Soluciones por tipoEficiencia logística
¿Cuánto lleva esa estiba delante de la salida?
La salida de emergencia está detrás de seis estibas
Media mañana en la zona de despacho. Delante de la puerta de salida hay seis estibas de cajas apiladas hasta la altura de un hombre, dos jaulas metálicas y un carro de herramientas. En el piso, la franja amarilla que dice que ahí no se deja nada se ve por debajo de todo. Nadie lo puso ahí a propósito: se fue poniendo, estiba a estiba, desde las ocho. Y a las ocho estaba vacío.
16 cámaras en 6 sectores
Así se le pide
««Avíseme cuando algo se quede en la zona amarilla de delante de la salida más de diez minutos.»»
Casi siempre no pasa nada, y por eso se repite. El día que pasa algo, la puerta que estaba en el plano no existe: la gente va hacia ella, se encuentra la pila y da media vuelta por donde vino. Y antes de ese día está lo otro, que llega seguro: la visita de auditoría, la foto en el informe, la no conformidad en la revisión del cliente y la charla de siempre, que dura una semana y luego se olvida.
Se decide una vez
Esto es de manual de «decida una vez». La planta decide qué franjas del piso tienen que estar libres —la salida, el corredor de emergencia, el hidrante, el extintor, el recuadro verde de producto liberado—, cuántos minutos se tolera y a quién se avisa: al supervisor del turno, no a seguridad. Se dibuja una vez sobre la imagen y se escribe una vez. Después IRIS lo mira en los ochenta puntos a la vez, todos los turnos, sin que nadie tenga que acordarse un viernes por la tarde.
Una estiba no es peligrosa. Lo peligroso es dónde se queda. En una bodega hay lugares pintados en el piso que tienen que estar libres siempre, y todo el mundo lo sabe: delante de la salida de emergencia, encima de la franja del corredor de emergencia, alrededor del hidrante, debajo del gabinete de la manguera. Y todo el mundo, alguna vez, deja algo ahí «un momento».
El «un momento» es el problema entero. Nadie decide bloquear una salida: alguien baja una estiba para hacer espacio, otro pone una jaula al lado porque ya hay una, y a las dos horas hay una pila. Lo mismo pasa con los recuadros: una estiba de la zona de cuarentena, la roja, que pisa la verde de liberado no es un descuido tonto, es un producto retenido a punto de salir por la puerta con el resto. Y en una bodega de custodia, una jaula que se queda abierta un minuto de más es una cadena de custodia con un hueco.
IRIS mira el piso, no a las personas. Sabe qué zona tiene que estar libre porque alguien la dibujó sobre la imagen, ve que hay algo adentro y cuenta los minutos. Cuando pasa del tiempo que decidió la planta, lo dice con la cámara, la hora y cuánto lleva. No sabe quién lo dejó ahí, no lo mira y no hace falta: lo que hay que hacer es quitarlo, y para eso basta con que el supervisor lo sepa mientras el turno sigue en marcha. Y el día de la auditoría, el registro de cuántas veces se despejó y en cuánto tiempo vale más que cualquier promesa.
Qué cambia
Esto se controlaba con la vuelta del supervisor y con la charla de los lunes. La vuelta estaba bien hecha, pero era una sola al día, y la estiba aparece a las once de la mañana. Ahora el aviso le llega a los diez minutos a quien puede quitarla, y se quita antes de que se convierta en una pila de seis. Pero lo que de verdad no existía antes es el número: cuántas veces se bloqueó esa salida este mes, en cuáles turnos y cuánto se demoró en quedar despejada. Que es, palabra por palabra, lo que pregunta un auditor.
Dónde se ve

CAM-255La salida de emergencia quedó detrás de seis estibas
«Avíseme cuando algo se quede en la zona amarilla de delante de la salida más de diez minutos.»

CAM-217Una estiba fuera de su casilla en despachos
«Avíseme si una estiba se queda fuera de su casilla o si una estiba de la zona retenida aparece entre las liberadas.»

CAM-274Estibas frente a la salida de emergencia
«Avíseme cuando haya mercancía delante de la salida de emergencia o tapando el extintor más de cinco minutos.»

CAM-286Una estiba de cuarentena pisando la zona de liberado
«Avíseme si alguna estiba de la zona de cuarentena, demarcada en rojo aparece dentro de la zona verde o pisando la línea.»

CAM-425El comprador pregunta cuánto impropio lleva la paca
«Avíseme cuando el tramo de papel y cartón lleve más impropios de lo normal, y dígame cuántos van en el turno.»

CAM-565Quién entró al depósito, cuándo, y qué se puede demostrar
«Avíseme si la puerta de la jaula se abre fuera del horario de servicio o se queda abierta más de un minuto.»

CAM-240La línea se paró con una estiba atravesada adentro
«Avíseme cuando la línea deje de mover piezas más de un minuto y guárdeme el video de justo antes.»

CAM-277El cuarto frío abierto y el pescado esperando afuera
«Dígame cuánto rato lleva abierta la puerta del frío y cuánto llevan las estibas afuera, y avíseme si pasa de cinco minutos.»

CAM-437El paso de los bomberos está lleno de cajones y estibas
«Avíseme si alguien deja algo sobre la franja pintada del paso de emergencias o delante del hidrante.»

CAM-259Una estiba sale por la puerta hacia una camioneta
«Avíseme si sale una estiba por la puerta de despachos cuando no hay ningún cargue previsto.»
Lo que no hace
IRIS no quita nada del piso. No sabe de quién es la estiba, no lee la etiqueta desde lejos y no distingue dos estibas iguales entre sí: sabe que hay un bulto dentro de una zona que tiene que estar libre y cuánto tiempo lleva. Tampoco decide cuántos minutos son demasiados, porque eso depende de la bodega y lo pone la planta. Y si la zona no se ve desde ninguna cámara, no hay regla que valga: primero se mira qué puntos están cubiertos.
Preguntas
- ¿Hay que pintar el piso para que funcione?
- Pintarlo no es necesario; dibujarlo sí. La zona que tiene que quedar libre se traza una vez sobre la imagen de esa cámara, y desde ahí IRIS ya sabe dónde tiene que mirar. Que el piso esté pintado ayuda, porque entonces la regla coincide con lo que la gente ve y se explica sola en la charla de seguridad. Pero una zona sin pintar delante de un tablero eléctrico se traza igual y funciona igual. Lo que no se puede hacer es describirla hablando: una raya no se cuenta, se traza.
- ¿Y si la estiba solo está de paso?
- Por eso la regla lleva minutos. Un montacargas que cruza la franja del corredor de emergencia no es nada, y si el aviso saltara con eso, en dos días nadie lo miraría. Lo que se avisa es lo que se queda: diez minutos delante de la salida, cinco tapando el extintor, lo que decida la planta para cada punto. Ese número es la diferencia entre una regla que la gente respeta y una regla que se acaba apagando, y por eso lo pone quien conoce la bodega y no nosotros.
- ¿Distingue una estiba de cuarentena de una liberada?
- Distingue la zona, no la estiba. Si el piso tiene una zona de cuarentena en rojo y una de liberado en verde, IRIS ve que hay un bulto dentro de la verde o pisando la línea, y lo dice. Lo que no hace es leer la etiqueta de la estiba desde el techo ni saber qué lote lleva adentro: para eso está el sistema de bodega. La cámara aporta lo que a ese sistema le falta, que es ver dónde está de verdad la estiba y no dónde dice el papel que está.
- ¿Esto sirve para pasar una auditoría?
- Sirve para llegar a ella con algo que mostrar. Un auditor no pregunta si las salidas están libres: pregunta cómo lo sabe usted. Con esto se contesta con un número —cuántas veces se ocupó esa zona, en qué turnos, cuánto se demoraron en despejarla— y con el video de cada vez. No es un certificado ni lo reemplaza, y no lo vendemos como tal. Es la prueba de que la regla se vigila todos los días y no solo la semana antes de la visita.
Mírelo usted mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Un resumen de la interfaz real, que corre sin que nadie toque nada. Se ve un caso completo, de principio a fin; lo que no se ve son las demás pantallas, que son varias.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ve lo suyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Preferimos prometer de menos.Que sorprenda la primera semana, no el folleto.
Lo que no da, se dice el primer día y no el último. Preferimos una lista corta que se cumpla entera a una larga que se caiga apenas se enciende.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España, con seis o siete horas de diferencia. Si llama por la mañana, en España es media tarde y contesta una persona; por la tarde ya cerramos, y si escribe le contestamos igual.