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¿Por qué por ese corredor no pasa nadie?
Un corredor vacío a veinte metros de un ala llena
Veinte metros de diferencia, y desde el piso de arriba se ven las dos cosas a la vez. Son las 17:30 de un martes. La escalera mecánica parte el encuadre en diagonal: a la izquierda, un corredor con el piso brillante y ocho personas contadas en todo el tramo, con las vitrinas prendidas y las puertas abiertas. A la derecha, el ala del otro lado va llena, la gente cruza en las dos direcciones y hay fila en dos locales.
4 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
««Dígame cada semana cuánta gente pasa por el corredor de la izquierda comparada con el ala de la derecha.»»
Ese corredor cuesta lo mismo que el otro. Se limpia igual, se climatiza igual y se arrienda casi igual, pero no vale lo mismo, y nadie lo puede demostrar. Cuando un local de ahí pide una rebaja o se va, la conversación se hace con impresiones: «por ahí pasa menos gente». Y cuando toca decidir dónde poner el kiosco nuevo o hacia dónde llevar el flujo, se decide con la sensación de quien lleva más años en el mall.
Se decide una vez
Aquí no se decide un umbral: se decide una medida. Dónde va la raya —en la boca del corredor, en la puerta del local, delante de la vitrina—, qué zona se cuenta y con qué periodo quiere el dato: por hora, por día, por temporada. Eso se dibuja una vez sobre la imagen. Desde ahí el número sale todos los días con el mismo criterio, y por eso se puede comparar un martes cualquiera con un martes de diciembre sin discutir cómo se contó.
Un corredor muerto no se queja. No hay novedad, no hay parte y nadie llama a nadie: simplemente pasa menos gente por ahí, año tras año, y el mall se acostumbra. La única alarma llega cuando el local del fondo cierra, y para entonces la conversación ya es sobre por qué se fue, no sobre qué se pudo haber hecho.
Esto no se pide con una frase. Una raya no se puede describir hablando: hay que trazarla. Se dibuja una línea en la boca del corredor y otra en el ala de enfrente, se marca la zona de la vitrina y desde ahí sale el número todos los días: cuánta gente pasó, en qué hora, cuánta se detuvo delante del vidrio y cuánto rato se quedó. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual.
Con dos semanas de números la conversación cambia entera. Una vitrina por la que pasan mil ochocientas personas y se detienen doscientas no tiene el mismo problema que una por la que pasan seiscientas y se detienen doscientas: la primera tiene un problema de vitrina y la segunda, de recorrido. Con eso se negocia un arriendo, se mueve un kiosco, se cambia una entrada o se decide dónde no poner el local nuevo. La misma cámara que hoy solo graba puede empezar a medir su operación.
Qué cambia
Antes esto se medía dos días al año: alguien contratado con un contador de mano en la puerta, un martes cualquiera, y ese número servía para todo el ejercicio. Ahora el corredor se cuenta todos los días, hora por hora, y el ala de enfrente también, con el mismo criterio. Quien administra el mall deja de negociar con impresiones y empieza a negociar con la misma cifra que ve el arrendatario.
Dónde lo hemos visto

CAM-590Dos mil cuatrocientos pasan y doscientos sesenta se detienen
«Avíseme si el paso por delante del local sube dos horas seguidas y la gente que se detiene no sube con él.»

CAM-536Ocho personas en un corredor y el ala de enfrente llena
«Dígame cada semana cuánta gente pasa por el corredor de la izquierda comparada con el ala de la derecha.»

CAM-538Mil ochocientos pasan por delante y doscientos se detienen
«Dígame cada día cuánta gente pasó por delante de la vitrina y cuánta se detuvo a mirarla.»

CAM-539El patio de comidas lleno y la pasarela de arriba desierta
«Dígame cada mes cuánta gente pasa por la pasarela de arriba comparada con el corredor de abajo.»
Lo que no hace
Pasos por una línea y personas adentro de una zona. Eso cuenta IRIS, y quién es cada persona no lo sabe. Por qué ese corredor está vacío lo explica quien conoce el mall, no la cámara. Si alguien compró, tampoco: eso sale de cruzar el paso con la caja. Y un detalle que conviene tener claro antes de trazar nada: quien pasa dos veces por la raya cuenta dos veces, así que las líneas se ubican según la pregunta que quiera responder.
Preguntas
- ¿Esto también es un aviso?
- No hay nada que avisar aquí: hay algo que medir. Y por eso no se configura hablando, sino dibujando. Una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla sobre la imagen, y una zona igual. A cambio, el número sale siempre igual: mismo sitio, mismo criterio, todos los días. No todo lo importante es una alarma. A veces lo importante es un número, y éste es de los que cambian un arriendo.
- ¿El número sirve para comparar meses distintos?
- Mientras la línea y la cámara no se muevan, sí. Lo que vuelve comparable un conteo no es la tecnología: es que el criterio sea idéntico cada día —misma raya, mismo encuadre, misma forma de contar—. De ahí que el número sea repetible y auditable: se vuelve al video de ese martes y se ven los mismos pasos. Y si alguien mueve la cámara de sitio, la serie se rompe: eso se dice, no se disimula.
- ¿IRIS sabe si esa gente compró algo?
- La venta está en su sistema de caja, no en la cámara. IRIS mide lo que se ve: cuánta gente pasó, cuánta se detuvo y cuánto rato. Lo interesante aparece al poner los dos números uno al lado del otro: mil ochocientos pasos, doscientas paradas y treinta facturas cuentan una historia muy distinta a mil ochocientos pasos, veinte paradas y treinta facturas. IRIS aporta la mitad que hasta ahora nadie tenía.
- ¿Hay que poner sensores en el piso o en la puerta?
- No necesariamente. Si ya hay una cámara que ve ese corredor entero, esa cámara puede contar, y no hay que romper el piso ni colgar nada en la puerta. Lo que sí hace falta es que el encuadre agarre el paso completo y que la gente no se tape entre sí todo el rato; en un pasillo angosto y a reventar, la cámara se ubica más alta. Eso se comprueba antes con esa cámara y en hora pico. No se supone.
Un caso distinto cada vuelta
Mire lo que pasa. Y mire lo que IRIS hace con eso.
Con un caso distinto en cada vuelta: esto no es un video grabado ni un dibujo, es un resumen de la herramienta real. Y la herramienta entera no cabe en un recuadro.
- Usted pregunta
- IRIS busca
- Se lo enseña
¿No ve lo suyo aquí?
La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Las cámaras que compró hace añossiguen sirviendo. Lo que les faltaba no era calidad.
Era que alguien mirara, nada más. Los mismos equipos y los mismos cables: IRIS se conecta a la instalación que usted ya tiene, y esas imágenes pasan de guardarse a entenderse.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.