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¿Cuánto tiempo está ocupado sin estar usándose?
Ocupado no es lo mismo que en uso
Las dos y treinta y cinco en el comedor del hotel. Una mesa lleva ocho minutos con el servicio anterior puesto: los platos, las copas y la servilleta tal como los dejaron. A la izquierda hay tres personas de pie esperando sitio, y al fondo hay dos mesas montadas y libres que desde la puerta no se ven. El comedor no está lleno. Lo parece, y esa es toda la diferencia.
3 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Dime cuánto tiempo está ocupada cada plaza y avísame cuando una lleve más del máximo con gente esperando.»
Ocho minutos por mesa, varias veces por servicio, son varios cubiertos que no se sirven ese día. En un aparcamiento es la plaza de media hora ocupada tres horas: los que sí venían a comprar dan una vuelta y se van. Y en una plaza de recarga es peor, porque el coche terminó de cargar hace cuarenta minutos y sigue ahí, así que el punto está ocupado sin dar servicio a nadie. Nada de eso rompe nada, y todo se paga.
Se decide una vez
Esto se decide una vez y lo decide quien lleva el sitio. Tú dices qué plazas o qué mesas se miden, cuánto es el máximo en cada una, en qué horario se aplica y a quién se avisa cuando se pasa. IRIS lo comprueba en todas, todo el día y todos los días, sin que nadie tenga que ir a mirar. Si en agosto el máximo cambia de media hora a una hora, se cambia el número y ya está aplicado.
Aquí no hay ninguna infracción y casi nunca hay mala fe. Hay un sitio ocupado y sin usar, que es la forma más silenciosa de perder dinero que existe: no se rompe nada, no se queja nadie y no aparece en ningún parte. La mesa sin recoger. La plaza de corta estancia con tres horas encima. El coche que terminó de cargar y sigue enchufado. En los tres casos la cámara lo estaba viendo desde el principio y el dato no llegaba a nadie.
Esto se pide de dos formas y conviene distinguirlas. Una es medir: cuánto tiempo está ocupada cada plaza y cuántos coches distintos pasan por ella al día. Eso no se pide con una frase, se dibuja: se marca la plaza sobre la imagen y a partir de ahí el tiempo es un número repetible, comparable entre meses y defendible si alguien lo discute. La otra es avisar, y esa sí es una frase: dime cuando una mesa lleve más de cinco minutos sin recoger y haya gente esperando sitio.
Las dos juntas cambian cómo se decide. El número contesta la pregunta grande: si la zona de corta estancia está bien dimensionada, si hacen falta más puntos de recarga o si el problema no era el número de plazas sino la rotación. El aviso resuelve el rato de hoy: llega al jefe de sala mientras todavía hay tres personas esperando en la puerta y todavía se puede recoger esa mesa.
Qué cambia
Antes esto se sabía dando una vuelta, y quien la daba lo hacía cuando podía. La rotación de una plaza era una estimación, y la mesa sin recoger se descubría cuando el cliente ya se había ido a otro sitio. Ahora el tiempo de cada plaza se mide solo y el aviso llega mientras se puede arreglar. Quien monta el turno decide con la curva de la semana, no con lo que recuerda.
Dónde lo hemos visto

CAM-499La mesa lleva ocho minutos sin recoger y hay gente esperando sitio
«Avísame si una mesa lleva más de cinco minutos sin recoger mientras haya gente esperando sitio.»

CAM-468Ha terminado de cargar y sigue en la plaza
«Avísame cuando un coche lleve más de media hora en la plaza de recarga después de que el cargador haya terminado.»

CAM-466Tres horas en una plaza de treinta minutos
«Quiero saber cuánto tiempo está ocupada cada plaza de corta estancia y cuántos coches distintos pasan por ella al día.»
Lo que no hace
Esto no multa a nadie ni levanta una barrera. Mide el tiempo y avisa; lo que se hace después lo decide una persona. Tampoco sabe de quién es el coche: no identifica al conductor y no lleva ficha de nadie. Y si en la misma plaza aparca otro vehículo parecido, para el contador es una ocupación nueva, no la misma. Lo que da es tiempo de ocupación por plaza, no un historial de personas.
Preguntas
- ¿Hay que leer la matrícula para saber si un coche se pasa de tiempo?
- No para esto. Lo que se mide es la plaza, no el vehículo: la plaza se marca sobre la imagen y se cuenta cuánto tiempo está ocupada sin quedarse vacía. Si el coche se va y llega otro, el contador se reinicia solo, porque la plaza se vació. Con eso ya se sabe la rotación y las sobreestancias. Leer matrículas es otra cosa, se pide aparte, tiene sus propias reglas de datos personales y no hace falta para saber si una plaza de media hora lleva tres horas ocupada.
- ¿Y si la mesa está sin recoger porque no hay nadie esperando?
- Entonces no debería avisar, y por eso la regla lleva las dos condiciones. Una mesa sin recoger en un comedor vacío no es un problema: es una tarea pendiente. Se convierte en problema cuando hay gente esperando sitio y la mesa sigue puesta, y esa es la frase que se escribe. El resto del tiempo el dato sigue midiéndose y aparece en el estado del comedor, pero no suena. No todo lo importante es una alarma: a veces es un número que se consulta.
- ¿Sirve para un punto de recarga eléctrica?
- Sí, y es uno de los casos más claros, porque ahí la sobreestancia bloquea un servicio que otro necesita. La cámara ve que el coche sigue en la plaza; el punto de recarga sabe que la sesión terminó. Cuando el sitio permite juntar las dos cosas, el aviso es exacto: media hora ocupada después de terminar de cargar. Cuando no se puede, se mide solo el tiempo de ocupación de la plaza, que ya dice bastante. Lo que no hacemos es prometer una integración sin haberla comprobado.
- ¿Esto sirve para poner multas?
- No, y no está pensado para eso. IRIS mide tiempos de ocupación y avisa; no sanciona, no identifica al conductor y no genera ninguna denuncia. Lo que sale es un dato de operación: cuánto está ocupada cada plaza, cuántos vehículos distintos pasan por ella y cuáles se pasan del máximo. Qué se hace con eso —avisar por megafonía, mandar a alguien, replantear las plazas o cambiar el horario— lo decide la organización, y esa decisión sigue siendo de una persona.
La interfaz real, paso a paso
Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.
Un extracto de la pantalla real, sin locución y sin manos. Cada vuelta plantea otra situación. Lo que hay detrás es bastante más grande que lo que se ve.
- Entra en la bandeja
- Abres el aviso
- Confirmas o descartas
¿No ves lo tuyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Una grabación se mira cuando ya no hay remedio.Un aviso suena cuando todavía queda margen.
IRIS avisa mientras está pasando y dice dónde: la cámara, la hora y las imágenes de ese momento. Con eso, quien esté de guardia todavía llega a tiempo de hacer algo.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable.