Soluciones por tipoDetección de intrusiones
¿Cuánto lleva abierta esa puerta y quién lo sabe?
Una cuña de madera y la puerta ya no cierra
Seis y cuarto de la mañana, pasillo de servicio. La puerta de la sala está abierta de par en par y no regresa: alguien encajó una cuña de madera bajo el canto y el cierrapuertas quedó sin efecto. En el pasillo no hay nadie. Nadie forzó nada, tampoco: la cuña la puso a las cuatro el técnico que entraba y salía con cajas, y después se fue a desayunar. En el registro de accesos consta una apertura, a las 04:10.
22 cámaras en 10 sectores
Así se le pide
«Avíseme si una puerta de sala se queda abierta más de treinta segundos.»
Mientras la cuña siga ahí, esa sala no está cerrada, aunque en el papel lo esté. El control de accesos que costó dinero cuenta aperturas, no minutos abierta. Si la puerta es la de una cámara de refrigeración, la factura llega en grados y en producto tirado. Si es una puerta contra incendio, llega el día de la revisión. Y si es el cuarto de tableros, llega el día que entre alguien que no tenía por qué.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez, puerta por puerta. Usted dice cuántos segundos puede estar abierta cada una, en qué horas y a quién se avisa: el cuarto de tableros, treinta segundos siempre; la cámara de refrigeración, tres minutos en horario de andén y treinta segundos fuera de él; la puerta de servicio del hotel, nunca trabada. IRIS ve esas puertas todo el día, todos los días, y la cuenta del tiempo empieza sola. Nadie tiene que acordarse de nada, y el aviso llega mientras se puede quitar la cuña, no en el recorrido de las diez.
Casi ninguna puerta trabada es un ataque. Es un apaño. El técnico que entra y sale con cajas, el mesero que baja con la basura, el trabajador que va por otra tarima de garrafones: todos hicieron lo mismo y ninguno lo hizo con mala intención. La cuña ahorra veinte segundos por viaje y a nadie le parece grave. El problema es que la cuña se queda, y la persona no.
Lo que hace peligrosa a esa puerta es que nadie la está contando. El lector de tarjetas registró una apertura y se quedó tranquilo; a partir de ahí, una puerta abierta es exactamente igual que una puerta cerrada para todos los sistemas de la casa. En una cámara de refrigeración lo va a notar el termómetro, tarde. En un cuarto de tableros no lo va a notar nadie hasta que alguien entre. Y en una puerta contra incendio no lo va a notar nadie nunca, hasta que haga falta que cierre.
IRIS ve la puerta y cuenta el tiempo que lleva abierta. Cuando pasa de los segundos que usted definió para esa puerta concreta, avisa con la cámara, la hora y el video, y así quien recibe el aviso ve además por qué no cierra: la cuña, la caja, el carrito recargado. No sabe quién la puso ni le hace falta. Casi siempre la llamada dura veinte segundos y alguien va y quita la cuña. Es justo por eso que funciona: comprobarlo cuesta tan poco que se comprueba siempre.
Qué cambia
Antes, la puerta trabada se descubría en el recorrido, si esa noche había recorrido, o el día que el termómetro pasaba del límite. Ahora, a los treinta segundos alguien recibe la cámara con la puerta abierta y la cuña en el piso, hace una llamada y se acabó. Y queda anotado: al mes se ve qué puertas se traban, a qué hora y en qué turno, y esa lista suele decir más sobre cómo está organizado el trabajo que sobre las puertas.
Dónde se ve

CAM-517Una caja de valores cruza ocho metros de banqueta
«Avísame si la puerta trasera de la unidad de valores se queda abierta más de un minuto sin ninguna persona del servicio al lado, y guárdame la hora de cada traslado.»

CAM-315Manos dentro del mezclador con la torreta en verde
«Avísame si alguien mete las manos al mezclador con la puerta abierta y la baliza en verde.»

CAM-550Una cuña de madera deteniendo la puerta de la sala
«Avísame si una puerta de sala se queda abierta más de treinta segundos.»

CAM-251La puerta del resguardo está abierta y hay manos dentro de la máquina
«Avíseme al momento si alguien entra por la puerta de la malla o mete las manos en la zona del molde con la máquina sin bloquear ni etiquetar.»

CAM-214La puerta del frío lleva demasiado abierta
«Avíseme cuando la puerta del frío lleve más de tres minutos abierta, y avíseme también si una tarima lleva demasiado tiempo afuera.»

CAM-156Puerta de sala crítica abierta
«Avísame si la puerta de la sala de tableros se queda abierta más de unos minutos.»

CAM-277El cuarto frío abierto y el pescado esperando afuera
«Dígame cuánto tiempo lleva abierta la puerta del frío y cuánto llevan las tarimas afuera, y avíseme si pasa de cinco minutos.»

CAM-452Un reefer con las puertas abiertas y el cable en el piso
«Avísame cuando un contenedor refrigerado lleve más de cinco minutos con la puerta abierta o con el cable fuera de la toma.»

CAM-324La boca de hombre del tanque, abierta y sin nadie
«Avíseme si una boca de hombre de tanque lleva abierta más de diez minutos y no hay nadie trabajando arriba.»

CAM-471Una puerta abierta de par en par contra el carro de junto
«Muéstrame los contactos entre vehículos en el nivel -2 el martes por la tarde.»
Lo que no hace
IRIS no cierra la puerta ni sabe quién puso la cuña. Ve que está abierta, cuenta el tiempo y avisa con el video; cerrarla la cierra una persona.
Y si esa puerta ya tiene un contacto magnético que funciona, ese contacto es más barato y más fino que una cámara. Donde IRIS aporta es en las puertas que no tienen nada y en poder ver, con el aviso, qué impide que cierre.
Preguntas
- ¿No basta con poner un contacto magnético en la puerta?
- Para saber si está abierta o cerrada, en muchos casos sí, y si ya lo tiene puesto no hay por qué quitarlo. Un contacto cuesta poco y no falla. Lo que un contacto no da es el video: no le dice si hay una cuña, una caja o un carrito trabando la hoja, ni si del otro lado hay alguien esperando. Y hay puertas donde no se puede poner nada, o donde el contacto se termina puenteando. Ahí es donde una cámara que ya está instalada aporta lo que el contacto no puede: la escena completa, con su hora.
- ¿Se puede poner un tiempo distinto para cada puerta?
- Sí, y hay que hacerlo, porque una puerta de andén y una puerta de sala eléctrica no se parecen en nada. La del andén está abierta media mañana y eso es normal; la de la sala eléctrica no debería estarlo ni un minuto. Cada puerta lleva su número de segundos, su horario y su destinatario. Si pone el mismo tiempo para todas, o se llena de avisos que no sirven o se pierde el único que importaba.
- ¿Y las puertas que tienen que estar abiertas mientras se trabaja?
- Cada puerta lleva su horario, y fuera de él la regla cambia sola. La puerta del andén puede estar abierta de seis a dos sin que nadie diga nada; a partir de las dos empieza a correr el reloj, y si a las tres sigue abierta, avisa. Igual con los sábados y con los días en que la planta no opera. También se puede amarrar a una orden de trabajo abierta, de modo que la puerta esté permitida mientras haya una intervención en curso y deje de estarlo en cuanto se cierre la orden.
- ¿IRIS sabe quién trabó la puerta?
- No. IRIS no reconoce rostros y no identifica a nadie. Ve una puerta abierta, cuenta el tiempo y manda el video del momento en que se quedó así. Si su organización quiere saber quién fue, la persona que ve el video lo cruza con lo que ya tiene: el registro de accesos, el reporte de turno, la orden de trabajo. Esa decisión es suya y se toma viendo, no la toma IRIS. Y en la mayoría de los casos da igual quién fue: lo que hace falta es que la puerta se cierre.
Véalo usted mismo
Aquí no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.
No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.
- Se dibuja la raya
- Se cuenta solo
- Sale un número
¿No ve lo suyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Hay un momento en que se puede hacer algo.Es mientras está pasando, y dura poco.
Después ya solo queda contarlo. IRIS avisa en ese momento —cámara, hora e imágenes— y quien esté de turno decide qué hace con el aviso.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.