¿Cómo le digo lo que necesito?
Dígale a IRIS qué le importa.
Usted escribe con sus palabras la situación que quiere vigilar, y ve cómo IRIS la convierte en una regla.
Cómo funciona por dentro
De una frase a un aviso. Seis pasos y ninguno lo da usted.
Usted escribe lo que necesita como se lo diría a un compañero. A partir de ahí no tiene que hacer nada más.
Lo que usted escribe
«Avíseme si alguien deja una maleta en el andén más de dos minutos.»
Usted lo pide con sus palabras
En su idioma y sin aprender nada. No hay menús con cincuenta casillas ni hay que llamar a un programador para que lo configure.
IRIS lo convierte en una regla
Antes de que empiece a correr, se la enseña escrita para que usted la confirme. Primero separa las piezas de la frase: qué objeto, en qué zona, durante cuánto tiempo y qué hay que hacer.
La regla se instala y se pone en marcha
Deja de ser una frase escrita y pasa a ser una tarea que ya está corriendo en una computadora. Si el despliegue es local, esa computadora está en su propio edificio: la frase no sale de ahí y no hace falta internet.
Todas las cámaras la aplican a la vez
Una cámara, un andén entero o todas las de la ciudad: usted escoge dónde vale, y no hay que repetir la petición cámara por cámara. Y funciona a las tres de la mañana igual que al mediodía.
Llega el resultado
Un número, si lo que usted pidió fue medir en vez de vigilar. O un aviso con la cámara, la hora y el pedazo de video, en la pantalla o en el celular de quien tenga que verlo.
Y lo cambia cuando quiera
Si avisa de más o se queda corto, usted cambia la frase y se vuelve a publicar. Sin tocar código, sin abrir una novedad y sin esperar a que venga nadie.
Lo que usted recibe
Andén 2 · 03:14 · maleta sin dueño, 2 min 40 s · video adjunto
Un correo, un ticket y una espera: en eso se convierte cualquier cambio pequeño, por chico que sea. El jefe de turno sabe perfectamente qué quiere vigilar; lo que no puede es configurarlo, porque las analíticas de video se ajustan en un panel de umbrales, máscaras y parámetros que solo entiende quien las instaló. Así que al final nadie cambia nada, y el sistema se queda avisando de lo que importaba hace dos años.
«Avíseme si un tráiler lleva más de veinte minutos en el andén sin actividad de carga.» Así, como se lo diría a un compañero de turno: con IRIS se empieza por la frase. No hay que traducirla a lenguaje técnico antes de poder probarla, y no hay que llamar a nadie.
Antes de activar nada, IRIS parte esa frase en piezas y se las enseña: qué objeto vigilar, en qué zona, qué situación, durante cuánto tiempo y qué hacer cuando pase. Cualquiera de ellas se corrige —subir el tiempo, mover la zona, cambiar a quién avisa— y se vuelve a probar contra video real. Y lo que queda guardado no es una frase suelta: es una regla concreta que se puede leer, discutir y auditar.
Ahora bien, una frase no crea capacidades que la cámara no tiene. Si el encuadre no llega a distinguir un casco, escribir «avíseme si alguien anda sin casco» no lo arregla, y la prueba sobre video real lo va a decir enseguida. A veces el resultado de esa prueba es «esta cámara no sirve para esto», y es mejor saberlo el primer día que el día de la novedad.
¿Quién escribe la regla?
Quien conoce la operación: el jefe de turno, quien responde por seguridad y salud, quien está en la central. Para subir dos minutos un umbral no hay que abrir un ticket.
¿Qué veo antes de activarla?
Objeto, zona, condición, tiempo y acción: la frase aparece desglosada en pantalla. ¿Alguna pieza no es la que usted quería? Se corrige ahí mismo, antes de que nada empiece a avisar.
¿Cómo sé que funciona?
Porque antes de ponerla a trabajar se prueba contra video real de esa cámara. Usted ajusta el tiempo o la zona hasta que avisa cuando debe y se calla cuando no hace falta.
¿Y si mañana cambia?
Se cambia la frase y se vuelve a publicar, sin esperar la próxima visita del integrador. Una obra nueva, una campaña o un horario distinto no paran nada. Usted decide una vez; IRIS lo aplica siempre.
¿Tengo que saber programar para configurar IRIS?
No hace falta. Las reglas se describen con frases normales —qué vigilar, dónde, durante cuánto tiempo y qué hacer— y IRIS muestra cómo interpretó cada parte antes de activarla. El equipo técnico sigue haciendo falta para la puesta en marcha y las integraciones, pero no para mover un umbral.
¿IRIS detecta cualquier cosa que le pida?
Cualquier cosa, no. Una cámara concreta puede quedarse corta por su posición, por su calidad de imagen o por la luz que tiene, y hay detalles pequeños o muy lejanos que con ese encuadre no distingue ninguna. Discutirlo no sirve de nada: lo que sirve es probar la descripción sobre video real de esa cámara y mirar el resultado antes de contar con ella.
¿Puedo usar el lenguaje natural para buscar en las grabaciones?
También sirve para atrás, no solo para adelante. Se describe algo que ya pasó —«camioneta blanca parada más de diez minutos en el andén 4»— e IRIS devuelve los candidatos con su cámara, su hora y su imagen. Deje de buscar el minuto: busque lo que pasó.
¿Me cuesta algo probar frases hasta que acierto?
Una prueba y un millón de pruebas cuestan lo mismo: nada. IRIS no cobra por consulta y no hay contador de frases, de búsquedas ni de pruebas. Escriba una regla, pruébela contra el video de esa cámara, cámbiela y vuélvala a probar las veces que haga falta. Es a propósito, porque una frase se afina probándola, y un sistema que cobra por intento termina con reglas escritas a la primera y mal.
Hablar y dibujar
Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir.
«Enséñeme las motos rojas de ayer en la tarde.» «Busque a alguien sin casco.» Se pide con palabras y IRIS lo busca y se lo muestra. Eso es buscar, y se hace hablando.
Contar es otra cosa. Para saber cuántas bicicletas pasan por una calle hay que decir por dónde se cuenta: se traza una raya sobre la imagen y todo lo que la cruza se suma. Para saber cuánta gente hay en un parque y cuánto rato se queda, se pinta una zona y se mide quién está adentro. Una raya no se puede describir con una frase. Hay que trazarla.
Y ahí no hay limitación ninguna: es justo lo que hace que el número sirva. Como la raya está siempre en el mismo sitio, el dato de hoy se compara con el del mes pasado. Si cada día lo contara una frase distinta, los números no se parecerían entre sí y no se podría decidir nada con ellos.
Y se puede enseñar: se ve dónde está la raya y por qué sale ese número. Un dato que usted no pueda explicar tampoco lo va a poder defender delante de un directorio. Por eso nuestro conteo de personas está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto nacional de metrología de España—: se homologa una medición, no una conversación. La garantía es que quien lo comprobó es un tercero y no nosotros. La homologación cubre ese conteo, no el producto entero, y no equivale a una acreditación ecuatoriana.
Para buscar, hable
Con sus palabras describe lo que quiere encontrar y IRIS lo lleva a los candidatos. Ningún lenguaje raro que aprender y nada que preparar antes.
Para contar, dibuje
Se traza una vez sobre la imagen de la cámara y de ahí en adelante cuenta sola. Una línea para lo que pasa, una zona para lo que se queda.
Por qué importa la diferencia
Porque así el número de hoy se compara con el de ayer, y siempre se puede enseñar de dónde sale: el mismo sitio, la misma raya, el mismo criterio todos los días.
Las dos a la vez
No hay que elegir. Una misma cámara puede llevar contadores corriendo todo el día y, encima, una regla escrita con palabras: «avíseme si alguien anda sin casco».
La interfaz real, paso a paso
Usted pone la regla una vez. IRIS la aplica siempre.
Cada vuelta empieza con otro caso. Lo que usted va a ver es un resumen de la interfaz, reproducido paso a paso y sin manos, porque la herramienta completa no cabe en una demostración.
- Se monta la regla
- Se asigna a las cámaras
- Publicada, vigila sola
- Y entonces salta
Siguiente paso
El hospital
¿Cuánto se demora en pasar alguien por ese pasillo a las cuatro de la madrugada?
13 casos: 12 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
El colegio
¿Quién ve al niño que se cayó en la otra punta del patio?
14 casos: 13 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Diez cámaras o cuatro mil:ninguna se queda sin mirar.
Solo levanta la mano cuando pasa lo que usted pidió que se mirara. Y hasta entonces mira todas: las diez de un colegio o las cuatro mil de una red entera, el día que entra IRIS entran todas.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.