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¿Y si hay alguien abajo cuando entra el tren?

Alguien bajó a la vía

Once y veinte de la noche en el andén 3. A un pasajero se le cayó el celular entre el borde y el riel. Mira a un lado, no ve luces, se sienta en el borde y baja. Demora catorce segundos en encontrarlo. El tren que pasa a esa hora no se detiene en ese andén y viene lanzado. En la sala de control hay una persona y ciento veinte cámaras repartidas en las pantallas. Y nadie mira ese recuadro.

3 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«Avíseme en el acto si alguien baja a la vía, en cualquier andén y a cualquier hora.»

Cuando sale bien, no ocurre absolutamente nada y nadie llega a enterarse. Cuando sale mal, la cuenta es larga: horas de línea cortada, miles de personas evacuadas y desviadas, un maquinista que demora meses en volver a manejar y una investigación que se extiende un año. Y ninguna parte de eso se corrige después: todo queda resuelto en los primeros segundos. Segundos que hoy dependen de que alguien estuviera mirando ese recuadro exacto entre ciento veinte, a las once y veinte de la noche.

Se decide una vez

Acá la organización decide algo que en otras reglas no se hace: no poner espera. Si alguien queda por debajo de la línea del borde del andén, en cualquier momento, se avisa al centro de control en el acto, con la cámara abierta y el andén exacto. No hay margen porque no hay ninguna razón normal para estar ahí abajo.

Nadie baja a la vía por descuido. Se baja por algo puntual y chico: un celular, una mochila, una tarjeta, un gorro. Y se baja porque en ese momento uno cree que le sobra tiempo, que es exactamente lo que cree todo el mundo. En el andén casi nunca hay alguien que grite a tiempo, porque a las once de la noche el andén está a medio llenar y el resto de los pasajeros está mirando su propio teléfono.

Desde la sala de control, ese andén es un recuadro más entre ciento veinte. La persona que está de turno mira, sobre todo, las cámaras de las estaciones grandes y de los pasillos con gente. Nadie tiene la culpa de eso: un ojo humano no puede repartirse entre ciento veinte imágenes durante ocho horas seguidas. Mientras tanto, el tren demora cientos de metros en detenerse y el maquinista ve el andén cuando ya está entrando en él.

IRIS mira el borde del andén en todas las cámaras a la vez y avisa en el acto: cámara abierta, andén exacto y video desde antes. Y hace la otra mitad del trabajo, la de la punta del andén, donde la gente se pasa de la línea amarilla justo cuando entra un tren. Una vía no da segundas oportunidades. Todo lo que se puede ganar acá se gana en los primeros segundos.

Qué cambia

La primera noticia llegaba por el citófono: un pasajero nervioso que no sabe decir en qué andén está ni por dónde viene el tren. Mientras se aclaraba eso, se perdían los segundos que valían algo. Ahora el centro de control recibe la cámara abierta, el andén y el minuto exacto, y puede mandar la orden y hablar por los parlantes al mismo tiempo.

Dónde lo hemos visto

Lo que no hace

IRIS no detiene trenes ni reemplaza a la señalización ferroviaria. Avisa a quien está en el centro de control, con la cámara abierta y el andén exacto, y la decisión de cortar o de frenar es de quien tiene la responsabilidad de tomarla.

Y solo ve lo que ve la cámara: si alguien queda debajo del borde del andén, fuera del campo, ahí IRIS tampoco llega.

Preguntas

¿IRIS espera unos segundos antes de avisar?
Acá no hay espera, y es de las poquísimas reglas donde se decide así. En otras situaciones esperar unos segundos tiene todo el sentido, porque agacharse o quedarse quieto puede ser perfectamente normal y no conviene avisar de más. Sobre una vía, en cambio, no existe ninguna razón normal para estar ahí abajo: cada segundo de espera es un segundo que se le resta a quien tiene que reaccionar. Por eso la frase está redactada exactamente así: en el acto, en cualquier andén y a cualquier hora.
¿Avisa también de la gente que se pasa de la línea amarilla?
Sí, y hace más falta de lo que parece. En la punta del andén, con un tren entrando a la zona de frenada, basta con que una persona empuje sin querer a otra. Se le pide a IRIS que avise si hay pasajeros pasados de la línea amarilla mientras entra un tren. Es un aviso pensado para hablar por los parlantes de inmediato, no para un informe: quince segundos después ya no sirve para nada.
¿Puede IRIS detener el tren?
No. Detener o retener un tren se decide en el centro de control y se ejecuta con los sistemas de señalización, que están hechos y certificados para eso. IRIS no toca nada de eso. Lo que hace es que quien tiene esa responsabilidad reciba el aviso al momento, con la cámara ya abierta y el andén exacto, en vez de tener que averiguar primero dónde está el problema mientras alguien se lo cuenta por teléfono.
¿Sirve fuera de una estación de pasajeros?
Sí. Hay vías dentro de plantas y de puertos por donde circulan locomotoras de maniobra, y ahí el peligro es el mismo con menos gente mirando. En una acería, por ejemplo, alguien cruzando la vía justo cuando viene la locomotora con una cuchara de metal fundido es la escena que nadie quiere ver dos veces. La regla es la misma: persona en la vía, aviso en el acto y video guardado.

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Véalo usted mismo

Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

Nada de esto está grabado ni dibujado: es la pantalla real, resumida, y en cada arranque le toca otro caso. Por detrás queda bastante más de lo que se ve.

  1. Dibuja la raya
  2. Se cuenta solo
  3. Sale un número
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¿No ve lo suyo acá?

Lo que ve acá son las palabras que ya tenemos armadas, no el límite de lo que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: todo se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si ya lo entiende o si todavía no.

Ver todas las solucionesCuéntenos qué ve

Y lo mejor

Buscar algo en el video de ayerdebería demorar lo que se demora en preguntarlo.

Se terminó eso de rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Se pregunta con palabras normales y aparecen los minutos que calzan. Y las cámaras, las mismas de siempre.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.