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¿Cuánta gente hay abajo cuando el metal se sale?

El metal se salió del canal

Las once de la noche, colada del turno nocturno. La olla baja, el chorro entra al canal y a los pocos segundos se va tres dedos a la derecha. El metal cae fuera, encuentra el piso de la nave industrial y empieza a correr hacia el pasillo de paso. Desde la cabina se ve la olla, no el piso. La primera pregunta que hay que contestar no es qué pasó: es cuánta gente hay ahí abajo ahora mismo.

10 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«Avíseme en cuanto caiga metal fuera del molde o del canal, y dígame cuánta gente hay en la planta en ese momento.»

Aquí no hay accidentes pequeños. Una salpicadura de escoria atraviesa la ropa de trabajo normal, y por eso hay traje aluminizado y careta facial. Cuando el metal se sale, se paga todo junto: quemaduras, una planta parada varios días, el horno a revisión y una investigación larga. Y el costo que no aparece en el informe es el turno siguiente, que entra sabiendo exactamente lo que pasó.

Se decide una vez

Se decide una vez y se aplica en cada colada. Si aparece algo incandescente fuera del molde, del canal o del recipiente, entonces se avisa al centro de control, se abre la cámara y se dice cuántas personas ve cada cámara de la nave industrial en ese momento. La organización decide qué zonas cuentan y a quién llega el aviso; IRIS ve todas las coladas, la de las once de la noche y la del domingo, con el mismo criterio.

En una acería no hay accidentes pequeños. Una salpicadura de escoria atraviesa la ropa de trabajo normal, y por eso hay traje aluminizado y careta facial. La nave industrial es grande, tiene mucho ruido y muchos niveles, y a las once de la noche hay gente repartida en lugares desde los que no se ve la colada. Nadie sabe en ese momento cuántos son ni dónde están exactamente.

El día que sale mal, el metal no espera. La escoria se sale del recipiente y corre hacia el pasillo por donde pasa la gente. El clínker al rojo sale por la boca del horno. Y el tiempo que se pierde no es el de dar la alarma: es el que se tarda en saber si queda alguien en la plataforma, si el corredor de vías está libre y por dónde se puede evacuar. Esos son los segundos que se pagan caros.

IRIS ve el color y el brillo de la escena y nota cuándo aparece algo incandescente donde no debería haberlo. Y a la vez cuenta cuántas personas ve cada cámara de la planta. Ese segundo dato es el que convierte una alarma en una evacuación ordenada. La alarma dice que hay un problema. El conteo dice a quién le está pasando.

Qué cambia

Antes, el aviso llegaba por radio y lo primero que se hacía era preguntar quién estaba dónde. Cinco personas contestaban y una no. Ahora el aviso entra con la cámara abierta y con el conteo de gente por zona, y el jefe de turno decide el desalojo con un plano en la cabeza en vez de con una lista de nombres. La alarma dice que hay un problema; el conteo dice a quién le está pasando.

Dónde se ve

  • Última hora de la tarde en el patio del horno. Por la boca del horno rotatorio sale material al rojo que baja por la rampa y cae fuera de la zona prevista. En el piso hay un montón de clinker incandescente ardiendo, con llama viva y humo. Alrededor, ocho personas con chaleco reflejante ven desde atrás de una cinta roja y blanca y de un letrero de acceso restringido. A la izquierda hay una pipa estacionada. IRIS ve material caliente fuera de lugar.

    CAM-398Clínker al rojo vertido fuera del horno

    «Avísame al momento si sale material caliente fuera de la boca del horno o si hay fuego en el patio, y dime cuánta gente hay cerca.»

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  • Anochecer en la nave industrial de colada. Sobre la olla sale una bola de fuego con chispas proyectadas, y una columna de humo negro sube hasta el techo. El piso está mojado y refleja la flama. A la derecha, un grupo grande de personas con chaleco y casco se retiró hacia el patio y ve desde lejos. Abajo a la izquierda, otros seis están atrás del barandal de la pasarela. Junto a la olla ya no queda nadie.

    CAM-369Bola de fuego sobre la olla y la nave industrial se vacía

    «Avíseme en cuanto haya flama o humo negro en la nave industrial de colada, y dígame en qué cámaras queda gente.»

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  • Madrugada en la nave industrial del horno de arco. La carcasa se abrió por un punto: hay un boquete incandescente en la pared de acero y por ahí gotea metal que resbala por la lámina. Seis personas lo ven desde el piso. A la derecha espera una olla de escoria sobre su carro. La cámara termográfica lee el calor de la superficie que ve, la carcasa por fuera, y esa mancha llevaba días creciendo en el mismo encuadre.

    CAM-370Un boquete incandescente en la pared del horno

    «Avíseme si aparece un punto caliente en la carcasa del horno, o si la mancha de siempre creció respecto a los días anteriores.»

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  • Turno de tarde en la nave industrial de fusión. En la plataforma elevada, junto a la boca del horno, hay un trabajador con casco y camisa de manga corta. A un metro de él cae el chorro de metal fundido dentro del molde. No trae ropa aluminizada ni careta facial. Abajo, en el pasillo, tres compañeros lo ven y uno señala hacia arriba. IRIS ve que hay alguien dentro de la zona caliente y cuenta el rato que lleva ahí.

    CAM-375Una persona sola en la plataforma del horno

    «Avíseme si alguien sube a la plataforma del horno mientras se está colando y no trae ropa térmica.»

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  • Dos y media de la madrugada, corredor de vías entre el horno y la colada. Una olla llena cuelga de la grúa viajera y avanza hacia la derecha; el metal se ve rojo por la boca. Por el pasillo marcado en el piso camina una persona sola, con casco azul, en sentido contrario. A la izquierda, una locomotora de maniobras espera con su carro. Tres compañeros ven desde atrás de la barrera amarilla y negra. Nadie más está dentro del corredor.

    CAM-364Una persona cruza el corredor con la olla llena en movimiento

    «Avíseme si entra alguien al corredor de vías mientras la grúa lleva una olla con metal.»

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  • Nueve y media de la noche, nave industrial de colada. La olla de la grúa viajera basculó sobre el carro de moldes y el chorro no entró: cae por fuera, salpica el piso y deja un charco de metal líquido junto al carro. Las chispas llegan hasta la barrera amarilla. Alrededor hay más de una docena de personas: unas se apartan, otras se cubren la cara con el brazo. A la derecha, los lingotes ya fríos apilados en tarimas.

    CAM-361El chorro de la olla cayó fuera y el metal corre por el piso

    «Avíseme en cuanto caiga metal fuera del molde o del canal, y dígame cuánta gente hay en la nave industrial en ese momento.»

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  • Turno de noche en la plataforma de colada. A la izquierda, una olla con el baño al descubierto; a la derecha, una plancha al rojo avanzando por la mesa de rodillos. Hay cuatro personas en el piso. Dos van con traje aluminizado, casco y careta bajada. Las otras dos, no: una trae chaleco reflejante sobre la ropa de calle y la otra ni careta ni ropa térmica, solo casco y guantes.

    CAM-374Dos trabajadores en la plataforma de colada sin ropa térmica

    «Avíseme si alguien entra a la plataforma de colada sin traje aluminizado o sin la careta facial bajada.»

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  • Noche en el patio interior. Una locomotora de planta avanza con los faros encendidos y jala un carro con la olla llena: por la boca se ve el metal naranja. Un trabajador con chaleco reflejante cruza la vía por enfrente, a pocos metros del frente. Por la izquierda entra un montacargas al mismo cruce. A la derecha, cuatro compañeros esperan dentro del paso marcado. IRIS ve a una persona dentro del cruce con el convoy en marcha.

    CAM-377Cruza la vía por delante de la olla

    «Avíseme si alguien cruza la vía cuando viene la locomotora con la olla, y guárdeme el video.»

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  • Noche en la nave industrial de escoria. La grúa viajera volteó el recipiente y el chorro no entró donde debía: cae por fuera y formó un reguero naranja que corre por el piso hacia la izquierda. Enfrente está el pasillo de tránsito, pintado a rayas verdes y amarillas, con tres trabajadores de pie viendo. A la derecha espera otra olla cargada de chatarra. IRIS ve dónde cayó la escoria y hacia dónde va.

    CAM-371La escoria se salió y corre hacia el pasillo

    «Avíseme si sale escoria fuera del recipiente y, sobre todo, si llega al pasillo por donde pasa la gente.»

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  • Seis menos cuarto de la mañana, nave industrial de carga. La canasta cuelga de la grúa viajera sobre el horno abierto, con la chatarra ya encima del baño incandescente. Entre el material hay tres tambos cerrados —uno rojo, uno verde, uno azul acostado— y agua de lluvia atrapada entre los perfiles. Por el fondo de la canasta caen dos chorros de agua. Todavía no voltea. Los cuatro trabajadores están en la plataforma del púlpito, viendo. Ese «todavía no» es toda la ficha.

    CAM-362Chatarra mojada y tambos cerrados en la canasta, ya sobre el horno

    «Avíseme si veo agua encharcada, hielo o un tambo cerrado en la canasta, y hágalo antes de que la grúa la lleve sobre el horno.»

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Lo que no hace

IRIS no mide temperatura y no sustituye a un pirómetro ni a una cámara térmica calibrada. Ve que hay algo incandescente donde antes no lo había y lo dice.

Y el conteo de personas es lo que ve cada cámara en ese momento, no un control de asistencia: quien esté detrás de una columna o dentro de una caseta no sale en esa cuenta.

Preguntas

¿Hace falta una cámara térmica?
No, no para esto. El brillo y el color en una imagen normal ya delatan un chorro caído o una escoria corriendo por el piso: son de las cosas más visibles que existen en una planta. Una cámara térmica hace falta cuando lo que se busca es otra cosa: medir grados, o vigilar un punto caliente en la carcasa del horno y comparar si la mancha creció respecto a los días anteriores.
¿Cuenta a las personas además de dar la alarma?
En una emergencia de colada, esa cifra vale tanto como la alarma. Una cosa le dice que hay un problema; la otra le dice sobre quién está cayendo. Y cambia todo: si el jefe de turno ve que en la plataforma del horno quedan dos personas y que el corredor de vías está despejado, sus siguientes treinta segundos no se parecen en nada a los de alguien que no tiene ese dato. Porque sin él la reacción siempre es la misma en todas las plantas del mundo: parar absolutamente todo y empezar a llamar por radio, uno por uno, a ver quién contesta.
¿Puede avisar antes de que se salga el metal?
Sí, en varios casos, y son los que más rinden. Ver agua, hielo o un tambo cerrado en la cesta de chatarra antes de que la grúa la lleve sobre el horno da tiempo de detener la maniobra, no de contarla después. Lo mismo con un punto caliente en la carcasa que crece día tras día, o con alguien que sube a la plataforma sin ropa térmica mientras se está colando. Avisar antes siempre sale más barato.
¿Mide la temperatura del horno?
No. IRIS no da grados y no sustituye a la instrumentación del horno. Lo que ve es un cambio en la imagen: algo incandescente donde ayer no había nada, o una mancha caliente en la carcasa más grande que la semana pasada. Eso sirve para avisar y para pedir una revisión, no para poner un número en un informe de proceso. Para el número está la instrumentación; para el aviso está la cámara que ya se quedó viendo esa carcasa todos los turnos.

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La interfaz real, paso a paso

Usted pone la regla una vez. IRIS la aplica siempre.

Verá un resumen de la interfaz, reproducido paso a paso y sin manos. Cada vuelta empieza con otro caso. La herramienta completa no cabe en una demostración.

  1. Se monta la regla
  2. Se asigna a las cámaras
  3. Publicada, vigila sola
  4. Y entonces salta
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¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Hay cosas que no se avisan:se cuentan.

Un aviso lo saca de la silla; un número le deja planear. Son dos trabajos distintos, y la misma cámara puede hacer los dos a la vez.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.