. Un operario está tendido boca abajo sobre el concreto, con el chaleco reflectivo puesto y el casco blanco caído a un costado, en el piso. Otro operario, con casco y chaleco, corre hacia él desde el lado del decantador. En primer plano, los grupos de bombeo verticales; al fondo, la puerta verde de la sala y los tableros de mando.

    CAM-153Un operario en el piso junto a las bombas

    «Avíseme si alguien lleva un rato en el piso sin moverse en una zona técnica, aunque sea de noche y no haya nadie más en la planta.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Zona de bombas, media mañana, con el cielo gris de siempre. Tres operarios llevan mameluco ignífugo, casco y guantes. En medio del pasillo falta una prenda: hay alguien con casco puesto pero sin el mameluco ignífugo que esa zona exige. A la izquierda se apilan bidones naranjas con el rombo de producto inflamable, y detrás hay un recipiente verde con la misma etiqueta. Uno de los operarios ya está señalando. Lo que ve la cámara es la prenda que falta y el lugar donde es obligatoria.

    CAM-331Sin el mameluco ignífugo en la zona de bombas

    «Avíseme si alguien entra a la zona de bombas sin el mameluco ignífugo.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Cinco de la mañana en la sala de bombas. El agua entró y cubre el piso entero: las bancadas de los dos motores azules todavía asoman, y es lo único que los mantiene fuera del agua. La lámina sigue subiendo y ya lame el pie de los tableros eléctricos de la pared derecha. Un operario con casco y chaleco reflectivo entra por la puerta y se queda parado, con el agua por la pantorrilla. El letrero de piso mojado sigue parado en medio del agua.

    CAM-415El agua cubre el piso entero y ya lame los tableros

    «Avíseme apenas haya agua en el piso de la sala de bombas, y otra vez si llega a la altura de las bancadas.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

IRIS no arranca la bomba, no cierra una compuerta y no reemplaza al nivel ni al automatismo de la estación: no toca nada, avisa.

Tampoco sabe por qué se paró el grupo —eso lo dice el tablero, no la imagen— ni ve lo que hay debajo del agua. Y si la cámara está a oscuras o el lente empañado, no ve nada: eso también se lo dice.

Preguntas

¿Reemplaza a las boyas y al telemando?
No. Las boyas, las sondas y el telemando siguen gobernando la estación, y IRIS no toca ninguno. Lo que aporta es una segunda mirada que falla por otro lado: cuando la boya se engancha o el tablero se moja, el telemando puede seguir diciendo que todo está bien mientras el agua sube. La cámara ve el agua, no el dato. Por eso las dos cosas juntas tapan huecos que ninguna tapa sola.
¿Funciona en una sala sin luz?
Depende de la cámara, y conviene decirlo claro. Si la sala tiene cámara con infrarrojo o una luz de emergencia que encienda, IRIS ve la lámina de agua y las bases igual que de día. Si está completamente a oscuras y la cámara no tiene infrarrojo, no ve nada, y entonces lo que hace es avisar de que esa cámara dejó de ver. Un punto ciego que se conoce es un problema; un punto ciego que nadie conoce es otro mucho peor.
¿Cuánto demora en avisar?
Avisa mientras está pasando, no al día siguiente. La regla la fija usted: hay salas donde conviene saberlo apenas la lámina toca la solera y otras donde el aviso solo tiene sentido si el agua se queda por encima de la base un rato y no baja. Ese «un rato» lo pone usted en minutos, y es lo que separa un aviso útil de uno que nadie va a abrir. IRIS aplica ese número igual la primera noche que la número doscientos.
¿Vale para estaciones sin personal?
Sí, y son las que más lo necesitan. Una estación remota puede pasar semanas sin que entre nadie, y ahí el aviso no llega a un puesto de control: llega al celular de quien está de guardia, con la cámara y el video, para que decida si sale de su casa o espera a la mañana. IRIS no decide eso. Muestra lo que hay, dice desde cuándo y deja la decisión donde tiene que estar, que es en una persona.

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Demostración · IRIS andando

No se lo contamos. Se lo mostramos.

Corre sola, paso a paso, y sigue apenas el hilo de un caso. Es un resumen de la pantalla real: la herramienta de verdad tiene bastantes más funciones de las que entran en este recuadro.

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