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¿Por qué hay fila si hay puestos montados sin nadie?

Hay fila y hay puestos vacíos

Casi las once de la noche en llegadas internacionales. Los cuatro tramos del serpenteo del control documental están llenos y la fila se pierde al fondo del pasillo: más de seiscientas personas. Al fondo, siete puestos apagados y con la mampara bajada. La espera va por cincuenta y dos minutos, y arriba, en la oficina, todavía no lo sabe nadie.

8 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Avíseme si la espera pasa de cuarenta minutos y hay puestos montados sin nadie.»

Nadie se muere por esperar cincuenta y dos minutos, pero la factura llega igual: conexiones perdidas, una fila de reclamos en el mostrador de al lado y la foto de la fila circulando antes de que termine el turno. Y al día siguiente, cuando alguien pregunta qué pasó, ya no hay forma de saber a qué hora se apagó cada puesto ni cuánto rato estuvo así. Solo queda la queja.

Se decide una vez

Una vez se decide, y no lo decide una cámara. Usted dice cuántos puestos tienen que estar abiertos en cada franja, cuánto tiempo puede quedarse uno vacío antes de que importe y a quién se avisa: si a partir de las diez de la noche hay más de cuarenta minutos de espera y algún puesto lleva quince minutos montado y sin nadie, aviso a quien supervisa la sala con la cámara. Eso corre todos los días y en todos los turnos.

Dos problemas distintos con la misma cara son un puesto sin nadie delante. Uno es la fila: el mostrador del hospital vacío con gente esperando delante, la mesa de asesoría montada entera y nadie sentado mientras cinco personas hacen fila detrás del cordón. El otro no tiene fila ninguna, y es peor: un gabinete de datos abierto de par en par sin nadie trabajando en él, una boca de hombre levantada en un patio de tanques, una cisterna con la manguera conectada a la válvula y quien la operaba ya en otro lado.

Los dos casos se parecen en lo que fallan. Nadie hizo nada mal: fue a buscar un formulario, lo llamaron por radio, empezó la pausa. Y nadie sabe cuánto rato lleva así, porque el reloj de eso no lo lleva nadie. Se descubre cuando llega la queja, cuando pasa la ronda o cuando el auditor pregunta por qué el gabinete 14 aparece abierto en el video de las cinco y media.

El puesto es lo que IRIS mira, no quien lo ocupa. Usted le marca el lugar sobre la imagen —el mostrador, el hueco delante del gabinete, la zona de trasvase— y le dice cuántos minutos puede estar sin nadie. Cuando pasa de ahí, avisa con la cámara, la hora y el video. Quién estaba antes no lo sabe, y esa es exactamente la razón por la que una representación de los trabajadores puede aceptarlo: no mide a una persona, mide un hueco.

Qué cambia

Cuando alguien subía a quejarse se enteraba de la fila quien supervisa, y del gabinete abierto cuando pasaba la ronda de la noche. Ahora recibe un aviso a los quince minutos, con la cámara abierta y el reloj corriendo, y le da tiempo a abrir otro puesto o a mandar a alguien. Y al terminar el mes tiene una lista de horas y de puestos con la que discutir el rol de turnos, en vez de una sensación.

Dónde lo vimos

  • Casi las once de la noche en llegadas internacionales. Los cuatro tramos del serpenteo están llenos y el final se pierde al fondo del pasillo: doscientas veinte personas. Ocho puestos, cuatro con alguien detrás del vidrio y cuatro apagados. Del lado izquierdo queda un pasillo ancho y vacío donde entraría otra fila entera. Lo que IRIS saca de aquí son tres números: los minutos que se espera, la gente que hay adentro de la fila y los puestos abiertos en ese momento. Nada más. Ningún documento, ninguna cara, y no sabe quién es nadie.

    CAM-584Fila larga en migraciones y puestos apagados

    «Avíseme si la espera del control pasa de treinta minutos y hay puestos sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Pantalla prendida, papeles listos, silla libre: el puesto de asesoría del primer plano lleva un buen rato armado y sin nadie. Detrás del cordón hay cinco personas de pie y en el mostrador atiende una sola empleada. Es media mañana en la agencia. Las dos cosas están en el mismo encuadre y IRIS las lee juntas: la fila que no baja y el puesto que está listo y vacío.

    CAM-511Cinco personas esperando y un puesto armado sin nadie

    «Avíseme cuando haya más de tres personas esperando y un puesto lleve más de quince minutos armado y sin nadie.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • El puesto del crupier está vacío y el rack de fichas quedó solo delante de la mesa. Sobre el tapete hay una mano a medio resolver: cartas repartidas y apuestas puestas. Cinco personas esperan sentadas, con el mentón en la mano. A tres metros, el crupier conversa de pie con un supervisor. Es de madrugada en la mesa de cartas, y el hecho va sin adornos: dos minutos y cuarenta segundos sin nadie en el puesto y la mano sin avanzar.

    CAM-525La mano no avanza y el puesto quedó vacío

    «Avíseme si el puesto del crupier queda vacío más de dos minutos con una mano sin resolver sobre el tapete.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Adentro del recinto no hay nadie. Los dos únicos operarios del patio están al fondo, en la otra punta, conversando. Mientras tanto el tanque horizontal sigue con la boca de hombre abierta, la tapa levantada hacia atrás y el agujero a la vista, y por el faldón baja un reguero mojado hasta la válvula de abajo, que gotea sobre el concreto del dique de contención. Es media mañana. El reloj de IRIS corre desde que esa tapa se abrió.

    CAM-309La boca de hombre lleva media hora abierta y sin nadie

    «Avíseme si una boca de hombre o una válvula queda abierta más de veinte minutos sin nadie delante.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Pasillo frío, media tarde. Un rack tiene la puerta de rejilla abierta de par en par, con los equipos y el cableado a la vista. Delante no hay nadie: la única persona del encuadre se aleja por el fondo del pasillo. Alguien terminó su trabajo, cerró la orden y se fue sin cerrar la puerta. Lleva abierta veintidós minutos.

    CAM-552El rack quedó abierto y ya no hay nadie delante

    «Avíseme si un rack queda abierto y no hay nadie trabajando en él.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • El hall de un hospital a media mañana, con el sol entrando por el ventanal. En el centro, el mostrador curvo de recepción: los monitores encendidos, los teléfonos en su lugar, las carpetas sobre la mesada y las dos sillas vacías. Delante, tres personas esperan paradas mirando al puesto; a la derecha, alguien del equipo con su mandil espera también. En la sala de espera del ventanal hay una sola persona sentada. Lo que se mira no es quién falta: es si la zona de atrás del mostrador tiene a alguien atendiéndola.

    CAM-126Recepción sin nadie atendiendo

    «Si el mostrador de recepción se queda sin nadie detrás más rato del que dijimos, avíseme, y sobre todo si hay gente esperando delante.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • Media tarde en un puesto de control interior. La silla está girada y vacía: nadie delante de las pantallas. Sobre el mostrador quedaron los dos monitores partidos en cuatro cámaras cada uno, la consola de intercomunicación, las radios en el cargador, un informe con el bolígrafo encima y un juego de llaves. Detrás del ventanal corrido se ve la galería de celdas y la escalera del fondo; en la pared de la derecha, el gabinete de llaves numerado y el tablero de apertura de puertas.

    CAM-114La silla del puesto de control, vacía

    «Si el puesto de control se queda sin nadie delante más tiempo del que fijamos, avíseme con la cámara y la hora.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • Mediodía en la zona de trasvase. La cisterna está calzada, con la manguera negra enganchada a la válvula del contenedor blanco que está sobre la bandeja amarilla. Todo montado. Lo que no hay en el encuadre es una persona: ni junto a la cisterna, ni junto al contenedor, ni en el skid de bombas del fondo. Si el líquido corre o no, IRIS no lo ve; lo que sí sabe hacer es cronometrar cuánto lleva la manguera conectada sin nadie delante.

    CAM-303La cisterna conectada y sin nadie delante

    «Avíseme si una manguera lleva más de veinte minutos conectada y no hay nadie en la zona.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Por qué no hay nadie, no lo sabe. Una pausa reglamentaria de un descuido no la distingue, ni sabe si el puesto se cerró a propósito porque el turno termina. Cuenta minutos y avisa; el motivo lo pone quien mira.

Y a personas no mide. Caras no reconoce, quién estaba en ese puesto no lo sabe y para evaluar el rendimiento de nadie no sirve. Mira un hueco de la imagen y dice si está ocupado o vacío.

Preguntas

¿Esto sirve para controlar al personal?
Está pensado a propósito para que no pueda serlo. Caras no reconoce, ni sabe quién ocupa un puesto: mira una zona de la imagen, dice si hay alguien adentro y cuántos minutos lleva vacía. Con eso se abre otro mostrador o se manda a alguien al gabinete abierto. Un informe de rendimiento de una persona concreta no sale de ahí, porque el dato que existe es del puesto y no de quien lo ocupaba.
¿Cómo distingue un puesto cerrado de uno vacío un momento?
Por el tiempo, y por lo que hay encima del mostrador. Treinta segundos vacío porque alguien se agachó no es nada; de ahí que la regla siempre lleve un mínimo de minutos que fija usted. Y un puesto cerrado se reconoce solo: pantalla apagada, mampara bajada, nada sobre el mostrador. El aviso que vale la pena es el otro, el del puesto listo para atender, con gente esperando enfrente y sin nadie detrás.
¿Vale también para un gabinete o una válvula abiertos sin nadie?
Sí, y suele ser el caso que más tranquiliza. Es la misma regla con otra zona marcada: la puerta del gabinete de datos, la boca de hombre del tanque, la conexión de la cisterna. Usted le dice cuántos minutos puede estar abierto sin nadie delante y avisa cuando pasa de ahí, con la cámara y el video desde que se quedó solo. En una auditoría eso deja de ser una discusión sobre lo que se recuerda y pasa a ser una hora escrita.
¿Puede decirme también cuánta gente hay esperando?
Sí, pero se configura de otra manera, y conviene entender por qué. Avisar de que un puesto está vacío se le pide hablando: una frase. Contar cuánta gente hay en la fila se le pide dibujando: se traza la zona de espera sobre la imagen, porque una raya no se describe con palabras, hay que ponerla. Preguntar sirve para buscar, contar sirve para medir, y no se hacen igual. Por eso el número de la fila es repetible y se puede llevar a un informe.

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La interfaz real, paso a paso

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Sin locución y sin manos, un extracto de la pantalla real. En cada vuelta plantea otra situación, y lo que hay detrás es bastante más grande que lo que se alcanza a ver.

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Se le pide con una frase, y las frases no se acaban: por eso esta lista se queda corta a propósito. Son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Lo que vale en la cámara unovale en la cuatro mil, y no hay que copiarlo a mano.

Tenga el turno quien lo tenga, y sea domingo por la noche o martes por la mañana, sigue diciendo lo mismo. Una regla se dice una vez y cae sobre todas las cámaras.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Le respondemos el mismo día hábil.