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¿Cómo sé que el puesto está cubierto sin ir a mirar?

El puesto está montado y no hay nadie detrás

Las 04:10 en la sala de control de la subestación. Vivos siguen los sinópticos: seis pantallas prendidas entre la mesa y el mural del fondo, las líneas moviéndose, una curva que sube despacio. En el cargador está la radio, y encima del parte hay un bolígrafo, abierto por la página de esta noche. Veintiséis minutos lleva vacía esa silla. Y todo funciona exactamente igual que si hubiera alguien sentado.

18 cámaras en 10 sectores

Así se le pide

««Avíseme si el puesto de la sala de control se queda sin nadie más de quince minutos dentro del horario en que tiene que estar atendido.»»

Nada pasa mientras no pase nada. El problema es la noche en que algo salta y el puesto lleva media hora vacío: la maniobra sale tarde, la llamada no la atiende nadie, el parte se escribe después y de memoria. Y a la mañana siguiente la pregunta no es qué falló: es quién estaba. Ahí no hay respuesta, solo una hoja firmada al cierre del turno y un video que nadie miró.

Se decide una vez

Qué puestos cuentan y en qué horario lo decide usted: la sala de control de diez de la noche a seis de la mañana, el mostrador de recepción mientras haya gente esperando delante, la caja del turno de tarde. Decide los minutos de margen —porque nadie está clavado a la silla— y a quién llega el aviso. Eso se dice una vez, y corre todas las noches, también en Navidad y también el día que se cambia el rol de turnos.

Ruido no hace un puesto vacío. La pantalla sigue prendida, el teléfono sigue en su lugar y desde afuera todo parece igual. Por eso hoy la única manera de saber si alguien está sentado es llamar por teléfono o subir a mirar, y las dos cosas se hacen cuando ya le extrañó algo, no antes. Lo mismo pasa en un mostrador: el puesto está montado entero, con la pantalla prendida y los papeles puestos, y detrás no hay nadie mientras cinco personas esperan paradas.

La zona que usted marcó —esa silla, ese tramo de mostrador, ese pupitre— es lo que IRIS mira, y comprueba una sola cosa: si hay alguien ahí. Cuando lleva más minutos vacío de los que usted dijo, dentro del horario que usted dijo, sale el aviso con la cámara, la hora y el video. Lo bien que trabaja nadie no lo mide. Mide si el puesto está cubierto, que es una cosa distinta y es la que le van a preguntar.

Lo otro que deja es un registro. No un porcentaje ni una nota: las horas en que ese puesto estuvo atendido y las horas en que no, sin que nadie tenga que firmar nada al terminar el turno. Sirve para hablar con la propiedad, con la aseguradora o con quien lo audite, y sirve sobre todo para dejar de discutir de memoria. El video deja de ser una cinta y se convierte en algo que se puede consultar.

Qué cambia

Uno se enteraba en el relevo, o cuando alguna llamada quedaba sin atender. Comprobarlo significaba llamar por teléfono a las cuatro de la mañana, cosa que además queda pésima cuando la persona sí estaba. Hoy el aviso entra solo si el puesto pasó del tiempo acordado, con la cámara delante, y quien manda resuelve: llama, manda a alguien, o no hace nada porque ya sabe que esa noche están sacando a alguien de una falla.

Dónde lo vimos

  • Casi las once de la noche en llegadas internacionales. Los cuatro tramos del serpenteo están llenos y el final se pierde al fondo del pasillo: doscientas veinte personas. Ocho puestos, cuatro con alguien detrás del vidrio y cuatro apagados. Del lado izquierdo queda un pasillo ancho y vacío donde entraría otra fila entera. Lo que IRIS saca de aquí son tres números: los minutos que se espera, la gente que hay adentro de la fila y los puestos abiertos en ese momento. Nada más. Ningún documento, ninguna cara, y no sabe quién es nadie.

    CAM-584Fila larga en migraciones y puestos apagados

    «Avíseme si la espera del control pasa de treinta minutos y hay puestos sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Pantalla prendida, papeles listos, silla libre: el puesto de asesoría del primer plano lleva un buen rato armado y sin nadie. Detrás del cordón hay cinco personas de pie y en el mostrador atiende una sola empleada. Es media mañana en la agencia. Las dos cosas están en el mismo encuadre y IRIS las lee juntas: la fila que no baja y el puesto que está listo y vacío.

    CAM-511Cinco personas esperando y un puesto armado sin nadie

    «Avíseme cuando haya más de tres personas esperando y un puesto lleve más de quince minutos armado y sin nadie.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • A cinco metros una de otra, los dos extremos de la demanda. En la mesa del centro hay siete personas sentadas y otras nueve de pie detrás, jugando o mirando, y no queda una silla libre. En la de al lado, abierta y con su crupier, no se sienta nadie desde hace tres cuartos de hora: toda la corona de sillas vacía. Es madrugada de sábado en la sala principal. IRIS cuenta cuánta gente hay sentada, cuánta está de pie alrededor y cuántas mesas abiertas no tienen a nadie. Las dos cosas caben en el mismo encuadre, y hasta hoy no las medía nadie.

    CAM-523Una mesa sin sillas libres y otra abierta sin nadie

    «Avíseme cuando una mesa abierta lleve media hora sin jugadores y haya gente de pie esperando en otra.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Adentro del recinto no hay nadie. Los dos únicos operarios del patio están al fondo, en la otra punta, conversando. Mientras tanto el tanque horizontal sigue con la boca de hombre abierta, la tapa levantada hacia atrás y el agujero a la vista, y por el faldón baja un reguero mojado hasta la válvula de abajo, que gotea sobre el concreto del dique de contención. Es media mañana. El reloj de IRIS corre desde que esa tapa se abrió.

    CAM-309La boca de hombre lleva media hora abierta y sin nadie

    «Avíseme si una boca de hombre o una válvula queda abierta más de veinte minutos sin nadie delante.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El hall de un hospital a media mañana, con el sol entrando por el ventanal. En el centro, el mostrador curvo de recepción: los monitores encendidos, los teléfonos en su lugar, las carpetas sobre la mesada y las dos sillas vacías. Delante, tres personas esperan paradas mirando al puesto; a la derecha, alguien del equipo con su mandil espera también. En la sala de espera del ventanal hay una sola persona sentada. Lo que se mira no es quién falta: es si la zona de atrás del mostrador tiene a alguien atendiéndola.

    CAM-126Recepción sin nadie atendiendo

    «Si el mostrador de recepción se queda sin nadie detrás más rato del que dijimos, avíseme, y sobre todo si hay gente esperando delante.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • Falta mostrador, no sobra gente. Es la hora pico de llegadas y de todo el mueble solo trabaja un extremo: en los otros dos tercios hay sillas vacías y un monitor prendido sin nadie detrás. Sobre ese único puesto se amontona la cabecera de la fila, que se estira por el hall entero hasta la escalera, y en los sofás hay más gente esperando sentada.

    CAM-497Diecinueve esperando y un solo mostrador abierto

    «Avíseme si hay más de diez personas esperando en recepción y menos de dos mostradores atendidos.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Adentro de la baranda amarilla del techo no hay nadie, y la boca de hombre está abierta: la tapa redonda quedó levantada a un costado y el agujero se ve negro desde arriba. Es media mañana. Abajo, un operario con casco trabaja de espaldas al tanque y otro cruza al fondo; la escalera de acceso está libre. Lo que IRIS junta son dos cosas: el rato que lleva abierta esa tapa y que ahí arriba no hay ninguna operación en curso.

    CAM-324La boca de hombre abierta y nadie arriba

    «Avíseme si una boca de tanque lleva abierta más de diez minutos y no hay nadie trabajando arriba.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media tarde en un puesto de control interior. La silla está girada y vacía: nadie delante de las pantallas. Sobre el mostrador quedaron los dos monitores partidos en cuatro cámaras cada uno, la consola de intercomunicación, las radios en el cargador, un informe con el bolígrafo encima y un juego de llaves. Detrás del ventanal corrido se ve la galería de celdas y la escalera del fondo; en la pared de la derecha, el gabinete de llaves numerado y el tablero de apertura de puertas.

    CAM-114La silla del puesto de control, vacía

    «Si el puesto de control se queda sin nadie delante más tiempo del que fijamos, avíseme con la cámara y la hora.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • La silla está vacía y girada hacia la mesa. Las pantallas de la mesa curva siguen encendidas, con los esquemas y las curvas en movimiento, y el armario de la izquierda tiene los pilotos vivos. Por los ventanales se ven los sedimentadores. En el mueble de la derecha hay un casco apoyado. Son las diez y diez de la mañana en la sala de control de la planta potabilizadora. La sala está trabajando; en el puesto no hay nadie.

    CAM-419El sistema sigue andando y en el puesto no hay nadie

    «Avíseme si el puesto de la sala de control se queda sin nadie más de quince minutos dentro del horario en el que tiene que estar atendido.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Las dos sillas están vacías y giradas hacia la mesa. Los sinópticos siguen vivos: seis pantallas encendidas entre la mesa y el mural del fondo, con las líneas y las curvas en movimiento. Sobre el mueble de la derecha hay un casco y unos reportes, y por la ventana se ve el transformador. Son las cuatro de la madrugada en la sala de control de la subestación. La sala está trabajando; el puesto, no.

    CAM-358Veinte minutos con el puesto de control vacío

    «Avíseme si entre las diez de la noche y las seis de la mañana el puesto de la sala de control se queda sin nadie más de quince minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Quién está en esa silla no lo sabe: a nadie identifica ni caras reconoce. Si esa persona bajó a una maniobra, está en el baño o salió a atender una falla real, tampoco lo sabe. Solo dice que el puesto lleva veintiséis minutos sin nadie dentro del horario que usted marcó. Y si alguien trabaja fuera del encuadre, para IRIS no está: la zona se acuerda antes.

Preguntas

¿Esto sirve para controlar al personal?
No sirve. A nadie identifica, caras no reconoce y a ninguna persona evalúa. Lo que mira es si un puesto concreto está cubierto en un horario concreto, que es una condición de la operación, no una nota de nadie. El aviso dice «este puesto lleva veintiséis minutos vacío», no dice quién debía estar. Cómo se usa eso después lo decide la organización, y conviene acordarlo con quien trabaja ahí antes de prender nada.
¿Y si la persona está trabajando, pero fuera del encuadre?
Para IRIS, no está. Y por eso la zona se dibuja antes y se conversa antes: si el trabajo real incluye ir hasta el gabinete del fondo o hasta el pupitre de al lado, o esa parte entra en la zona o se sube el margen de minutos. Cinco minutos de ajuste mirando la cámara junto con la gente que trabaja ahí, y se evita el aviso tonto que hace que en la primera semana ya nadie confíe en el sistema.
¿Puedo demostrar después que el puesto estuvo cubierto?
Sí. Queda el registro de las horas en que ese puesto estuvo atendido y de las que no, con la cámara y el video de cada hueco. No es una firma al terminar el turno hecha de memoria: es lo que se vio, cuando se vio. Sirve para una auditoría, para un reclamo o para la conversación incómoda de la mañana siguiente, y sirve igual de bien cuando la respuesta es que el puesto estuvo cubierto toda la noche.
¿Funciona en una sala de control sin conexión a internet?
Funciona. El despliegue puede ser completamente local y sin conexión a internet: video, reglas y búsquedas se quedan adentro de la infraestructura del cliente. En una subestación, en una planta potabilizadora o en cualquier centro que no puede sacar imagen afuera, esa es la configuración habitual y no la excepción. Desconecte el cable y el aviso de las cuatro de la mañana va a seguir saliendo igual.

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Mírelo usted mismo

Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.

  1. Usted dibuja la raya
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Se le pide con una frase, y las frases no se acaban: por eso esta lista se queda corta a propósito. Son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Cámaras le sobran.Lo que se le acaban son los ojos para mirarlas.

Una persona puede seguir dos o tres pantallas. Nadie puede seguir cuarenta. IRIS las mira todas y avisa cuando hace falta que decida alguien.

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Le respondemos el mismo día hábil.