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Soluciones por tipoIntegridad de las infraestructuras

¿Cómo sabe qué fila dejó de producir?

Una planta entera y nadie que la recorra

Una del mediodía en la planta fotovoltaica. Todas las filas están giradas hacia el mismo lado, siguiendo al sol, menos una: la del centro quedó vuelta al contrario y muestra el reverso de los módulos. Lleva así desde las nueve y cuarto de la mañana. Nadie de la planta lo sabe, porque en la planta no hay nadie: son ochenta hectáreas y la próxima visita está prevista para el jueves de la semana que viene.

9 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Avíseme si alguna fila de seguidores queda con una orientación distinta a la de sus vecinas durante más de una hora.»

Lo que se pierde en una planta fotovoltaica se pierde en silencio. Al final del mes hay un total, y un total no dice qué fila. Entre el día en que algo se rompe y el día en que alguien lo relaciona con una fila concreta pueden pasar semanas de producción que ya no vuelven. Y con un temporal es peor: para reclamar hace falta la fecha y la imagen del antes y del después, y eso, si no lo tenía, no se puede fabricar después.

Se decide una vez

Esto se define una vez. Qué filas se miran, cuánto tiempo puede estar una fuera de línea antes de que cuente, en qué horas se aplica —acá solo con sol— y a quién le llega el aviso: si una fila mantiene una orientación distinta más de una hora, aviso al equipo de mantención con la imagen de la planta y la hora en que quedó atrás. IRIS lo comprueba todos los días, también los que no hay visita prevista, que en una planta fotovoltaica son casi todos.

Una planta fotovoltaica es lo contrario de una fábrica. En una fábrica hay gente que pasa por delante de las máquinas todo el día; acá hay cientos de hectáreas de material funcionando solas, y lo que avisa de que algo se rompió suele ser un número a fin de mes. Un número que además es un total: dice que se produjo menos, no dice qué fila. Y quien va a buscar la fila tiene que recorrer la planta entera, que es exactamente el trabajo que nadie tiene tiempo de hacer todas las semanas.

Lo que hay que ver, sin embargo, tiene una forma muy reconocible desde una cámara. Una fila de seguidores que al mediodía mira al revés que todas las demás. Tres filas que en vez de azul oscuro se ven blanquecinas porque el vidrio se reventó con el temporal de viento de anoche. Y todo eso se ve desde el mismo punto desde el que lo vería una persona caminando por el camino de servicio, con la diferencia de que la cámara está mirando el martes en la tarde y la persona no.

IRIS mira la planta fila a fila y dice cuándo una dejó de parecerse a sus vecinas o a sí misma la semana pasada. Avisa con la imagen, con la hora en que dejó de seguir al sol y con la comparación al lado. Ese par de imágenes con fecha es, además, lo que después hace falta para reclamar un daño, y es justo lo que nunca se tiene cuando el daño se descubre tres semanas tarde.

Qué cambia

La planta se recorría cada dos o tres semanas y lo que fallaba entre visita y visita se descubría en la siguiente, o en la cuenta. Ahora, el día que una fila queda mirando al revés llega el aviso con la hora y la imagen, y quien va a terreno ya sabe a qué fila ir y con qué. La ronda no se elimina, se afina: se deja de recorrer ochenta hectáreas buscando y se va a mirar lo que ya se sabe que está mal.

Dónde lo hemos visto

  • El cruce por el que pasa todo el que viene en conexión. A la izquierda, un muro de pantallas de vuelos con gente detenida enfrente buscando su puerta y una hilera de asientos ocupada. Al medio, la señalética que reparte: una hacia conexiones y otra hacia los dos ramales de puertas. Al fondo, las escaleras que suben y un pasillo lleno. Por el piso, un abanico continuo de gente con equipaje de mano. IRIS cuenta cuántas personas van por cada ramal y mide cuánto rato se quedan quietas frente al panel antes de decidir hacia dónde tirar.

    CAM-586Tres minutos frente al panel de vuelos sin decidir

    «Avíseme si el tiempo promedio detenido frente al panel pasa de cinco minutos durante una hora entera.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Turno de tarde, línea de armado interior. Una carrocería plateada avanza con el portón y el capó abiertos. En el costado izquierdo cuelga un ramal del mazo de cables y un conector blanco quedó fuera de su alojamiento: no encajó. Quien trabaja justo delante va a seguir armando, y en el puesto siguiente el panel interior va a tapar esa zona. Al lado espera un carro azul con mazos de repuesto. IRIS ve el conector suelto mientras todavía se ve.

    CAM-225Un conector quedó fuera de su alojamiento

    «Avíseme si un conector queda sin encajar en el costado antes de que cierren el panel.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Once de la mañana en el taller de herramientas. Del panel azul cuelgan llaves, martillos y alicates, cada uno sobre su marca. Una silueta quedó vacía: la marca roja se ve y la herramienta no. Al lado, el carro de cambio de formato lleva una bandeja de espuma roja con dos calados vacíos. Dos personas trabajan en el banco. Nadie notó nada, porque el vacío solo salta si alguien mira el panel completo.

    CAM-250Una silueta vacía en el panel: falta una herramienta

    «Avíseme cuando al cerrar el turno quede una silueta del panel sin su herramienta.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El carrusel de llenado gira y los viales van avanzando de a uno. A un costado del aislador hay un panel abierto y un brazo metido por la abertura, con la mano enguantada tocando los viales adentro de la barrera. Los guantes del aislador, que son los que están puestos para eso, siguen montados en su sitio y sin usar. Al fondo, otra persona trabaja en el panel de mando, de espaldas, sin ver nada de esto.

    CAM-294Un brazo metido al aislador por el panel abierto

    «Avíseme apenas alguien abra un panel del aislador y meta la mano donde están los viales.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un taller a media mañana. En el muro, un panel con todas las herramientas colgadas en su silueta: llaves fijas ordenadas por tamaño, destornilladores, alicates, martillos, limas, un serrucho y un nivel. Debajo corre una bancada de cajones rotulados. Un funcionario, de espaldas, repasa el panel con la planilla en la mano, y tres personas privadas de libertad trabajan en los mesones. En esta imagen están todas las herramientas: no falta ninguna, así que no hay nada que atender y el punto sale en oro.

    CAM-115El panel del taller, con todas las herramientas puestas

    «Dígame si al cerrar el taller falta alguna herramienta del panel, y dígame qué silueta quedó vacía y desde qué hora.»

    Ver esta cámaraEl recinto penitenciario

  • Sobre la calzada, un letrero de mensaje variable muestra la palabra «PELIGRO» con parte de los leds quemados: a las letras del centro les faltan pedazos y desde el auto no se alcanzan a leer.

    CAM-70El letrero de mensaje variable, con leds quemados

    «Avíseme si un letrero se ve roto, apagado o con el mensaje incompleto desde la ruta.»

    Ver esta cámaraLa ruta

  • Mediodía en una planta fotovoltaica del norte, con el sol casi vertical y ni una nube. Todas las filas están giradas hacia el mismo lado, siguiendo al sol, menos una: la del centro quedó vuelta al revés y muestra el reverso de los módulos y la estructura desnuda. Las de al lado, a un costado y al otro, están alineadas entre sí. La comparación cabe entera en el mismo encuadre, y por eso la diferencia salta a la vista.

    CAM-359Una fila de seguidores quedó vuelta al revés

    «Avíseme si alguna fila de seguidores queda con una orientación distinta a la de sus vecinas durante más de una hora.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Planta fotovoltaica del norte, media mañana, sin una nube. Ocho filas de paneles sobre la ladera. Las de arriba están perfectas, azul oscuro y parejas. En la parte baja, tres filas se ven blanquecinas: el vidrio está astillado y agrietado, hay módulos partidos y corridos de su lugar y, en el medio, un hueco donde falta el módulo y se ve el bastidor desnudo. Desde esta misma cámara, ayer estaban todas iguales.

    CAM-354Tres filas de paneles con el vidrio astillado

    «Avíseme si aparecen paneles rotos, sucios o corridos en alguna fila de la planta.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

De producción no se habla acá: los inversores y el sistema de registro de energía siguen haciendo su trabajo sin competencia. Nadie va a recibir de IRIS una cifra de kilovatios perdidos; lo que recibe es que esa fila dejó de parecerse a las demás y a qué hora ocurrió.

Y el resto queda fuera por una razón física: no se ve. Una celda partida internamente, una conexión suelta, una degradación que no altera el color. Para todo eso siguen siendo indispensables la termografía y la revisión eléctrica.

Preguntas

¿No lo detecta ya el inversor?
El inversor detecta que una parte de la planta va peor, y eso ya es mucho. Lo que no entrega es la causa ni el punto exacto: no distingue una fila girada al revés de un módulo roto o de una sombra nueva. La cámara muestra qué le pasa a esa fila, y con eso el equipo sale sabiendo qué llevar. Las dos cosas se complementan bien: una dice que algo anda mal y la otra dice qué es lo que se ve mal.
¿Hacen falta muchas cámaras para una planta grande?
No hace falta una por fila, pero tampoco sirve una para todo. Desde un punto alto, una cámara cubre un buen número de filas y ve perfectamente las diferencias de orientación y de color. Lo que quede fuera del encuadre no queda cubierto, y eso se dice por delante en vez de descubrirlo el día del temporal. Se hace al revés de lo habitual: primero se decide qué partes de la planta importa mirar y después se decide cuántas cámaras hacen falta para verlas.
¿Sirve la imagen para reclamar al seguro?
Suele ser precisamente lo que faltaba en la carpeta. Dos imágenes desde la misma cámara, cada una con su fecha y su hora, permiten mostrar el estado anterior y el posterior: cuándo estaba bien y cuándo dejó de estarlo. Eso es lo primero que pide un liquidador, y también lo primero que no existe cuando el daño se descubre tres semanas más tarde. La indemnización la siguen resolviendo el liquidador y la compañía; lo que IRIS aporta es la constancia del cuándo.
¿Y de noche, cuando la planta no produce?
Cuando cae el sol, media configuración se desactiva sola: una fila no puede seguir a un sol que no está. Lo que permanece activo es la otra mitad, y no es menor. De noche esa planta es un recinto enorme, completamente vacío y con una cantidad considerable de cobre adentro, así que la regla nocturna no se parece en nada a la del mediodía. Se escriben las dos, cada una con su franja, y al anochecer no hay que tocar absolutamente nada.

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Demostración · IRIS andando

Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.

Corre sola y muestra un caso de punta a punta. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.

  1. Las cámaras, sobre el mapa
  2. Se dibuja una zona
  3. Sale qué pasó por ahí
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¿No ve lo suyo acá?

Lo que ve acá son las palabras que ya tenemos armadas, no el límite de lo que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: todo se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si ya lo entiende o si todavía no.

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Y lo mejor

El video cuenta lo que pasó.Un aviso llega mientras está pasando.

La grabación sirve para explicar después. El aviso sirve para llegar todavía a tiempo. Son dos cosas distintas, y hasta ahora usted solo tenía la primera.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.