Soluciones por tipoDetección de intrusiones
¿Y si la esclusa deja de ser una esclusa?
Las dos puertas abiertas a la vez
Diez y cuarto de la mañana. Esclusa de personal de una planta de zona franca. Las dos hojas están abiertas al mismo tiempo. A la izquierda espera una persona con cofia y cubrezapatos azules; a la derecha, otra sostiene la hoja interior con la cadera, porque las dos manos llevan una caja. Dura once segundos. El lector de tarjeta registró una entrada correcta, y en el listado de accesos de ese día no hay nada raro.
3 cámaras en 3 sectores
Así se le pide
«Avíseme si hay más de una persona adentro de la esclusa a la vez, o si las dos puertas se quedan abiertas al mismo tiempo.»
Una esclusa solo funciona si las dos puertas no se abren nunca a la vez. Once segundos con las dos abiertas son aire de pasillo entrando al cuarto limpio, o una persona que pasó sin que quede constancia de que estaba adentro. No lo ve nadie, porque el listado de accesos dice que todo está bien. Se descubre semanas después, cuando alguien revisa un lote o busca quién entró a esa sala aquella tarde.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez: qué esclusas cuentan, cuántas personas pueden estar adentro, cuántos segundos de traslape se toleran —abrir las dos por dos segundos para pasar una tarima puede ser normal, once no—, en qué horas y a quién le llega, si a la pantalla del jefe de turno, al buzón de calidad o a los dos. Después se comprueba en cada paso, en todos los turnos, sin que nadie tenga que mirarlo.
Una esclusa son dos puertas que nunca se abren a la vez, con un hueco pequeño en medio. Ese hueco es lo único que impide que dos mundos se toquen: el aire del pasillo y el aire del cuarto limpio; la calle y el cuarto de gabinetes; el lado sucio y el lado limpio de una cocina industrial. Si las dos puertas se abren juntas, el hueco desaparece y los dos mundos se tocan. La puerta sigue existiendo, pero dejó de servir para lo que se puso.
El lector de tarjeta no sabe nada de esto. Sabe que pasó una tarjeta válida. No sabe que entraron dos personas con una sola, ni que alguien sostuvo la hoja interior con la cadera porque llevaba una caja. El contacto de la puerta sabe si la hoja está abierta, pero no cuánta gente había en medio. Por eso el mal uso de una esclusa es de las fallas que menos rastro dejan: sobre el papel, todo estaba bien.
IRIS mira la esclusa como la miraría una persona sentada al frente todo el día, que es exactamente lo que nadie va a hacer. Cuenta cuántos cuerpos hay adentro del hueco, ve si las dos hojas están abiertas a la vez y cuánto rato. Cuando no cuadra con lo acordado, lo dice en ese momento, con la cámara y los segundos, en lugar de aparecer tres meses después, cuando ya nadie se acuerda de aquella mañana.
Y no solo hay esclusas donde uno se las imagina. Hay una en la entrada de un centro de datos y otra en el paso del vestidor al cuarto limpio; hay una en el cuarto frío de una panadería industrial y otra en el paso del vestíbulo de una sucursal a la zona de cajas. En todas se repite lo mismo: se instalaron por un motivo serio, se usan cien veces al día y nadie comprueba nunca si se usan como se pensaron. La regla es la misma en las cuatro; lo que cambia son los segundos que se toleran en cada una.
Qué cambia
El mal uso salía en una revisión, semanas más tarde, cuando alguien miraba un lote o un listado de accesos y ya nadie se acordaba de aquella mañana. La desviación se escribía a partir de lo que se deducía. Ahora el jefe de turno lo recibe el mismo día con los once segundos de video, habla con quien llevaba la caja y la desviación se documenta con lo que pasó de verdad. Y quien sostenía la hoja aprende algo en caliente, que es cuando se aprende.
Dónde lo hemos visto

CAM-548Dos adentro de la esclusa y la hoja interior abierta
«Avíseme si hay más de una persona dentro de la esclusa al mismo tiempo.»

CAM-535Cuánta gente entra por cada puerta, y a cuál hora
«Avíseme si una de las dos puertas deja de sumar gente mientras el mall está abierto.»

CAM-281Las dos hojas de la esclusa, abiertas al mismo tiempo
«Avíseme apenas las dos puertas de la esclusa estén abiertas a la vez, aunque sean unos segundos.»
Lo que no hace
Quién es la gente de la esclusa, o si su tarjeta era válida, IRIS no lo sabe. Cuenta cuerpos y mira las hojas. Tampoco mide presión, ni caudal de aire, ni partículas: eso lo dice el sistema del edificio, no una cámara.
Y no ve lo que no está en el encuadre. Si la cámara solo agarra una hoja, no puede decir que las dos estaban abiertas. En una esclusa pequeña la cámara tiene que ver el hueco entero y las dos puertas, y eso se comprueba antes de dar la regla por buena.
Preguntas
- ¿Sustituye al lector de tarjeta?
- Ninguno de los dos sustituye al otro, porque contestan preguntas distintas y hacen falta las dos respuestas. De quién es la tarjeta y si era válida: eso es del lector. Cuántas personas pasaron de verdad y si las dos hojas estuvieron abiertas al mismo tiempo: eso es de la cámara. El lector jamás va a enterarse de que entraron dos con una tarjeta, y la cámara jamás va a saber de quién era esa tarjeta. El hueco por donde se cuela el mal uso queda cerrado con los dos juntos.
- ¿Y si abrimos las dos puertas dos segundos para pasar una tarima?
- Claro que se puede, y si así quedó decidido no sale ningún aviso. El límite no lo inventa IRIS: lo pone la casa, esclusa por esclusa y franja por franja. Es normal que en la misma planta convivan una esclusa de material donde dos segundos de traslape son parte del trabajo y una de personal donde no se tolera ninguno. Dos puertas distintas, dos reglas distintas, y cada una viviendo donde le toca.
- ¿IRIS sabe quién entró con quién?
- Rostros no reconoce y a nadie identifica: lo que hace es contar cuántas personas hay adentro del hueco. Lo que sale es el aviso con su cámara, su hora exacta y el video de esos segundos. Quién era cada quien lo resuelve el jefe de turno apenas abre el video, porque conoce a su gente y porque el lector le dice qué tarjeta pasó. El número lo pone IRIS; el nombre lo pone la casa, si decide ponerlo.
- ¿El video sirve como evidencia?
- Sí, y conviene decir hasta dónde. Queda registrado qué pasó, en qué esclusa, a qué hora y durante cuántos segundos, con el video guardado según la política de conservación que la casa haya fijado. Eso es mucho más de lo que suele haber, que es un listado de accesos y la memoria de alguien. Si eso vale como evidencia formal lo dice el sistema de calidad de la casa, no nosotros. Nuestro trabajo es que el dato exista y no se pueda maquillar.
Véalo usted mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Es un resumen de la interfaz real, andando sin manos. Se ve un caso completo, de principio a fin; lo que no se ve son las otras pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
En la pared no cambia nada.En la pantalla cambia todo.
Iguales los soportes, iguales los cables, iguales las cámaras. Lo único distinto es que ahora esas imágenes se entienden mientras entran, en lugar de esperar a que alguien las abra.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.