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¿Quién mira el nivel a las seis de la mañana?
El nivel se mira cuando ya se está saliendo
Seis y diez de la mañana en el parque de tanques. Por el borde del techo de uno de ellos cae producto en cortina, moja toda la pared y se acumula adentro de la cubeta. Por la esquina baja de la cubeta ya sale un hilo hacia la boca de registro. En la sala, el nivel de ese tanque lleva seis horas marcando exactamente el mismo valor, y como no se mueve nadie volvió a mirarlo.
10 cámaras en 4 sectores
Así se le pide
«Avisame apenas caiga producto por el borde de un tanque o se acumule líquido en la cubeta, y decime cuánto lleva.»
De un tanque, lo que cae afuera no se recupera. Se paga limpiando la cubeta, parando la operación, dando el aviso que corresponda y escribiendo cuánto tiempo estuvo así. Pero hay una segunda factura que no figura en la primera y es peor: la confianza en el instrumento. El día que alguien descubre que ese nivel llevaba seis horas congelado, deja de creerle a todos los niveles de la planta, y a partir de ahí se manda a una persona a mirar cada vez.
Se decide una vez
Esto se decide una vez, y acá se decide dibujando. Vos trazás sobre la imagen la marca de aviso de la escala, el borde de la cubeta y el umbral que no se puede pasar, y decís cuánto tiempo tiene que estar por encima para que cuente y a quién se avisa: si el agua tapa la marca de aviso y sigue subiendo, aviso al equipo de turno con la imagen y la hora en que la tapó. IRIS lo comprueba a las tres de la mañana de un domingo igual que a media mañana de un martes, sin que nadie tenga que acordarse de mirar.
Casi todos los tanques tienen un instrumento que mide el nivel, así que el problema no es medir. El problema es quién lee ese número a las tres de la mañana, y qué pasa el día que lo que falla es el propio instrumento: un flotador agarrotado, una sonda que está leyendo la espuma, una señal que se queda quieta en el mismo valor durante horas. Un nivel que no se mueve parece un tanque tranquilo. Es exactamente lo contrario de lo que hay que mirar.
Y hay una segunda mitad de la palabra, mucho más chica y con la misma pregunta: cuánto hay adentro comparado con lo que tenía que haber. Una botella que sale de la llenadora por la mitad y se va vaciando sobre la cinta. Nadie llama a eso «nivel de tanque», pero es la misma frase: esto no tiene lo que le toca.
Acá la regla no se escribe solo con palabras: se dibuja. Preguntar sirve para buscar, pero medir es otra cosa, y una raya no se puede describir con una frase. Se traza sobre la imagen la cota de aviso, el borde de la cubeta, el umbral de la puerta, y de ahí en más la referencia es siempre la misma, así que el aviso se puede repetir y se puede auditar. IRIS lee la imagen contra esas marcas, dice cuándo el nivel las tapa y sigue subiendo, dice cuánto lleva así y muestra cómo subió. Después decide una persona.
Qué cambia
Hasta ahora había dos formas de mirar el nivel y las dos fallaban parecido: alguien lo miraba al pasar, o lo miraba la sonda y a la sonda no la miraba nadie. Y un número quieto se leía como buena noticia.
Ahora hay dos ojos independientes sobre la misma cosa: el instrumento pone la cifra y la cámara mira el líquido. Mientras coincidan no pasa nada. El día que la cámara ve producto cayendo por la pared y la pantalla sigue tranquila, alguien recibe esa imagen y sale a mirar.
Dónde lo vimos

CAM-307El recinto de contención está lleno y ya rebalsa
«Avisame si el nivel de una batea de contención llega al borde o si aparece líquido corriendo por fuera hacia un sumidero.»

CAM-165El tanque de tormenta, casi al ras
«Avisame cuando el agua del tanque tape la marca de aviso de la escala y siga subiendo, aunque sea de madrugada y no haya nadie en la oficina.»

CAM-323El tanque se está rebalsando por arriba
«Avisame apenas caiga producto por el borde de un tanque o se junte líquido en el dique, y decime cuánto lleva.»

CAM-418El espesador rebalsa y la cisterna sigue descargando
«Avisame si durante una descarga aparece lodo fuera del tanque o si el camión se conecta fuera del punto marcado.»
Lo que no hace
No es un medidor de nivel y no da una cifra homologada. Lee la imagen contra las marcas que dibujás vos: tapa la marca o no la tapa, sube o no sube.
Y adentro de un tanque cerrado no ve. Lo que ve es lo que se ve: la escala, el borde, la cubeta, la pared mojada, la lámina de agua. Si el nivel que importa está adentro de un tanque sin ventana, ahí manda el instrumento e IRIS solo puede avisar cuando ya se sale.
Preguntas
- ¿Puede darme la cifra exacta del nivel?
- Como la da el instrumento, no, y no vamos a fingir lo contrario. Lo que sale de acá es la lectura contra una marca: el agua tapó la cota de aviso, lleva veinte minutos por encima y sigue subiendo. Para el balance de la planta manda el medidor, siempre. La marca dibujada sirve para otras tres cosas: enterarte de madrugada, tener la imagen del momento, y descubrir que el número congelado de la pantalla no cuadraba con lo que se veía afuera.
- ¿Por qué hay que dibujar la marca y no alcanza con pedirlo hablando?
- Porque una raya no se puede describir con una frase. Preguntar sirve para buscar; medir es otra cosa, y hay que trazarla. Si decís «avisame cuando esté alto», cada persona va a entender una altura distinta y el aviso de hoy no va a ser comparable con el de la semana que viene. Si dibujás la cota de aviso encima de la imagen, la referencia ya no cambia: el mismo punto, la misma cámara, el mismo criterio. Por eso el dato se puede repetir y por eso se puede auditar después.
- ¿Y si el instrumento y la cámara dicen cosas distintas?
- Ese día ganaste. La discrepancia es el aviso más valioso de todos, porque significa que uno de los dos está equivocado y hasta ahora no había manera de enterarse. Y casi siempre el equivocado es el instrumento: una sonda tapada, un flotador agarrotado, una señal que quedó congelada en el mismo valor. Cuál de los dos tiene razón no lo dice IRIS, ni le corresponde. Dice que no coinciden, muestra la imagen y manda a alguien a mirar. Que es exactamente lo que hay que hacer.
- ¿Sirve también para el nivel de una botella o un vial en una línea?
- La regla es idéntica, cambia la velocidad. Se marca sobre la imagen la línea hasta la que tienen que llegar todos los envases, y el aviso sale con el que no llega, con el que va vacío o con el que está perdiendo producto sobre la cinta. Lo que cambia es que en una línea pasan decenas de envases por minuto, así que el aviso sirve para parar y revisar el tramo, no para ir a buscar uno con calma. El criterio de fondo es el mismo de siempre: esto no tiene adentro lo que le toca.
La interfaz real, paso a paso
La regla se pone una vez. IRIS la aplica siempre.
Lo que sigue es la interfaz resumida, andando paso a paso y sin que nadie la toque. En cada vuelta arranca otro caso. Completa, la herramienta no entra en una demostración.
- Se arma la regla
- Se asigna a las cámaras
- Publicada, vigila sola
- Y entonces salta
¿No ves lo tuyo acá?
Lo que ves acá es lo que tenemos armado, no lo que IRIS entiende: son dos listas distintas. Ésta queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Grabar ya lo hacés.Lo difícil siempre fue mirarlo.
La respuesta ya no vive solo en el archivo: IRIS entiende esas imágenes mientras entran. Antes eran años de video que se abrían nada más que cuando ya había pasado algo.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.