Soluciones por tipoEficiencia productiva
¿Cuánto rato llevamos corriendo sin que salga nada?
Todo está corriendo y no pasa nada por la línea
Casi medianoche en la sala de recogida de equipaje. Alrededor de la banda hay una corona de gente de dos y tres filas: doscientas diez personas de pie, con carritos y con niños dormidos. Sobre la banda dan vueltas cuatro maletas. Hay un tramo largo que sale vacío y lleva así seis minutos. La banda funciona, las luces están encendidas y el panel dice que el vuelo llegó. No se rompió nada, y por eso no ha saltado ninguna alarma.
3 cámaras en 3 sectores
Así se le pide
«Decime cuánto rato lleva la línea corriendo sin que pase producto.»
Una línea sin producto cuesta lo mismo que una línea parada, pero no aparece en ningún parte: la máquina está corriendo, así que sobre el papel todo va bien. En una celda robotizada eso es media hora perdida sin que se encienda una sola baliza. En una sala de equipaje son doscientas personas de pie mirando una banda que gira, y un reclamo al día siguiente que nadie va a saber explicar.
Se decide una vez
Tres respuestas de la planta y queda montado: por qué tramo tiene que estar pasando producto, a partir de cuántos minutos en vacío eso deja de ser normal, y quién se entera. En una celda robotizada suele quedar en cinco minutos sin que salga una pieza, con aviso al jefe de línea y la foto de la caja. De ahí en adelante corre en los tres turnos y va sumando esos minutos día por día, que es lo que después permite comparar semanas.
El sistema de producción registra esa máquina como disponible, y tiene razón: está encendida y gira. Por eso nadie se entera. No se rompió una pieza, no saltó un sensor y no hay una baliza roja que mirar; lo único que ocurre es que por la curva del transportador no pasa una sola botella. En una celda robotizada la misma escena se ve así: el brazo detenido en el centro, sin nada que agarrar, y una caja gris con el fondo a la vista.
Y el origen casi nunca está en ese tramo. Está antes —la estación que alimenta la línea, un cambio de línea que se alargó, una caja que nadie repuso—, así que quien mira la máquina vacía está mirando el síntoma y no la causa.
Lo que falta, entonces, es medir el hueco. IRIS cuenta lo que pasa por el tramo y, cuando no pasa nada, arranca el reloj desde el primer minuto y lo deja escrito con su hora y su cámara. Con esa hora exacta se abre la cámara de la estación anterior y el porqué aparece solo. Decidirlo sigue siendo trabajo de quien conoce la línea; lo que cambia es que el hueco dejó de ser invisible.
Qué cambia
El hueco aparecía al cuadrar el turno, cuando ya no se podía hacer nada con él.
Ahora el aviso sale mientras el tramo sigue vacío, con el minuto de la última pieza y la foto de la caja sin nada adentro. Quien estaba esperando de pie deja de esperar y la reposición se pide antes de que se acumule. Y el viernes hay una cifra que antes no existía: cuántos minutos al día se van por ahí y en qué estación arrancan.
Dónde lo hemos visto

CAM-591Ciento veinte personas viendo una banda vacía
«Avisame si la banda lleva más de cinco minutos sin sacar una maleta y la gente sigue esperando.»

CAM-243La celda está lista y la caja de piezas, vacía
«Avisame si la canasta de la celda queda vacía y el robot lleva más de cinco minutos sin sacar una pieza.»

CAM-202La línea está corriendo y no pasa ni una botella
«Decime cuánto rato lleva la línea andando sin que pase producto.»
Lo que no hace
Por qué no llega producto, IRIS no lo sabe. Ve que el tramo está vacío y da la hora exacta en que dejó de pasar. Con esa hora se mira la cámara anterior y se ve si hubo un atoro, un cambio de línea o una espera de materia prima.
Y no actúa: la celda no la para, un pedido de reposición no lo lanza y a nadie manda.
Preguntas
- ¿Para qué avisar de una línea sin producto si no se rompió nada?
- Porque el turno corre igual: la máquina consume, la gente está y no sale producto. Y como nada se dañó, ese hueco no llega al parte, así que nunca lo ha medido nadie. Aquí queda cronometrado, con su hora y su cámara, y al juntar los días aparecen tres cosas: cuántos minutos se van al día por ese agujero, en qué estación empieza el atraso y si la cifra va bajando de una semana a la siguiente.
- ¿Separa una línea sin producto de una línea parada?
- Son dos avisos distintos porque son dos problemas distintos. En uno la máquina no se mueve; en el otro se mueve y va vacía. El segundo es el que se cuela, porque desde la puerta la planta parece estar trabajando —hay ruido, hay luces, hay gente—. Cada uno lleva su propio umbral, su propio destinatario y su propia cuenta, y al cerrar el turno salen en dos columnas separadas para que nadie los mezcle.
- ¿Cómo sabe IRIS que una caja está vacía?
- Por lo que se ve adentro. Se dibuja un área sobre la caja y la cámara mira si hay piezas ahí o no las hay. Es la misma cuenta que hace con las personas en una puerta, aplicada a una caja. Si está tapada, lleva una lona o queda fuera del encuadre, la cámara no lo puede decir, y entonces hace falta otra perspectiva del mismo punto. Eso se ve al montar, mirando la imagen real.
- ¿Esto solo sirve adentro de una planta?
- Sirve donde sea que algo tenga que ir pasando por un punto. La sala de equipaje es el mejor ejemplo fuera de una planta: la banda gira, doscientas personas esperan y no sale una sola maleta. Eso es, palabra por palabra, una línea sin producto, y se mide con la misma raya puesta siempre en el mismo sitio. Lo que cambia ahí es de quién es el número: deja de ser una declaración de quien descarga el avión y pasa a ser una medida que las dos partes pueden mirar juntas.
La interfaz real, paso a paso
Vos ponés la regla una vez. Después corre siempre.
Acá va un resumen de la interfaz, paso a paso y sin manos. Cada vuelta arranca con otro caso. La herramienta completa no cabe en una demostración.
- Se monta la regla
- Se asigna a las cámaras
- Publicada, vigila sola
- Y entonces salta
¿No ves lo tuyo acá?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
No hay que picar ni una pared:las cámaras que ya tenés puestas pueden empezar a entender.
Ni obra, ni cableado nuevo, ni cambiar de equipo. Se conecta a lo que ya hay, y lo que ya hay empieza a contar lo que ve.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.