Todo lo que preguntan
Las preguntas de siempre, contestadas de una vez.
Están agrupadas por dónde nacen: primero lo que hay que entender antes de nada, después cada parte del producto y al final cada sector. Ninguna respuesta está escrita para esta página: son las mismas que verás en su sitio, y desde cada grupo se llega a la página donde vive.
297 preguntas contestadas
Antes de nada
Qué es IRIS, en qué se diferencia de un VMS, si hace falta cambiar las cámaras, si funciona sin internet y quién decide.
Inicio
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin internet?
Sí. IRIS puede desplegarse de forma completamente local y funcionar sin conexión a internet. El vídeo, los modelos, las búsquedas y las reglas pueden ejecutarse dentro de la infraestructura del cliente.
¿Tengo que cambiar mis cámaras?
No necesariamente. IRIS está diseñado para aprovechar la infraestructura de vídeo existente cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten.
¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Tu organización define las reglas y los límites. IRIS automatiza su aplicación repetitiva y lleva a las personas las situaciones que requieren criterio humano.
¿Qué es un NVMS?
Un NVMS es un Neural Video Management System: un sistema de gestión de vídeo que además entiende lo que ocurre en la escena. Interpreta objetos, zonas, tiempos y contexto, aplica las reglas de la organización y convierte el vídeo en métricas y evidencia.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
Depende de la instalación y de cuántas cámaras se integren, así que no damos un plazo genérico. Lo habitual es empezar por unas pocas cámaras y una o dos reglas, comprobar que detecta lo que se espera y crecer desde ahí.
¿IRIS sustituye a mi VMS actual?
Depende de la instalación. IRIS puede funcionar como sistema completo de gestión de vídeo o convivir con el que ya tienes, y eso se decide después de mirar tu red de cámaras, no antes. Preferimos revisarla cámara por cámara y decirte qué se puede hacer hoy y qué no, en lugar de prometer que encaja con todo.
¿Cuánto cuesta IRIS?
El precio depende de tres cosas: cuántas cámaras entran, cuántas detecciones quieres en cada una y dónde se procesa el vídeo. No publicamos una tarifa cerrada porque una instalación de doce cámaras y una de seiscientas no se parecen en nada. Cuéntanos tu caso y te damos una cifra concreta, no una horquilla.
¿IRIS reduce las falsas alarmas?
Sí, y es una de las razones por las que se instala. La detección de movimiento clásica salta con la lluvia, con una rama o con un gato; IRIS mira la escena y distingue qué hay, dónde está y cuánto tiempo lleva ahí antes de avisar. No prometemos que no vuelva a saltar un aviso de más, porque eso no existe: prometemos que el ruido deje de llegar al operador y que, cuando llegue un aviso, valga la pena mirarlo.
Qué es IRIS
Ir a la página¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Tu organización define las reglas y los límites, y IRIS se encarga de aplicarlos de forma repetitiva sobre todas las cámaras. Las situaciones que piden criterio humano llegan a una persona con su vídeo, su contexto y su histórico, para que decida con toda la información delante.
¿Tengo que cambiar mis cámaras para usar IRIS?
No necesariamente. IRIS está diseñado para aprovechar la infraestructura de vídeo existente cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten. En la evaluación previa se revisa cámara por cámara: cuáles sirven tal cual, cuáles conviene reorientar y cuáles no dan la calidad de imagen que necesita la detección que buscas.
¿En qué se diferencia IRIS de una analítica de vídeo?
IRIS se diferencia de una analítica de vídeo en lo que hace después de detectar. Una analítica detecta un hecho suelto: hay una persona, ha cruzado una línea, han pasado doce vehículos. IRIS relaciona ese hecho con la zona, el tiempo y el contexto, comprueba la regla que ha fijado tu organización y ejecuta lo que debe ocurrir a continuación. Detectar es el principio, no el final.
¿Detectar y entender son lo mismo?
No, y esa es una de las cosas que más se confunden. Mirar son tres cosas distintas. La primera ENCUENTRA: sabe que ahí hay una persona y en qué punto exacto de la imagen está; es rápida y da siempre el mismo resultado sobre la misma imagen, y por eso es la única con la que se puede contar y que un número salga igual dos veces. La segunda NOMBRA: distingue una furgoneta de un turismo, un casco de una gorra; trabaja con una lista, y lo que no está en la lista no lo ve. La tercera ENTIENDE: lee la escena entera y la relación entre las cosas —no «una persona» y «un coche», sino «una persona en el suelo junto a un coche parado en medio del cruce»—, no necesita lista y contesta a una frase escrita con tus palabras, pero no es con la que se cuenta. IRIS lleva las tres de serie, y no como extras aparte: en la misma cámara suelen hacer falta a la vez. Por eso decimos que preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y que no se hacen igual.
¿Puede IRIS aprender a ver algo que solo pasa en mi instalación?
Sí. Una pieza que solo se fabrica aquí, un gesto que solo se hace en este oficio, un defecto que solo aparece con este material: nada de eso está en ninguna lista, y no va a estarlo. Se entrena un modelo propio con imágenes de tus cámaras y con tus casos, y pasa a ser una detección más dentro de IRIS: se escribe en una regla igual que las demás. Y ese modelo es tuyo: se entrena con tus imágenes y con el criterio de tu gente, así que queda en propiedad tuya. No se reutiliza con otro cliente, no se mete en un producto que se venda a tu competencia y no depende de que sigas siendo cliente para que puedas usarlo. Lo que hace falta para entrenarlo: imágenes de eso pasando —de verdad, no montadas— y alguien de tu equipo que sepa decir cuál está bien y cuál no. Si eso que quieres detectar no se ve en la imagen, no hay modelo que lo saque.
NVMS
Ir a la página¿IRIS es un VMS?
IRIS incluye capacidades propias de un VMS —recibir cámaras, grabar, reproducir y exportar—, pero su propuesta va más allá de eso. IRIS entiende lo que ocurre en la imagen, aplica las reglas de la organización, convierte el vídeo en métricas y permite investigar sin revisar horas de grabación.
¿Tengo que sustituir el VMS que ya tengo?
No necesariamente. Según el proyecto, IRIS puede actuar como plataforma completa o convivir con la infraestructura de vídeo existente, aprovechando los flujos y las integraciones disponibles. Lo sensato es revisarlo caso por caso: qué cámaras, qué grabación y qué sistemas se pueden reutilizar.
¿Qué significa exactamente NVMS?
NVMS son las siglas de Neural Video Management System: un sistema de gestión de vídeo que además entiende lo que ocurre dentro de las imágenes. La diferencia con un VMS está en el centro del modelo: el VMS gira alrededor de la pantalla y del operador; el NVMS gira alrededor de la decisión.
¿Hacéis desarrollos a medida?
Sí. Una detección sirve de poco si acaba en una pantalla que nadie mira, así que lo normal es que haga falta algo alrededor: una pantalla pensada para cómo trabaja tu equipo, un informe con vuestro formato y vuestros nombres, un cálculo que solo tiene sentido en vuestra operación. Eso se hace. Lo que no vamos a decirte es que todo cabe en el mismo presupuesto: hay cosas que se resuelven en una tarde y otras que son un proyecto, y cuál es cuál se dice al principio, cuando todavía se puede cambiar de plan, y no después de firmar.
¿Se integra con lo que ya tengo?
Sí, y es lo normal: casi nadie empieza de cero. El aviso puede entrar donde ya trabaja tu equipo, el número puede acabar en el cuadro de mando que ya miráis, y lo que decide IRIS puede apoyarse en algo que vuestro sistema ya sabe. Lo que no vamos a decirte es que encajamos con todo. Qué se integra y cómo se decide mirando tu sistema concreto, no antes: hay conexiones que se hacen en una tarde y otras que dependen de que el otro lado deje entrar, y eso a veces no depende ni de nosotros ni de ti. Se comprueba al principio, con tu sistema delante, y si algo no va a poder ser se dice entonces.
Lenguaje natural
Ir a la página¿Tengo que saber programar para configurar IRIS?
No. Las reglas se describen con frases normales —qué vigilar, dónde, durante cuánto tiempo y qué hacer— y IRIS muestra cómo ha interpretado cada parte antes de activarla. El equipo técnico sigue siendo necesario para la puesta en marcha y las integraciones, pero no para cambiar un umbral.
¿IRIS detecta cualquier cosa que le pida?
No. Hay situaciones que una cámara concreta no puede resolver por su posición, su calidad de imagen o su iluminación, y hay detalles pequeños o muy lejanos que ninguna cámara de ese encuadre distingue. La forma de saberlo no es discutirlo: es probar la descripción sobre vídeo real de esa cámara y mirar el resultado antes de contar con ella.
¿Puedo usar el lenguaje natural para buscar en las grabaciones?
Sí. Además de definir reglas hacia el futuro, puedes describir algo que ya ocurrió —«furgoneta blanca parada más de diez minutos en el muelle 4»— y IRIS devuelve los candidatos con su cámara, su hora y su imagen. Deja de buscar el minuto; busca lo que pasó.
¿Me cuesta algo probar frases hasta que acierto?
No cuesta nada. IRIS no cobra por consulta: no hay contador de frases, de búsquedas ni de pruebas. Escribe una regla, pruébala contra el vídeo de esa cámara, cámbiala y vuélvela a probar las veces que haga falta; una prueba y un millón de pruebas cuestan lo mismo. Es a propósito, porque una frase se afina probándola, y un sistema que cobra por intento acaba con reglas escritas a la primera y mal.
Procesamiento
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin conexión a internet?
Sí, IRIS puede funcionar sin conexión a internet, y el matiz importa: no es que aguante una caída de línea, es que en la modalidad local no la usa para funcionar. Los servidores están en tu edificio, el vídeo entra por tu red, y los modelos se ejecutan en tu hardware sin consultar ningún servicio de fuera. Puedes desenchufar el cable y el sistema sigue detectando, avisando, midiendo y grabando exactamente igual.
¿Dónde reside el vídeo y quién puede acceder a él?
El vídeo reside donde tú decidas, y accede a él solo quien tú autorices. En la modalidad local vive en los discos de tu edificio y no lo ve ningún tercero. En nuestro centro de datos vive en infraestructura nuestra, dedicada y ubicada donde se acuerde, y el contrato fija quién puede entrar, con qué permisos y cuánto tiempo se conserva cada cosa. En las dos modalidades las comunicaciones van cifradas y los accesos quedan registrados.
¿Puedo empezar con una modalidad y cambiarme a la otra más adelante?
Sí, puedes empezar con una modalidad y cambiarte a la otra más adelante. Es el mismo sistema en los dos sitios: lo que cambia es dónde se ejecuta el análisis, no lo que sabe hacer, ni las reglas que hayas dibujado sobre tus cámaras, ni la forma de trabajar de tus operadores. Tampoco tiene que moverse toda la organización a la vez: cada sede puede tener su modalidad y todas se ven desde el mismo sitio. Lo que sí cambia es quién compra el hardware y cómo se factura, y eso se habla antes de firmar, no después.
¿Qué pasa si se cae el enlace mientras el vídeo se procesa en vuestro centro de datos?
Si se cae el enlace, el análisis en nuestro centro de datos se para hasta que la línea vuelve. Lo decimos claro porque es el límite real de esa modalidad: sin enlace no llega nada que analizar al otro lado, y durante ese rato no vas a recibir avisos. Tus cámaras siguen grabando donde lo hagan hoy, y en cuanto la línea se restablece el análisis se reanuda. Si hay un punto donde ese hueco no es aceptable —un centro de control, una depuradora, una prisión—, ese punto va en modalidad local. Las dos se pueden mezclar en la misma organización.
¿Me cuesta más cuanto más lo use?
No. IRIS no se factura por uso: no hay contador de consultas, de búsquedas, de avisos ni de cámaras abiertas. Una consulta y un millón de consultas cuestan lo mismo. Es a propósito, porque un sistema que cobra por pregunta acaba usándose poco: el operador se lo piensa antes de buscar y la herramienta se queda parada. Lo que sí cambia el precio es el tamaño de la instalación y la modalidad de despliegue, y eso se habla antes de firmar, no después.
El mundo
Ir a la página¿IRIS solo sirve para seguridad?
No. IRIS sirve además para medir la operación: aforos, tiempos de espera, ocupación de zonas, colas y flujos de personas o vehículos. En muchas instalaciones ese es el uso que más se repite, porque no todo lo importante es una alarma: a veces lo importante es un número. Eso no se pide hablando: se dibuja una raya o una zona sobre la imagen, porque una raya hay que trazarla. Y el conteo de personas está homologado por el Centro Español de Metrología a través de NeuralPax: lo homologado es esa medida, contar personas, y no el resto.
¿Hay que comprar un módulo distinto para cada sector?
No. Es la misma plataforma en todos los entornos; lo que cambia es la configuración: qué objetos importan, qué zonas se vigilan y qué reglas se aplican. Una organización con entornos muy distintos trabaja con un solo sistema, un solo histórico y un solo equipo formado.
¿Funciona en sitios remotos, sin personal ni conexión?
Sí, siempre que la cámara tenga alimentación y una vía para llegar al servidor de IRIS. El análisis se ejecuta dentro de la propia instalación, así que en un perímetro remoto o en una red cerrada IRIS sigue entendiendo la escena aunque no haya conexión a internet.
Por lo que hace
Una por cada parte del producto: el directo, la búsqueda, las matrículas, las incidencias, los mapas, la automatización y las demás.
Directo y video wall
Ir a la página¿Hay que cambiar de cámaras para tener un video wall así?
No. IRIS trabaja con las cámaras que ya están puestas, y el operador lo maneja todo desde el navegador, sin instalar ningún programa en cada puesto. Lo que cambia no es el equipo que hay colgado en la pared de fuera: es que el mosaico se monta en dos clics, se guarda y vuelve igual mañana, y que el muro de la sala se gobierna desde la mesa.
¿Cuántas cámaras caben en una pantalla a la vez?
Hasta 64 celdas por pantalla, con veinte formas de rejilla o colocación libre a mano. Aparte de eso hay un tope, configurable por servidor, de cuántas de esas celdas dan vídeo en vivo a la vez, para no ahogar ni el puesto del operador ni la red. Las celdas que pasan de ese tope no se quedan negras: muestran imagen fija que se refresca, y la propia celda avisa de que es una decisión del sistema y no una avería.
¿Quién puede ver cada cámara, y queda constancia de quién la ha visto?
Ver, mover y configurar son permisos distintos, y además cada cámara admite su propia lista de acceso, persona a persona. Las zonas tapadas por privacidad no se pueden destapar desde una vista: hace falta un motivo escrito, una duración limitada y, si la organización lo exige, un supervisor que lo autorice. Y sí, queda constancia: cada visualización, cada movimiento de cámara, cada destapado y cada acceso a un muro publicado se registran con quién, cuándo, desde dónde y por qué vía.
Una celda deja de dar vídeo. ¿Cómo sé si es una avería o una decisión?
Porque la celda lo dice. IRIS distingue tres motivos y los nombra: se ha llegado al tope de vídeo en vivo simultáneo —una decisión del sistema, no una avería—, la cámara está caída, o el flujo se ha quedado parado. En el primer caso la celda pasa a imagen fija que se refresca y sigue siendo útil; en los otros dos vuelve a conectar sola y lo indica mientras lo hace. Un operador puede exigir además que sus celdas no pasen nunca a imagen fija. Y si una celda está en negro porque no tienes acceso a esa cámara, también lo pone: un cuadro negro sin explicación es la peor respuesta posible en una sala.
¿Qué hace falta de verdad para montar un muro de pantallas?
Una pantalla con navegador —un televisor, un monitor o un cubo de vídeo— y su conexión al servidor por el mismo puerto seguro que todo lo demás. Nada que instalar en esa pantalla y ningún fichero de configuración que tocar: la forma del muro, el contenido de cada celda, la compensación de los marcos y hasta la banda de texto se ajustan desde la web. La pantalla abre el enlace publicado sin escribir contraseña, y ese enlace lleva PIN, caducidad y lista de direcciones permitidas. Lo que sí hace falta es lo que no vende ningún fabricante: decidir qué se ve. Esa parte es trabajo de la sala, y todo lo demás está para que solo haya que hacerla una vez.
Detección y comportamientos
Ir a la página¿Qué puede detectar IRIS exactamente?
IRIS trae 41 comportamientos listos —intrusión, cruce de línea, permanencia, merodeo, objeto abandonado o retirado, aforo, colas, aglomeración con densidad, plaza ocupada, contramarcha, velocidad, distancia entre personas, recorrido entre zonas— sobre un catálogo de 94 clases de objeto agrupadas en 12 familias. Si lo que se busca no es ninguno de ellos, un filtro fino compara cada objeto contra once campos —confianza, tiempo de vida, velocidad, dirección, tamaño, estabilidad de la clase— con ocho comparadores y condiciones agrupadas con «y» y con «o».
¿Hace falta calibrar la cámara para medir velocidades?
No para empezar. Cada clase del catálogo trae su altura media real —una persona 1,70 metros, un coche 1,50— y con eso ya salen metros por segundo y kilómetros por hora sin tocar nada. Para medida real sobre el suelo se marcan cuatro puntos de la imagen y se dice cuánto miden de verdad: a partir de ahí, distancias, recorridos y velocidades están en metros. IRIS distingue siempre la velocidad medida de la estimada, y una regla puede exigir que sólo cuente la medida; la estimada se queda corta y por eso se etiqueta como lo que es.
¿Y si me llena el turno de avisos falsos?
Es lo primero que se ataja. Se pueden marcar áreas donde no se detecta nada —una carretera al fondo, un cartel con fotos de personas—, exigir que el objeto lleve ya un rato siendo seguido antes de actuar, poner un doble umbral para que el aviso no parpadee en el borde de una zona, limitar el comportamiento a un horario y añadir tiempo de espera, enfriamiento y un tope de avisos por minuto. Antes de publicar nada se ve en la imagen en vivo lo que la regla produce de verdad, incluidos los objetos descartados y el motivo del descarte.
¿Y de noche, o con mala luz?
Con menos luz se detecta menos, y el sistema lo dice en vez de disimularlo. Cada cámara lleva un indicador de calidad de imagen que funciona como puerta: si está desenfocada, sucia o empañada, las reglas que dependen de ella no se ejecutan a ciegas. Además hay una puntuación de salud de la detección por cámara, con seis señales, que no se queda en el diagnóstico y dice qué hacer: revisar la óptica, comprobar el enfoque, revisar el infrarrojo nocturno. El límite, por delante: de noche, en infrarrojo, la imagen pierde color, así que la medida de color se marca como poco fiable en lugar de afirmar que la furgoneta era blanca. Y los horarios entienden el amanecer y el anochecer, de modo que vigilar de noche sigue significando lo mismo en junio y en diciembre.
¿Qué pasa cuando dos objetos se cruzan y se tapan?
Se aguanta la identidad unos segundos, y cuando no se puede, se dice. Cuando algo tapa a un objeto —una columna, otro vehículo, un toldo— el sistema no extrapola a ciegas: amortigua la velocidad que traía y afloja el criterio para volver a engancharlo, en proporción al tiempo que lleva sin verse. Cada objeto conserva además un pequeño historial de sus clases, así que un coche que a lo lejos oscila a camión no hace parpadear la regla, y los parámetros del seguimiento se afinan por clase, porque un camión y una persona no se mueven igual. El límite, por delante: si la ocultación dura más de la cuenta, el seguimiento muere, se cierra el resumen de vida de ese objeto y lo que reaparece después es un objeto nuevo. Volver a reconocerlo por su aspecto es otra cosa distinta, y sigue sin saber quién es.
Grabación y forense
Ir a la página¿Se puede encontrar algo en el vídeo sin saber la hora exacta?
Sí: para eso están los quince filtros. Se acota por franja de fechas, cámaras, tipo de objeto, hasta cuatro colores, una parte concreta de la imagen y uno de los nueve comportamientos, y todos se combinan entre sí. También se puede escribir la frase en lenguaje natural y el sistema la traduce a esos filtros, enseñando antes qué ha entendido. Y si aun así el rango es largo, el resumen salta el tiempo muerto y deja ocho horas en unos minutos de revisión.
¿Cómo sabe quien recibe el vídeo que nadie lo ha manipulado?
Porque lo comprueba él mismo. El paquete exportado incluye una huella de cada fragmento, una huella del paquete completo, una firma digital y un comprobador que se abre en cualquier navegador. Ese comprobador funciona sin conexión: no llama a ningún servidor, ni al nuestro ni a otro. Si algo se ha modificado —un fotograma, un byte, el manifiesto—, la comprobación falla y lo dice. Y antes de entregarse, el paquete se verifica a sí mismo; si no pasa su propia comprobación, no se entrega.
¿Y si el disco se llena y ese vídeo está en un procedimiento abierto?
No se borra. Un tramo bloqueado queda fuera del reciclado, y el criterio de disco no puede saltárselo. Si lo único antiguo que queda está bloqueado, el sistema para, lo escribe en el registro con todas las letras y avisa, en lugar de sacrificar material protegido para ganar sitio. La comprobación se hace tres veces antes de borrar nada; si alguna de las tres no se puede realizar, no se borra —nunca se da por bueno que no había bloqueos cuando lo que ha pasado es que no se ha podido mirar—. Además, la pantalla dice cuánto disco hay inmovilizado por bloqueos y cuántos de ellos no tienen fecha de caducidad.
¿Cuánto vídeo se puede guardar de verdad, y quién decide cuánto?
El plazo lo decide el cliente, cámara por cámara, y ese plazo manda sobre el general del servidor; se puede dejar sin límite para que nada se borre por antigüedad. El techo real no es el programa, es el disco: por eso la pantalla no enseña solo el plazo configurado, sino los días que hay de verdad grabados ahora mismo, y avisa cuando son menos porque el disco se llena antes. La grabación se reparte entre tantos servidores y sedes como haga falta, así que crecer es añadir disco donde falte. Y la decisión no se toma en nuestra casa: el material vive en la instalación del cliente.
¿Y si alguien intenta borrar una grabación que está en un procedimiento?
No puede, y queda escrito que lo ha intentado. El material bloqueado está fuera del borrado automático, y para borrar a mano hace falta un permiso propio y además tener asignada esa cámara. Levantar un bloqueo exige el permiso reforzado —el mismo que gobierna las solicitudes de supresión— y un motivo escrito; la ficha del bloqueo no desaparece, se marca como liberada con quién, cuándo y por qué, y el histórico de bloqueos es permanente. Y cada borrado, cada exportación y cada liberación queda en el registro de auditoría con el estado anterior y el posterior, encadenado de forma que se detecta si alguien alteró o quitó una entrada.
Búsqueda por apariencia
Ir a la página¿IRIS reconoce caras?
El producto incluye reconocimiento facial, viene apagado y no se ofrece en la Unión Europea. Donde la ley lo permite, encenderlo obliga a leer nueve advertencias legales y a declarar base jurídica, finalidad y plazo de conservación: sin esos tres datos no funciona, y retirarlos lo detiene al momento sin reiniciar nada. Lo decide cada instalación, no viene puesto de fábrica, y queda registrado quién lo encendió y cuándo. En las zonas que esta web enseña, IRIS no identifica a nadie porque en esas cámaras la función no está encendida. Casi todas las búsquedas reales no la necesitan: se resuelven por tipo, color, recorrido, permanencia, zona y hora.
¿Se puede encontrar a una persona sin saber quién es?
Sí, y es la forma normal de trabajar. IRIS guarda de cada objeto cómo era —tipo, color, tamaño, recorrido, velocidad, permanencia y zona— y con eso se le vuelve a encontrar en otra cámara y otro día sin ponerle nombre. Cuando propone que dos apariciones son el mismo objeto, lo dice como nivel de confianza y no como identidad: la pantalla avisa de que es una posible coincidencia por apariencia, que no sirve como prueba de identidad y que necesita revisión humana. Una persona confirma o descarta cada propuesta, y su decisión queda guardada con nombre y hora.
¿Quién puede buscar y qué queda registrado?
Buscar exige permiso de ver grabaciones, y además cada usuario solo encuentra objetos de las cámaras que puede ver: una cámara sin permiso no rompe la búsqueda, simplemente no aporta resultados y se dice. De cada búsqueda queda escrito quién la hizo, cuándo, sobre qué cámaras y con qué criterios. Las zonas sensibles se pueden tapar con máscaras de privacidad, y destaparlas exige un motivo y, si la organización lo pide, la aprobación de un segundo supervisor. El tiempo que se conserva cada tipo de dato se fija por separado. Y todo ocurre dentro de la instalación: los modelos y la cartografía son propios y funcionan sin internet, así que ni una imagen sale a un tercero. Y todo —interfaz, vídeo, miniaturas y consultas— viaja por un solo puerto, el 443: ni un puerto más que abrir en el cortafuegos.
¿Y si la persona se cambia de ropa?
Entonces el rastro por apariencia se rompe, y hay que decirlo. La huella de una persona se apoya en el color, la forma y la complexión: si cambia la ropa, cambia la huella, y IRIS deja de proponer a esa persona en las cámaras siguientes. Lo que no hace es inventarse una coincidencia: dice que nadie llega al umbral, y con qué umbral. Lo que sí queda en pie es el recorrido hasta el cambio —dónde se le vio por última vez y a qué hora—, la búsqueda por otros criterios en esa zona y esa franja, y el vehículo si lo hay. Por eso el recorrido se construye con avistamientos que una persona confirma, y no con una cadena automática que nadie ha mirado.
¿Cuánto tiempo se guarda la huella de apariencia y quién puede consultarla?
El plazo lo fija cada instalación, por separado para personas, vehículos, rostros y matrículas, y va de cero a 3.650 días. Cero no significa borrar: significa conservación indefinida, y la pantalla lo marca en rojo para que nadie lo elija por descuido. El borrado lo ejecuta un barrido nocturno, y si ese barrido no está armado la pantalla lo avisa en lugar de dar por hecho que el plazo se cumple; además se puede ver cuántas huellas vivas hay por modalidad y cuántas exceden su plazo. Consultarlas exige el permiso de ver grabaciones, y solo alcanza a las cámaras que ese usuario puede ver. Cambiar la retención exige su propio permiso, y cada búsqueda y cada cambio quedan registrados con quién y cuándo.
Matrículas y accesos
Ir a la páginaVuestra web dice que IRIS no lee matrículas. ¿En qué quedamos?
Las dos cosas son ciertas, y la diferencia es la cámara. La lectura de matrículas es una función que se enciende cámara por cámara y de fábrica viene apagada. Donde no se enciende —el patio de un colegio, un módulo de una prisión, el perímetro de una obra— IRIS ve «un vehículo» y se acaba ahí: no lee el número, no lo guarda y no lo compara con nada. Por eso en esas páginas decimos que no lee matrículas: en esas cámaras es literal. Donde sí hace falta —la barrera de un aparcamiento, la puerta de una campa de camiones— se enciende, porque es justo lo que el cliente ha ido a comprar. Quién la enciende, en qué cámaras y cuándo queda en la pista de auditoría, así que la respuesta a «¿dónde se leen matrículas en esta instalación?» siempre se puede consultar, y siempre es una lista corta y comprobable. Y encenderla no es solo una decisión técnica: una matrícula es un dato personal, así que se enciende donde está permitido y para una finalidad concreta, y lo que se guarda se guarda como lo que es —con su plazo, con quién puede verlo y con el registro de quién lo ha consultado.
¿Sabe IRIS de quién es el coche?
No. IRIS lee el número de la matrícula y lo compara con las listas que ha cargado el cliente, y ahí se acaba. No hay ningún registro de titulares detrás: no consulta ninguna base de datos oficial, no sabe el nombre del propietario y no lo puede averiguar. Tampoco lee la marca ni el modelo. Lo que sí sabe es lo que la cámara ha visto —el tipo de vehículo y el color—, y cuando no los ha visto bien lo dice, en vez de rellenar el hueco con una suposición. Una matrícula solo significa algo si el cliente la ha metido en una lista; y cada lista declara para qué sirve, con qué base legal y cuántos días se conservan sus datos, de un día a diez años, con borrado al vencer.
¿IRIS abre la barrera él solo?
IRIS decide, registra y lleva la cuenta de quién está dentro. Lo que mueve físicamente la barrera es una secuencia que monta el cliente desde la web, paso a paso, y que se puede probar antes de que pase nada real: «¿qué harías con esta matrícula, en este acceso, a esta hora?», y la pantalla responde por el mismo camino que usa el motor de verdad. Abrir a mano es otra cosa y tiene su propio permiso, separado de todos los demás: hay que marcar una casilla, escribir un motivo y queda a nombre de quien lo hizo. Si la secuencia falla a mitad, se dice en qué paso falló y que puede haber quedado algo abierto, en lugar de dar por buena una apertura que nadie ha confirmado. Y las credenciales que abren la barrera no salen nunca del servidor: no llegan al navegador, porque en muchos controladores esa dirección es la llave.
¿Y si la matrícula está sucia, doblada o tapada?
Con barro, con un ángulo malo o con poca luz suele bastar, porque un paso deja decenas de lecturas y solo hace falta que una salga bien. Con una placa que no es legible, no: ahí no hay lectura, y el sistema no se inventa una. Lo que hace es contar el descarte con su motivo, para que se vea cuántas se están perdiendo en esa cámara. Si se pierde una de cada tres, el problema no lo arregla el software: lo arregla mover el poste, cambiar el ángulo o poner luz, y eso lo decimos antes de vender, no después. En un control de accesos, una matrícula que no se lee sale como «no está en ninguna lista», queda registrada con su imagen y la barrera no se abre sola: la abre una persona a mano, con motivo escrito y a su nombre. Y ojo, que es otra cosa distinta: darse cuenta de que un vehículo circula sin placa legible no necesita leer nada, y eso sí se hace en cámaras donde la lectura está apagada.
¿Y si se equivoca leyendo un carácter?
Pasa, y está previsto. Al comparar contra una lista hay tres criterios: exacto, solo confusiones conocidas —que es el de fábrica— y aproximado. El del medio admite diferencia únicamente en caracteres que de verdad se confunden, y solo en las parejas encendidas; no en cualquier carácter, que es justo lo que hace que una comparación blanda acabe abriendo la barrera al coche de al lado. Para una barrera se puede exigir el criterio exacto, cero caracteres de diferencia, y si el ajuste de ese acceso queda más blando que la regla general, la pantalla lo dice en rojo antes de guardar. Después hay dos detalles que solo aparecen cuando esto se ha montado de verdad: el silencio de los avisos y el estado de quién está dentro se llevan por la matrícula de la lista y no por la leída, así que una letra bailada no se salta su propio silencio ni cuenta como una segunda entrada. Y cuando dos variantes de una matrícula han compartido el mismo seguimiento, eso ya no es un parecido: es la prueba de que era el mismo coche, y la pantalla lo marca como tal.
Incidencias y sala de control
Ir a la página¿Qué pasa si nadie atiende un aviso?
Sube. Cada aviso entra en una escalera con sus plazos: si al vencer el primero nadie ha respondido, se avisa al escalón siguiente, y así hacia arriba. Responder es asignársela, validarla, cerrarla o comentarla; eso detiene la subida, aunque no resuelva el caso. Si un turno se ha quedado sin nadie de guardia, el aviso salta al peldaño siguiente en vez de callarse. Y cuando se agotan los escalones y las repeticiones, se avisa a un destino de último recurso. Nunca acaba en silencio.
¿Cómo se evita que la sala se ahogue en avisos?
Con tres cosas. Las repeticiones de una misma cámara se pliegan en una sola fila con su contador, sin borrar ninguna: el detalle sigue guardado y el número siempre cuadra. La cola se filtra por 27 criterios combinables, y cada operador guarda su vista y la comparte con el equipo. Y un panel mide cuántos avisos recibe cada persona por hora y señala qué cámara y qué regla los producen, para afinarlas en lugar de apagarlas. Además queda registro de quién ha silenciado qué.
¿Se puede demostrar después qué se hizo?
Sí. Cada incidencia guarda su cronología entera: quién la abrió, quién la miró, qué cambió, qué escribió y cuándo la cerró. El registro solo admite añadir, va encadenado criptográficamente y se puede verificar cuando se quiera; si algo se hubiera tocado, dice en qué apunte exacto se rompe la cadena. El expediente se descarga como un paquete firmado, con la huella de cada archivo y una página que lo comprueba sin conexión ni programas. Y lo que existía antes de activar el encadenado se declara como no verificable, en vez de hacerlo pasar por verificado.
¿Y si el que falla es el propio escalado?
Un escalado que falla en silencio es peor que no tener escalado, así que se mide y se enseña. Un panel dice si está corriendo, si corre pero hay avisos que no llegan, o si está parado, y da el motivo en texto llano: apagado, nunca ejecutado, la última pasada dio error, lleva tantos minutos sin pasar. Avisa también de lo que nadie mira hasta que es tarde: que no hay ningún canal activo por el que salir, o cuántas personas del equipo no tienen forma de recibir un aviso. Y se ve, de las últimas 24 horas, cuántos escalados se quedaron sin destinatario y cuántas veces hubo que tirar del último recurso. Además, recién instalado arranca desarmado a propósito: solo simula y deja el plan escrito, y alguien tiene que armarlo servidor por servidor. Un despliegue no puede empezar a llamar a gente por su cuenta.
¿Qué pasa si dos operadores cogen la misma incidencia a la vez?
Se ven. La ficha dice, con nombres, quién más la está mirando en ese momento; y si estás solo, también lo dice. Asignársela es reclamar la propiedad, y ese gesto queda con su hora: es además lo que detiene el escalado, aunque todavía no resuelva nada. Los estados no se pueden saltar de cualquiera a cualquiera: el servidor comprueba cada cambio y rechaza el que no toca, diciendo de dónde a dónde se intentó ir, así que dos personas no pueden dejar la misma incidencia en dos sitios distintos. Y todo lo que hicieron las dos queda en la misma línea de tiempo: quién la abrió, quién la miró, quién la cambió y qué escribió cada una.
Reglas y automatizaciones
Ir a la página¿Hay que saber programar para montar una automatización?
No. Se arrastran bloques a un lienzo y se unen con cables, como quien dibuja un esquema en una pizarra. Si dos piezas no encajan, el editor rechaza la unión en el momento y dice cuáles son las dos, así que el error no aparece con la instalación ya en marcha. Y si ni siquiera quieres dibujar, hay 23 recetas ya hechas: eliges una, rellenas cuatro campos sobre la imagen en directo de la cámara y está funcionando el primer día. Para el operador de sala hay además un modo de seis preguntas en lenguaje corriente, sin lienzo ninguno.
¿Y si la regla se dispara sola de madrugada?
Es el miedo real de quien automatiza algo, y por eso hay cuatro frenos antes de llegar ahí. Antes de publicar, el simulador lanza el flujo contra la última imagen real de la cámara y dice si se habría disparado y qué habría hecho, sin enviar ningún aviso. Una vez publicado se puede dejar silenciado: el flujo corre y calcula, pero no ejecuta ninguna acción, así que se valida durante días sin molestar a nadie. Si algo va mal, se pausa una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que se quiera, y se reactiva solo. Y un flujo que falla varias veces seguidas se apaga por su cuenta y deja escrito el motivo.
¿La misma regla vale para muchas cámaras a la vez?
Sí. Un automatismo se define una vez y se aplica a una cámara, a un grupo, a un servidor entero o a toda la instalación. Las exclusiones se escriben con su motivo: todas las cámaras del servidor menos el vestuario y la sala de servidores es una sola declaración, no una lista que alguien tenga que mantener. Cada sitio puede llevar sus propios umbrales y su propio horario sin duplicar el flujo. Y una misma cámara admite varias configuraciones a la vez: una en producción contando de verdad, otra en validación con los umbrales nuevos y una tercera en diseño mientras se dibuja, sin tocar la que está funcionando.
¿Y si un flujo falla a la mitad? ¿Deja las cosas a medias?
Falla donde falla, y queda escrito exactamente dónde. Cada bloque tiene, además de sus salidas normales, una salida de fallo, así que el error se lleva a otro sitio —avisar a mantenimiento, registrarlo, reintentar— en vez de perderse por el camino. El historial guarda en qué etapa se rompió, si fue la cámara, el modelo, la condición o la acción, y el número de intento, de modo que la avería se localiza sin abrir un solo vídeo. Hay dos criterios que conviene decir claros. Si un aviso no se puede enviar porque el canal está apagado o mal configurado, no se pierde en silencio: queda anotado como diferido, con el motivo. Y si un valor no se puede leer, no se inventa ninguno: se dice por qué falta, y nunca se enseña un cero como si fuera una medida. Lo que no prometemos es deshacer lo que ya se hizo: si la incidencia se creó antes del fallo, la incidencia está creada. Lo que sí prometemos es que sabes hasta dónde llegó y por qué se paró ahí.
¿Quién puede tocar una automatización que ya está en marcha?
Solo quien tenga permiso de escritura. La lectura y la escritura van separadas, así que un operador puede abrir el flujo, entenderlo entero y no poder cambiar nada. Por encima de eso, un administrador decide qué bloques puede usar cada rol: un bloque bloqueado sigue viéndose en gris, para que se sepa que existe y se pueda pedir, y los automatismos ya publicados que lo usan siguen funcionando, porque bloquear no rompe nada. Queda registrado quién bloqueó qué y cuándo, y se retira en un clic. Y todo cambio deja rastro: cada versión publicada se guarda, se renombra y se restaura como borrador, y el comparador enseña sobre el dibujo qué se añadió, qué se quitó y qué se modificó entre dos publicaciones. Tampoco se puede borrar un automatismo del que arranque otro encadenado: primero hay que quitar el enganche.
Chat e inteligencia artificial
Ir a la página¿Salen mis imágenes o mis conversaciones a algún servicio de internet?
No. La inteligencia artificial que contesta es propia y se ejecuta en el servidor de tu instalación, igual que la transcripción de voz, la lectura en voz alta y los mapas. Ni una imagen, ni un fotograma, ni una frase de la conversación viajan a un proveedor externo, porque no hay ninguna llamada a un tercero en ningún punto del recorrido. Funciona con el cable de internet desenchufado, y eso es un requisito de diseño, no una casualidad. Los datos se quedan en la base de datos del cliente, con su hora y su procedencia.
¿En qué se diferencia esto de cualquier otro chat?
En que este llega a los mandos. Un chat corriente contesta con lo que sabe; el asistente de IRIS tiene 95 herramientas conectadas al sistema, y las usa para ir a buscar la respuesta: mira por una cámara, abre una grabación, agrega estadísticas, dibuja el mapa, compone el informe. Y si quien pregunta tiene permiso, actúa sobre el sistema: crea o cierra una incidencia, orienta una cámara motorizada, manda un aviso. Cada una de esas acciones queda registrada con su autor, y las que tocan la instalación piden confirmación explícita antes de nada.
¿Le puedo pedir hablando que cuente cuánta gente pasa?
No, y la diferencia importa. Preguntar sirve para buscar y para describir una situación: eso sí se hace hablando, y el asistente lo hace muy bien. Contar sirve para medir, y para medir hay que saber por dónde pasa exactamente la línea y en qué sentido. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Por eso el conteo se configura dibujando, y por eso el número es repetible y se puede auditar un año después.
¿Qué pasa si el asistente se equivoca o no sabe algo?
Lo dice, y esa es la parte que más trabajo ha costado. Si no hay grabación en el instante que le pides, lo dice en vez de enseñarte otra cosa. Si se queda sin margen para pensar o para escribir, lo dice y sugiere subir de nivel, en lugar de entregar una respuesta cortada sin avisar. En los niveles altos enumera lo que no se puede determinar con la evidencia que tiene delante y qué haría falta para saberlo, sin rellenar el hueco con una suposición. Los errores se explican con su causa concreta —un permiso que falta, una sesión caducada— en lugar de fallar en silencio. Y cada respuesta llega con las herramientas que usó y lo que le devolvieron, así que se puede comprobar en vez de creer. La decisión sigue siendo de la persona: esto es una herramienta para quien opera, no un sustituto suyo.
¿Puede hacer cosas que el usuario no tiene permiso para hacer?
No, y no es una promesa: es cómo está construido. El asistente solo ve las herramientas que la persona que pregunta tiene derecho a usar, así que el mismo chat ofrece capacidades distintas a un operador y a un administrador. Diez permisos gobiernan el chat en sí —usarlo, compartir una conversación, crear o moderar hilos compartidos, leer los de otros, configurar el servicio, administrar comportamientos y administrar herramientas— y además cada herramienta puede exigir el suyo propio. Las que modifican datos están marcadas como tales y no se ejecutan sin ese permiso, y publicar una automatización pide confirmación explícita. Todo queda registrado: quién lo pidió, con qué papel en ese momento, con qué argumentos, qué devolvió, cuánto tardó y si salió bien o mal; también los intentos de acceso denegados. Las conversaciones son privadas por defecto y los hilos compartidos solo admiten gente de la propia organización.
¿Me cuesta algo cada vez que le pregunto?
No. No hay contador: ni de preguntas, ni de mensajes, ni de palabras. Puedes tener una conversación de dos frases o pasarte el turno entero preguntándole, y cuesta lo mismo. Lo decimos porque cambia cómo se usa: cuando cada mensaje lleva precio, el operador se corta, pregunta menos de lo que necesita y acaba tirando del sistema viejo. Aquí no hay nada que racionar.
Mapas, planos y territorio
Ir a la página¿De verdad funciona sin conexión a internet?
Sí. La cartografía se instala en el servidor del cliente, país a país, y ahí se queda: el dibujo del mapa, la búsqueda de una dirección y la traducción de una coordenada en un domicilio se resuelven contra esos datos. La interfaz lo dice en pantalla, «mapa local, sin internet», para que el operador sepa con qué está trabajando. Ninguna consulta sale de la instalación, así que nadie de fuera puede deducir qué zona se está vigilando.
¿Puedo usar los planos que ya tengo del edificio?
Sí. Se admiten PDF, TIFF, JPG y PNG. En el asistente se marcan con un rectángulo los trozos del documento que interesan, y de un PDF de proyecto con veinte plantas salen veinte planos independientes en una sola pasada. Las carpetas las organiza cada instalación como le sirva —país, sede, edificio, planta o lo que sea—, y cada plano guarda su fecha real, que casi nunca es la del día en que se subió.
¿Hay un mapa de calor de detecciones sobre el territorio?
No, y conviene decirlo antes de la demostración y no durante. El mapa de calor de IRIS se dibuja sobre la imagen de la cámara, no sobre la cartografía. La densidad sobre el terreno se obtiene hoy agregando por zonas dibujadas, por perímetro de sede y por espacio de medición, no como una capa de calor continua encima del mapa. Es un hueco real y se declara aquí porque un integrador lo comprueba en cinco minutos.
¿Cuánto ocupa un mapa que vive dentro, y cómo se actualiza?
Ocupa lo que ocupen los países que se instalen, porque se instalan y se quitan uno a uno: el mundo entero no se instala nunca, y casi nadie lo necesita. De los 185 del catálogo, una instalación de referencia trabaja con 65. En la pantalla de administración cada país muestra su tamaño en el almacén y su fecha de instalación, así que el dimensionado no es una estimación de folleto: es una cifra que se ve antes y después. La actualización es una carga de datos que lanza el administrador, con una cola de trabajos que dice el tipo, el estado, el progreso, el paso actual y el error si algo falla. No hay goteo automático desde internet, porque no hay internet: el mapa cambia cuando alguien de la casa decide que cambie, y cada conjunto guarda su versión y su fecha de carga para saber siempre con qué edición se está trabajando.
¿Y si una sede es nueva o el edificio no está en la cartografía?
Pasa constantemente y no bloquea nada. El plano de interior no depende del callejero: se sube el plano del proyecto, se ancla al mapa con un clic y el edificio existe en el sistema antes de existir en ninguna cartografía. El perímetro de la sede admite cinco orígenes —tomado de la referencia cartográfica, dibujado a mano, importado de un fichero del cliente, calculado envolviendo las cámaras, o marcado como referencia huérfana cuando el contorno del que salía ya no está en el conjunto actual—, y esa última etiqueta existe justo para que el sistema lo diga en vez de callar. La búsqueda inversa sigue respondiendo aunque el portal no exista: da el más cercano que sí existe, con su distancia en metros. Y si el punto cae fuera de la zona con datos de relieve, dice que ahí no hay dato en lugar de inventarse una altitud.
Videoconferencia y colaboración
Ir a la página¿Hace falta una herramienta de videollamada aparte?
No. La sala vive dentro de IRIS y se abre desde el muro de cámaras o desde el mapa. No hay que instalar ni contratar nada más, y no hay que sacar el vídeo de la instalación para poder hablar sobre él: la cámara entra dentro de la llamada, en directo, y todos ven lo mismo mientras hablan.
¿Puede entrar alguien que no tiene cuenta en el sistema?
Sí. El anfitrión genera un enlace con código QR que se escanea con el móvil. El enlace caduca, tiene un número de usos, se anula al instante y define qué puede hacer quien lo abre: hablar, ver las cámaras del muro, escribir en el chat, o sólo mirar. Cada uso queda registrado.
¿Funciona en una instalación sin internet?
Sí. La conexión de la sala, el audio, el vídeo de las personas y el vídeo de las cámaras viajan por el puerto 443 dentro de la red del propio cliente. No hay servidor de terceros en ningún punto del camino, así que una planta aislada del exterior hace la reunión igual que cualquier otra sede.
¿Hay que instalar algo para entrar en una reunión?
No. Se entra con el navegador que ya se está usando, y quien viene de fuera entra escaneando un código con el móvil. Antes de entrar hay una antesala: se pone el nombre, se ve cómo va a salir uno en imagen y se decide si se enciende la cámara y el micrófono. Los permisos del navegador se piden ahí una sola vez y no se vuelven a pedir dentro. Y si la sala graba, el aviso se muestra en esa misma antesala y hay que aceptarlo para pasar.
¿Y si tiene que participar alguien de fuera de la organización?
Entra con un enlace, sin cuenta, y el anfitrión decide cómo se protege: abierto para cualquiera que lo tenga, sólo para quien tenga sesión en el sistema, o con un PIN. Decide también cuánto dura —unas horas, hasta una fecha concreta o sin límite—, cuántas veces se puede usar y qué puede hacer quien lo abre. El enlace fija además el idioma con el que se abre, así que un contratista o un perito lo ve en el suyo sin configurar nada. Y se anula al instante en cuanto deja de hacer falta.
Plataforma, escala e integración
Ir a la página¿Cuántos puertos hay que abrir en el cortafuegos?
Uno: el 443. Por él viajan la interfaz, el vídeo en directo, las grabaciones, los mapas, la inteligencia artificial, la conferencia y la interfaz de programación, todo cifrado. El sistema escucha en catorce puertos en total, pero los otros trece solo son accesibles dentro de la propia máquina y nunca cruzan la red. Para el departamento de redes eso son trece excepciones que no hay que abrir, justificar ni mantener, y una sola comprobación cuando algo va mal.
¿Qué pasa si se corta el enlace entre una sede y el centro?
La sede sigue funcionando. Cada emplazamiento capta sus cámaras, detecta, aplica sus reglas, graba y acciona sus relés en local; hacia el centro solo suben eventos y medidas, nunca fotogramas. Un corte deja al centro sin vista en vivo de esa sede, pero no detiene ni la vigilancia ni la grabación, y cuando el enlace vuelve la sede publica todo lo que ha acumulado. Por eso el ancho de banda entre sedes se dimensiona por eventos y el vídeo solo cruza la red cuando alguien lo pide.
¿Hasta dónde escala de verdad?
El producto declara más de cien mil servidores y más de cinco millones de cámaras, pero lo que permite comprobarlo son los ocho topes publicados, cada uno con su unidad de reparto: tres se resuelven añadiendo máquinas y cinco son muro. Por ejemplo, caben sesenta y cuatro cámaras por proceso de captación, de modo que cinco mil cámaras son setenta y nueve procesos repartidos entre las máquinas necesarias. La calculadora que viene dentro del producto hace ese cálculo con doce preguntas, dice qué recurso se agota antes y declara inviable un dimensionamiento que cruce un tope que no se puede repartir.
Se nos queda corta la instalación. ¿Qué hay que añadir y qué hay que rehacer?
Se añade una máquina y no se rehace nada. Se genera un código de registro desde la interfaz central, se instala el servicio en la máquina nueva y se le da ese código: la máquina se da de alta sola, con su propia identidad, y aparece en la flota. Después se le declara qué tipos de trabajo sabe atender y se le etiquetan cámaras; hasta que no declara al menos uno no recibe trabajo, y la interfaz lo dice en voz alta en lugar de dejarlo en silencio. El reparto se ajusta solo y únicamente se mueven las cámaras que cambian de máquina: la instalación entera no se rebaraja. Lo que sí hay que volver a calcular es el dimensionamiento si el crecimiento cruza uno de los cinco topes que no se reparten, y eso lo dice la calculadora antes de comprar nada.
¿Cómo se actualiza una instalación repartida en muchas sedes?
Cada servidor publica su versión, su identificador de compilación y su hora de arranque, así que un desfase de versiones en la flota se ve en pantalla en lugar de descubrirse el día que algo falla. La actualización es máquina a máquina, no un apagón general: mientras una sede se actualiza, las demás siguen captando, detectando y grabando en local, porque ninguna depende de otra para trabajar. Y no hay ficheros de configuración que reconciliar servidor por servidor: todo vive en el sistema y se edita desde la web, así que una actualización no arrastra un rastro de ajustes locales. Si a un servicio le falta algo después de actualizar, no arranca a medias: espera con el puerto cerrado y deja escrito exactamente qué le falta. Lo que no vamos a prometer es un plazo: el calendario de una instalación repartida lo marcan el cliente y su ventana de mantenimiento, no nosotros.
Administración y auditoría
Ir a la página¿IRIS está certificado en el Esquema Nacional de Seguridad o en ISO 27001?
No, y ningún programa puede estarlo por usted: quien se certifica es la organización que explota el sistema, con sus procesos, su personal y sus instalaciones. Lo que hace IRIS es venir diseñado para ayudar a cumplir esos marcos con el trabajo ya hecho: los 79 controles del Esquema Nacional de Seguridad de nivel alto y los 93 del anexo A de ISO 27001, cada uno con su estado, sus evidencias y su fecha de revisión, cruzados entre sí para no hacer dos veces la misma tarea. Lo decimos así en vez de enseñar un sello: en la primera auditoría se nota la diferencia. La única homologación de un tercero que sí tenemos es la del conteo de personas ante el Centro Español de Metrología.
¿Puede un administrador borrar el rastro de lo que ha hecho?
No. El registro de auditoría sólo admite añadir, y esa regla no la impone el programa sino el propio almacén de datos: cualquier intento de modificar o de borrar un asiento a mano se rechaza, tenga quien lo intente los permisos que tenga. Lo único que borra es la política de conservación que la organización ha declarado, y esa purga también queda registrada, con la política aplicada, cuántos asientos cayeron y quién la disparó. Además, cada asiento lleva la huella del anterior: si alguien tocara los datos por debajo, la cadena se rompería, y la pantalla de verificación diría en qué asiento y en qué fecha ocurrió.
¿Puedo dar acceso a una empresa externa sólo a unas cámaras y sólo unos días?
Sí, y es el caso normal. El acceso se concede por cámara, por sede —con todo lo que cuelga de ella o sin ello— o por caso de investigación, siempre con fecha de caducidad; la pantalla avisa sola de las concesiones que expiran en los próximos siete días. Encima se le puede poner una franja horaria: fuera de ella la persona ve un mensaje explícito y no entra. Al revocar, el motivo es obligatorio, y la concesión guarda quién la dio, cuándo, con qué motivo, quién la quitó y por qué. Así se cierra un acceso temporal en vez de quedarse abierto para siempre porque nadie se acordó.
¿Qué pasa cuando alguien se va de la organización?
Se desactiva la cuenta, y es reversible por si vuelve. Sus sesiones abiertas se revocan al momento: las credenciales en curso dejan de valer sin esperar a que caduquen, así que no se queda nadie dentro hasta que expire ninguna ficha. Las concesiones que tuviera sobre sedes o cámaras se revocan con motivo obligatorio, y las claves de acceso que usaran sus programas se cortan y guardan quién las quitó. Lo que no se va con la persona es su rastro: el registro sigue demostrando qué hizo mientras estuvo. Y si además ejerce su derecho de supresión, el borrado se tramita como solicitud, con un período de gracia antes del borrado definitivo, y la anonimización sustituye el dato personal dentro de los asientos dejando la cadena intacta y contando cuántos se anonimizaron: el registro sigue demostrando qué pasó sin conservar quién era.
¿Cómo se demuestra ante un tercero que el registro no se ha tocado?
Con tres cosas que se pueden entregar. La primera es la verificación de integridad: recorre la cadena entera y responde íntegro, o señala el asiento exacto y la fecha donde se rompe. La segunda es la exportación firmada —hoja de cálculo, fichero de intercambio o informe—, que lleva la firma dentro del propio fichero, de modo que quien lo recibe comprueba por su cuenta que no se ha tocado, sin fiarse de nosotros ni de usted. La tercera son los anclajes y el sellado por períodos, que dejan fijado el estado del registro en una fecha para poder contrastarlo años después. Y va con una advertencia que damos por escrito en la propia pantalla: los asientos escritos antes de activar el encadenado se declaran como tales, con cuántos son y por qué no se pueden verificar. Preferimos decirlo nosotros a que lo descubra el perito.
Por dónde trabajas
Las mismas dudas cambian de forma según el sitio: lo que preocupa en un hospital no es lo que preocupa en un puerto. Aquí están por entorno.
La ciudad
Ir a la página¿Tengo que cambiar las cámaras que ya tengo en la calle?
No, no tienes que cambiar las cámaras que ya tienes en la calle. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza: lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre y la calidad sirven para lo que quieres detectar en ese punto, y se te dice claramente cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Cuántas cámaras puede analizar IRIS a la vez en un municipio entero?
IRIS analiza a la vez todas las cámaras que tenga tu instalación, incluidas las miles de un término municipal entero. Esta demostración enseña veintitrés porque veintitrés caben en una pantalla, no porque sea un límite. La capacidad real la marca el hardware que se pone detrás, no el software, y se dimensiona en el proyecto según cuántas cámaras hay y qué se analiza en cada una.
¿Sale el vídeo de mi instalación o se queda dentro?
El vídeo sale o se queda dentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en tu edificio, el vídeo entra por tu red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿IRIS identifica a las personas o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a las personas ni reconoce caras. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un coche parado sobre la acera, una caída, una aglomeración, basura fuera del contenedor. No le pone nombre a nadie ni compara rostros con ninguna base de datos. El conteo por franjas horarias es agregado y anónimo: dice cuántas personas pasaron por una zona, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Cómo evito que la sala de control acabe ignorando los avisos por culpa de las falsas alarmas?
Evitas que la sala ignore los avisos ajustando las reglas con tus operadores, calle por calle, durante las primeras semanas. Empecemos por lo incómodo: sí, el sistema se equivoca alguna vez. Todos los sistemas de detección lo hacen, y quien diga lo contrario no ha instalado ninguno. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan contigo hasta que lo que llega a la pantalla es lo que tu equipo quiere recibir. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la calle?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no te vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad en la calle. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quieres detectar en cada una.
¿IRIS sustituye a mi centro de control o a los vigilantes que tengo?
No, IRIS no sustituye a tu centro de control ni a tus vigilantes: cambia lo que miran. Hoy una persona tiene delante decenas de pantallas y no puede atenderlas todas a la vez. Con IRIS deja de mirarlo todo y mira lo que importa, cuando importa. La decisión sigue siendo suya: IRIS abre la cámara, enseña lo que ha visto y espera. Quien decide qué se hace es una persona, siempre.
¿Puedo usar IRIS si ya tengo un VMS grabando?
Sí, puedes usar IRIS si ya tienes un VMS grabando: convive con él en lugar de sustituirlo. IRIS es un NVMS, es decir, la capa que hoy te falta: entender qué pasa delante de las cámaras y aplicar tus reglas. Puedes seguir grabando y gestionando el vídeo donde lo haces ahora. Qué se integra y cómo se decide mirando tu sistema concreto, no prometiéndote de antemano que encajamos con todo.
¿Puedo poner esto en la vía pública sin incumplir la ley de protección de datos?
Puedes, pero el cumplimiento no depende solo del software: depende también de cómo lo despliegues y de qué decidas tratar, y eso lo firma tu organización, no nosotros. Lo que sí podemos decirte es que el tratamiento es configurable pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y puedes pedírnoslo antes de contratar nada.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un municipio?
El coste se calcula en función de tres cosas: cuántas cámaras se analizan, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que valga para todos, porque no cuesta lo mismo analizar veinte cámaras de un parque que dos mil de un término municipal entero. Cuéntanos cuántas cámaras tienes y qué quieres detectar, y te damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
La carretera
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas en la vía?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tienes puestas en la vía. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas en pórticos, báculos y postes y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo del poste, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre y el alcance dan para lo que quieres detectar en ese tramo —no es lo mismo un arcén a cincuenta metros que un carril al fondo del encuadre— y se te dice sin adornos cuáles no llegan. Sustituir una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona de noche y con lluvia?
IRIS funciona de noche y con lluvia, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: la lluvia fuerte, la niebla cerrada y el deslumbramiento reducen lo que ve cualquier cámara, y lo que no se ve no se detecta. Por eso IRIS detecta también la propia caída de visibilidad: cuando un tramo deja de verse bien, la sala se entera y puede avisar, limitar la velocidad o mandar una patrulla. De noche trabaja con la iluminación que ya tiene la vía y con lo que aportan los faros; en tramos sin luz se revisa punto por punto qué se puede detectar y qué no.
¿En cuánto tiempo avisa de un incidente en la vía?
IRIS avisa de un incidente en cuanto se cumple la regla que has definido, sin que nadie tenga que llamar. Ese es el cambio de verdad: hoy el reloj empieza cuando un conductor marca el 112 o cuando alguien de la sala pasa por casualidad por esa cámara. Con IRIS empieza cuando la escena ocurre delante del objetivo. No te vamos a dar un número de segundos, porque depende de tu red, de tus cámaras y del hardware que se ponga detrás; lo que sí te decimos es que enterarte deja de depender de que alguien esté mirando la pantalla correcta en el momento correcto.
¿Puede sustituir a los aforadores que ponemos unos días al año?
IRIS no sustituye a un aforo homologado, pero cuenta lo que un aforo de unos días no puede contar: todos los días, a todas horas y en cada cámara. Un aforo puntual te da la foto de una semana; una cámara con IRIS te da el año entero, con el tipo de vehículo separado —ligero, pesado, autobús, motocicleta— y sin cortar un carril para instalar nada. Si necesitas una cifra con validez metrológica para vehículos, eso es otra cosa y no te vamos a decir que la damos: nuestra homologación del Centro Español de Metrología cubre el conteo de personas. Para decidir dónde toca refuerzo de firme o dónde hace falta un carril más, el dato continuo suele valer más que la foto de unos días.
¿Detecta un vehículo parado en el arcén?
Sí, IRIS detecta un vehículo parado en el arcén, y también lo que suele venir después. La regla no es solo «hay un coche»: es un vehículo detenido dentro de la zona que has marcado como arcén y durante más tiempo del que hayas fijado. Si además alguien sale del vehículo y camina por el arcén o por la calzada, eso es otra detección y puede subir el nivel del aviso. Una avería es una incidencia; una avería con una persona fuera del coche es una urgencia, y el sistema distingue las dos.
¿IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen?
Sí, IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen, con un límite que conviene decir de frente. IRIS lee lo que se ve en el panel, así que detecta que está apagado, que tiene ledes fundidos o que el mensaje ha dejado de ser legible: eso lo ve desde la cámara, sin depender de nadie. Lo que no puede saber por sí solo es si el panel muestra un mensaje equivocado, porque para eso hay que comparar lo que se ve con lo que se mandó mostrar, y eso exige que el sistema que envía las órdenes esté conectado. IRIS también puede lanzar órdenes hacia los paneles y hacia los sistemas que estén conectados: qué se conecta se revisa en el proyecto, antes de firmar, y se te dice qué encaja y qué no.
¿Sale el vídeo de nuestra instalación o se queda dentro?
El vídeo sale o se queda dentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en tus instalaciones, el vídeo entra por tu red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores.
¿Identifica matrículas o a las personas que salen en las cámaras?
No, IRIS no identifica matrículas ni identifica a las personas. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un vehículo detenido, una persona andando por la calzada, un bulto en un carril, material caído de un talud, un carril cortado. No lee placas, no compara caras con ninguna base de datos y no le pone nombre a nadie. Cuando cuenta vehículos, los cuenta por tipo —ligero, pesado, autobús, motocicleta— y el resultado es un número agregado, nunca una lista de quién pasó.
¿Qué pasa con las falsas alarmas en una vía abierta?
Las falsas alarmas existen, y quien te diga lo contrario no ha puesto un sistema de detección en una vía abierta. Sombras largas al amanecer, faros de frente, una bolsa que cruza un carril: todo eso se parece a algo. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con tus operadores durante las primeras semanas, tramo a tramo, hasta que lo que llega a la sala es lo que la sala quiere recibir. Un aviso que el turno de noche aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una vía?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar las cámaras de un tramo que las de un trazado entero con sus enlaces, sus túneles y sus áreas de servicio. Cuéntanos cuántas cámaras tienes y qué quieres detectar en cada una, y te damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
El transporte público
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la estación?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tienes en la estación. Se conecta a la señal de las cámaras IP de andenes, vestíbulo, pasillos, tornos y accesos y la analiza tal como llega: lo que cambia no es la cámara del techo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que quieres detectar en ese punto —no es lo mismo una cámara que mira el andén a lo largo que una que lo mira de frente— y se te dice sin adornos cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los viajeros?
No, IRIS no identifica a los viajeros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una persona dentro de la vía, una persona en el suelo, un andén que se llena, un torno abierto, una máquina apagada, una escalera mecánica parada. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Cuando cuenta gente, el resultado es un número —cuántas personas hay en una zona o cuántas pasan por un punto—, nunca una lista de quién pasó. Y qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede verlo lo decides tú: el sistema puede funcionar entero dentro de la estación, sin que salga una sola imagen.
¿Detecta a alguien que cae a la vía?
Sí, IRIS detecta a una persona que cae a la vía, porque la vía es una zona dibujada sobre la imagen y una persona dentro de esa zona es una regla que se cumple sola. El aviso sale con la cámara y la hora, y la sala tiene la imagen abierta sin tener que esperar a que un viajero tire de la seta de emergencia o llame por el interfono. Lo honesto: la detección depende de que esa cámara vea la vía, y no todas la ven. En el proyecto se revisa andén por andén qué encuadre hace falta y se te dice cuál no llega.
¿Funciona con el andén lleno de gente?
IRIS funciona con el andén lleno de gente, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando la gente se tapa entre sí, hay cosas que dejan de verse. Una persona que cae al suelo detrás de un grupo compacto puede quedar oculta a esa cámara, y lo que no se ve no se detecta. La ocupación, en cambio, se sigue midiendo igual: para saber cuánto se está llenando un andén no hace falta distinguir a una persona de otra. Por eso en los andenes conviene combinar encuadres: dos perspectivas del mismo andén se tapan mucho menos que una sola.
¿Cómo se avisa y a quién?
El aviso se manda a quien tú decidas y por el canal que tú decidas. Cada regla lleva su destinatario: el puesto de la sala de control, el jefe de estación, el equipo de mantenimiento, el retén de seguridad. En pantalla se abre la cámara con lo que se ha visto, la hora y el vídeo del momento, para que quien decide vea exactamente lo mismo que vio el sistema y no una etiqueta suelta. Y una persona en la vía no tiene por qué llegar por el mismo camino que una máquina de billetes averiada: cada aviso va a quien puede resolverlo. Quien decide qué se hace es siempre una persona: IRIS abre la cámara, enseña y espera.
¿Puede sustituir a los aforos que hacemos ahora?
IRIS puede sustituir a los aforos que haces ahora, y además hace lo que ellos no pueden: contar todos los días del año, a todas horas y en cada punto que te interese. Un aforo de tres días te da la foto de tres días; una cámara con IRIS te da la temporada entera, con el detalle de por dónde entra la gente, cuánto espera en el control y cuánta se queda en tierra en una parada. Y para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología: es la garantía de que el aforo que presentas es el correcto, porque quien lo ha verificado es un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Sale el vídeo de la estación?
El vídeo sale de la estación o se queda dentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en tus instalaciones, el vídeo entra por tu red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores de la estación.
¿Y la protección de datos, con tanta gente delante de las cámaras?
La protección de datos se resuelve configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Ese es el punto de partida, y arriba está el que más pesa: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. El cumplimiento, eso sí, no depende solo del software: depende también de cómo lo despliegues y de qué decidas tratar, y eso lo firma tu organización, no nosotros. Lo que sí podemos ponerte encima de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y puedes pedírnoslo antes de contratar nada.
¿Qué pasa con las falsas alarmas en una estación llena?
Las falsas alarmas existen en una estación llena, y quien te diga lo contrario no ha puesto un sistema de detección delante de tanta gente. Una despedida efusiva se parece a un forcejeo. Una mochila en el suelo se parece a un bulto abandonado. Un reflejo en el suelo mojado se parece a cualquier cosa. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con tus operadores durante las primeras semanas, andén por andén y acceso por acceso, hasta que lo que llega a la sala es lo que la sala quiere recibir. Un aviso que el turno de tarde aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una estación?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar los andenes de una estación pequeña que una estación entera con vestíbulo, tornos, dársenas de autobús, parada de taxis y aparcamiento, ni cuesta lo mismo una red de veinte estaciones. Cuéntanos cuántas cámaras tienes y qué quieres detectar en cada una, y te damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
El comercio
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes?
No, IRIS no identifica a vuestros clientes: detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con el programa de fidelización. Lo que ve es «una persona», «un carro», «un estante vacío», dónde está y cuánto rato lleva ahí. Por eso el conteo de una tienda no dice quién ha entrado: dice cuántos, por dónde y a qué hora. Si algún día alguien os ofrece lo contrario, que sepáis que nosotros no lo hacemos y que no es un descuido: es una decisión.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la tienda?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tenéis puestas en la tienda. Se conecta a la señal de las cámaras IP del techo y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí —una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no llega a leer el lineal del fondo— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Esto sirve para detectar hurtos?
No, esto no sirve para detectar hurtos, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. Ninguna de las diez cámaras de esta página hace eso, y no es porque no se nos haya ocurrido: detectar un hurto obliga a juzgar la intención de una persona concreta, y IRIS no mira personas concretas. Lo que sí hace es lo que tienes en esta página: avisar de un hueco en el lineal, de algo derramado en el suelo, de una zona a oscuras o de una sala más llena de lo que puede atender el turno; y medir las colas, los probadores, los carros, el reparto de la gente por la sala y lo que hace de verdad la isla de promoción. Es decir: vender mejor y tener la tienda como tiene que estar. Si lo que buscáis es prevención de pérdida, os hará falta otra cosa, y os lo diremos en la primera reunión y no en la última.
¿Cómo sé cuánta gente deja la cola y se va sin comprar?
Sabes cuánta gente deja la cola porque IRIS cuenta dos cosas por separado: cuántas personas entran en la zona de espera de las cajas y cuántas llegan al punto de cobro. La diferencia es la gente que se fue antes de que le tocara. A eso se le suman dos pistas más: el tiempo que se espera de media en esa cola y los carros que se quedan abandonados en un pasillo o junto a las cajas, que casi siempre son de alguien que se cansó. Y todo eso lleva la hora puesta, así que se cruza con cuántas cajas estaban abiertas en ese momento. No te vamos a decir cuánto dinero es eso —no lo sabemos, no ha pasado por tu caja—, pero sí a qué hora ocurre y con cuántas cajas abiertas deja de ocurrir.
¿Puede decirme si una promoción funciona?
IRIS puede decirte si una promoción funciona en la parte que se ve desde una cámara: cuánta gente pasa por delante de la isla, cuánta se para y cuánto rato se queda. La venta está en tu caja y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades, el diagnóstico cambia: si pasa mucha gente y no se para casi nadie, el problema es dónde está puesta la isla o cómo se ve. Si se para mucha gente y luego no vende, el problema es el precio o el producto. Hoy esas dos situaciones se parecen en el informe de ventas —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas. Lo mismo sirve para comparar el mismo montaje en dos tiendas o el mismo sitio en dos semanas.
¿Funciona con la tienda llena?
IRIS funciona con la tienda llena, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien te diga lo contrario no lo ha probado un sábado por la tarde. Lo que no se pierde es lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por la sala no necesita distinguir a cada persona, así que se sigue midiendo igual, y detectar que la tienda está colapsada funciona precisamente porque está llena. Lo que sí se degrada es contar una por una en un paso estrecho y muy cargado; en ese caso se recoloca el conteo en el acceso, donde la gente pasa en fila, y se deja la ocupación para la sala.
¿Sale el vídeo de la tienda?
El vídeo sale de la tienda o se queda dentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones —en la tienda o en la central—, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor por tienda que llevar el análisis a un único sitio: condiciona la red de cada local.
¿Y la protección de datos, con la tienda llena de clientes?
La protección de datos se resuelve configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una tienda: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. El cumplimiento, eso sí, no depende solo del software: depende también de cómo lo despleguéis y de qué decidáis tratar, y eso lo firma vuestra organización, no nosotros. Lo que sí podemos poneros encima de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo podéis pedir antes de contratar nada.
¿Sirve para una tienda sola o hace falta una cadena?
IRIS sirve para una tienda sola y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que haces con el dato. En una tienda sola te sirve para decidir tu tienda: a qué hora abrir la tercera caja, dónde poner la mesa de promoción, si el fondo del local se visita o hay que dar una razón para llegar hasta ahí. En una cadena aparece algo que una tienda sola no tiene: la comparación. La misma promoción montada en cuarenta tiendas y medida igual en todas. La tienda donde la cola se dispara media hora antes que en el resto. La que tiene el mismo tamaño y la mitad de gente al fondo. Empezar por una tienda, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una tienda?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas tiendas entran, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir las cajas y la entrada de una tienda de barrio que cubrir la sala entera de un supermercado grande, ni cuesta lo mismo una tienda que cuarenta. Contadnos cuántas tiendas tenéis, cuántas cámaras hay en cada una y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
La obra
Ir a la página¿Esto sirve para vigilar a nuestros trabajadores?
No, esto no sirve para vigilar a vuestros trabajadores, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que una persona no lleva casco, no detecta quién es esa persona. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sirve para fichar, no sirve para sancionar a un trabajador concreto y no sustituye al control de acceso de la obra. Lo que ve es «una persona sin casco en la zona de máquinas», dónde está y desde cuándo, y eso es lo que llega al aviso. Si en la obra hay comité de empresa, esto es lo primero que hay que poder enseñarle: un sistema que mira situaciones, no personas.
¿IRIS para la grúa cuando ve que la carga pasa por encima de alguien?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al recurso preventivo, al señalista ni al plan de seguridad y salud de la obra. Lo que hace es avisar de una situación de riesgo mientras está pasando —con la cámara, la hora y el vídeo— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una obra, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana; lo sabemos, y por eso una regla no es «avisa si alguien no lleva casco». Es «avisa si alguien sin casco está dentro de la zona de máquinas, en horario de trabajo, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega el aviso. Se empieza por lo que de verdad importa en esa obra, se repasa una semana de avisos con vuestro equipo y se ajusta. El objetivo no es avisar de todo: es avisar de lo que hace levantar la vista, y callar en lo demás.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la obra?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tenéis en la obra, incluidas las que se ponen y se quitan según avanza. Se conecta a la señal y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí —una cámara puesta para vigilar el acopio de noche a lo mejor no llega a distinguir un casco al otro lado del solar— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover o bajar. El polvo, el contraluz y la lluvia se miran allí mismo, porque una obra no es un pasillo con luz fija. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
La obra cambia cada pocas semanas. ¿Hay que rehacerlo todo cada vez?
La obra cambia cada pocas semanas, y por eso el sistema está pensado para que cambiarlo cueste poco tiempo. Cuando se mueve una cámara o se redibuja una zona, se vuelve a marcar la zona sobre la imagen y se sigue trabajando: no hay que encargar nada ni esperar a nadie. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para la fase que empieza se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer mes y uno que sigue sirviendo en acabados, cuando la obra ya no se parece en nada a la del replanteo.
¿Podemos saber cuánta gente hay dentro de cada zona?
Sí, podéis saber cuánta gente hay dentro de cada zona de trabajo, y esa es una de las dos cámaras de esta página que no avisan de nada: solo miden. Se dibuja la zona sobre la imagen y IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Sirve para ahora —cuánta gente hay en el sótano en este momento— y para el histórico, para ver a qué hora se junta todo el mundo en el mismo sitio. Preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, así que la cifra que veis la ha verificado un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Dónde se procesa el vídeo? En la obra no siempre hay buena conexión.
El vídeo se procesa donde vosotros decidáis, y en una obra eso importa porque la conexión no siempre acompaña. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es dentro de la propia obra: un equipo en la caseta analiza las cámaras allí mismo y funciona sin internet, así que si se cae la línea el sistema sigue viendo y sigue avisando. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube: el vídeo se procesa allí y la obra solo necesita conexión. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en una constructora con muchas obras conviven las dos.
¿Qué le contamos al comité de empresa?
Al comité de empresa se le cuenta exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué mira el sistema, qué no mira y quién recibe los avisos. IRIS detecta situaciones, no personas: no reconoce caras, no identifica a nadie y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Qué se trata, cuánto se guarda y quién puede verlo se configura, y se configura con vosotros. Y lo decimos sin adornos: el cumplimiento en materia de protección de datos lo firma vuestra organización, no un comercial nuestro; nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos. Una obra donde el comité entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿Esto es para una obra o para todas las de la empresa?
Esto sirve para una obra sola y cobra otro sentido con todas las de la empresa. En una obra, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando. En una constructora con decenas de obras a la vez aparece algo que una obra sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué obra acumula más situaciones de riesgo en el mismo tipo de tajo, cuál las ha corregido después de una charla y a cuál conviene ir a visitar. Hoy eso se decide con la sensación del que más obras pisa. Con el dato delante se decide mejor, y se puede explicar.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el vídeo. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una obra con seis cámaras y dos reglas y una constructora con veinte obras abiertas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una obra, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. Escribidnos y lo miramos con vuestros planos y vuestras cámaras delante.
El centro penitenciario
Ir a la página¿Esto sirve para clasificar a los internos?
No, esto no sirve para clasificar a los internos, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: no reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no lleva ficha de nadie y no sigue a una persona concreta por el centro. Tampoco predice ni juzga: no dice quién va a hacer qué, no puntúa a nadie, no clasifica a nadie por su comportamiento y no interpreta el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son situaciones que ha definido el centro: «hay una persona en el suelo en la galería tres», «hay un grupo reunido en un pasillo a una hora en la que no debería haber nadie». Qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder enseñarle a la dirección, a la representación del personal y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS abre puertas, dispara alarmas o sustituye a un funcionario?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna puerta, no dispara ninguna alarma automática que sustituya a una decisión y no sustituye a ningún funcionario. Tampoco sustituye al recuento reglamentario ni a ningún protocolo de prevención del centro: esos siguen igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. Lo que hace IRIS es avisar antes —con la cámara, la hora y el vídeo— para que llegue una persona. Quién va, cuándo va y qué hace lo decide quien está de servicio, y tiene que seguir siendo así: dentro de un centro, el criterio de quien conoce esa galería y a la gente que hay en ella vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en la pantalla que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Vais a tener los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da doscientos avisos al turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente en el pasillo», sino «avísame si hay tres o más personas paradas en este pasillo, entre las diez y las siete, durante más de un minuto». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en vuestro centro, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el centro, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe la institución, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le han dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica una lista de comportamientos «sospechosos» ni decide por su cuenta qué es normal en vuestro patio: lo normal en un centro no es lo normal en otro, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario del comedor, se cierra una galería por obras o se abre un módulo nuevo, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede enseñar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Y los derechos de las personas internas y los del personal?
Los derechos de las personas internas y los del personal se protegen decidiendo qué se mira y qué no, y aquí la respuesta es corta: se miran situaciones en zonas comunes que el centro ha definido —un patio, un pasillo, un muelle de carga— y no se mira quién es nadie. No hay reconocimiento facial, no hay lectura de matrículas, no hay ficha de ninguna persona interna y no hay ficha de ningún trabajador. IRIS no puede deciros «esta persona ha pasado por aquí seis veces», porque no sabe quién es: el aviso dice qué situación, en qué cámara y a qué hora. Y lo demás no lo firma un comercial nuestro: el encaje legal, la información al personal y a las personas internas, y la decisión de dónde hay cámara y dónde no la firma la administración que lo instala, con sus servicios jurídicos y con la representación del personal delante. Desconfiad de quien os diga lo contrario.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis, y ese es justo el punto: un centro ya tiene cientos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de vídeo que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que mira el patio de frente y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga el muro entero. Antes de prometer nada preferimos mirar vuestros planos y unas cuantas imágenes reales, y deciros en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El vídeo sale del centro?
El vídeo sale del centro solo si vosotros queréis, y en un centro penitenciario lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo vuestro y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a vosotros os conviene, pero eso es una decisión vuestra y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de vídeo, para que el parte se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿El aforo por zonas es fiable?
El aforo por zonas es fiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente que ha verificado que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero. Y una cosa más, porque importa: esto no sustituye al recuento reglamentario. Es saber cuánta gente hay en el patio ahora mismo, que es otra pregunta y se responde de otra manera.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de una columna, entre dos cuerpos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. Con poca luz, con lluvia fuerte o con el objetivo sucio, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: dos personas que se abrazan y dos que forcejean pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el vídeo. IRIS no es infalible y no os lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el vídeo. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un módulo con doce cámaras y tres reglas y un centro entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un patio y una galería, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. Escribidnos y lo miramos con vuestros planos y vuestras cámaras delante.
El hospital
Ir a la página¿Vais a poner cámaras en las habitaciones?
No, no vamos a poner cámaras en las habitaciones, y esto va antes que nada. No hay cámara en una habitación, no la hay en un baño, no la hay en una sala de exploración y no la hay en ningún sitio donde se atiende o se explora a un paciente. IRIS mira zonas comunes: pasillos, salas de espera, vestíbulos y accesos, que es donde casi cualquier hospital ya tiene cámaras hoy. Y en esas zonas no identifica a nadie: no reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún paciente ni ningún profesional, no lleva ficha de nadie, no accede a la historia clínica y no se cruza con ningún dato médico ni con el sistema del hospital. Lo que ve es «hay una persona en el suelo en el pasillo de la tercera planta»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder enseñarle a la dirección, a los profesionales y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS diagnostica o decide a quién se atiende antes?
No, IRIS no diagnostica y no decide a quién se atiende antes. No dice qué le pasa a nadie, no evalúa el estado de salud de nadie, no hace triaje y no prioriza a ningún paciente: el criterio clínico es de un profesional y IRIS no participa en él. Tampoco accede a la historia clínica ni a ningún dato médico, y no se conecta con el sistema del hospital para saber quién es quién. Y no sustituye a la vigilancia clínica ni a ningún profesional: los protocolos de la planta siguen exactamente igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. IRIS tampoco llama a nadie por su cuenta ni activa nada en lugar de una decisión. Lo que hace es avisar antes —con la cámara, la hora y el vídeo— para que llegue una persona, que es quien mira, valora y decide.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Vais a tener los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cien avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay alguien parado en el pasillo», sino «avísame si hay una persona en el suelo en este pasillo durante más de veinte segundos», o «avísame si alguien lleva más de quince minutos inmóvil en esta sala de espera, entre las diez de la noche y las siete». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en vuestro hospital, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se mira y qué no?
Lo decide el hospital, no IRIS. Qué zona, a qué hora y cuánto rato es «mucho rato»: eso lo escribe el centro con sus profesionales, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Un cuarto de hora quieto en la sala de espera de urgencias no significa lo mismo que un cuarto de hora quieto en el pasillo de una planta a las cuatro de la madrugada, y esa diferencia la sabe quien trabaja allí, no un proveedor. IRIS aplica lo que le han dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de lo que es «normal» en vuestros pasillos. Si mañana cambia el horario de visitas, se cierra un ala por obras o se abre una planta nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede enseñar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué le contamos al comité de empresa y a los profesionales?
Al comité de empresa y a los profesionales se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Hay una cámara que mira si una zona tiene a alguien atendiéndola, y es la que levanta la mano en cualquier reunión, así que se explica de frente: eso no es control horario, no es fichaje y no evalúa a nadie. IRIS no sabe quién está en ese puesto, no guarda cuánto rato ha estado nadie en ningún sitio y no puede deciros «esta persona llegó tarde» ni «esta persona se fue antes». Distingue a un profesional por la ropa —una bata, un uniforme— y no por quién es. Lo que dice es «esta zona lleva media hora sin nadie», que es una pregunta sobre la zona y no sobre la persona. Y lo demás no lo firma un comercial nuestro: quién ve los avisos, para qué se usan y qué no se puede hacer con ellos lo escribe el hospital con la representación de los trabajadores delante, y por escrito. Un sistema así solo funciona si el personal sabe qué mira y qué no mira.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis, y ese es justo el punto: un hospital ya tiene cientos en pasillos, vestíbulos y accesos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de vídeo que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que mira un pasillo a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta entera. Antes de prometer nada preferimos mirar vuestros planos y unas cuantas imágenes reales, y deciros en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El vídeo sale del hospital?
El vídeo sale del hospital solo si vosotros queréis, y en un hospital lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo vuestro y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a vosotros os conviene, pero eso es una decisión vuestra y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de vídeo, y nada más. Ni un nombre, ni un número de historia, ni un dato médico, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿La cifra de gente que espera en urgencias es fiable?
La cifra de gente que espera en urgencias es fiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente que ha verificado que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuánta gente hay y desde cuándo, para que podáis reforzar el turno o abrir otro mostrador. No dice quién es nadie y no decide a quién se atiende antes.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa dentro de una habitación, en un baño, detrás de una puerta cerrada o en un pasillo donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. Con poca luz o con el objetivo sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que se agacha a recoger algo y alguien que ha perdido el equilibrio pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el vídeo. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ninguna caída. La caída ya ha pasado cuando IRIS la ve. Lo que cambia es el rato que esa persona está en el suelo antes de que llegue alguien. No os vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que mira, todas las horas, los pasillos que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el vídeo. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una planta con doce cámaras y tres reglas y un hospital entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un pasillo y la sala de espera de urgencias, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. Escribidnos y lo miramos con vuestros planos y vuestras cámaras delante.
El colegio
Ir a la página¿Vais a reconocer a nuestros alumnos?
No, no vamos a reconocer a ningún alumno, y esto va antes que nada. IRIS no reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún niño, no guarda ninguna cara, no sigue a ningún menor y no lleva ficha de nadie. Tampoco lee matrículas: en un colegio esa función no se enciende. Y hay sitios donde no hay cámara: ni en los baños ni en los vestuarios. IRIS mira zonas comunes —el patio, los accesos, los pasillos compartidos y la calle de la puerta—, que es donde casi cualquier colegio ya tiene cámaras hoy. Lo que ve es «hay un niño en el suelo en la pista de atrás y lleva tres minutos sin levantarse»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder enseñarle al claustro, al AMPA y a las familias.
¿IRIS detecta el acoso escolar?
No, IRIS no detecta el acoso escolar, y quien os diga lo contrario no os está contando la verdad. El acoso es un patrón que valora un profesional con formación, mirando muchas cosas que no pasan delante de una cámara. Una cámara ve otra cosa: ve un corro cerrado que se repite en la misma esquina a la misma hora, o ve a un niño que se ha pasado el recreo entero solo. Eso es un hecho comprobable, no un diagnóstico. IRIS no dice quién acosa, no dice quién es conflictivo, no dice quién está triste y no etiqueta a ningún niño. No diagnostica y no predice. Lo que hace es enseñarle al equipo del centro dónde y cuándo mirar, con el vídeo delante. Qué significa eso lo decide una persona con formación —el tutor, el orientador, el equipo—, y esa parte no la toca IRIS.
¿IRIS abre puertas o llama a alguien por su cuenta?
No, IRIS no abre ninguna puerta y no llama a nadie por su cuenta. No abre ni cierra la puerta del colegio, no activa ninguna sirena, no avisa a nadie de fuera y no toma ninguna decisión en lugar de una persona. Tampoco sustituye al maestro de guardia: el patio lo sigue vigilando quien lo vigila hoy, con el mismo turno y el mismo criterio. No controla al profesorado —no es control horario, no es fichaje y no evalúa a nadie— y no pone ninguna multa a ningún coche. Lo único que hace es avisar antes, con la cámara, la hora y el vídeo, para que se acerque un adulto del centro. Quién va, qué hace y qué se anota sigue siendo exactamente igual que ahora.
¿Cuántos avisos vamos a tener por recreo?
Vais a tener los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cincuenta avisos por recreo está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay un niño en el suelo», que en un patio pasa a todas horas y casi siempre porque están jugando, sino «avísame si hay un niño en el suelo en esta pista durante más de dos minutos», o «avísame si esta zona lleva diez minutos sin ningún adulto entre las once y las once y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el rato a sonar cuando de verdad importa. Y la regla la escribe el centro con su equipo y con su orientador, no un proveedor: cuánto rato es «mucho rato» y qué esquina importa lo sabe quien está allí cada día. Después se afina con lo que haya salido las dos primeras semanas.
¿Qué le contamos al claustro, al AMPA y a las familias?
Al claustro, al AMPA y a las familias se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Se les enseña qué se mira: el patio, los accesos, los pasillos comunes y la calle de la puerta. Y qué no se mira: los baños y los vestuarios, donde no hay cámara. Se les dice con estas palabras que no hay reconocimiento facial, que no hay ficha de ningún menor y que IRIS no etiqueta a ningún niño. Y se explica la cámara que cuenta cuántas personas quedan en cada espacio, porque es la que levanta la mano en cualquier reunión: sirve para saber cuánta gente falta por salir si hay que evacuar, y no es pasar lista, porque cuenta personas y no sabe quiénes son. Lo demás no lo firma un comercial nuestro: el encaje legal y la información a las familias los firma el centro y su titularidad, que son quienes responden de ello. Un sistema así solo funciona si el claustro y las familias saben exactamente qué mira y qué no mira.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis, y ese es justo el punto: un colegio ya suele tener cámaras en la puerta, en el patio y en los pasillos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de vídeo que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que abarca el patio a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta entera. Antes de prometer nada preferimos mirar vuestros planos y unas cuantas imágenes reales, y deciros en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El vídeo sale del colegio?
El vídeo sale del colegio solo si vosotros queréis, y en un colegio lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo vuestro y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a vosotros os conviene, pero eso es una decisión vuestra y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de vídeo, y nada más. Ni un nombre, ni un curso, ni una cara guardada, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿Es fiable la cifra de cuánta gente queda dentro?
La cifra de cuánta gente queda dentro es fiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente que ha verificado que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuántas personas quedan en un espacio y desde cuándo, para que en un simulacro o en una evacuación de verdad sepáis dónde falta gente por salir. No dice quién es nadie y no es pasar lista.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: en los baños y en los vestuarios no hay cámara, y lo que pase ahí IRIS no lo ve ni lo va a ver. Tampoco ve detrás de una puerta cerrada, ni en el rincón que tapa un árbol, ni fuera del horario en el que el centro ha decidido que mire. Con poca luz o con el objetivo sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: un montón de niños que se tiran unos encima de otros jugando y una pelea pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el vídeo. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ninguna pelea y no evita ningún atropello. Cuando IRIS lo ve, ya está pasando. Lo que cambia es el rato que pasa hasta que llega un adulto. No os vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que mira, todo el horario, el patio que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el vídeo. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un patio con cuatro cámaras y dos reglas y un centro entero con la puerta, los pasillos y la calle no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: el patio y la puerta, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con vuestro equipo antes de decidir nada. Escribidnos y lo miramos con vuestros planos y vuestras cámaras delante.
Las infraestructuras
Ir a la página¿IRIS identifica a alguien? ¿Lee matrículas o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a nadie: no lee matrículas y no reconoce caras. Lo que ve es «una persona en la coronación» o «un vehículo parado en el acceso», dónde está y desde cuándo. No compara nada con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Si lo que necesitáis es saber de quién es un coche o quién ha entrado, esto no lo hace, y preferimos decirlo antes que después.
¿IRIS predice una avenida, una avería o un incendio?
No, IRIS no predice una avenida, ni una avería, ni un incendio. IRIS no predice nada. Avisa de lo que está pasando delante de la cámara y ya se ve: el agua que ya ha pasado por encima de una referencia, los troncos que ya se están acumulando delante del aliviadero, el humo que ya sale de una pila. Eso llega antes que el daño, y por eso sirve; pero es el aviso de algo que está ocurriendo, no un pronóstico. Con una cámara no se puede prometer otra cosa.
¿IRIS abre una compuerta o para una bomba cuando ve un problema?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna compuerta, no para ninguna bomba y no dispara ninguna maniobra. Tampoco sustituye a la instrumentación de la instalación: ni a un sensor de nivel, ni a la protección eléctrica, ni a un sistema de extinción, ni a ningún sistema de aviso hidrológico. Es una capa que mira las cámaras y avisa antes, para que decida una persona. Todo lo que maniobra la instalación sigue siendo vuestro y lo sigue decidiendo quien lo decide hoy.
¿Cómo sabe IRIS que el agua ha subido?
IRIS sabe que el agua ha subido porque la ve por encima de una referencia física que está en la imagen: una escala pintada, un peldaño, el borde de un cajero, una mota. Esa referencia no se describe con una frase, se traza sobre la imagen: por eso el dato sale igual todos los días y se puede auditar. Y hay que decirlo claro: eso no es un limnímetro. No da una cota en metros ni sustituye a la instrumentación. Dice «el agua ha pasado esta línea», que muchas veces es justo lo que no está mirando nadie.
¿Qué puede ver una cámara y qué no?
Una cámara puede ver lo que se ve y no puede ver lo que no se ve, y tenerlo claro antes de escribir una regla ahorra disgustos. IRIS ve una compuerta en una posición, y no lee ningún telemando ni sabe si la orden ha llegado. Ve una sala inundada con las bombas quietas, y no sabe si una bomba está funcionando. Lee un nivel sobre una referencia física visible, y no es un limnímetro. Eso son señales observables, no medidas de proceso: sirven para avisar con margen, no para sustituir a vuestros sensores. Ahora bien, si la cámara es termográfica la temperatura sí se ve, porque ahí la temperatura es la imagen: IRIS localiza el punto caliente antes de que haya humo. En una pila de residuos el fuego empieza por dentro y cuando asoma el humo ya lleva horas; en una subestación, una conexión que se calienta se ve antes de que arda nada. Y no hay que comprar nada nuevo: IRIS mira las termográficas que ya tengáis igual que mira las demás.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y acotar esa regla es el trabajo del primer mes. En una instalación sin personal esto es más grave que en ninguna otra: una regla mal acotada genera cien avisos que no lee nadie, y a la semana el sistema está apagado. Por eso una regla no es «avísame si hay alguien». Es «avísame si hay una persona dentro del recinto vallado, entre las diez de la noche y las seis, y lleva más de veinte segundos». Zona, horario y duración. Con esas tres cosas la mayoría de las noches no suena nada, y la noche que suena, se mira.
Muchas de estas instalaciones no tienen internet. ¿Dónde se procesa el vídeo?
El vídeo se puede procesar dentro de la propia instalación, sin salida a internet. Es la modalidad que define el producto y aquí es donde más se nota: un equipo local analiza las cámaras y aplica las reglas allí mismo, y las imágenes no salen de vuestra red. Si hay conexión, el aviso llega también al centro de control o al móvil de quien esté de retén; si se cae, IRIS sigue mirando y sigue guardando lo que ha visto. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube. Lo elegís vosotros, instalación por instalación.
Aquí no hay nadie a las cuatro de la madrugada. ¿A quién llega el aviso?
El aviso llega a quien vosotros decidáis, porque a las cuatro de la madrugada no hay nadie delante y ese es justo el problema. Puede ir al centro de control, al móvil del retén, a la empresa de seguridad que tenéis contratada, o a los tres a la vez. Y llega con la cámara, la hora y el vídeo del momento, para que quien lo recibe pueda decidir sin levantarse: esto puede esperar a mañana, o esto hay que ir a verlo ahora. Todo queda guardado, así que al día siguiente no hay que reconstruir nada a partir de horas de grabación.
¿Quién decide qué es un aviso y qué no?
Decide el titular de la instalación, no IRIS. Las reglas las escribís vosotros, con vuestras palabras y en una frase, porque sois quienes sabéis qué es normal en vuestra planta y qué no: si por ese camino de servicio pasan vehículos autorizados a diario, si esa puerta puede estar abierta en horario de trabajo, a partir de qué línea el agua deja de ser normal. IRIS no trae un criterio de fábrica ni decide por su cuenta lo que importa. Aplica el vuestro, siempre igual, todas las horas del año. Y cuando cambia la operación, se cambia la frase.
Una presa y un vertedero no se parecen en nada. ¿Hace falta un sistema para cada tipo?
Una presa y un vertedero no se parecen en nada, y no hace falta un sistema para cada uno: es el mismo. Esta página enseña siete tipos de instalación —presa, depuradora, subestación, pozo de tormentas, cauce, vertedero y túnel— con las mismas reglas, escritas de la misma manera y en una frase. Por eso funciona también cuando no tenéis una instalación sino cientos, repartidas por toda una provincia y de siete tipos distintos: una sola forma de escribir las reglas, un solo sitio donde llegan los avisos y una sola cosa que aprender.
La industria
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la planta?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis en la planta. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora lo incómodo: una nave no es un pasillo con luz fija. El polvo de una trituradora, el vapor de una sala de cocinado y el contraluz de un portón abierto degradan lo que se ve, y hay encuadres que no llegan. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se os dice sin adornos cuáles sirven, cuáles bastaría con mover unos grados y cuáles no dan para lo que queréis ver ahí.
¿Esto sirve para vigilar a los operarios?
No, esto no sirve para vigilar a los operarios, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que hay manos dentro de un resguardo abierto, no detecta de quién son esas manos. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no sirve para fichar y no sirve para sancionar a una persona concreta. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. Si en la planta hay comité de empresa, esto es lo primero que hay que poder enseñarle, y cuanto antes mejor: un sistema que mira situaciones, no personas.
¿IRIS para la máquina o se conecta al autómata?
No, IRIS no para la máquina ni se conecta al autómata. No toca ningún mando, no corta ninguna línea y no sustituye al enclavamiento, al bloqueo y etiquetado ni al plan de prevención. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el vídeo— para que quien manda en esa zona pueda decidir. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una planta, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en una semana; lo sabemos, y por eso una regla nunca es «avisa si hay alguien cerca de la carretilla». Es «avisa si una persona a pie está dentro del pasillo de carretillas, en horario de producción, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Se empieza por lo que de verdad importa en esa nave, se repasa una semana de avisos con vuestro equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Sale el vídeo de la fábrica?
El vídeo sale de la fábrica o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Eso importa en una planta donde la línea se cae o donde no hay conexión buena. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual en un grupo industrial es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
Tenemos plantas de sectores distintos. ¿Hay que hacer un sistema para cada una?
No hace falta un sistema para cada planta: es el mismo sistema y cambia lo que se le pide. Una esclusa de farmacéutica, un cubeto de química y una cinta de reciclaje son escenas muy distintas, pero por debajo es lo mismo: una zona dibujada sobre la imagen y una regla escrita con palabras. Por eso una planta nueva no empieza de cero, y por eso una constructora del acero y una fábrica de alimentación pueden compartir la misma manera de trabajar. Y aparece algo que una planta sola no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, aplicada en todas, para ver dónde se repite la situación y a qué planta conviene ir.
¿Qué es lo que IRIS no ve en una planta?
IRIS no ve lo que no cabe en una imagen, y en una planta esa lista es importante. No lee un sensor ni un autómata: no sabe la temperatura de un horno, la presión de una línea ni la concentración de un gas. No ve dentro de una máquina cerrada, de un depósito ni de una tubería. Un gas incoloro no se ve, y un humo muy fino tampoco se ve pronto. Por eso IRIS no es detección de incendios ni detección de gases, y no sustituye a ninguna de las dos: esas instalaciones siguen donde están. Lo que IRIS ve es lo que se ve: llama, humo cuando ya es visible, un líquido en el suelo, una puerta abierta, una persona donde no debería estar.
¿Sustituye a nuestros sensores, a la instalación de seguridad o al plan de prevención?
No, no sustituye a vuestros sensores, ni a la instalación de seguridad, ni al plan de prevención: convive con todo eso. Un sensor mide una magnitud en un punto; IRIS entiende una escena entera. Son cosas distintas y se necesitan las dos. Lo que aporta IRIS es la capa que hoy os falta: mirar todas las cámaras a la vez y contar lo que está pasando delante de ellas. Podéis seguir grabando y gestionando el vídeo donde lo hacéis ahora, porque IRIS es un NVMS y se pone encima. Qué se integra y cómo se decide mirando vuestro sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.
Además de avisar, ¿puede medir?
Sí, además de avisar puede medir, y son dos cosas que no se configuran igual. Un aviso se escribe con una frase. Una medición se dibuja: una raya que se cruza, una zona que se ocupa. Y de ahí sale un número por hora, por turno y por temporada: cuánta gente hay dentro de una zona, cuántos palés pasan por un punto, cuánto rato lleva parada una línea. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, así que esa cifra la ha verificado un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Cuánto cuesta ponerlo en una planta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, cuántas plantas entran, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una nave con ocho cámaras y tres reglas y un grupo con doce fábricas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: dos o tres puntos de una planta, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los aparcamientos
Ir a la página¿Necesito un sensor en cada plaza para saber cuántas quedan libres?
No, no necesitas un sensor en cada plaza. El número sale de mirar las plazas con las cámaras que el aparcamiento ya tiene puestas: se dibuja sobre la imagen qué trozo de suelo es cada plaza y IRIS mira si hay coche o no lo hay. Una cámara de pasillo cubre decenas de plazas a la vez, y además distingue el tipo: reservada, de movilidad reducida, de moto o de recarga. No hay que levantar el asfalto, ni cablear planta por planta, ni cambiar de sitio nada de lo que ya funciona.
¿Sirve con las cámaras que ya tengo, con la luz que hay ahí abajo?
Sirve con las cámaras que ya tienes, y conviene decir dónde no llega. La boca de una rampa a contraluz quema la imagen a mediodía. Una planta con las luminarias justas deja pasillos donde una matrícula no se lee. Un domo de esquina puesto para vigilar la puerta no distingue las plazas del fondo. En el proyecto se revisa cámara por cámara qué se puede detectar de verdad en ese encuadre, y se te dice sin adornos cuáles no llegan, cuáles bastaría con bajar unos grados y cuáles hay que dejar solo para vigilar. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿El número del cartel de la entrada es fiable? ¿Y cuando el aparcamiento está lleno?
El número del cartel es fiable porque no viene de restar entradas y salidas: viene de mirar las plazas. Contar coches en la barrera acumula el error de todo el día, y por eso a media tarde el cartel dice «completo» con cuarenta plazas libres en la planta cuatro. Aquí cada plaza se comprueba una por una, y el número se corrige solo. Y ahora lo incómodo: si una columna tapa media plaza o hay un pasillo sin luz, esa plaza concreta se lee peor. Eso se ve en la puesta en marcha, plaza por plaza, y se decide qué cámara se mueve y qué zona se deja fuera del recuento.
¿Lee matrículas? ¿Y eso no es un dato personal?
Sí, IRIS lee matrículas, y sí, una matrícula es un dato personal. Lo decimos así de claro porque es lo que dice la ley y porque conviene saberlo antes de firmar. Por eso la lectura es una decisión tuya, cámara por cámara: puedes activarla en la barrera para el abono y dejarla apagada en los pasillos. Y se configura qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede consultarlo. Lo que IRIS no hace es decirte de quién es ese coche: no consulta ningún registro de vehículos ni ninguna base de datos de personas. Cruzar una matrícula con un titular es cosa de tu sistema de abonados y de tu organización, no nuestra.
¿IRIS identifica a las personas o a los conductores?
No, IRIS no identifica a las personas ni a los conductores. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Lo que ve es «una persona cruzando el paso», «un coche subiendo la rampa», dónde está y desde cuándo. En el aviso de la salida de emergencia tapada, lo que llega es que hay alguien en el suelo y un coche delante de la puerta: nunca quién es esa persona. Y el conteo es agregado y anónimo: dice cuántos coches y cuántas personas pasaron por una zona y a qué hora, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno, y no queda nada más de ella.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que suelta doscientos avisos al día se ignora en cuatro días, y en un aparcamiento eso pasa rápido porque hay movimiento todo el rato. Por eso una regla nunca es «avisa si hay un coche parado». Es «avisa si un coche lleva más de unos minutos parado fuera de plaza en la planta cuatro, en horario de apertura». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Después se repasa una semana de avisos con vuestro equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Sale el vídeo del aparcamiento o se queda dentro?
El vídeo sale del aparcamiento o se queda dentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: el servidor está en tu propio edificio, el vídeo entra por tu red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Es lo habitual en un aparcamiento subterráneo, donde la cobertura ya es mala de por sí. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Con varios aparcamientos conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo un servidor por edificio que llevarlo todo a un solo sitio.
¿Sustituye a las barreras, al sistema de tickets o a la instalación contra incendios?
No, no sustituye a las barreras, ni al sistema de tickets, ni a la instalación contra incendios: convive con los tres. IRIS no abre ni cierra nada, no cobra, no valida un abono y no corta la corriente de un cargador. Lo que hace es ver lo que está pasando y avisar a quien puede bajar hasta allí. Y aquí va lo importante, dicho sin rodeos: cuando ve humo o llama al pie de un coche enchufado, avisa, pero no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de detección y extinción que exige la normativa. Es un par de ojos más, antes de que salte el detector del techo. Nunca en lugar de él.
¿Qué NO sabe IRIS de un aparcamiento?
IRIS no sabe muchas cosas de un aparcamiento, y conviene decirlas antes que después. No sabe si alguien ha pagado: eso está en tu sistema de tickets, no en la imagen. No sabe de quién es un coche. No sabe si quien aparca en la plaza reservada tiene derecho a hacerlo, solo ve que hay un coche ahí y que no consta una autorización asociada. No sabe qué hay dentro de un vehículo cerrado. Y no ve nada que no entre en un encuadre: si no hay cámara en esa esquina, ahí no hay dato. Lo que sí sabe es lo que ocurre delante de las cámaras que ya tienes, y eso hoy no lo sabe nadie hasta que alguien se queja.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un aparcamiento?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos aparcamientos entran, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir las plazas de una planta que cubrir seis niveles, dos rampas y la barrera. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: una planta, dos o tres reglas y el conteo de plazas libres, y ver los avisos y los números con tu equipo antes de decidir nada más. Cuéntanos cuántas plazas y cuántas cámaras tienes y te damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los estadios
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el recinto?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis en el recinto. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí. Y se os dice sin adornos cuáles no llegan: la cámara de la grada no distingue una cara desde el otro lado del campo, y no hace falta que la distinga, porque lo que tiene que ver es cuánta gente hay por metro y si la fila avanza.
¿IRIS identifica a la gente o reconoce caras en la grada?
No, IRIS no identifica a la gente ni reconoce caras en la grada. No compara a nadie con ninguna lista, ni con un libro de prohibiciones, ni con ninguna base de datos, y no guarda quién es nadie. Lo que ve son hechos: un corro que se cierra alrededor de dos personas, alguien que salta una valla, una bengala encendida y en qué fila está, una densidad que sube y un pasillo que deja de avanzar. Eso llega a la pantalla con la cámara y la hora. Quien mira el vídeo y concluye qué ha pasado es una persona, siempre.
¿Puedo saber cuánta gente hay en cada zona y controlar el aforo?
Sí, puedes saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el aforo con ella. Se traza una raya sobre la imagen de cada puerta y IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Se dibuja la zona de un vomitorio o de un vestíbulo y sabes cuánta gente hay dentro ahora mismo. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, así que la cifra la ha verificado un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Funciona con el recinto lleno, que es cuando hace falta?
IRIS funciona con el recinto lleno, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro. Lo que no se pierde es justo lo que hace falta en ese momento: cuánta gente hay por metro en esa zona y si el grupo avanza o se ha parado. Medir densidad y avance no necesita distinguir a cada persona. Donde sí conviene contar de uno en uno es en las puertas y los tornos, porque ahí la gente pasa en fila.
¿Con cuánta antelación avisa de una aglomeración?
IRIS avisa de una aglomeración en cuanto se dan las dos señales que la anuncian, y conviene decir lo que no hace: no adivina el futuro ni predice nada. Lo que mide es cuánta gente hay por metro en esa zona y a qué velocidad avanza. Cuando la densidad sube y el avance cae al mismo tiempo, eso es un embudo formándose, y sale en el aviso antes de que se note desde la sala mirando la pantalla. Cuánto margen da depende del sitio: en una rampa ancha se ve venir con más tiempo que en la boca de un vomitorio. El aviso llega con la cámara, la zona y la hora, y la maniobra la decide quien está allí.
¿Esto sustituye a los stewards, al plan de autoprotección o al control de accesos?
No, esto no sustituye a los stewards, ni al plan de autoprotección, ni al control de accesos: cambia lo que miran. Hoy una persona tiene delante decenas de pantallas y, el día de lleno, no puede atenderlas todas. Con IRIS deja de mirarlo todo y mira lo que importa, cuando importa. IRIS no abre ni cierra una puerta, no para un torno y no manda a nadie a ningún sitio: abre la cámara, enseña lo que ha visto y espera. El plan sigue siendo vuestro y la decisión también. Lo que aporta son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos llegan un día de lleno, y a quién llegan?
Llegan los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo de los primeros eventos. Un sistema que da cien avisos en un partido se apaga al segundo; lo sabemos. Por eso una regla no es «avisa si hay mucha gente». Es «avisa si la densidad de esta zona pasa de este valor y el avance cae, durante más de estos segundos, en horario de acceso». Se acota la zona sobre la imagen, el umbral, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Y el aviso no va a un correo: va a la emisora y al móvil de quien está en esa puerta, con la cámara abierta. Se repasa un evento entero con vuestro equipo y se ajusta.
¿Sale el vídeo del recinto o se queda dentro?
El vídeo sale del recinto o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En un recinto eso pesa mucho, porque el día de lleno la conexión es lo primero que se satura, y el sistema tiene que seguir viendo justo entonces. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato.
Un partido y un concierto no se parecen. ¿Hay que reconfigurarlo todo en cada evento?
Un partido y un concierto no se parecen, y por eso el sistema está pensado para que cambiar de montaje cueste poco tiempo. Las zonas se redibujan sobre la imagen: si el escenario tapa media grada y aparece un foso delantero, se marca el foso y se sigue trabajando. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para el montaje de esta noche se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Y no hace falta rehacerlo cada vez: se guarda una configuración por tipo de evento —partido, concierto de pie, concierto con sillas— y se carga la que toque. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer partido y uno que sigue sirviendo en la gira de verano.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un recinto?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir las cinco puertas de acceso de un pabellón que las gradas, los vomitorios y las barras de un estadio entero. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: las dos puertas que se atascan siempre, el conteo del aforo, y ver los avisos y los números con vuestro equipo después de un par de eventos. Contadnos cuántas cámaras hay y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los hoteles
Ir a la página¿Hay cámaras en las habitaciones?
No, no hay cámaras en las habitaciones. Tampoco en los baños ni en los vestuarios del personal. Ahí no hay nada que medir, porque ahí no hay cámara y no la va a haber. Las cámaras de las que habla esta página están en recepción, en el salón, en el comedor, en la cocina, en la puerta y en la zona de servicio: sitios comunes, donde ya hay cámaras puestas hoy. Si alguien te ofrece analizar el interior de una habitación, que sepas que nosotros no lo hacemos, y que no es un descuido: es una decisión.
¿Esto sirve para controlar a mi plantilla?
No, esto no sirve para controlar a tu plantilla, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS mide la situación, nunca a la persona: ve «una mesa sin recoger desde hace ocho minutos», no ve quién tenía que recogerla. El aviso sirve para abrir otro mostrador o para mandar a alguien al pase, no para señalar a un camarero ni para puntuar a un recepcionista. No identifica a nadie, no sirve para fichar y no sirve para sancionar. Si hay comité de empresa, esto es lo primero que hay que poder enseñarle, y cuanto antes mejor.
¿IRIS identifica a los huéspedes o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a los huéspedes ni reconoce caras. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una cola que crece, una maleta sola en el salón, una bandeja vacía, una persona en el suelo. No compara rostros con ninguna base de datos, no sigue a nadie de un salón a otro y no se cruza con el programa de fidelización ni con la ficha de reserva. El conteo es agregado y anónimo: dice cuántas personas hay en el comedor a las nueve y media, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el hotel?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis en el hotel. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y ahora lo incómodo: no todas llegan. Una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no distingue si una bandeja del buffet está vacía, y la de recepción a contraluz de una fachada acristalada al mediodía da una imagen quemada donde no se cuenta bien. En el proyecto se mira cámara por cámara, y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados.
¿De verdad mide cuánto se espera en recepción?
Sí, mide de verdad cuánto se espera en recepción, y se hace dibujando, no hablando. Se traza sobre la imagen la zona de espera y la línea del mostrador. IRIS cuenta cuánta gente entra en la zona y cuánta llega a ser atendida: la diferencia es quien se cansó y se fue. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, así que esa cifra la ha verificado un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Funciona en la cocina, con el vapor y el calor?
Funciona en la cocina con un matiz que preferimos decir antes de firmar. Una llamarada sobre la sartén se ve bien: es grande, es brillante y aparece de golpe. Un charco en el suelo también. Lo que se ve mal es el humo fino, y el vapor de un lavavajillas o de una marmita puede tapar media imagen y confundirse con humo. Además la grasa se pega a la óptica y va emborronando el encuadre, así que la cámara de cocina hay que limpiarla. Y lo más importante: IRIS no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de protección de la cocina. Avisa; no apaga.
¿Cuántos avisos vamos a recibir, y a quién le llegan?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana. Por eso una regla no es «avisa si hay cola»: es «avisa si hay más de diez personas esperando en recepción durante más de cinco minutos con menos de tres mostradores abiertos». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y llegan al móvil del jefe de turno o del director, no a una pantalla del office que no mira nadie. Se repasa una semana de avisos con vuestro equipo y se ajusta.
¿Sale el vídeo del hotel?
El vídeo sale del hotel o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un equipo por hotel que llevar el análisis a un único sitio: condiciona la red de cada establecimiento.
¿Sirve para un hotel solo o hace falta una cadena?
Sirve para un hotel solo y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que haces con el dato. En un hotel solo te sirve para decidir tu hotel: a qué hora abrir el segundo mostrador, cuándo reforzar el desayuno, si el comedor está lleno de verdad o solo lo parece. En una cadena aparece algo que un hotel solo no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, medida igual en cuarenta establecimientos. El hotel donde la cola se dispara media hora antes que en el resto. Empezar por uno, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un hotel?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos establecimientos entran, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir la recepción y el comedor de un hotel de sesenta habitaciones que cubrir un resort entero, ni uno que cuarenta. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: recepción y comedor, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los puertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la terminal?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene la terminal. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora la parte incómoda. Una campa es larga, y una cámara puesta hace años para ver un portón no distingue a una persona a doscientos metros. El salitre y el polvo dejan la óptica velada, y una cámara sucia ve menos cada semana. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se dice sin adornos cuáles llegan, cuáles bastaría con mover o limpiar y cuáles no dan para lo que quieres ver ahí. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona si se cae la línea?
Sí, funciona si se cae la línea, y en una terminal eso no es un detalle. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es local: los servidores están dentro de la terminal, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí mismo y el sistema no necesita internet para funcionar. Si la línea se cae, IRIS sigue viendo y sigue avisando, porque la operación tampoco se para. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero: entonces el vídeo sale cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en un puerto con varias terminales conviven las dos.
¿Esto es para vigilar a los estibadores?
No, esto no es para vigilar a los estibadores, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: ve que una persona ha cruzado el cierre o que camina hacia la vertical de la carga, no ve quién es esa persona. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no sirve para fichar y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. Al comité se le enseña exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué mira el sistema, qué no mira y quién recibe los avisos. Una terminal donde el comité entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿IRIS para la grúa cuando alguien cruza bajo la carga?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al señalista ni al plan de seguridad de la terminal. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el vídeo— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en un muelle, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Ve de noche, con niebla y con lluvia?
Ve de noche, con niebla y con lluvia según cuánta imagen quede, y aquí preferimos ser antipáticos antes que quedar bien. De noche depende de cómo esté iluminado el muelle y de si esa cámara es térmica: con luz o con térmica se sigue viendo a una persona; sin una cosa ni la otra, no. Con lluvia se pierde nitidez pero se sigue trabajando. Con niebla cerrada la imagen se pierde, y ningún sistema de visión lo arregla: quien te diga lo contrario no ha pasado una noche de niebla en un muelle. Por eso, en el proyecto se dice punto por punto cuáles aguantan de noche y cuáles no, antes de firmar y no después.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Recibiréis los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en tres días; lo sabemos. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. «Alguien de pie dentro de la zona de retroceso de la amarra, durante la maniobra, más de unos segundos» no es lo mismo que «alguien de pie». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, la duración y a quién le llega. Se repasa una semana de avisos con vuestros jefes de muelle y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Esto vale para el plan de protección del puerto?
Esto vale para el plan de protección del puerto como una herramienta más, no como el plan. Lo que aporta es evidencia: cada detección queda con la cámara, la hora y la secuencia de vídeo, así que un cruce del cierre o una barrera con dos camiones y una sola apertura dejan de ser el recuerdo de alguien y pasan a ser un registro que se puede consultar y auditar. Y sirve igual para dar la razón a quien actuó que para desmentirlo. Ahora lo que no vamos a maquillar: quien aprueba el plan es la autoridad, y quien lo firma es tu organización. Nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos, no el sello.
¿Sustituye al vallado, a los sensores del cierre o a los vigilantes?
No, IRIS no sustituye al vallado, ni a los sensores del cierre, ni a los vigilantes. El vallado sigue haciendo falta: una valla detiene a alguien, y una cámara no detiene a nadie. Los sensores del cierre siguen donde están, y IRIS convive con ellos: donde un sensor dice que algo ha tocado la valla, IRIS dice qué se ve ahí y enseña la imagen, que es lo que hace falta para decidir si se manda a alguien o no. Con los vigilantes pasa lo mismo que en cualquier sala: no se sustituyen, cambia lo que miran. Hoy tienen delante muchas más cámaras que ojos. Con IRIS dejan de mirarlo todo y miran lo que importa, cuando importa.
¿Sirve para una terminal sola o para todo el puerto?
Sirve para una terminal sola y cobra otro sentido en todo el puerto. En una terminal, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando y llega a tiempo de pararla. En un puerto con varias terminales aparece algo que una sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué muelle acumula más cruces bajo la carga, cuál los ha corregido después de una charla y a cuál conviene ir. Hoy eso se decide con la sensación del que más muelles pisa. Con el dato delante se decide mejor, y se puede explicar. Empezar por una terminal, ver qué sale y decidir después es lo más normal.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, dónde se procesa el vídeo y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una terminal con doce cámaras en la puerta y el muelle no es el mismo proyecto que un puerto con varias concesiones. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una terminal, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con vuestros jefes de muelle antes de decidir nada. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis detectar en cada una, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
La banca
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a vuestros clientes ni reconoce caras. No compara rostros con ninguna lista ni con ninguna base de datos, no construye perfiles de nadie y no se cruza con vuestros sistemas de cliente. Lo que ve son hechos: dos cuerpos cruzando una puerta con una sola apertura, alguien que se queda quieto en el vestíbulo, un bulto que no se mueve. Cada hecho llega con su cámara y su minuto. Quien mira eso y decide qué significa es una persona de vuestra casa, siempre.
¿Esto detecta un atraco antes de que ocurra?
No, esto no detecta un atraco antes de que ocurra, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. IRIS no adivina la intención de nadie ni predice lo que va a hacer una persona; quien os prometa eso os está vendiendo humo. Lo que sí ve son hechos comprobables, mientras están pasando: alguien que entra con el casco puesto y la visera bajada, un bulto grande que entra y se queda quieto, una puerta blindada que lleva veinte minutos abierta. Eso llega con la cámara y el minuto, y decide una persona.
¿Sirve con las cámaras que ya tienen las oficinas?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tienen las oficinas. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y os lo decimos sin adornos: el contraluz del escaparate a media tarde y el vestíbulo de cajeros a oscuras estropean cualquier imagen, incluida la nuestra. Por eso se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí, y se os dice cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados.
¿Sale el vídeo de la oficina o se queda dentro?
El vídeo sale de la oficina o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones —en la oficina o en vuestro centro de proceso—, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En una red de oficinas conviene decidirlo pronto, porque condiciona la red de cada local.
¿Y la protección de datos, en una oficina llena de clientes?
La protección de datos se resuelve configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una oficina: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. El cumplimiento, eso sí, no depende solo del software: depende también de cómo lo despleguéis y de qué decidáis tratar, y eso lo firma vuestra organización, no nosotros. Lo que sí podemos poneros encima de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo podéis pedir antes de contratar nada.
¿Sustituye a la alarma conectada a central, a los vigilantes o al control de accesos?
No, IRIS no sustituye a la alarma conectada a central, ni a los vigilantes, ni al control de accesos: convive con los tres y cambia lo que miran. La alarma sigue haciendo lo suyo y el control de accesos sigue decidiendo quién abre una puerta. Lo que hoy os falta es la capa que entiende la imagen: que la puerta se abrió una vez y pasaron dos personas, que lleva veinte minutos abierta, que en la sala de recuento hay una persona en una operación que pide dos. Eso ningún lector de tarjeta lo ve, porque el lector cuenta aperturas y no cuenta cuerpos.
Nos llega una reclamación de hace dos semanas. ¿Esto sirve para encontrar el momento?
Sí, esto sirve para encontrar el momento de una reclamación de hace dos semanas, y ahí está una de las cosas que más tiempo devuelve. Hoy alguien se sienta a pasar horas de grabación buscando cuatro minutos. Con IRIS se describe con una frase lo que se busca —una persona en el suelo junto a la entrada, un bulto que se queda quieto en el vestíbulo— y sale la secuencia, con su cámara y su minuto. Y conviene decir la otra mitad: esa misma secuencia sirve igual para dar la razón a quien atendió que para desmentirlo. Eso es lo que la hace valer como prueba.
¿Cuántos avisos van a llegar, y a quién?
Llegarán los avisos que pida vuestra regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Una regla nunca es «avisa si hay alguien en el vestíbulo de cajeros». Es «avisa si alguien lleva más de tantos minutos en el vestíbulo, fuera del horario de oficina». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y el aviso va a quien puede hacer algo —el director de la oficina, la central, el móvil de quien está de turno—, no a una pantalla que nadie mira. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Se puede aplicar la misma regla en cientos de oficinas?
Sí, se puede aplicar la misma regla en cientos de oficinas, y ahí es donde esto deja de ser una herramienta de una oficina. En una sola, el valor es el aviso: alguien se entera mientras está pasando. En una red entera aparece algo que una oficina no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, medida igual en todas. Entonces se ve qué oficinas acumulan puertas que se quedan abiertas, cuál tiene cola a la misma hora todos los días y a cuál conviene ir a visitar. Y no hace falta empezar por todas: se empieza por unas pocas y se decide después.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en una red de oficinas?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas oficinas entran, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una oficina con seis cámaras y tres reglas y una red de trescientas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: unas pocas oficinas, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los casinos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos encima de las mesas?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis encima de las mesas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí —una cámara puesta para cubrir el pasillo puede no llegar a leer el tapete— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con girar unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS reconoce caras, controla la autoexclusión o detecta menores?
No, IRIS no reconoce caras, no controla la autoexclusión y no detecta menores. No identifica a nadie: no compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a un jugador por la sala y no se cruza con vuestro programa de fidelización. Y aquí está la línea, dicha antes de que la preguntéis: la autoexclusión y el control de menores obligan a saber quién es una persona concreta, y eso solo se puede hacer con base legal y con un sistema de identificación autorizado. Eso no es IRIS, y no os lo vamos a vender como si lo fuera. Lo que IRIS ve es una mesa, una cola, una máquina, una situación y cuánto rato lleva ahí.
¿Sale el vídeo de la sala?
El vídeo sale de la sala o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una sala lo habitual es dejar dentro todo lo de la caja y la sala de conteo, y decidir el resto con calma.
¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?
Encontrar una jugada de hace dos horas deja de ser una tarde en el cuarto de grabaciones. Hoy alguien baja, elige cuatro cámaras y rebobina. Con IRIS describes en una frase lo que se ve —qué mesa, más o menos a qué hora, qué pasó— y llegas al minuto. Lo que se entrega es la cámara, la hora y el trozo de vídeo tal cual: no se retoca nada y no se oculta nada. Y ahí se para IRIS. La conclusión la saca una persona, la reclamación la resuelve la sala, y lo que vale ante cumplimiento o ante el regulador lo marcan vuestro procedimiento y quien tenga que aprobarlo. Eso no lo firmamos nosotros por vosotros.
¿Los números de la sala son fiables?
Los números de la sala son fiables porque no se configuran hablando, se configuran dibujando. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y no se hacen igual. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Se dibuja una línea en el umbral o una zona sobre el tapete, y a partir de ahí el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Así se mide cuánta gente espera de pie para sentarse, cuánto dura una mano o cuánto se tarda en la caja. Y en el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Vais a tener los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que suelta doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente de pie junto a una mesa», sino «avísame si hay tres o más personas de pie junto a esta mesa durante más de cuatro minutos mientras haya otra abierta y vacía». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en vuestra sala, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la sala, no IRIS. Qué mesa, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe vuestro equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le han dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en vuestro tapete: lo normal en una sala no es lo normal en otra, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambiáis el horario, cerráis una mesa o abrís una zona nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se la podéis enseñar tal cual a cumplimiento, al comité o a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué no ve IRIS en una mesa?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: una mano tapa unas fichas, un cuerpo tapa a otro y una mesa llena esconde media superficie. Con la luz baja de una sala ve peor, y con el objetivo sucio también. Y hay gestos que se parecen muchísimo entre sí: recoger una ficha y mover una ficha se parecen durante un segundo. Por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el vídeo, y por eso IRIS no juzga la intención de nadie ni dice quién ha hecho trampas. IRIS no es infalible y no os lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la sala?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no os vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en vuestra sala. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué queréis ver en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una sala?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: doce cámaras de mesas y caja no son el mismo proyecto que una sala entera con sus accesos, sus pasillos de servicio y su sala de conteo. Y se puede empezar pequeño: unas cuantas mesas y la caja, las tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con vuestro equipo antes de decidir nada. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los centros comerciales
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene el centro?
Sí, sirve con las cámaras que el centro ya tiene puestas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis medir ahí —una cámara colgada para vigilar un acceso a lo mejor no llega a contar en el corredor del fondo— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con girar unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los visitantes o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a los visitantes ni reconoce caras. No las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con ningún programa de fidelización. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella. Y como esto sale en todas las reuniones, lo decimos claro con el niño perdido: IRIS puede avisar de que hay un menor solo en una zona, pero no busca a un niño por su cara ni sabe quién es. Lo que hace es acotar cámaras y minutos para que una persona mire, y quien lo encuentra es esa persona.
¿Sale el vídeo del centro?
El vídeo sale del centro o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor en el edificio que llevar el análisis fuera: condiciona la red del centro.
¿En qué se diferencia esto del contador que ya tenemos en la puerta?
Se diferencia en que el contador de la puerta dice cuánta gente vino, y esto dice qué pasó dentro: por dónde entró, en qué plantas se quedó, qué corredores evitó y qué cambió el día que lanzasteis la campaña. Y hay dos maneras de pedirle las cosas, porque son dos cosas distintas. Lo que se vigila se describe hablando: una frase, y IRIS avisa cuando ocurre. Lo que se mide se dibuja: una raya en el umbral, una zona sobre el suelo. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. En el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Podemos dar estos números a los operadores de las tiendas?
Sí, podéis dar esos números a los operadores, y es una de las razones por las que se instala: son cifras anónimas y agregadas, así que se comparten sin ceder datos de ninguna persona. Cuánta gente pasa por delante de cada local, a qué hora y desde qué acceso llegó. Lo que no está aquí es la venta: eso está en la caja del operador y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades cambia el diagnóstico: si pasa mucha gente y no entra casi nadie, el problema es el escaparate o el rótulo. Si no pasa nadie, el problema es el corredor y no la tienda. Hoy esas dos situaciones se parecen en el informe —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas.
¿Cuántos avisos vamos a recibir en la sala de control?
Vais a recibir los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces al día está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente parada en la escalera mecánica», sino «avísame si hay alguien parado en el arranque de esta escalera más de un minuto, entre las diez y las diez y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en vuestro centro y no en un centro cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide el centro, no IRIS. La regla se escribe en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar; la medición se dibuja sobre la imagen, con una raya o una zona. IRIS aplica lo que le habéis dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en vuestro corredor: lo normal en un centro de barrio no es lo normal en uno de tres plantas con patio de restauración, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, cierra un local o se monta la campaña de temporada en el atrio, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS un sábado por la tarde?
Un sábado por la tarde IRIS deja de distinguir a unas personas de otras cuando se tapan entre ellas, y preferimos decirlo antes de firmar. Le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo ha probado con el centro lleno. Lo que no se pierde es justo lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por las plantas no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado; ahí el conteo se recoloca en el acceso, donde la gente pasa en fila. Y lo que ocurre fuera del encuadre, detrás de una columna o en una zona sin cámara, no lo ve nadie: tampoco IRIS.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño del centro, y no os vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad en el centro. Las primeras mediciones y los primeros avisos se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque hace falta que pasen un día flojo, un sábado y un día de campaña. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué queréis medir en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un centro comercial?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que valga para todos, porque no cuesta lo mismo medir dos accesos y una planta que cubrir tres plantas, el patio de restauración y las rampas del aparcamiento. Y se puede empezar pequeño: los accesos y una planta, ver los números con vuestro equipo y decidir después. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis medir, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los aeropuertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene el terminal?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene el terminal. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis medir ahí —una cámara puesta para ver el vestíbulo entero puede que no llegue a contar la boca de una cola— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los pasajeros o reconoce caras?
No, IRIS no identifica a los pasajeros ni reconoce caras. No las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona por el terminal y no se cruza con ninguna lista de pasajeros ni con ninguna tarjeta de embarque. Y conviene decir dónde está la raya: IRIS no hace control documental, no verifica documentos, no sustituye al escáner ni al agente y no toca ninguno de los sistemas de seguridad del aeropuerto. Lo que hace es medir flujos y avisar de hechos operativos: una cola que crece, un puesto abierto y vacío, una cinta parada. Un pasajero contado es un uno: no queda nada más de él.
¿Sale el vídeo del aeropuerto?
El vídeo sale del aeropuerto o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En un aeropuerto lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿Los minutos de espera del filtro son un número fiable?
Los minutos de espera del filtro son un número fiable porque no se configuran hablando, se configuran dibujando: una raya en la boca de la cola, otra en el punto donde se pasa, una zona sobre el suelo. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número sale igual todos los días, se puede repetir, se puede comparar entre semanas y se puede auditar. Y no se mide solo la espera: también cuántos puestos estaban abiertos mientras se esperaba, que es la mitad que falta para explicar por qué se abre otro. En el conteo de personas no os quedáis con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología, un tercero independiente. Dicho con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero.
¿Detecta un equipaje abandonado?
IRIS detecta un equipaje abandonado en el sentido literal de lo que ve una cámara: un objeto que lleva un rato en el suelo sin nadie al lado, dentro de una zona que habéis dibujado vosotros y durante el tiempo que habéis fijado vosotros. Eso es todo lo que sabe. No dice de quién es, no dice qué hay dentro, no busca a nadie y no decide nada: el aviso llega con la cámara, la hora y el vídeo, y quien decide qué se hace es la persona que está de servicio, con el protocolo del aeropuerto delante. Y hay que decirlo antes de firmar: en un vestíbulo lleno, un objeto puede quedar tapado por la gente que pasa, y entonces la cámara no lo ve.
¿Cuántos avisos van a llegar al centro de operaciones?
Van a llegar los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay cola», sino «avísame si esta cola pasa de veinte minutos entre las seis y las nueve». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en vuestro terminal, no en un terminal cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide el aeropuerto, no IRIS. Lo que se vigila se escribe hablando: una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Lo que se mide se dibuja: una raya en el suelo, una zona sobre una sala. Son dos cosas distintas y no se configuran igual, y por eso hay que decidir las dos. IRIS no trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide qué es normal en vuestro vestíbulo a las seis de la mañana: eso lo sabe quien lleva veinte años trabajando ahí. Y si cambia el horario de un vuelo de madrugada, se cierra un pasillo por obras o se abre una puerta nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en un terminal lleno?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: con el vestíbulo lleno, unas personas tapan a otras y deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo ha probado un domingo por la tarde. Lo que no se pierde es la ocupación, que es justo lo que más falta hace cuando está lleno: medir cuánta gente hay en una zona no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado, y ahí el conteo se recoloca donde la gente pasa en fila. Con el contraluz de una cristalera grande, con el objetivo sucio o con una cámara mal orientada, ve peor. Y donde no hay cámara, no ve nada.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no os vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas que hay que medir y escribir las reglas que hay que vigilar, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en el terminal a las seis de la mañana y a las once de la noche, que no se parecen en nada. Las primeras mediciones y las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué queréis ver en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir el filtro y la sala de recogida de equipajes que cubrir un terminal entero con sus tiendas, sus pasillos y su sótano. Y se puede empezar pequeño: el filtro y la sala de equipajes, ver los números con vuestro equipo delante y decidir después. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
La seguridad pública
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis puestas, y ese es justo el punto: en un territorio no faltan cámaras, falta alguien que las mire a todas horas. IRIS analiza la señal de las cámaras IP que ya existen; lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara colocada para que salga el acceso entero rinde menos que una puesta de frente sobre el punto que os importa. Antes de prometer nada preferimos mirar imágenes reales de vuestras cámaras y deciros en cuáles esto tiene sentido y en cuáles no. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿IRIS identifica a las personas, reconoce caras o sigue a alguien por el territorio?
No, IRIS no identifica a las personas, no reconoce caras y no sigue a nadie por el territorio, y hay que decirlo con todas las letras. No compara ninguna cara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no lleva ficha de nadie. Tampoco predice, ni puntúa a nadie, ni clasifica a nadie por su comportamiento, ni interpreta las intenciones ni el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son hechos que ha definido la propia administración: un vehículo parado donde no se puede parar, una salida bloqueada, humo saliendo del monte, una mancha que crece en el agua, una aglomeración que va a más. Qué está pasando, dónde y desde cuándo: eso es todo lo que va en el aviso. Y sobre las matrículas, la respuesta honesta: IRIS puede leer matrículas cuando la cámara está puesta para eso y quien la explota tiene base legal para hacerlo, pero eso es otra cámara y otra decisión, y no es lo que hacen las cámaras de esta página.
¿Sale el vídeo de nuestras instalaciones?
El vídeo sale de vuestras instalaciones solo si vosotros queréis, y en este sector lo normal es que no salga. En la modalidad local los servidores están en vuestro edificio, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar: si se cae la línea, el análisis sigue. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, el hecho detectado y el trozo de vídeo, para que el parte se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿Un aviso de IRIS sirve como prueba de lo que pasó?
Un aviso de IRIS aporta un hecho fechado con su vídeo, ni más ni menos: no retoca la imagen, no oculta nada y no interpreta lo que se ve. Si ese hecho sirve o no como prueba lo decide el procedimiento que corresponda y quien tenga que valorarlo, no nosotros y no un comercial nuestro. Lo que sí podemos deciros es qué hace útil esa secuencia: es exactamente la misma para las dos partes. Sirve igual para dar la razón a quien actuó que para desmentirlo, y por eso conviene que exista antes de que nadie la necesite. Ver un hecho no es acusar a nadie.
¿Dónde no se pone una cámara, y quién responde de la protección de datos?
Dónde no se pone una cámara conviene contestarlo antes de que lo pregunten: no se mira dentro de una vivienda, ni en un vestuario, ni en un aseo, ni en un despacho donde se atiende a una persona. Y en el espacio público, dónde hay cámara y dónde no lo decide la administración, con su marco legal, sus servicios jurídicos y la información pública que corresponda. Eso lo firma quien lo instala, no nosotros; desconfiad de quien os diga lo contrario. Lo que sí depende del software es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo podéis pedir antes de contratar nada.
¿Cuántos avisos van a llegar a la sala?
A la sala van a llegar los avisos que decidáis, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que da doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay un vehículo parado», sino «avísame si hay un vehículo parado en este arcén, entre las diez de la noche y las seis, durante más de tres minutos». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en vuestro territorio y no en el de otro.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la administración, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánto rato y con qué condiciones: eso lo escribe quien explota el sistema, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le han dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en vuestro territorio: lo normal en una costa no es lo normal en un polígono, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana se cierra un carril, se abre un acceso o cambia el horario de un paso, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede enseñar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué es lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de un muro, entre dos vehículos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. De noche, con niebla, con lluvia fuerte o con el objetivo sucio ve peor, y en una ladera a contraluz al amanecer ve peor todavía. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: el polvo que levanta un camión y el humo se pueden confundir durante unos segundos, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el vídeo. Detectar no es decidir. IRIS no es infalible y no os lo vamos a vender como si lo fuera: es un sistema que mira, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño del despliegue, y no os vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan en ese punto, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque depende de lo que ocurra delante de esas cámaras y no de nosotros. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué queréis detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un tramo de costa con doce cámaras y tres reglas y un territorio entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un acceso, un tramo de carretera de monte, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con vuestro equipo antes de decidir nada. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis detectar, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
Los centros de datos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el centro?
Sí, sirve con las cámaras que ya tenéis en el centro. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están puestas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que queréis ver ahí —una cámara colocada para cubrir el pasillo entero a lo mejor no llega a ver si un armario quedó abierto— y se os dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica al personal o reconoce caras?
No, IRIS no identifica al personal ni reconoce caras. No las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no sigue a una persona por el centro. Y lo decimos también hacia dentro, porque es lo primero que pregunta la representación del personal: esto no sirve para controlar la jornada de nadie, ni para medir el rendimiento de una persona, ni para saber cuánto rato ha estado alguien en un pasillo. Lo que ve es «hay una persona», «hay dos», «esta puerta lleva este rato abierta», «este armario está abierto sin nadie delante». El nombre, si hace falta, lo pone después vuestro control de accesos, y ese cruce lo decidís vosotros.
¿Sale el vídeo del centro de datos?
El vídeo sale del centro o se queda dentro según la modalidad que elijáis, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en vuestras instalaciones, el vídeo entra por vuestra red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En este sector lo normal es quedarse dentro, y nos parece bien: es una decisión vuestra, no una condición nuestra.
¿Detecta que dos personas pasan con una sola autorización?
IRIS detecta que por esa puerta han pasado dos personas, y a qué hora. Lo que no sabe es cuántas autorizaciones hubo: ese dato vive en vuestro control de accesos, no en la imagen. El cruce lo hace vuestro sistema con el hecho que aporta la cámara —dos cuerpos y un solo paso autorizado, o un técnico en un pasillo que no es el que dice la orden de trabajo—, y ahí es donde un paso normal se convierte en un problema. Ese reparto es a propósito: la cámara aporta el hecho, el significado lo pone quien tiene el resto de la información. Y el hecho queda con su cámara, su hora y su trozo de vídeo, que es justo lo que hace falta el día que hay que reconstruir qué pasó o enseñárselo a quien viene a auditar.
¿Avisa de agua en el suelo técnico, de humo o de una puerta calzada?
Sí, IRIS avisa de agua en el suelo técnico, de humo en un pasillo y de una puerta calzada con una cuña, y también de un armario que se queda abierto o de una herramienta olvidada dentro de la sala. Ahora el límite, porque es importante: esto no sustituye a la detección de incendios, ni a las sondas de agua, ni a la supervisión de la instalación. Esos sistemas tienen su normativa y su mantenimiento, y siguen exactamente donde están. Lo que aporta la cámara es otra cosa: llega a sitios donde no hay sonda y enseña la imagen del momento, para que quien está de guardia vea de qué se trata sin tener que bajar a mirar.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Vais a tener los avisos que decidáis, porque la regla se acota: qué puerta, qué franja horaria y cuánto tiempo. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si esta puerta se abre», sino «avísame si esta puerta lleva más de dos minutos abierta fuera del horario de mantenimiento». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que salga las dos primeras semanas en vuestro centro, no en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el centro, no IRIS. Qué puerta, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe vuestro equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le han dicho, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en vuestros pasillos: lo normal en una sala de operación no es lo normal en un muelle de descarga, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia un procedimiento, se abre una sala nueva o se corta un pasillo por obras, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en un pasillo de armarios?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: un armario tapa lo que hay detrás, un cuerpo tapa a otro y en un pasillo estrecho el ángulo deja zonas ciegas. Con poca luz, con el objetivo sucio o con una luz muy dura de frente, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que apoya la puerta y alguien que la calza pueden confundirse durante un segundo. Por eso el aviso siempre lo cierra una persona mirando el vídeo. IRIS no es infalible y no os lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no os vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan —esta puerta, este pasillo, este armario—, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en vuestros turnos. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay, qué salas entran y qué queréis detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El coste se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es vuestro o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir la esclusa de entrada y el muelle de descarga que poner reglas en cada pasillo de cada sala. Y se puede empezar pequeño: los accesos críticos, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con vuestro equipo antes de decidir nada más. Contadnos cuántas cámaras tenéis y qué queréis ver, y os damos un número. El teléfono es el 902 02 70 91.
El estado de las cámaras
Ir a la página¿Sirve con mis cámaras o hay que cambiarlas?
Con las que ya tienes, sean del fabricante que sean. IRIS no le pregunta nada a la cámara ni depende de que ella sepa decir que está mal: mira la imagen que llega, igual que mira a una persona o a un camión. Una cámara de hace doce años da una imagen, y con eso basta. No hay que cambiar ninguna, ni añadir ningún aparato, ni tirar un cable nuevo.
¿No me va a llenar el día de avisos?
No, y está pensado justo para eso. Cada cosa lleva su umbral y su tiempo: una gota de lluvia tiene que seguir ahí un buen rato, la suciedad tiene que ir a peor varios días, el encuadre tiene que haber cambiado de verdad y no por una ráfaga de viento. Solo tres cosas avisan al momento: que la cámara esté tapada, que esté girada o que haya perdido la señal. Todo lo demás no interrumpe a nadie: espera al parte del día.
¿Cómo sabe cómo tenía que verse esa cámara?
Porque se lo guarda. El primer día IRIS anota cómo se ve esa cámara cuando está bien —su encuadre, su nitidez, su color, cuánta luz da de noche— y esa es su referencia. Es de esa cámara y de ninguna otra: una del muelle y una del vestíbulo no se parecen en nada, y compararlas entre sí no diría nada. Después compara cada día contra su propia referencia, no contra un ideal.
¿Cada cuánto revisa las cámaras?
Lo decides tú. Se programa una auditoría —cada día, cada domingo, el uno de cada mes— y a la hora fijada IRIS mira una por una todas las cámaras de la instalación, sin que nadie tenga que pedirlo y esté quien esté delante de la pantalla. Al terminar hay un parte con cuáles están bien, cuáles han empeorado y cuáles no ven, cada una con su imagen y su hora. Se exporta a hoja de cálculo.
¿Esto cuesta aparte?
No. La licencia de IRIS es por cámara, no por pregunta. Pedirle que avise si alguien se cae y pedirle que te diga si esa misma cámara está sucia cuesta exactamente lo mismo, porque lo que se paga es la cámara. No hay un módulo de mantenimiento aparte ni un precio por cada cosa que quieras vigilar: si la cámara ya está en IRIS, esto ya lo tienes.
¿IRIS repara la cámara o hay que subir igual?
Hay que subir, y IRIS no lo disimula: no repara nada, no reinicia equipos y no limpia domos. Lo que hace es que quien sube lo haga sabiendo a qué sube y en el orden correcto. La diferencia no es pequeña: pasas de una ronda por calendario —recorrer cuatrocientas cámaras porque toca— a una lista de las once que de verdad tienen algo, con su imagen delante. Y de esas once, alguna se arregla desde abajo.
¿Y si la tuya no está?
Escríbenos y la contestamos. Si la pregunta es buena, acaba en esta página para el siguiente que la tenga.
Siguiente paso
El centro penitenciario
¿Quién está mirando la pantalla del patio cuando empieza la pelea?
17 casos: 16 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
El hospital
¿Cuánto tarda en pasar alguien por ese pasillo a las cuatro de la madrugada?
13 casos: 12 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Las cámaras que compraste hace añossiguen valiendo. Lo que les faltaba no era calidad.
Era que alguien mirase. IRIS se conecta a la instalación que ya tienes —los mismos equipos, los mismos cables— y esas imágenes pasan de guardarse a entenderse.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable.