Soluciones por tipoDetección de intrusiones
¿Y si entra alguien y no se le ve el rostro?
Entra alguien y no se le ve el rostro
Son las 11:20. Sucursal bancaria a la calle, media mañana, dos clientes en la fila. La puerta de vidrio se abre y entra una persona con el casco integral puesto y la visera baja. La moto quedó en la vereda, a tres metros, sin candado. Quien está en el mostrador levanta la vista, duda un segundo y decide que no va a decir nada. La cámara lo está grabando todo desde que se abrió la puerta.
3 cámaras en 3 sectores
Así se le pide
«Avisame sin ruido, en la pantalla del mostrador, si alguien entra a la sucursal con el rostro cubierto por un casco, un pasamontañas o una capucha baja.»
Casi siempre no pasa nada: es alguien apurado que se olvidó de sacarse el casco. Pero el protocolo de la sucursal dice otra cosa, y ese día no lo aplicó nadie, porque pedirle a un cliente que se descubra el rostro es incómodo. El costo no es lo que no llegó a pasar. Es que la decisión de cerrar la mampara o no terminó dependiendo de si alguien se animaba a decirlo en voz alta.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez. Vos decís en qué puertas se aplica, en qué horas, qué cuenta como rostro cubierto en tu lugar —un casco adentro de la sucursal sí, en el estacionamiento de motos no— y a quién le llega y cómo: en la pantalla del mostrador, sin sonido y sin que lo vea el cliente. IRIS lo aplica en todas las aperturas de puerta, sin que nadie tenga que acordarse del protocolo.
Un rostro cubierto no es un delito. Llueve, hace frío, alguien viene en moto y entra a sacar plata sin acordarse del casco. En casi todos los lugares del mundo eso da igual. Hay unos pocos donde no da igual: una sucursal bancaria, una joyería, una farmacia de turno a las dos de la madrugada, el acceso de servicio de una estación cuando ya está cerrada al público. En esos lugares el protocolo lleva años escrito y casi nunca se aplica, porque aplicarlo depende de que una persona sola, detrás de un mostrador, se anime a decirlo.
IRIS no reconoce rostros. Conviene entenderlo al revés de como suena: justamente porque no sabe quién es nadie, lo que sí puede decir es cuándo no hay rostro que ver. Ve una persona, ve que la zona del rostro está cubierta y ve por qué puerta y a qué hora entró. No la compara con ninguna lista y no le pone ninguna etiqueta. Dice: entró alguien con el rostro cubierto por la puerta principal, a las 11:20, y acá tenés la cámara.
Lo que cambia no es la seguridad de la puerta: es quién carga con la decisión. El aviso aparece en la pantalla del mostrador antes de que la persona llegue al vidrio, en silencio y sin que se entere nadie más. A partir de ahí decide una persona: saludar y seguir, pedir que se descubra, cerrar la mampara o no hacer nada. Casi siempre no se hace nada, y está bien. La diferencia es que ahora se elige, en lugar de dejarlo pasar por no saber cómo decirlo.
Y conviene decir dónde no se pone esta regla, porque es la mitad del trabajo. No se pone en una obra en invierno, ni en un depósito frigorífico, ni en la calle, ni en la entrada de un lugar donde la gente llega tapada por frío, por lluvia o por lo que sea. Una regla que avisara de todo el que lleva el rostro cubierto no serviría para nada en dos días: la pantalla se llenaría y quien atiende dejaría de mirarla. Vive en una puerta y en una franja, y es ahí donde vale.
Qué cambia
Antes, el protocolo estaba escrito en una carpeta y se aplicaba cuando alguien se animaba. El video servía después, para describirle a la autoridad cómo estaba vestida la persona. Ahora, el aviso llega a la pantalla del mostrador mientras la puerta todavía se está cerrando, en silencio. Quien atiende ya sabe qué va a hacer antes de levantar la cabeza. Sigue decidiendo la misma persona: lo que ya no tiene que hacer es decidirlo al mismo tiempo que mira.
Dónde se ve

CAM-520Entra con el casco puesto y la visera baja
«Avisame sin ruido en la pantalla del mostrador si alguien entra a la sucursal con el rostro cubierto por un casco, un pasamontañas o una capucha baja hasta los ojos.»

CAM-87Entra con el rostro cubierto
«En el acceso de servicio y solo fuera del horario de apertura, avisame si entra alguien a quien el encuadre no le ve el rostro.»

CAM-52Sin casco entre máquinas
«Decime cuando alguien cruce a pie por donde se están moviendo las máquinas sin casco puesto, y decímelo mientras cruza, que ahí no hay segunda oportunidad.»
Lo que no hace
IRIS no reconoce rostros y no sabe quién es esa persona. No la compara con ninguna base de datos, no la sigue por la calle y no la califica de ninguna manera: eso no lo hace nunca. Solo dice que el rostro está cubierto.
Y no adivina intenciones. Un casco un día de lluvia y un pasamontañas a las tres de la madrugada son la misma imagen. La diferencia la ponés vos con la puerta y la hora, y la decisión la toma quien está ahí.
Preguntas
- ¿IRIS reconoce el rostro de quien entra?
- No, y no puede. IRIS no reconoce rostros, no los compara contra ninguna lista y no sabe quién es nadie. Lo único que ve es que la zona del rostro quedó cubierta por un casco, una capucha o una prenda, y por qué puerta y a qué hora entró. Con el aviso van la cámara, la hora y el video. Quién es esa persona, si viene todos los meses al mismo mostrador y si hay que hacer algo, lo pone quien está atendiendo.
- ¿Avisa de todo el que entra con capucha?
- Solo donde vos digas y en la franja que vos digas. La regla vive pegada a una puerta y a un horario: la entrada de la sucursal mientras está abierta al público, el acceso de servicio de la estación cuando ya cerró. En las demás puertas y a las demás horas no existe y no genera nada. Por eso una obra en pleno julio, un depósito frigorífico o la vereda de enfrente no llenan la pantalla de avisos: ahí no hay ninguna regla escrita, y no la tiene que haber.
- ¿IRIS pone alguna etiqueta sobre esa persona?
- No, ni ahora ni nunca. IRIS no juzga ni califica a ninguna persona. Describe una cosa que se ve en la imagen —el rostro está cubierto— y la pone delante de alguien con la cámara y la hora. Lo demás lo decide quien mira, y casi siempre lo que decide es cerrar el aviso a los cinco segundos y seguir trabajando. Una regla que etiquetara a una persona por cómo está vestida sería una mala regla y además una injusticia. No la escribimos, y si nos la piden explicamos por qué no.
- ¿Sirve con las cámaras que ya hay en la puerta?
- Depende del encuadre más que de la cámara. Para ver si un rostro está cubierto hace falta que la cámara mire de frente y a la altura de una persona, como la que ya suele apuntar a la puerta de entrada. Una cámara de techo mirando para abajo ve una gorra y poco más. Antes de dar la regla por buena se mira esa cámara a esa hora, con la luz que entra por la vidriera a esa hora. No se supone.
Miralo vos mismo
Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.
No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.
- Dibujás la raya
- Se cuenta solo
- Sale un número
¿No ves lo tuyo acá?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Buscar algo en el video de ayerdebería durar lo que tardás en preguntarlo.
Se terminó rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Escribís qué buscás, con palabras normales, y salen los momentos que encajan. Las cámaras siguen siendo las de siempre.
Explicanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Estamos en España, con cuatro o cinco horas de diferencia. Si llamás a la mañana, allá es media tarde y te atiende una persona. Si escribís, te contestamos igual.