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¿Y si el letrero que avisa del peligro es el que está dañado?
El letrero dice PELIGRO y no se alcanza a leer
Un carro sube por la vía a cien por hora, todavía a oscuras, y pasa por debajo de un panel de mensaje variable sin leer nada. El panel no está apagado: está prendido, responde a las órdenes y en la sala figura como operativo. Lo que tiene son media docena de leds quemados en el centro de las letras, y con eso la palabra PELIGRO se deshace a doscientos metros. Quien maneja no vio un letrero dañado. No vio ningún letrero.
5 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Avíseme si un panel se ve dañado, apagado o con el mensaje incompleto desde la vía.»
Un letrero que no se lee no es una falla menor: es el aviso que no llegó. Si más adelante hay un carril cerrado, una cuadrilla trabajando o un carro varado saliendo de una curva, quien maneja entra igual que si no hubiera nada. Y cuando algo sale mal, lo primero que se pregunta es si la señalización estaba puesta y visible. Contestar eso obliga a devolver video a ciegas y a confiar en que ese día alguien haya pasado por ahí y se haya fijado.
Se decide una vez
Esto se decide una vez, y lo decide quien opera la vía: qué letreros son críticos, qué mensaje tiene que verse en cada franja, cuánto tiempo se aguanta un panel ilegible y qué se hace cuando un carro se mete a un carril con el aspa roja. Se acuerda entre operación y seguridad vial y se escribe como reglas. IRIS las aplica después en cada panel con cámara, todos los días, y a las tres de la madrugada sigue igual de despierto.
La señalización vial se revisa desde el sistema que la manda y nunca desde el sitio donde se lee. La sala sabe que despachó «PELIGRO» al panel y sabe que el panel contestó que ya lo puso. Nadie comprueba lo otro: si esa palabra se alcanza a leer desde un carro. Un módulo de leds quemado, un letrero volteado por el viento de la tarde o un aviso de obra tapado por un tráiler parqueado no salen en ninguna pantalla.
Y existe el caso contrario, que es igual de fácil de ver y más difícil de atender: el letrero está perfecto y quien no lo respeta es quien maneja. Un carril con el aspa roja prendida y dos carros metidos debajo se entiende en un segundo, pero hoy solo se ve si alguien de la central tenía esa cámara al frente en ese momento. Lo mismo con quien entra al carril cerrado por obra, con la cuadrilla trabajando adentro.
IRIS mira el letrero desde donde lo mira quien maneja. Ve el panel y si el mensaje está completo, ve el aspa prendida y si alguien pasa por debajo, ve el cerramiento de la obra y si el aviso que la anuncia quedó volteado. Avisa con la cámara, la hora y el video. Y como es la misma comprobación todos los días, después sirve para mostrar cómo estaba la señalización a esa hora.
Hay una señalización que no está en la vía y falla igual. En una subestación, lo que dice que un tablero se puede tocar no es un letrero al borde del carril: es el bloqueo y la tarjeta de etiquetado puestos donde corresponde. Un tablero de media tensión abierto de par en par, con las dos manos adentro y sin candado ni tarjeta a la vista, es el mismo problema que un panel que no se lee: falta el aviso que evita el accidente. Y se comprueba igual, mirando el sitio en vez del sistema.
Qué cambia
Antes, los letreros se revisaban en un recorrido periódico y el resto se sabía por un parte o por un reclamo.
Ahora, el panel ilegible sale el mismo día en que se queman los leds, y el carro que se mete al carril cerrado sale en el momento, con video. El recorrido de revisión deja de ser una vuelta completa a la vía y pasa a ser la lista de los puntos que hoy están mal.
Dónde lo hemos visto

CAM-70El panel de mensaje variable, leído desde la vía
«Avíseme si un panel se ve dañado, apagado o con el mensaje incompleto desde la vía.»

CAM-562Dos livianos metidos en el carril que tiene el aspa roja
«Avíseme en rojo si entra un vehículo a un carril que tiene el aspa prendida.»

CAM-66Carril cerrado por obra
«Avíseme si un vehículo se mete al carril cerrado o si un operario sale de la zona protegida.»

CAM-34Obra sin señalizar en la vereda
«Avíseme si una obra ocupa la vía sin la señalización puesta y dígame qué ocupa.»
Lo que no hace
Leer la escena y avisar. Eso es todo: el panel no se repara solo, el mensaje no lo cambia IRIS y aquí no se sanciona a nadie, porque no se identifica a ninguna persona ni se decide ninguna multa.
Y tampoco es un lector universal de letreros. Un panel de canto, muy lejos, contra el sol o tapado por un tráiler no se puede leer, y en ese caso lo que sale es que no se pudo leer. Nunca que estaba bien.
Preguntas
- ¿Alcanza a leer lo que dice el panel?
- Lee lo que se ve desde la vía, que es lo que decide. IRIS compara el panel con cómo debería verse: si faltan pedazos de letra, si hay módulos apagados o si el mensaje sale incompleto, lo dice. Lo que no hace es reemplazar al sistema que gobierna el panel, que es el que sabe qué mensaje se ordenó. Lo que vale de verdad es cruzar las dos cosas: lo que se mandó y lo que en realidad se está viendo desde el carril.
- ¿Detecta un carro en un carril con el aspa roja?
- Sí, y es de las reglas más simples de escribir. La cámara ve el aspa prendida y ve si por debajo pasa un vehículo; cuando coinciden las dos cosas se abre la novedad con el video del momento. Lo que IRIS no hace es identificar al vehículo ni tramitar nada contra nadie: pone la escena delante de quien opera la vía, que es quien puede mover el tránsito antes de que ese carril se vuelva un problema.
- ¿Sirve para mostrar que la señalización estaba puesta?
- Cada comprobación queda con su hora y su imagen, así que se puede mostrar cómo estaba el letrero ese día y a esa hora sin perder una tarde buscando. Lo que no hacemos es venderlo como una prueba cerrada: es video fechado y una comprobación registrada, y qué valor tiene eso lo dice quien lleva el expediente, no nosotros. Nuestra parte es que el registro exista y que se pueda encontrar en un minuto.
- ¿Funciona de noche y con mal clima?
- De noche los paneles se leen mejor que de día, porque tienen luz propia, y aquí la noche empieza a la misma hora todo el año: la prueba que se hace hoy vale también para diciembre. Con letreros de lámina depende del alumbrado y de las luces del carro. Con un aguacero fuerte, con neblina de páramo o con el lente sucio hay ratos en que sencillamente no se ve, y entonces IRIS dice que no puede comprobar ese letrero en lugar de darlo por bueno.
Demostración · IRIS en marcha
No se lo contamos. Se lo enseñamos.
Va sola, paso a paso, y enseña solo el camino de un caso: es un resumen de la pantalla real. La herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben aquí.
- Salta el aviso
- Entra a la bandeja
- Usted abre el aviso
- Confirma o descarta
¿No ve lo suyo aquí?
La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
La madrugada de hoyno tiene por qué esperar al parte de la mañana.
Al día siguiente no queda nada que reconstruir: ya está contado. IRIS lo entiende en el momento y avisa a quien esté de turno, con la cámara y la hora.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.