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¿Y si sale roto y me entero por el reclamo?

Salió roto y me entero en destino

Diez y cuarenta de la mañana. En la mesa de revisión, justo antes de cargar, hay una caja de cartón con la tapa reventada, el cartón hinchado y un cerco de agua alrededor. Un operador con guantes levanta la solapa rota y la mira. Detrás, en los rodillos, esperan quince bultos más, y el camión sale a las once. La caja va a subir, porque nadie ha dicho que no suba. La cámara la vio entrar entera al encuadre y no se lo contó a nadie.

4 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«Avíseme si llega a la mesa de despacho un bulto roto, aplastado o mojado, y guárdeme la foto.»

El bulto llega roto a casa del cliente y vuelve como reclamo. Ahí empieza lo caro: nadie sabe si se rompió en la bodega, en la puerta de carga o en el reparto, así que se paga la mercancía, se paga el flete de vuelta y se pierde una tarde discutiendo con el transportista. Y como no hay foto ni hora, no gana quien tiene razón: gana quien discute mejor. Ese costo no está en ninguna cuenta.

Se decide una vez

La casa decide qué daño aparta un bulto —cartón hundido, solapa abierta, mancha de humedad—, en qué mesas se mira y a quién le llega el aviso. Eso se escribe una vez, con el jefe de despacho al frente y con cajas de verdad encima de la mesa. De ahí en adelante corre en todos los bultos y en todos los turnos, también el sábado a las nueve de la noche, cuando la mesa la lleva una sola persona.

Quien sufre esto no es el de seguridad: es quien firma los reclamos. En una bodega que despacha dos mil bultos al día, el control del empaque depende de que alguien lo mire, y a última hora del turno se mira menos. No porque la gente sea descuidada, sino porque la mesa va llena y el camión espera.

El día que sale mal es siempre igual. Un cliente llama tres días después con una caja abierta y una foto tomada en su propia puerta de carga. En la bodega no hay ninguna foto de esa caja: hay una boleta firmada y la memoria de alguien que ese día movió cuatrocientos bultos. El transportista dice que salió así, la bodega dice que salió entera, y como nadie puede enseñar nada, se paga y se cierra.

IRIS mira la mesa de despacho y ve lo que se ve: el cartón hundido, la solapa rota, el brillo de una caja empapada. Cuando aparece uno de esos, el bulto queda marcado con su foto y su minuto antes de subir al camión, y una persona decide si sale, se vuelve a empacar o se queda. Esto no es un control de calidad. Es que la discusión de dentro de tres días empiece con una imagen encima de la mesa.

Qué cambia

El jefe de despacho se enteraba de un bulto roto por el correo de un cliente y a partir de ahí reconstruía a ciegas: quién cargó, qué camión era, si ese día llovía. Ahora le llega el aviso mientras el bulto sigue en la mesa, con la foto y la hora, y decide en el momento: se aparta, se vuelve a empacar o sale con el daño anotado. El reclamo, si termina llegando, ya viene contestado de antes.

Dónde lo hemos visto

  • Sobre la mesa de revisión, antes de despachar, hay una caja de cartón con la tapa reventada, el cartón hinchado y una mancha de agua alrededor. Alguien con guantes levanta la solapa rota. A su lado, otra persona con tableta anota lo que ve. Un tercero sostiene una caja entera sobre los rodillos, esperando turno. Al fondo, una tarima ya lista con la carretilla hidráulica. IRIS ve el cartón deformado, la rotura y la mancha, y marca ese bulto antes de que salga.

    CAM-268Una caja reventada y mojada esperando para subir al camión

    «Avíseme si llega a la mesa de despacho un bulto roto, aplastado o mojado, y guárdeme la foto.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Seis y media de la tarde en el centro de clasificación. Por la banda de rodillos bajan cajas y bolsas, una tras otra. Al final del tramo, una caja de cartón grande se metió por la rampa de las bolsas pequeñas y quedó atravesada en el borde. Las luces rojas están encendidas. Cinco personas miran desde el pasillo; una trae un lector de mano. IRIS lee la etiqueta del bulto y ve por cuál salida cayó.

    CAM-267Una caja grande bajando por la rampa que no le toca

    «Avíseme cuando un bulto caiga por una salida que no es la de su etiqueta y enséñeme la imagen de la etiqueta.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Reventó una tubería de agua y quedó al descubierto en plena vía. El agua inundó el cruce completo y los carros siguen pasando por encima.

    CAM-32Reventó la tubería y el cruce quedó inundado

    «Avíseme si se acumula agua en la vía y dígame hasta dónde llegó.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Cuatro de la tarde y cayó el aguacero. La vía mojada devuelve las luces de los carros que se acercan y el final del tramo apenas se distingue detrás del agua.

    CAM-67El aguacero de la tarde sobre la vía

    «Avíseme cuando el tramo esté mojado y se vea mal, para bajar la velocidad antes de que alguien se lleve el susto.»

    Ver esta cámaraLa carretera

Lo que no hace

Por fuera se ve el paquete; por dentro, no. Un cartón intacto con el contenido hecho pedazos pasa igual, y eso se dice antes de vender nada.

Y tampoco se decide acá si ese bulto se despacha: eso lo decide una persona mirando la foto. Quién lo rompió no se sabe, porque a nadie se identifica: lo que se sabe es cuándo apareció el daño y en qué cámara.

Preguntas

¿IRIS sabe si lo de adentro está roto?
No. La cámara ve el empaque: cartón hundido, solapa abierta, esquina aplastada, mancha de humedad. Lo de adentro no lo ve nadie hasta que se abre la caja. Aun así sirve, porque casi todo el daño de transporte deja marca por fuera. Lo que aporta IRIS es que ese bulto quede fotografiado y fechado antes de subir al camión, en lugar de descubrirse tres días después en casa del cliente, cuando ya nadie puede decir dónde se rompió.
¿Distingue una caja mojada de una caja sucia?
En parte. Ve la mancha, el brillo del cartón empapado y la deformación que deja el agua, y con eso aparta el bulto para que lo mire una persona. Si es agua de aguacero, aceite de una tarima o polvo seco lo dice quien lo abre, no la cámara. Preferimos que se aparten algunos bultos de más y los mire alguien, a que pase uno empapado porque el sistema quiso ser listo. La cámara no decide qué se despacha: pone el bulto delante de alguien a tiempo.
¿Sirve para reclamarle al transportista?
Sí, cuando el daño se ve por fuera. Queda la imagen del bulto, la hora y el punto de la bodega donde estaba, así que se puede demostrar si salió entero de acá o si ya llegó así a la puerta de carga. No sustituye al informe de calidad ni al reporte del transportista: aporta la foto y el minuto que a esos papeles siempre les faltan. Y funciona en las dos direcciones, porque también sirve para probar que un bulto salió bien.
¿Hace falta una cámara nueva en cada mesa?
Con que ya haya una cámara viendo la mesa de revisión y la caja entre completa en el encuadre, suele alcanzar. Los píxeles importan menos que la posición: una cámara alta que abarca el pasillo entero no va a ver una solapa rota. Y cuando el encuadre que hay no sirve, se dice antes de instalar nada, no después: un aviso que no se puede dar es peor que no tener ninguno.

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Va sola, paso a paso, y enseña un solo camino: el de un caso. Es un resumen de la pantalla real, y la herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben acá.

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