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¿Y si la compuerta no está donde dice el sistema?

El sistema dice cerrada. El agua dice abierta.

11:20 de la mañana en la obra de toma. Por la compuerta cae una cortina de agua al canal de abajo: está abierta. A unos pasos, la válvula del volante azul está cerrada. Cuatro personas miran desde la pasarela y dos señalan. Arriba, en la pantalla de la sala de control, esa compuerta figura cerrada desde ayer por la tarde, y ese es el dato con el que se planeó la maniobra de esta tarde.

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Así se le pide

«Avísame si la compuerta o la válvula no están en la misma posición que dice el sistema de control.»

Una compuerta en otra posición no rompe nada esa mañana. Rompe la noche de crecida, cuando alguien maniobra a oscuras confiando en un plano que no es el real. Mientras tanto, un canal se queda sin caudal, una toma manda agua donde no toca y la operación funciona con un mapa equivocado. Y lo que viene después no es una reparación: es un reporte a quien administra la cuenca explicando cuánto tiempo estuvo así y cómo es que no se detectó antes.

Se decide una vez

Esto se decide una vez. Qué compuertas se vigilan, cuál es la posición correcta de cada una, cuánta diferencia se tolera y a quién se avisa: si la hoja no coincide con lo que dice el sistema durante más de cinco minutos, aviso a quien dirige la operación con la imagen de la compuerta y la posición que marcaba la señal. Después se comprueba a todas horas, también el domingo de madrugada y también durante una crecida, que es cuando nadie tiene tiempo de subir a mirar.

Pocas cosas de una instalación tienen dos posiciones al mismo tiempo: la oficial y la real. Una compuerta sí. La oficial es lo que dice el final de carrera, y el final de carrera dice lo mismo que dijo el día que se montó. Una hoja que se salió de su guía, un contacto pegado, una maniobra manual que nadie anotó: desde la sala de control, todo sigue estando bien.

El vertedero tiene su propia versión del mismo problema. La capacidad de desagüe no es la de proyecto: es la que dejan las rejillas ese día. Una balsa de troncos y ramas se va armando contra los vanos durante horas y no anuncia nada; simplemente, cuando llega la crecida, por ahí ya no pasa lo que tenía que pasar. Lo mismo con la espuma que se sale del muro de un clarificador de madrugada, con el manto verde que amanece enfrente de una captación, o con la camioneta que lleva veinte minutos parada en diagonal sobre la corona.

Lo que mira IRIS es la instalación, no la señal. Comprueba dónde está la hoja dentro de su marco, hasta dónde llega el agua respecto de las marcas que tú pintas en la imagen, y qué se está acumulando contra las rejillas. Cuando lo que ve deja de cuadrar con lo que tenía que ser, lo dice, y pone al lado la imagen de ayer para que la diferencia se vea de un vistazo. No mueve nada: la maniobra la ordena quien tiene la responsabilidad de ordenarla.

Qué cambia

Antes, la posición real se comprobaba subiendo. Alguien agarraba la camioneta, llegaba a la corona y miraba, y entre una visita y la siguiente pasaban días. En una noche de crecida, esa subida se hacía a oscuras y con lluvia. Ahora, la imagen de la compuerta llega al celular con la posición que decía la señal al lado, y la discusión de las 11:20 en la pasarela ya no hace falta tenerla: se ve.

Dónde lo vimos

  • La corona de la presa, el camino de arriba, con la última luz de la tarde. Una persona está pasando por encima de la puerta de malla que cierra el paso: las dos manos en el tubo superior y una pierna ya del otro lado. Al lado está la caseta de maniobra con su puerta verde, el letrero rojo de no pasar amarrado a la hoja y la pluma del camino. En todo el encuadre no hay nadie más. IRIS ve que alguien cruzó un cierre. Quién es no lo sabe y no lo intenta averiguar.

    CAM-144Alguien pasa por encima de la puerta de la corona

    «Avísame en cuanto alguien pase por encima de la cerca de la corona, a la hora que sea, y dime por qué cámara y por dónde entró.»

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  • Mañana clara sobre la presa de relaves. El vaso está casi lleno y el lodo llega muy cerca de la corona. En el talud exterior brota agua a media altura y baja abriendo un surco entre la tierra y las piedras. Al pie, la rejilla del drenaje está medio tapada, con su letrero al lado. Alguien camina por la corona junto al barandal amarillo. IRIS ve la filtración, la erosión y el nivel contra una referencia física visible.

    CAM-396Una filtración abre un surco en el talud de la presa de relaves

    «Avísame si aparece agua en el talud exterior, si el surco crece o si el lodo se acerca a la corona, y enséñame al lado la imagen de ayer.»

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  • Media mañana en el reservorio del que sale el agua potable. Al fondo, a la derecha, el agua sigue azul. Enfrente de la torre de captación, no: un manto verde espeso cubre toda la orilla y se enrosca en remolinos hasta las rejas de entrada. Dos técnicos con casco y chaleco lo miran desde la pasarela. La cámara ve el color y hasta dónde llegó. Si hay toxina o no, eso no está en la imagen: lo dice el laboratorio.

    CAM-416El reservorio de la captación amaneció verde

    «Avísame si el agua enfrente de la captación cambia de color o si aparece un manto en la superficie.»

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  • La misma corona, ahora con el agua por encima. El camino desapareció bajo la lámina, la caseta de maniobra tiene el agua arriba del umbral de su puerta y de la cerca de malla solo asoma la mitad de arriba. A la derecha, los vanos del vertedero están descargando a plena carga. La escalera del extremo todavía está seca. En el encuadre no hay nadie. IRIS lee la altura contra esas referencias fijas que se ven en la imagen.

    CAM-147El agua pasó por encima de la corona de la presa

    «Dime a qué altura está el agua respecto al umbral de la puerta de la caseta, avísame cuando pase de la cota de aviso y muéstrame cómo subió.»

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  • Obra de toma, media mañana. Por la compuerta cae una cortina de agua al canal de abajo, así que la compuerta está abierta. A unos pasos, la válvula del volante azul está cerrada. Cuatro personas miran y dos señalan. Lo que IRIS hace aquí no tiene misterio: no lee telemandos y no sabe qué orden salió de la sala. Ve dónde está el fierro, lo compara contra lo que dice el sistema y, si los dos no cuentan lo mismo, avisa.

    CAM-406La compuerta dice una cosa y la válvula, otra

    «Avísame si la compuerta o la válvula no están en la misma posición que dice el sistema de control.»

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  • La misma corona, ahora a mediodía. Una camioneta blanca está parada en diagonal contra la cerca, con el cofre pegado al letrero de no pasar y el transformador justo del otro lado de la malla. Hay alguien sentado al volante, con la ventanilla abajo, y las puertas traseras cerradas. En el encuadre no hay nadie más. IRIS ve un vehículo parado donde no se para. No lee la placa y no sabe de quién es.

    CAM-145Una camioneta parada en la corona, contra la cerca

    «Avísame si un vehículo se queda parado en la corona más de cinco minutos fuera del horario de trabajo, y dime si se baja alguien.»

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  • Media mañana en el canal de captación, después de la tormenta. Un árbol caído cruza el canal y sus ramas quedan aplastadas contra los vanos de reja, mezcladas con botellas y plásticos que arrastró el agua; solo el tramo de la derecha se ve limpio. Aguas arriba, el agua está quieta y sin arrastre. Alguien con chaleco y casco se asoma desde la pasarela, y arriba, en la calle interior, hay estacionado un camión de mantenimiento con canastilla.

    CAM-403Un árbol bajó por el canal y tapó las rejas

    «Avísame si algo grande se queda atravesado en las rejas de la captación.»

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  • El paramento de la presa visto desde la corona. En el vano del centro, una hoja de compuerta deslizante se quedó apoyada en diagonal dentro del marco, con el canto de abajo separado de su guía, y el agua sale por el hueco. La compuerta del vano de al lado y la que va encima del mismo vano están bien asentadas, y sirven de comparación. Arriba, un trabajador recargado en la baranda la mira desde la corona.

    CAM-148Una compuerta quedó en diagonal dentro de su marco

    «Avísame cuando una compuerta no esté donde debería dentro de su marco, y muéstrame los movimientos que hizo esta semana.»

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  • La boca del vertedero de la presa vista desde arriba. Contra las rejillas de los vanos de la derecha se armó una balsa de troncos, ramas y algún plástico, cruzados unos sobre otros y recargados en el concreto; por debajo todavía sale agua blanca. El vano de al lado tiene la rejilla limpia y el agua entra sin nada que la frene. En la pasarela de arriba se ven los mecanismos de izaje. En el encuadre no hay nadie.

    CAM-146Troncos y ramas atorados contra las rejillas del vertedero

    «Avísame cuando se acumule madera o basura contra las rejillas del vertedero y dime si el montón sigue creciendo.»

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Lo que no hace

Quien maniobra es quien puede responder de ello, y eso no cambia: aquí no se abre un vertedero, no se mueve una compuerta y no se ordena nada.

El final de carrera y el limnímetro siguen en su puesto. Esto se pone al lado como un segundo testigo, con la particularidad de que mira la cosa en lugar de mirar la señal. Los días en que los dos coinciden, ni te enteras de que existe.

Preguntas

¿Sustituye a la telemetría de la compuerta?
Mira una cosa distinta, y por eso conviven. Un final de carrera informa de un contacto; una cámara enseña dónde está la hoja de verdad, dentro de su marco. Mientras los dos cuentan lo mismo, esto es invisible y nadie se acuerda de que está instalado. El valor aparece el día que se separan, con la imagen puesta al lado del dato. Y ese día llega: casi todos los sustos serios de una presa empiezan con una señal que decía una cosa y una instalación que llevaba días haciendo otra.
¿Puede medir el nivel del agua en la escala?
No como un limnímetro, y conviene decirlo por delante. Lo que hace es leer la imagen contra las marcas que tú pintas encima: la cota de aviso, el umbral de la puerta de la caseta, la corona. Te dice cuándo el agua tapa una marca y sigue subiendo, y te enseña cómo subió desde ayer. Para la cifra oficial sigue mandando el instrumento; para enterarte a las tres de la madrugada, la marca funciona.
¿Y con lluvia, con niebla o de noche?
El día de temporal es cuando esto tiene que servir, así que ahí es donde se ajusta la regla, y no en un día claro. Con niebla cerrada o con agua contra el vidrio, la imagen pierde detalle y una regla fina —la posición exacta de una hoja— pierde confiabilidad; eso se dice antes de comprometerla. Lo que aguanta bien son las diferencias grandes, que además son las que importan de noche: agua sobre la corona, un montón de troncos contra las rejillas, un tramo entero distinto de como estaba ayer.
¿IRIS puede abrir o cerrar una compuerta?
Aquí la línea la marca la responsabilidad, no la técnica. Una maniobra en una presa la ordena una persona que responde de ella, con su plan de emergencia enfrente y con los avisos aguas abajo ya dados; nada de eso lo puede asumir un sistema. Lo que se aporta es todo lo anterior a esa orden: dónde está la hoja de verdad, hasta dónde llegó el agua contra las marcas, qué se está juntando en las rejillas y en qué se diferencia de ayer. Información para decidir, nunca un mando.

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