Soluciones por tipoDetección de intrusiones
¿Y si lo que entra no toca el piso?
Cruza el muro por arriba
Nueve y diez de la noche, ya oscuro. El camino exterior y el muro coronado de concertina, vistos desde una cámara alta. Un cuadricóptero cruza el cielo por encima del muro con algo colgando debajo y sigue derecho hacia el patio. Abajo, en el camino, un vehículo de servicio hace su ronda como todas las noches. Nadie lo oyó: la carretera está a cincuenta metros y a esa hora lo único que se oye es la carretera.
2 cámaras en 2 sectores
Qué es IRIS
IRIS mira las cámaras por ti.
IRIS Neural es una inteligencia artificial que mira las cámaras que ya tienes y entiende lo que pasa delante de ellas. Cuando ocurre algo importante —o algo que tú le hayas dicho que necesitas controlar—, avisa; y lo que se puede contar, lo cuenta en números. Todo el día, sin que nadie tenga que estar mirando la pantalla.
Tú le dices qué necesitas mirar, e IRIS lo hace.
Funciona con las cámaras que ya tienes. No hay que cambiar nada.
Te contesta una persona, no un formulario.
- Las imágenes no salen de tu instalación.
- No identifica a personas.
- Certificaciones →
Así se le pide
«Avíseme si aparece algo volando por encima del muro o del patio, y dígame por dónde entró y hacia dónde va.»
Lo que cruzó el muro aparece días después, en una revisión: un teléfono, un paquete. Para entonces nadie sabe cuándo entró, por qué lado ni quién lo recogió. Y el hueco sigue abierto, porque no se puede tapar lo que no se sabe dónde está. El costo no es el paquete: es la revisión de un módulo entero, el informe y la idea, adentro y afuera, de que por ahí se pasa cuando se quiere.
Se decide una vez
El registro diario es la parte que casi nadie pide y suele ser la más útil: queda anotado aunque no se avise a nadie, y al mes hay con qué comparar. Lo demás se define una vez: sobre qué zonas se ve el cielo, en qué horas y con qué color —rojo fuera del horario de servicio, ámbar durante el día—, desde qué tamaño cuenta y a quién le llega. Después corre todas las noches, sin depender de que el vehículo de la ronda fuera viendo hacia arriba.
La seguridad de un perímetro está construida para el piso. Barda, concertina, cámaras viendo hacia fuera a una franja de tierra, una ronda que pasa cada tanto y un control en la puerta. Todo eso está pensado para alguien que llega caminando, en carro o por debajo. Un dron cruza todos esos metros en diez segundos, no toca nada y no hace saltar nada. El muro sigue siendo un buen muro; simplemente dejó de ser el borde del lugar.
Y casi nunca viene una sola vez. Viene a la misma hora, los mismos días de la semana y por el mismo lado, porque quien lo maneja también tiene sus costumbres. Por eso lo que más vale de esta regla no es la alerta suelta: es la lista. Dos semanas después ya no tiene una impresión, tiene un patrón —martes y jueves alrededor de las nueve, siempre desde el norte— y con un patrón se puede hacer algo: poner luz, poner a alguien, o llevárselo a quien tenga que llevárselo.
Hay que decir también lo difícil. Ver el cielo con una cámara no es como ver una puerta: un zopilote también es un punto que se mueve, y de noche el cielo es casi todo negro. Lo que separa a un dron de un pájaro es cómo vuela: derecho, se queda quieto en el aire, vuelve por donde vino. IRIS trabaja con eso y con la línea del muro, y el umbral lo pone usted. A las tres de la madrugada quizá prefiera que le avise de un zopilote antes que dejar pasar un dron; a mediodía, seguramente no.
Y hay una cosa que sorprende a casi todo el mundo cuando empieza a ver el cielo: la mayoría de lo que cruza no cruza de noche. Un dron a las cinco de la tarde sobre una instalación llena de gente es tan interesante como el de las nueve, y además se ve muchísimo mejor. Por eso muchas instalaciones acaban con dos reglas del mismo tipo: una en rojo para las horas en las que ahí no debería volar nada, y otra en ámbar durante el día, que no despierta a nadie pero deja la lista hecha para el lunes.
Qué cambia
Antes se enteraba por lo que aparecía adentro: un paquete en el patio, un teléfono en una revisión, siempre días tarde y sin saber por dónde entró. Ahora se entera mientras cruza, con la hora, el lado y el video, y el vehículo de la ronda puede ir al lugar en vez de al informe. Y a las dos semanas tiene algo que antes no existía: una lista de días y de horas. Eso ya no se discute en una junta, se ve.
Lo que no hace
IRIS no derriba drones, no corta señales, no identifica a quien lo maneja y no es un sistema antidrón: no lo vendemos como tal. Ve lo que entra en el encuadre de las cámaras que ya tiene, y dice cuándo y por dónde.
Si el dron vuela por encima del campo de visión, o si la noche es cerrada y la cámara no ve cielo, no lo ve. Y hay zopilotes, hay lluvia y hay bolsas de plástico. Por eso el umbral lo pone usted y por eso se ve esa cámara de noche antes de dar la regla por buena.
Preguntas
- ¿IRIS derriba el dron o le corta la señal?
- No, ni una cosa ni la otra. IRIS es una cámara que entiende lo que ve: ve, avisa y guarda el video. Interferir una aeronave o inhibir una señal no es algo que haga una cámara, y además está regulado y no le corresponde a cualquiera. Lo que IRIS aporta es lo de antes de todo eso: saber que pasó, a qué hora, por qué lado y hacia dónde iba, con la imagen para mostrársela a quien tenga que decidir qué se hace.
- ¿Distingue un dron de un pájaro?
- La mayoría de las veces sí, y conviene decir por qué y cuándo no. Un dron vuela derecho, se queda quieto en el aire y vuelve por donde vino; un pájaro planea, gira y no se detiene. IRIS ve la forma y sobre todo el movimiento, no solo el punto. Con niebla, con lluvia fuerte o muy lejos se equivoca más, como se equivocaría una persona viendo el mismo video. Por eso el umbral lo pone usted, y puede apretarlo de noche y aflojarlo de día.
- ¿Funciona de noche?
- Depende de la cámara, no de IRIS, y esa es una respuesta que hay que dar antes de firmar nada. Una cámara pensada para cuidar una barda ve poco cielo cuando se hace de noche, y sobre negro no hay nada que entender. Si el problema es nocturno, la cámara que ve el muro tiene que elegirse para eso. Antes de dar la regla por buena se ve esa cámara a las once de la noche, con la luz que hay a las once de la noche. No se supone.
- ¿Me dice de dónde vino y hacia dónde iba?
- Sí, dentro de lo que ven sus cámaras, y conviene entender el límite. IRIS le dice por qué lado del muro entró, en qué dirección cruzó, a qué hora y cuánto duró, con el video. No le da una ruta ni una posición de mapa: eso sería seguir un aparato, y una cámara no sigue nada fuera de su encuadre. Aun así, con dos semanas de entradas por el mismo lado a la misma hora, ya sabe bastante más de lo que sabía.
Un caso distinto cada vuelta
Vea lo que pasa. Y vea lo que IRIS hace con ello.
Ni grabación ni ilustración. Lo que corre ahí es la herramienta real, resumida, y con otro caso en cada pasada. Completa no cabría en un recuadro.
- Usted pregunta
- IRIS busca
- Se lo muestra
¿No ve lo suyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
El video llega tarde por definición:se ve cuando la cosa ya pasó.
Llegar a tiempo cambia el final de casi cualquier historia, y para eso no hay que cambiar de cámaras. El aviso sale mientras está pasando, con la cámara, la hora y lo que se vio.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.

