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IRIS NEURALContacto

Aeropuertos y centrales

El kilómetro 14, a las tres de la madrugada

  1. La escena

    Son las tres de la madrugada. La malla perimetral mide dieciocho kilómetros y casi todo el recorrido está a oscuras. En el centro de monitoreo, con la luz baja para que no rebote en las pantallas, un operador tiene enfrente un mosaico de cuarenta imágenes que parpadean. Lleva cinco horas de turno. En la última hora el sistema saltó cuatro veces: dos rachas de viento moviendo la malla y dos perros.

  2. Dónde se rompe

    Cuarenta imágenes no se ven a la vez: se ven de una en una, y mientras se ve una, las otras treinta y nueve están solas. No es culpa de nadie —ningún ojo humano aguanta cuarenta escenas durante ocho horas—. Y cuando el sistema ya avisó cuatro veces en falso, el cerebro se fía un poco menos de la quinta.

  3. Lo que pasa

    En el kilómetro 14 hay un tramo sin luminaria. Una persona se acerca a la malla por ese lado, despacio, pegada al terraplén. La escena está en pantalla: en un cuadro pequeño, abajo a la derecha, en el monitor secundario.

  4. Con IRIS

    IRIS ve las cuarenta a la vez, siempre, sin cansarse. Sabe distinguir una persona de una racha de viento y de un perro, así que el viento y el perro no interrumpen a nadie. Cuando ve a alguien acercándose a la malla, saca esa cámara al monitor principal y dice qué vio, dónde y desde cuándo. El operador ya no descarta nada: ve una escena y decide. Sigue siendo él quien avisa a la unidad; lo que cambia es que ahora lo hace mientras está pasando.

La cámara ya lo estaba viendo. Lo único que faltaba era que alguien viera esa pantalla.

Y lo mejor

La regla se decide una vezy se aplica siempre igual.

Lo mismo a las tres de la mañana que a mediodía, y lo mismo en la cámara uno que en la cuatro mil. No depende de quién esté de turno ni de qué tan cansado esté.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.