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Soluciones por tipoSeguridad de las personas

¿Hacia dónde va la nube y quién queda adentro?

Sale un penacho donde nunca sale nada

Son las tres cuarenta de la madrugada en la sala de máquinas de una planta de frío. Cede una manguera y empieza a salir amoniaco por la brida. La nube llena la sala en menos de un minuto y sale por la puerta hacia el pasillo de las cámaras frigoríficas. Adentro hay un operador haciendo el recorrido de la noche. El detector fijo está en la otra esquina, a nueve metros. Le quedan segundos para darse cuenta.

4 cámaras en 4 sectores

Qué es IRIS

IRIS mira las cámaras por ti.

IRIS Neural es una inteligencia artificial que mira las cámaras que ya tienes y entiende lo que pasa delante de ellas. Cuando ocurre algo importante —o algo que tú le hayas dicho que necesitas controlar—, avisa; y lo que se puede contar, lo cuenta en números. Todo el día, sin que nadie tenga que estar mirando la pantalla.

Tú le dices qué necesitas mirar, e IRIS lo hace.

Funciona con las cámaras que ya tienes. No hay que cambiar nada.

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Así se le pide

«Avíseme si sale una nube o un penacho de un lugar donde normalmente no sale nada.»

El detector va a saltar tarde o temprano, pero cuenta lo que le llega a él, no lo que hay en la sala. Mientras tanto nadie sabe la forma de la nube, hacia dónde va ni si queda alguien adentro. Ese hueco de minutos es el que decide si la evacuación se hace por la puerta correcta. Y en una unidad de proceso la misma escena es un penacho que sale de un domo por donde nunca sale nada, y que a las cuatro de la madrugada no ve nadie.

Se decide una vez

A las cuatro de la madrugada nadie está viendo esa pantalla, y por eso la regla se escribe una vez y no se vuelve a tocar. La planta define qué puntos no deben sacar nunca una nube y qué se hace cuando la sacan. De ahí: aparece un penacho unos segundos en uno de esos puntos, sin ninguna salida de vapor programada, y entonces aviso al jefe de turno, esa cámara abierta y en qué otras cámaras se está viendo gente en ese momento.

Una fuga de gas no se parece en nada a un incendio. No hace ruido, no da calor y muchas veces ni se huele hasta que uno ya está adentro. Para detectarla hay detectores fijos, colocados en puntos concretos, y funcionan muy bien cuando el gas les llega. El detalle es que una nube no viaja en línea recta hacia el detector: viaja con el aire, se pega al piso si pesa, sube si no pesa y se mete por la puerta que esté abierta.

El día que sale mal, el centro de control sabe que hay una alarma, pero no tiene el dibujo. No sabe si la nube va hacia el pasillo o hacia el patio, ni cuánta gente quedó del otro lado. Y las decisiones de los primeros dos minutos —por dónde se sale, a quién se le habla, qué puerta no se abre— dependen exactamente de eso.

IRIS ve la escena y ve lo que el detector no puede ver: dónde apareció la nube, qué forma tiene y hacia dónde se está moviendo. Y al mismo tiempo cuenta cuánta gente ve cada cámara de la planta. Con esas dos cosas, un jefe de turno deja de preguntar «¿qué está pasando?» y empieza por «¿quién queda adentro?». Esa es la pregunta que salva gente.

Qué cambia

Antes, el primer aviso lo daba un detector fijo o una persona que olió algo. El centro de control sabía que había una alarma, pero no dónde estaba la nube ni quién quedaba adentro, y eso se averiguaba llamando por radio. Ahora la cámara muestra la forma y la dirección desde el primer segundo, y el mismo aviso trae el conteo de personas por cámara. Los dos primeros minutos dejan de ser una conversación y pasan a ser una decisión.

Dónde se ve

  • Media tarde en el patio de bombas. Del skid que hay bajo la techumbre azul sale una nube blanca que cruza el patio a ras de suelo, y entre las dos bombas se ve una llama naranja. Un operador con chaleco reflejante naranja se detuvo enfrente y avisa por radio; otro corre con un extintor. IRIS ve la nube y ve la llama, y cronometra desde el primer segundo. No dice qué sustancia es ni cuánta hay: eso lo mide el detector de gas, y sin detector no hay medida.

    CAM-308Una nube blanca y una flama en el skid de bombas

    «Avísame en cuanto se vea humo, una nube o fuego en cualquier punto del patio de bombas.»

    Ver esta cámara →La industria

  • Sala de compresores de frío. Los tubos de la bancada están cubiertos de escarcha y hielo, y por el costado sale una nube blanca densa que ya ocupa media sala. Junto a la línea amarilla del piso hay un trabajador tendido boca arriba, con pedazos de hielo caídos alrededor. Otros cuatro salen: uno ya está en la puerta del fondo. IRIS ve la nube, la escarcha, la persona caída y quién salió. El amoniaco no lo mide.

    CAM-219Nube en la sala de frío y una persona en el piso

    «Avíseme si sale una nube en la sala de máquinas, si hay alguien en el piso o si al evacuar se queda alguien adentro.»

    Ver esta cámara →La industria

  • Media mañana en la planta. Del codo que une el ducto con el domo de proceso sale un penacho denso y claro, a presión, que cruza el patio en horizontal hacia la izquierda. Abajo pasa el camino interior: hay un trabajador solo en la vialidad y un grupo de cuatro con chaleco junto a los hornos, que en ese momento tienen la boca encendida. Al fondo espera un camión de carga cargado. IRIS ve el penacho y el punto por el que sale, no lo que lleva adentro.

    CAM-368Un penacho sale a presión del domo y cruza el patio

    «Avíseme si sale una nube o un penacho de un lugar donde normalmente no sale nada.»

    Ver esta cámara →La industria

  • Cae la tarde sobre la refinería. La antorcha lleva una flama enorme, muy por encima de la boca de la chimenea, y arrastra un penacho de humo negro que cruza el cielo por arriba de los tanques. Abajo, la planta va como cualquier otro día: una pick-up estacionada en la calle, un trabajador cruzando la explanada sin apurarse. Nadie levanta la vista. IRIS sí: compara esa flama con la que tiene esta misma antorcha en un día normal a esta misma hora, y no se parecen.

    CAM-322La antorcha no arde como todos los días

    «Avíseme cuando la flama de la antorcha se apague, se dispare de tamaño o empiece a sacar humo negro, y dígame desde cuándo.»

    Ver esta cámara →La industria

Lo que no hace

El detector de gas y la cámara contestan preguntas distintas, y por eso ninguno reemplaza al otro. El detector dice cuánto hay en el punto donde está montado. La cámara dice dónde está la nube, qué forma tiene y hacia dónde va.

Lo que la cámara no puede hacer conviene decirlo en la misma línea: no identifica el gas, no mide concentración y no dictamina si el aire es respirable. Nada de eso está en una imagen, y por eso IRIS no sustituye a los detectores ni al sistema de alarma: los completa.

Preguntas

¿Sustituye a los detectores de gas?
No, y no debería intentarlo. Un detector mide concentración en el punto donde está colocado, y ese es un dato que ninguna cámara puede dar. Lo que aporta IRIS es lo contrario: no mide, pero ve la escena entera. Sabe dónde apareció la nube, qué forma tiene y hacia dónde se mueve. Los dos datos juntos son los que permiten decidir por qué puerta se evacua.
¿Sabe qué gas es?
No. En una imagen no se distingue el amoniaco del vapor de agua ni del humo, y decir lo contrario sería mentirle. IRIS ve que apareció algo que antes no estaba, en un punto donde no tenía por qué aparecer, y avisa. Identificar la sustancia les toca a los detectores y al personal de planta, que ya sabe qué circula por cada línea. Lo que gana el turno son los minutos de enterarse antes.
¿Distingue el vapor normal de una fuga?
Sí, porque el vapor normal siempre sale del mismo lugar. Una torre de enfriamiento, un venteo, una chimenea: eso está previsto y se excluye de la regla desde el principio. Lo que se cuida son los puntos donde nunca sale nada, y ahí cualquier penacho es una anomalía. La antorcha se trata aparte: no se ve si arde, se ve si cambia de tamaño, se apaga o empieza a sacar humo negro.
¿Puede decir cuánta gente queda adentro?
Sí, y es la parte que más cambia los primeros dos minutos. El mismo aviso que reporta la nube puede decir cuántas personas está viendo cada cámara de la planta: dos en la plataforma, ninguna en el corredor, una en el cuarto de máquinas. Eso convierte una alarma en un desalojo ordenado. No identifica a nadie: cuenta cuerpos por cámara, que es justo lo que hace falta saber en ese momento.

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Demostración · IRIS en marcha

No se lo contamos. Se lo mostramos.

Va sola y paso a paso, siguiendo el camino de un caso y nada más. Es un resumen de la pantalla real; en la de verdad hay muchas más funciones de las que caben en este espacio.

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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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