Soluciones por tipoDetección de intrusiones
¿Y si sale alguien que no debería salir solo?
Sale por la puerta y nadie lo sabe
Cuatro cuarenta de la tarde. Vestíbulo de un piso de hospitalización. A la derecha, alguien con ropa de calle camina hacia las puertas que dan a la calle, ya con la mano cerca de la barra. A la izquierda, el mostrador: dos personas al teléfono y una familia preguntando por el horario de visitas. Nadie está viendo la puerta, porque ver la puerta no es el trabajo de nadie. En cuatro segundos está en la banqueta.
2 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Avíseme si alguien sale de la unidad hacia la calle en las horas en que no se sale, y dígamelo mientras está pasando.»
Nadie nota que falta hasta el recorrido de las seis. De ahí en adelante arranca todo: hablarle a la familia, marcar al 911, recorrer el hospital completo y redactar el reporte. Y lo que más pesa no queda escrito en ningún papel: la ventaja. En el minuto dos, esa persona está en la esquina y se le alcanza caminando. En el minuto ochenta puede estar en cualquier parte, y lo que había empezado como una búsqueda se convierte en una llamada muy difícil.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez. Usted dice qué puertas dan a la calle y cuáles son internas, en qué franjas la salida tiene que ir acompañada, cuántos segundos de margen se dejan para que el repartidor no dispare nada, y a quién le llega: la pantalla del control de enfermería, la tableta de la prefectura, el celular de turno. IRIS lo comprueba en cada persona que cruza, todos los días, sin depender de que alguien vea.
Un piso de hospital y la puerta de una escuela no se parecen en nada, y tienen el mismo miedo. No es el miedo a quien sale: casi nunca hay nadie haciendo nada malo. Un señor mayor recién operado que despierta desorientado y se va a su casa; un niño de cinco años que ve la puerta abierta y cruza. Lo que comparten los dos lugares es lo que pasa después, que se llama ventaja: el tiempo que corre entre que alguien sale y alguien se entera.
Hoy ese tiempo lo marca una ausencia. La cama vacía en la ronda. El papá que llega a las cinco y el niño no está. Enterarse por una ausencia es la forma más lenta que existe, porque depende de que alguien vaya a buscar a una persona que ya no está. Entre la puerta y la cama vacía pueden pasar dos horas, y en dos horas la ciudad entera es un lugar donde buscar.
IRIS ve la puerta, no a la persona. Ve que alguien cruza hacia la calle en una franja en la que nadie tendría que cruzar solo, y lo dice en ese segundo, con la cámara abierta. Quien contesta no empieza de cero: sabe la hora exacta, la puerta y hacia dónde se fue. No se cierra nada, no se retiene a nadie y no se le pone nombre a nadie. La ventaja pasa de una hora a un minuto, y esa es toda la diferencia entre alcanzar a alguien en la banqueta y hacer una llamada difícil.
Y hay un tercer lugar donde esto pesa todavía más y del que casi no se habla: una casa de descanso para adultos mayores. Ahí la puerta principal está abierta todo el día, porque tiene que estarlo, y por ella entran familias, proveedores y fisioterapeutas. La franja en la que salir solo es un problema no es la noche entera: son las tres de la tarde, cuando el mostrador está cambiando de turno. Escribir bien esa franja es la mitad de la regla, y no la escribe un técnico: la escribe quien conoce la casa.
Qué cambia
Antes, el hallazgo empezaba en la cama vacía o en el papá que pregunta, y la búsqueda salía sin hora y sin dirección: se buscaba en todas partes a la vez. Ahora empieza en la puerta. Quien va a buscar sale sabiendo la hora exacta, por qué puerta salió y hacia qué lado se fue, y la mayoría de las veces lo alcanza en la banqueta de enfrente. La conversación que viene después también es otra: se habla de un minuto, no de dos horas.
Dónde se ve

CAM-121Alguien sale del piso hacia la calle
«Avísame si alguien sale de la unidad hacia la calle en las horas en que no se sale, para que el piso lo sepa mientras está pasando.»

CAM-139Un niño sale solo de la escuela
«Avísame si un niño pequeño cruza el portón hacia la calle sin ningún adulto al lado, dentro de la franja en la que la salida tiene que ser acompañada.»
Lo que no hace
IRIS no reconoce rostros, así que no distingue por el rostro a un paciente de una visita ni sabe si esa persona tiene permiso para salir. Trabaja con lo que se ve —una bata, una pijama, la estatura de un niño— y sobre todo con la puerta y la hora que usted marcó.
Y no cierra puertas ni retiene a nadie. Avisa, y decide una persona. Si necesita saber que quien salió es un paciente concreto, eso lo dice un brazalete, no una cámara.
Preguntas
- ¿IRIS distingue a un paciente de una visita?
- Por el rostro no, porque IRIS no reconoce rostros. Trabaja con lo que se ve y con la regla que usted escribe: alguien que cruza esa puerta dentro de la franja en la que de ahí no sale nadie, alguien que va en bata o en pijama de hospital cuando por esa puerta solo se sale con ropa de calle, alguien de la estatura de un niño de cinco años saliendo sin acompañante. En la mayoría de los pisos con eso alcanza. Y cuando hace falta certeza sobre una persona en concreto, esa certeza la da un brazalete; IRIS acompaña con la cámara y la hora.
- ¿Cierra la puerta cuando lo detecta?
- No. IRIS avisa; decide una persona. No cierra puertas, no toca chapas y no retiene a nadie, y en un hospital o una escuela eso no es una carencia: es lo correcto. Una puerta que se cierra sola es un problema de evacuación y una decisión que tiene que firmar alguien. Si la instalación permite que un aviso encienda una luz o llame a un teléfono, eso lo configura usted y lo aprueba su responsable de seguridad, no lo hace IRIS por su cuenta.
- ¿Y a la hora de salida, con trescientos niños a la vez?
- En ese momento la regla está apagada, porque usted decidió que lo esté. Una salida masiva acompañada no es el problema: el problema es el niño que cruza la puerta a las tres y veinte de la tarde, cuando no hay nadie esperando en la banqueta. Por eso la regla vive en una franja horaria concreta y no en el reloj entero. Fuera de esa franja no genera nada, y por eso la pantalla de la prefectura sigue siendo útil en lugar de convertirse en ruido.
- ¿Sustituye a los brazaletes antifuga?
- No, y se llevan muy bien. El brazalete sabe quién es y avisa aunque la persona salga por una puerta sin cámara. La cámara ve cosas que el brazalete nunca va a ver: un niño que no trae brazalete, alguien que se lo quitó y lo dejó en la cama, o quién iba al lado en el momento de salir. Uno responde «quién»; la otra responde «qué pasó» y lo muestra. Muchos hospitales ponen los dos, y son dos gastos distintos por razones distintas.
Demostración · IRIS en marcha
No se lo contamos. Se lo mostramos.
Es un resumen de la pantalla real: va sola, paso a paso, y muestra solo el camino de un caso. La herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben aquí.
- Salta el aviso
- Entra a la bandeja
- Abre el aviso
- Confirma o descarta
¿No ve lo suyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Una pared de monitores impresiona.Nadie puede leer cuarenta cuadros a la vez.
Entre más cuadros hay, menos se ve cada uno. IRIS ve las cuatro mil cámaras a la vez y señala una sola: la que en este momento necesita a alguien.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.