Soluciones por tipoSeguridad de las personas
¿Seguro que no queda nadie adentro?
Antes de disparar hay que contar
Dos menos cinco de la tarde y faltan cinco minutos para la voladura. Sonó la sirena, se dio la vuelta al balizado con la camioneta y se pasó lista por radio dos veces. Todo el mundo contestó. Pero detrás del acopio de material hay un ángulo que desde el camino no se ve, y esta mañana había ahí un camión dañado. Nadie se acuerda de si se lo llevaron.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Antes de cada voladura dígame cuántas personas y cuántos vehículos quedan adentro del balizado, y avíseme si entra alguien más.»
Quien firma la orden se queda solo con su memoria en los cinco minutos anteriores, y desde ahí las dos salidas son malas. Una es detener todo y volver a empezar: media hora de máquinas quietas, la carga esperando y la ventana de disparo perdida. La otra es disparar confiando en que la lista por radio estaba completa. La primera cuesta plata. La segunda cuesta lo que no se puede pagar.
Se decide una vez
Aquí lo que se decide una vez no es una alarma: es un momento. Quien lleva las voladuras marca el balizado sobre las imágenes, dice a qué hora se pide el conteo y a quién le llega. Y la frase queda así: cuando empiece la cuenta regresiva, dígame cuántas personas y cuántos vehículos ve adentro del balizado, y si después entra alguien más, avíseme.
La voladura es lo único de un tajo que no se puede detener a medias. Todo lo demás admite una segunda oportunidad; esto no. Y el procedimiento que la protege es bueno: sirena, ronda perimetral, lista por radio, hoja firmada. El problema no está en el procedimiento, está en que se apoya entero en que alguien conteste y en que alguien haya mirado detrás del acopio.
Y hay lugares donde no se mira. Un ángulo muerto detrás de una pila de material, una máquina dañada que quedó ahí desde la mañana, el vehículo de una contratista que entró por otro camino. La lista por radio no los ve, porque la lista solo cuenta a los que llevan radio y están escuchando. En los cinco minutos anteriores al disparo, todo eso vive en la cabeza de una persona.
IRIS cuenta lo que se ve adentro del balizado: cuántas personas y cuántos vehículos, cámara por cámara, y lo dice antes de disparar. Y si después del conteo entra alguien más, avisa. La ronda no la sustituye y la lista tampoco: lo que hace es ponerle un número a un “creo que no queda nadie”. Antes de disparar, quien firma deja de estar solo con su memoria.
Qué cambia
Los cinco minutos previos a una voladura eran una suma de confianzas: la sirena, la vuelta con la camioneta, la lista por radio y la memoria de quien encabeza la voladura. Todo eso sigue estando. Lo que hay ahora, además, es un número por cámara justo antes de disparar y un aviso si alguien entra después. La comprobación deja de vivir en una sola cabeza.
Lo que no hace
Un acopio de material, una máquina grande o un pliegue del terreno dejan campo escondido, y de ese campo la cámara no dice nada. Cuáles metros quedan tapados se sabe al montar las cámaras, y eso se escribe antes.
Por ahí se entiende para qué sirve el conteo: para acompañar la ronda, jamás para reemplazarla. La orden de disparar la da una persona, y esa responsabilidad ningún sistema la asume.
Preguntas
- ¿Sustituye la ronda de quien lleva la voladura?
- De ninguna manera, y conviene decirlo primero. El procedimiento sigue siendo el mismo de siempre: sirena, ronda, lista por radio, hoja firmada. Encima de eso se agrega una sola cosa, un número por cámara en el minuto anterior al disparo: tantas personas, tantos vehículos, adentro del balizado. Eso es todo. Vale porque son otros ojos, mirando desde otro lado, y porque así la decisión deja de colgar de una sola memoria.
- ¿Cuenta también los vehículos?
- Sí, y en un tajo suele ser lo más útil de las dos cuentas. Las personas llevan radio y contestan; una máquina dañada o el vehículo de una contratista que entró por otro camino de lastre, no. Ese es exactamente el hueco que deja la lista por radio, y es el hueco que llena un conteo hecho mirando. IRIS dice cuántas personas y cuántos vehículos hay adentro, por separado, y en cuál cámara está cada cosa.
- ¿Avisa si entra alguien después del conteo?
- Ahí está la mitad del valor de esta escena. Un conteo solo describe un instante, y entre ese instante y el disparo quedan cuatro o cinco minutos: los mismos en que alguien se devuelve por una herramienta o entra sin haber oído la sirena. El aviso posterior cubre justo esa ventana. Sin él, lo que habría es una foto, y con una foto de hace cuatro minutos no se autoriza nada.
- ¿Ve IRIS detrás de un acopio o de una máquina?
- No, y este es el límite más importante de esta página. IRIS solo ve lo que entra en el encuadre: detrás de un acopio de material, de una vagoneta parada o de un pliegue del terreno puede quedar espacio sin cubrir. Eso se sabe al colocar las cámaras y hay que tenerlo escrito, porque un conteo que se presente como completo cuando no lo es sería peor que no tener ninguno. Por eso el conteo acompaña la ronda; no la sustituye.
Demostración · IRIS andando
No se lo contamos. Se lo enseñamos.
Va sola, paso a paso, y enseña un solo camino: el de un caso. Es un resumen de la pantalla real, y la herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben acá.
- Salta el aviso
- Entra a la bandeja
- Usted abre el aviso
- Confirma o descarta
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
El turno de noche no lo cubre nadie:lo cubre la cámara que ya está prendida.
Ni se cansa, ni parpadea, ni baja por un café. Entiende lo de madrugada igual que lo de mediodía, y quien esté de guardia se entera mientras está pasando.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.
