¿Cuántas veces hay que decidir lo mismo?
Se dibuja una vez lo que tiene que pasar y pasa siempre, también de madrugada
Hoy una regla nueva es siempre un encargo: alguien la programa a la medida, se cobra como integración y se cae en cuanto cambia el horario o alguien mueve una cámara. Acá no se programa: se arrastran bloques a un lienzo y se unen con cables. Se prueba contra la imagen real de la cámara antes de soltarlo, y se publica cuando el simulador dice que sí. Se decide una vez. IRIS lo aplica siempre.
De una sola mirada
Lo que sabe hacer
Se dibuja, no se programa
Cajas que se arrastran y cables que se unen. Si dos piezas no encajan, el editor rechaza la unión ahí mismo y dice cuáles son: el error no aparece con la instalación ya andando.
23 recetas listas
Intrusión en zona, conteo por línea, ocupación por franja, lectura de placa, equipo de protección, anonimizado: automatizaciones ya hechas. Se llenan cuatro campos y arrancan el mismo día.
Tres niveles de uso
Una receta para quien no quiere aprender nada. Seis preguntas en palabras llanas para quien está de turno. Lienzo libre para quien integra. El mismo automatismo sube y baja de nivel sin perder lo hecho.
Horarios que se ajustan solos
Por tramos, por días, por meses, el último viernes de cada mes, o anclado al sol. Una regla que arranca al anochecer sirve igual en enero que en agosto sin que nadie la vuelva a tocar, porque el anochecer se corre solo.
Se prueba antes de publicar
Contra la última imagen real de la cámara corre el simulador, y contesta sin rodeos: el martes a las 2:32 de la tarde esto sí se dispara. Avisos de verdad no manda ni uno.
Dice por qué no saltó
Los resultados posibles son once, no dos: correcta, con error, frenada por el tope, fuera de horario, el flujo estaba detenido… Cuando falta un aviso, siempre hay una causa con nombre detrás.
Una regla, muchas cámaras
Desde una cámara hasta la instalación completa, y con exclusiones escritas: “todas las del servidor menos el vestidor” es una sola declaración. Cada sitio, además, lleva sus propios umbrales sin duplicar nada.
Avisa donde ya se mira
Un correo, un mensaje, un aviso a otro sistema, un relé que abre una puerta o prende una baliza, la cámara al mural. Todo por el mismo puerto, el 443, y sin que ningún dato salga para afuera.
Recetas para arrancar mañana
Intrusión en zona, conteo por línea con sentido, ocupación por franja con aviso de umbral, vehículo parado donde no debe, persona sin equipo de protección, caras y placas difuminadas. Cada una arranca llenando entre dos y siete campos.
Lo que arranca un flujo
Seis maneras distintas de arrancar la misma regla, sin volver a armarla: una detección de la cámara, el reloj, un horario, una persona que toca un botón, otro flujo que la llama o una entrada de afuera.
Lo que hace al final
Abre una incidencia con su severidad, le avisa a quien esté de turno, guarda una medida, marca el minuto exacto de la grabación, lleva una cámara a su posición, la manda al mural, guarda una foto como prueba, exporta el dato o llama a otro flujo.
Detenida, pausada o andando
La pausa dura una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que usted diga, y después se reactiva sola. Archivar se hace en lote y no borra nada. Y un flujo del que arranque otro no se borra: primero hay que quitarle el enganche.
Cómo se arma una regla
Usted decide una vez. IRIS lo aplica siempre.
Una regla es una frase: si entra un camión a la rampa de carga fuera de horario, avísele al jefe de turno, marque la grabación y abra una incidencia. Hasta hoy esa frase había que escribirla en código. Acá se dibuja: un bloque por cada parte de la frase, unidos con cables. Son 74 bloques y 508 conectores, y cada conector sabe qué le puede llegar, así que unir dos cosas que no encajan es imposible y el editor dice cuáles son las dos. Un bloque se silencia, se puentea, se agrupa o se empaqueta entero para reutilizarlo en otro flujo. Y si algún valor es imposible, no deja guardar: lo señala y dice cuál.
Un lienzo no lo quiere todo el mundo, así que hay tres puertas de entrada. La primera es la galería de 23 recetas: intrusión en zona, conteo por línea con sentido, ocupación por franja horaria, lectura de placa, persona sin equipo de protección, anonimizado de caras y placas. Se escoge una, se llenan entre dos y siete campos dibujando encima del video en directo, y está trabajando el primer día, sin haber construido nada. La segunda son seis preguntas —qué, dónde, cuándo, cuánto, cómo y entonces— con una frase arriba que se va escribiendo sola con lo ya contestado. La tercera es el lienzo completo, sin límites, para quien arma la instalación. Y lo que importa: es el mismo automatismo, y sube y baja de nivel sin perder lo hecho. No todas las recetas están disponibles en todos los servidores; cuando una no lo está, la galería dice por qué.
Donde se nota si esto lo hizo gente que ha pisado una instalación es en el horario. Se declara una vez, con su nombre y su color, y se reutiliza en todas las cámaras y en todos los flujos. Admite tramos, días de la semana, meses, días del mes y el primer o el último lunes de cada mes, que es exactamente como se apuntan los días de mantenimiento. Y admite anclas solares: una regla que arranca treinta minutos antes del anochecer y termina al amanecer trabaja en enero y en agosto sin que nadie la vuelva a tocar. El mismo horario nocturno puesto en cámaras de tres países abre y cierra a la hora local de cada una, sin duplicar plantillas. Las fechas de excepción cubren feriados, vacaciones y paros de planta. Y hay un criterio de seguridad que conviene decir en voz alta: si el horario no se puede evaluar, no se dispara. Nunca por si acaso.
Quien automatiza algo le teme siempre a lo mismo: que se dispare solo a las tres de la mañana y despierte a media planilla. Por eso se prueba antes. El simulador corre el flujo contra el último evento real de la cámara y responde sin rodeos —el martes a las 2:32 de la tarde esto sí se habría disparado, y estas son las acciones que se habrían ejecutado—, pero no manda ni un aviso. En el editor hay además un ojo en cada cable: se toca y se ve lo que sale de verdad por ahí, con la imagen y la tabla de lo que pasa el filtro y lo que no. Después se publica en modo silenciado, con el flujo corriendo y calculando sin ejecutar ninguna acción, para validarlo sin molestar a nadie; o se pausa una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que se quiera. Al publicar, la confirmación dice en cuántas cámaras se va a activar y en cuáles. Y si un flujo falla varias veces seguidas, se apaga solo y deja escrito el motivo.
Lo que corre queda escrito, y no solo cuando falla. De cada ejecución se guarda cuándo se disparó, cuándo arrancó, cuándo terminó, cuánto esperó en la fila, sobre cuál cámara corrió, si la condición se cumplió, cuántas acciones se ejecutaron y, cuando algo se rompió, en cuál etapa concreta: la cámara, el modelo, la condición o la acción. Ahí está la diferencia con un sistema que solo dice correcto o error: hay once resultados posibles, y cinco de ellos son maneras distintas de no haber hecho nada —el horario estaba cerrado, ya había otra ejecución en marcha, el flujo estaba detenido, el antirrebote la descartó o una comprobación previa falló—, más una sexta para cuando el tope por minuto la frenó. El panel de actividad enseña las últimas veinticuatro horas con la tasa de omitidos y la lista de flujos que están perdiendo disparos, que es justo el daño que nadie ve. Y cuando el histórico crece y hay que limpiarlo, la purga obliga a previsualizar: dice cuántas ejecuciones, cuántas incidencias y cuántas medidas se van y cuánto campo se libera, y si lo que hay en ese momento no coincide con lo que enseñó, se niega a borrar.
Publicado, un automatismo es una pieza de la operación, y se gobierna como tal. Lectura y escritura van por separado: quien no tiene la de escritura abre el editor en solo lectura, ve el flujo entero y no cambia nada. Encima de eso, un administrador decide cuáles bloques usa cada rol, y ahí hay un detalle que se agradece en una instalación grande: el bloque bloqueado se sigue viendo en gris, para que se sepa que existe y se pueda pedir, y los automatismos ya publicados que lo usan no se rompen. Cada versión publicada queda guardada, se renombra, se restaura como borrador y se compara con otra: el comparador enseña sobre el dibujo mismo lo que se agregó, lo que se quitó y lo que se modificó, cables incluidos. Y archivos de configuración que alguien tenga que editar entrando al servidor no hay ninguno: todo se cambia desde el navegador, en caliente.
Las cifras
Contado, no estimado
- 74bloques que se arrastran al lienzo
- 23recetas listas para usar el primer día
- 535parámetros para afinar hasta el último detalle
- 11resultados posibles de una ejecución, incluido por qué no saltó
- 508conectores que impiden unir dos cosas que no encajan
- 20reglas de detección distintas, de la intrusión al merodeo
Preguntas
¿Hay que saber programar para armar una automatización?
No. Se arrastran bloques a un lienzo y se unen con cables, como quien dibuja un esquema en una pizarra. Si dos piezas no encajan, el editor rechaza la unión ahí mismo y dice cuáles son las dos, así que el error no aparece con la instalación ya andando. Y si ni siquiera quiere dibujar, hay 23 recetas ya hechas: escoge una, llena cuatro campos sobre la imagen en directo de la cámara y está trabajando el primer día. Para quien está de turno hay además un modo de seis preguntas en palabras corrientes, sin lienzo ninguno.
¿Y si la regla se dispara sola de madrugada?
Es el miedo real de quien automatiza algo, y por eso hay cuatro frenos antes de llegar ahí. Antes de publicar, el simulador corre el flujo contra la última imagen real de la cámara y dice si se habría disparado y qué habría hecho, sin mandar ningún aviso. Ya publicado, se puede dejar silenciado: el flujo corre y calcula, pero no ejecuta ninguna acción, así que se valida durante días sin molestar a nadie. Si algo va mal, se pausa una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que se quiera, y se reactiva solo. Y un flujo que falla varias veces seguidas se apaga por su cuenta y deja escrito el motivo.
¿La misma regla sirve para muchas cámaras a la vez?
Sí. Se define una vez y se aplica a una cámara, a un grupo, a un servidor entero o a la instalación completa. Y las exclusiones se escriben con su motivo: “todas las cámaras del servidor menos el vestidor y el cuarto de equipos” es una sola declaración, no una lista que alguien tenga que estar manteniendo. Cada sitio puede llevar además sus propios umbrales y su propio horario sin duplicar el flujo. Otra cosa que suele hacer falta: una misma cámara admite varias configuraciones a la vez —una en producción contando de verdad, otra en validación con los umbrales nuevos y una tercera en diseño mientras se dibuja—, y la que está trabajando no se toca.
¿Y si un flujo falla a la mitad? ¿Deja las cosas a medias?
Falla donde falla, y queda escrito exactamente dónde. Cada bloque tiene, además de sus salidas normales, una salida de falla, así que el error se lleva para otro lado —avisarle a mantenimiento, registrarlo, reintentar— en vez de perderse por el camino. El historial guarda en cuál etapa se rompió, si fue la cámara, el modelo, la condición o la acción, y el número de intento, de modo que el daño se ubica sin abrir un solo video. Hay dos criterios que conviene decir claros. Si un aviso no se puede mandar porque el canal está apagado o mal configurado, no se pierde en silencio: queda anotado como diferido, con el motivo. Y si un valor no se puede leer, no se inventa ninguno: se dice por qué falta, y jamás se enseña un cero como si fuera una medida. Lo que no prometemos es deshacer lo ya hecho: si la incidencia se creó antes de la falla, la incidencia está creada. Lo que sí prometemos es que usted sabe hasta dónde llegó y por qué se detuvo ahí.
¿Quién puede tocar una automatización que ya está andando?
Solo quien tenga permiso de escritura. La lectura y la escritura van separadas, así que alguien de turno puede abrir el flujo, entenderlo entero y no poder cambiar nada. Por encima de eso, un administrador decide cuáles bloques usa cada rol: un bloque bloqueado se sigue viendo en gris, para que se sepa que existe y se pueda pedir, y los automatismos ya publicados que lo usan siguen andando, porque bloquear no rompe nada. Queda registrado quién bloqueó qué y cuándo, y se retira en un clic. Y todo cambio deja rastro: cada versión publicada se guarda, se renombra y se restaura como borrador, y el comparador enseña sobre el dibujo qué se agregó, qué se quitó y qué se modificó entre dos publicaciones. Tampoco se puede borrar un automatismo del que arranque otro encadenado: primero hay que quitarle el enganche.
La interfaz real, paso a paso
Usted pone la regla una vez. IRIS la aplica siempre.
Lo que va a ver es un resumen de la interfaz, andando paso a paso y sin manos. Cada vuelta arranca con otro caso. Y la herramienta completa no cabe en una demostración.
- Se arma la regla
- Se asigna a las cámaras
- Publicada, vigila sola
- Y entonces salta
Siguiente paso
Los malls
¿Qué ve un mall además del número de visitas?
12 casos: 4 avisan cuando pasa algo y 8 solo miden. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Los aeropuertos
¿Qué ve un aeropuerto antes de que se forme la fila?
14 casos: 7 avisan cuando pasa algo y 7 solo miden. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Detrás de una cámara cabe una persona.Detrás de cuatro mil no cabe nadie.
Otra cámara cuesta poco; otro par de ojos, no. Por eso las cámaras crecen y la atención se queda igual. IRIS mira las cuatro mil al mismo tiempo y le avisa de lo que hoy importa.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.