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¿Cuánto tarda de verdad un cuarto en quedar listo?

Son las tres y el cuarto no está

Once y media de la mañana en un pasillo de cuartos. Hay cuatro carros de housekeeping repartidos: uno parado enfrente de una puerta, otro cruzando el pasillo, otro estacionado contra la pared y otro en primer plano. Recepción tiene ocho entradas a las tres de la tarde y no sabe cuántos de esos cuartos van a estar. Quien lleva housekeeping tampoco: para saberlo tendría que subir y recorrer los cuatro pisos.

1 cámaras en 1 sectores

Así se le pide

«Quiero dos avisos: uno si un carro se queda más de cuarenta y cinco minutos en la misma puerta, y otro si a la hora de entrada un piso todavía tiene puertas sin terminar.»

A las tres llega el huésped y el cuarto no está. Se le sienta en el bar con una bebida, se le pide paciencia y a veces se le compensa. Eso, repetido, es la queja de recepción más común de todo el año, y la que peor sienta: nadie viajó cuatro horas para esperar de pie en un vestíbulo. Mientras tanto, puertas adentro nadie sabe si el problema es que faltan manos, que un piso va más lento o que tres cuartos tenían una avería.

Se decide una vez

Se decide una vez, con quien lleva housekeeping enfrente: cuántos minutos en la misma puerta ya son demasiados, a qué hora hay que empezar a mirar los pisos —la hora de entrada la pones tú, no el sistema— y a quién se avisa. Después corre todos los días, en el pico del verano y en un martes de febrero, en todos los pisos a la vez. Y lo hace mirando el pasillo: la puerta y el carro, nunca el interior de un cuarto.

De todos los departamentos de un hotel, este es el único que trabaja donde nadie puede mirar. No se pone una cámara dentro de un cuarto, y no se debe poner. Así que la información de cómo va la mañana se construye a mano: llamadas por radio, una hoja con los cuartos marcados y alguien subiendo y bajando pisos para ver por dónde va cada uno.

El problema no es la falta de ganas. Es que a las once y media el cuarto piso puede ir bien y el segundo haber perdido cuarenta minutos porque un cuarto estaba peor de lo previsto. Recepción no lo sabe hasta que llama, y llama cuando ya tiene al huésped enfrente del mostrador. Con eso no se reorganiza nada: solo se reparten disculpas.

Lo que mira IRIS es el pasillo, no el cuarto. Ve dónde están los carros, cuánto tiempo lleva cada uno enfrente de una puerta y cuántas puertas quedan por hacer en cada piso según se acerca la hora de entrada. Eso ya alcanza para mover a alguien de un piso a otro a las doce en vez de a las tres. Y al cabo de unas semanas aparece algo que en el hotel no había existido nunca: cuánto tarda de verdad un cuarto, por piso, por día de la semana y por tipo. Con eso se planea una temporada. Con la memoria de una mañana mala, no.

Y hay un caso que se repite más de lo que parece. El carro lleva cincuenta minutos enfrente de la misma puerta porque adentro hay una avería: un tanque de inodoro que pierde, un aire que no arranca, un colchón que hay que cambiar. Quien está limpiando lo sabe desde el minuto cinco, y avisar significa bajar, buscar a alguien y volver a subir. Con el aviso, mantenimiento se entera a media mañana y sube con la pieza en la mano, en lugar de enterarse a las tres cuando ya hay alguien esperando abajo.

Qué cambia

A media mañana, alguien ve que el segundo piso va con retraso y mueve a una persona antes de comer. Antes, recepción se enteraba de que el cuarto no estaba cuando el huésped ya estaba en el mostrador. La mayoría de los días no hace falta hacer nada; los días que sí, el aviso llega con tiempo de sobra para que el huésped ni llegue a saber que hubo un problema.

Dónde lo vimos

  • Media mañana en un pasillo de habitaciones. Hay cuatro carros de housekeeping repartidos: uno parado enfrente de una puerta, otro cruzando el pasillo, otro estacionado contra la pared y otro en primer plano con las toallas dobladas. Alguien abre la puerta que trae el letrero puesto; al fondo pasan la aspiradora, y al centro un huésped con la maleta le pregunta algo al supervisor de piso. La cámara mira el pasillo y solo el pasillo: cuándo llega un carro a una puerta, cuándo se va y cuánto pasó entre las dos cosas. Adentro de la habitación no hay cámara, la puerta está cerrada y ahí no entra nadie.

    CAM-504Cuánto tarda un cuarto en quedar listo, sin entrar a ninguno

    «Avísame cuando un carro lleve más de cuarenta y cinco minutos en la misma puerta o cuando un piso acumule puertas sin terminar a la hora de llegada.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

Lo que no hace

Hay pasillos donde esto no sirve. Un pasillo en L, o uno donde las puertas quedan casi de canto, deja carros y puertas fuera de vista. Se comprueba piso por piso antes de prometer nada, porque en un hotel no todos los pisos están construidos igual.

Y la cámara no entra a los cuartos: mira el pasillo, y ahí ve puertas y carros, no personas identificadas.

Tampoco sabe si un cuarto quedó bien. Sabe que la puerta se cerró y el carro se fue. La calidad la revisa una persona, exactamente igual que antes.

Preguntas

¿Se pone una cámara dentro de los cuartos?
Nunca, y no es negociable. La cámara va en el pasillo y mira puertas y carros. Dentro de un cuarto no se pone una cámara ni para esto ni para nada, porque es el sitio donde un huésped tiene la máxima expectativa de intimidad. Todo lo que sostiene esta página sale del pasillo: qué puerta está abierta, dónde está cada carro y cuánto tiempo lleva ahí. Con eso alcanza, y por eso no hace falta cruzar esa línea.
¿Esto sirve para controlar el ritmo de quien limpia?
No, y conviene decirlo pronto porque es lo primero que se piensa. No se reconocen rostros ni se identifica a nadie: no se puede decir quién limpia un cuarto ni cuánto tarda una persona concreta. Lo que se mide es la puerta y el carro, y el dato es del piso y del día, no de una trabajadora. Si alguien quisiera usar esto contra una persona, no encontraría el dato, porque no existe en ninguna parte del sistema.
¿Y si el carro está parado porque están surtiendo el almacén?
Pasa cada mañana, y por eso el aviso se ajusta antes de encenderlo. El límite de minutos se pone después de mirar unos días cómo trabaja tu equipo de verdad, no en abstracto: en un hotel de cuartos grandes cuarenta y cinco minutos es normal, y en uno de cuartos chicos ya es una señal. Y hay zonas del pasillo, como el cuarto de servicio o la puerta del almacén, que se dejan fuera de la regla precisamente porque ahí un carro parado no significa nada.
¿Sirve para saber a qué hora puedo prometer una entrada anticipada?
Suele ser el uso que más dinero deja, y funciona en los dos sentidos. Con el histórico de cuántos cuartos quedan listos a cada hora, por piso y por día de la semana, recepción puede ofrecer entrada anticipada sabiendo que la va a cumplir en lugar de prometer y cruzar los dedos. Y los días en que ese mismo histórico dice que no va a poder ser, se sabe con horas de anticipación y se llama al huésped antes de que salga de casa.

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Hay noches de nieblaen las que la imagen no da para nada. Eso no se maquilla.

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