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Soluciones por tipoDetección de intrusiones

¿Y si lo que entra no toca el suelo?

Cruza el muro por arriba

Nueve y diez de la noche, ya oscuro. El camino exterior y el muro coronado de concertina, vistos desde una cámara alta. Un cuadricóptero cruza el cielo por encima del muro con algo colgando debajo y sigue derecho hacia el patio. Abajo, en el camino, un vehículo de servicio hace su ronda como todas las noches. Nadie lo oyó: la ruta está a cincuenta metros y a esa hora lo único que se escucha es la ruta.

2 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«Avíseme si aparece algo volando por encima del muro o del patio, y dígame por dónde entró y hacia dónde va.»

El objeto aparece después, en una revisión, y para entonces ya no se puede reconstruir nada: ni la hora de entrada, ni el lado por el que entró, ni quién lo levantó del patio. Como no se sabe dónde está el hueco, tampoco se puede tapar, y sigue abierto. Y lo que se paga no es el paquete. Se paga la revisión de un módulo completo, el informe que hay que escribir, y algo peor: la idea, adentro y afuera, de que por ahí se pasa cuando alguien quiere.

Se decide una vez

Esto se define una sola vez. Sobre qué zonas se mira el cielo, en qué horas y con qué color: en rojo fuera del horario de servicio, en ámbar durante el día. También desde qué tamaño cuenta y a quién le llega, y si además quiere el registro diario aunque no se avise a nadie. IRIS lo aplica todas las noches, sin que dependa de que el vehículo de la ronda estuviera mirando hacia arriba.

La seguridad de un cierre perimetral está construida para el suelo. Reja, concertina, cámaras mirando hacia afuera a una franja de tierra, una ronda que pasa cada cierto rato y un control en la puerta. Todo eso está pensado para alguien que llega caminando, en auto o por debajo. Un dron cruza todos esos metros en diez segundos, no toca nada y no hace saltar nada. El muro sigue siendo un buen muro; simplemente dejó de ser el borde del lugar.

Y casi nunca viene una sola vez. Viene a la misma hora, los mismos días de la semana y por el mismo lado, porque quien lo maneja también tiene sus costumbres. Por eso lo que más vale de esta regla no es la alerta suelta: es la lista. Dos semanas después usted ya no tiene una impresión, tiene un patrón —martes y jueves alrededor de las nueve, siempre desde el norte— y con un patrón se puede hacer algo: poner luz, poner a alguien, o llevárselo a quien tenga que llevárselo.

Hay que decir también lo difícil. Mirar el cielo con una cámara no es como mirar una puerta: una gaviota también es un punto que se mueve, y de noche el cielo es casi todo negro. Lo que separa a un dron de un pájaro es cómo vuela: derecho, se queda quieto en el aire, vuelve por donde vino. IRIS trabaja con eso y con la línea del muro, y el umbral lo pone usted. A las tres de la madrugada quizá prefiera que le avisen de una gaviota antes que dejar pasar un dron; al mediodía, seguramente no.

Y hay algo que sorprende a casi todo el mundo cuando empieza a mirar el cielo: la mayoría de lo que cruza no cruza de noche. Un dron a las cinco de la tarde sobre un recinto lleno de gente es tan interesante como el de las nueve, y además se ve muchísimo mejor. Por eso muchas instalaciones terminan con dos reglas del mismo tipo: una en rojo para las horas en que ahí no debería volar nada, y otra en ámbar durante el día, que no despierta a nadie pero deja la lista hecha para el lunes.

Qué cambia

Uno se enteraba por lo que aparecía adentro: un paquete en el patio, un teléfono en una revisión, siempre días tarde y sin saber por dónde había entrado. Ahora se entera mientras cruza, con la hora, el lado y el video, y el vehículo de la ronda puede ir al lugar en vez de al informe. Y a las dos semanas hay algo que antes no existía: una lista de días y de horas. Eso ya no se discute en una reunión, se mira.

Dónde lo hemos visto

Lo que no hace

Conviene decir qué no es esto: no es un sistema antidrón, y no lo vendemos como tal. No derriba nada, no inhibe señales y no identifica a quien lo pilotea. Lo que hace es leer lo que entra al encuadre de las cámaras que usted ya tiene, y decir cuándo cruzó y por qué lado.

El techo del método es la propia imagen. Si el aparato pasa por sobre el campo de visión, o si la noche está cerrada y esa cámara no toma cielo, no aparece. Y el cielo se comparte con gaviotas, con lluvia y con bolsas volando. Por eso el umbral lo fija usted, y por eso esa cámara se mira de noche antes de dar la regla por buena.

Preguntas

¿IRIS derriba el dron o le corta la señal?
No, ni una cosa ni la otra. IRIS es una cámara que entiende lo que ve: mira, avisa y guarda el video. Interferir una aeronave o inhibir una señal no es algo que haga una cámara, y además está regulado y no le corresponde a cualquiera. Lo que IRIS aporta es lo de antes de todo eso: saber que pasó, a qué hora, por qué lado y hacia dónde iba, con la imagen para mostrársela a quien tenga que decidir qué se hace.
¿Distingue un dron de un pájaro?
La mayoría de las veces sí, y conviene decir por qué y cuándo no. Un dron vuela derecho, se queda quieto en el aire y vuelve por donde vino; un pájaro planea, gira y no se detiene. IRIS mira la forma y sobre todo el movimiento, no solo el punto. Con neblina, con lluvia fuerte o muy lejos se equivoca más, como se equivocaría una persona mirando el mismo video. Por eso el umbral lo pone usted, y lo puede apretar de noche y aflojar de día.
¿Funciona de noche?
Depende de la cámara, no de IRIS, y esa es una respuesta que hay que dar antes de firmar nada. Una cámara pensada para vigilar una reja ve poco cielo cuando oscurece, y sobre negro no hay nada que entender. Si su problema es nocturno, la cámara que mira el muro tiene que elegirse para eso. Antes de dar la regla por buena se mira esa cámara a las once de la noche, con la luz que hay a las once de la noche. No se supone.
¿Me dice de dónde vino y hacia dónde iba?
Sí, dentro de lo que ven sus cámaras, y conviene entender el límite. IRIS le dice por qué lado del muro entró, en qué dirección cruzó, a qué hora y cuánto duró, con el video. No le entrega una ruta ni una posición de mapa: eso sería seguir un aparato, y una cámara no sigue nada fuera de su encuadre. Aun así, con dos semanas de entradas por el mismo lado a la misma hora, ya sabe bastante más de lo que sabía.

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Un caso distinto cada vuelta

Mire lo que pasa. Y mire qué hace IRIS con eso.

Ni grabación ni ilustración: lo que corre acá es la herramienta real, resumida, y cada vuelta plantea otro caso. Meterla completa en un recuadro no se puede.

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¿No ve lo suyo acá?

Lo que ve acá son las palabras que ya tenemos armadas, no el límite de lo que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: todo se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si ya lo entiende o si todavía no.

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Y lo mejor

El video llega tarde por definición:se mira cuando la cosa ya pasó.

IRIS avisa mientras está ocurriendo, con la cámara, la hora y lo que vio. Llegar a tiempo cambia el final de casi cualquier historia, y para eso no hay que cambiar ni una cámara.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.