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¿Quién mira una subestación en la que no hay nadie?
Arde una máquina y no hay nadie en la subestación
Son las 12:10 de un martes. En la subestación no hay ni un auto estacionado, y casi nunca lo hay. En la cabeza del transformador, a la altura de los pasatapas, hay llama naranja viva, y de ahí sale una columna de humo negro que sube recta y se pierde por encima de los techos. La cámara del parque lo está grabando desde el primer segundo. El primer aviso, en cambio, va a llegar por teléfono: una vecina.
3 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
««Avisame si sale humo o se ve fuego en cualquier punto del parque, y decime en qué máquina.»»
Hoy ese primer aviso llega tarde y llega mal. Llega cuando el humo ya se ve desde la ruta, o cuando cae la línea y se queda sin luz medio parque industrial. Entonces empieza lo caro: los bomberos entrando sin saber qué máquina es, el transformador de reserva, el informe al organismo que corresponda y las llamadas de los clientes que no pueden trabajar. Nada de eso lo arregla el video que se mira tres días después.
Se decide una vez
La compañía manda acá, no la cámara. Ella elige qué máquinas se miran, en qué horas —en una subestación sin personal, todas—, a quién se llama primero y qué se hace antes de que llegue nadie. Se decide una vez, sentados y con calma, y después corre igual un martes al mediodía que un domingo a las cuatro de la madrugada, sin que nadie tenga que acordarse.
Una subestación está pensada para funcionar sola. No hay portería, no hay turno y no hay nadie sentado mirando: hay un cerco, un candado y una visita cada tanto. Adentro está la máquina más cara del lugar, y esa máquina falla de dos maneras. Despacio, dejando caer aceite gota a gota durante semanas. O de golpe, con llama en la cabeza y humo negro saliendo por arriba.
El aceite es el que se pierde siempre. Es una mancha oscura que se abre bajo la máquina, cruza la losa y se va metiendo por el desagüe que da a la cuneta. Nadie la ve porque nadie pasa. Cuando se ve, ya no es una falla: es tierra contaminada, un expediente y una empresa de limpieza. Y la diferencia entre las dos cosas son unos días de nadie mirando.
Acá se mira ese parque todo el rato y no se cansa. Si aparece llama o humo, se dice al momento y se dice en qué máquina, que es la primera pregunta que hacen los bomberos al llegar. Si aparece una mancha en el piso que no estaba en las imágenes de antes, se dice también, aunque no haya fuego, ni ruido, ni nada que suene. Después el aviso llega a una persona con la cámara y el video de justo antes, y esa persona decide. Acá no se abre la línea, no se llama a nadie por cuenta propia y no se dice qué hay que hacer: se dice qué está pasando y dónde, mientras está pasando.
Qué cambia
Quien opera la red sabía de la subestación lo que le contaban los relés: que la línea cayó. Del parque en sí, nada, hasta que iba alguien. Hoy la máquina que arde tiene nombre antes de que salga la guardia, y la mancha de aceite se ve el día que aparece y no en la revisión del semestre que viene. La visita de mantenimiento se sigue haciendo igual: lo que cambia es que ya no es la única vez que alguien mira ese parque.
Dónde lo vimos

CAM-159Humo negro en un transformador
«Avisame si sale humo o se ve fuego en cualquier punto del parque, y decime en qué máquina.»

CAM-345Un reguero de aceite abajo del transformador
«Avisame si aparece una mancha oscura en el piso debajo de cualquier transformador y no estaba en las imágenes de antes.»

CAM-344Llama en los pasatapas y humo negro subiendo
«Avisame apenas haya humo o llama en cualquier máquina del patio, aunque no haya nadie ahí.»
Lo que no hace
Apagar no se apaga nada. La línea no se abre, el extintor no se dispara, la temperatura del aceite y la presión del tanque quedan afuera, y las protecciones y el relé Buchholz siguen donde estaban. Lo que se ve es lo de afuera: humo, llama, una mancha nueva en el piso, una puerta abierta. Lo que pasa adentro de la cuba es cosa de los sensores que ya están puestos.
Preguntas
- ¿Esto reemplaza a la detección de incendios de la subestación?
- No la reemplaza: la detección de incendios sigue haciendo su trabajo y acá no se la toca. Lo que se suma es la mirada desde afuera, donde muchas veces no hay ningún detector —entre máquinas, en el foso, en el patio de aparamenta. Un detector avisa de que hay fuego donde él está; la cámara ve el humo que sale por arriba de una máquina que no tiene detector encima, y dice cuál es. Juntas cubren más que cada una por su lado, y ninguna le estorba a la otra.
- ¿Cómo sabe que la mancha del piso es nueva?
- Comparando con lo de antes. El mismo encuadre queda guardado, y si debajo de una máquina aparece algo oscuro que en las imágenes anteriores no estaba, sale el aviso. Nada de litros ni de identificar el líquido: hay una mancha que ayer no existía, en tal máquina, visible desde tal hora. Con eso, quien va sabe a cuál acercarse en lugar de recorrer el parque entero. Y si era agua de lluvia, la foto lo muestra y se descarta en diez segundos.
- ¿Funciona si la subestación se queda sin conexión?
- Funciona. Esto puede correr adentro de la propia instalación, sin depender de internet ni de un servidor de afuera. El aviso se genera igual y el video se guarda igual; lo que puede demorar es que llegue al centro de monitoreo si el enlace está caído. Apenas vuelve, llega todo, con la hora exacta en que ocurrió y no con la hora en que se recuperó la conexión. Para una subestación aislada esto no es un detalle: es la mitad del motivo por el que se pone.
- ¿No va a avisar cada vez que pase una nube de vapor?
- Puede pasar, y por eso se ajusta antes de ponerlo en marcha. En un parque hay penachos de vapor de agua, polvo del camino y humo de una quemada de pastizal al otro lado del muro, y todo eso se parece a lo que buscamos. La regla se afina con las imágenes reales de esa subestación: qué zonas se miran, qué tamaño tiene que tener el humo, cuántos segundos tiene que durar. No prometemos que no vaya a haber ningún aviso de más. Prometemos que cada uno llega con su video, y que descartarlo cuesta diez segundos en lugar de un viaje.
Miralo vos mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Un resumen de la interfaz real, que se reproduce sin manos. Se ve el recorrido de un caso de punta a punta; lo que queda afuera son las otras pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ves lo tuyo acá?
Lo que ves acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende: la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se terminan. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
No hay que romper ni una pared:las cámaras que ya están puestas pueden empezar a entender.
Ni obra, ni cableado nuevo, ni cambiar de equipo. Se conecta a lo que ya hay, y lo que ya hay empieza a contar lo que ve.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.