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Soluciones por tipoSeguridad de las personas

¿Cuánto se tarda en meter el brazo donde no se debe?

Un segundo con el brazo adentro

Cuatro y cuarenta de la tarde, turno vespertino, banda de clasificación. Se atravesó un cartón entre dos rodillos y los paquetes empiezan a montarse atrás. Parar la banda significa parar la línea entera y dejar a doce personas esperando. El operario mira arriba, ve que no viene nadie, se apoya en el bastidor y mete los dos brazos entre los rodillos. Lo logra en cuatro segundos. Lo hace tres veces por semana.

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Así se le pide

«Avisame si alguien mete las manos en la banda sin haberla parado, y enseñame el video desde que empezó el atoro.»

Aquí la factura se paga en el cuerpo de alguien: un dedo no regresa y una mano son dos años de recuperación, un puesto que hay que rehacer y una persona que ya no puede trabajar en lo que sabía hacer. Lo demás viene en cadena —la línea sellada, la investigación, la prima del seguro— y termina en una reunión con una pregunta encima de la mesa: cuántas veces había pasado esto antes. La respuesta casi siempre es muchas, y casi nunca está escrita.

Se decide una vez

Máquina por máquina, y se escribe una sola vez. La casa elige qué huecos entran —el de la banda, el del molde, el de la tolva—, quién recibe el aviso y qué se hace con él. La condición es doble y no se rompe: un cuerpo adentro del hueco y la máquina todavía dando señal de marcha. Cuando se cumplen las dos, aviso al encargado y video desde un minuto antes. Lo único que aporta IRIS de su parte es no dejar de mirar, tampoco en el atoro de las tres de la madrugada.

Quien mete el brazo suele ser quien mejor conoce esa máquina, y no es una paradoja: la conoce tanto que se fía de ella. Así empiezan casi todos estos accidentes —no con una imprudencia, sino con un atoro y con prisa—, y el escenario se repite en cizallas, tolvas, bandas, moldes y prensas: siempre hay un hueco por donde cabe un brazo y siempre hay una máquina que puede arrancar sola.

El gesto del día malo es idéntico al de los otros trescientos días. Lo único distinto es que la máquina vuelve en sí medio segundo antes. Después, en la investigación, aparece siempre lo mismo: ese atoro llevaba meses repitiéndose tres veces por semana. Ésa es la línea que más cuesta leer, porque significa que el aviso se estaba dando desde hacía meses y no lo recogía nadie.

De ahí que aquí importen dos cosas y no una. La primera es el aviso en el segundo en que un cuerpo entra al hueco con la señal de marcha todavía puesta. La segunda, que casi nadie pide, es el video de antes del atoro: mirarlo dice si el problema es un cartón mal puesto, un rodillo gastado o un empaque que cambió de proveedor. Con tres atoros por semana en la misma banda, repetir la charla de seguridad no arregla nada; cambiar algo de la máquina, sí.

Qué cambia

Ese gesto sencillamente no existía en ningún papel de la planta hasta el día del accidente.

Ahora existe dos veces. Una, mientras ocurre, como aviso. Y otra, más importante, como cuenta al final del mes: esta banda, tres veces por semana, siempre con el mismo material. Con esa segunda forma el asunto se muda de departamento —deja de discutirse como comportamiento de la gente y pasa a la mesa de mantenimiento—, que es el único sitio donde tiene arreglo.

Dónde lo hemos visto

  • Media tarde en el taller de útiles. Un operario se subió a la plataforma de rejilla y metió las dos manos adentro del útil para soltar una pieza. La torreta de la estación sigue en verde: la máquina no está bloqueada. Las herramientas quedaron afuera, en el carro azul, con las llaves y los atornilladores encima del tablero. Nadie sostiene el mando. IRIS ve que una persona entró al área del útil con la máquina todavía disponible.

    CAM-235Manos adentro del útil con la baliza en verde

    «Avisame si alguien mete las manos en el útil y la torreta no está en rojo.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La baliza sigue en verde —el equipo está disponible— y adentro del cuenco del mezclador hay dos manos tocando el producto. La puerta lateral quedó abierta y es media mañana en el área de mezclas. Ni en la máquina ni en el tablero de mando hay un candado puesto o una tarjeta colgada del interruptor. IRIS junta esas tres cosas: la puerta, las manos y la ausencia de bloqueo a la vista.

    CAM-315Manos adentro del mezclador con la baliza en verde

    «Avisame si alguien mete las manos al mezclador con la puerta abierta y la baliza en verde.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Cuarto de tableros. Un operario con guantes tiene las manos metidas adentro de un tablero abierto, con la hoja recostada contra el pasillo. Atrás de él, el tapete aislante está vacío y la mesa de herramientas también: el maletín abierto y lo demás sin tocar. En todo el cuarto no hay nadie más. El procedimiento de este trabajo pide dos personas; en el encuadre hay una.

    CAM-553Un solo par de manos adentro del tablero abierto

    «Avisame si hay una sola persona en el cuarto de tableros mientras se trabaja con un tablero abierto.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • La puerta de la malla amarilla está abierta de par en par y un operario se metió por el hueco, estirando los brazos hacia el área del molde, entre las columnas de la máquina. Es turno de tarde en la planta de inyección. La máquina no está parada: las piezas siguen saliendo por el transportador. Otros tres compañeros trabajan alrededor y ninguno ve lo que pasa detrás de la malla.

    CAM-251La guarda está abierta y hay manos adentro de la máquina

    «Avisame al momento si alguien entra por la puerta de la malla o mete las manos en el área del molde con la máquina sin bloquear.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media mañana en el centro de distribución. En la curva de rodillos los paquetes se montaron unos encima de otros y ahí se quedaron. Un operario se acostó sobre el transportador y metió los dos brazos entre los rodillos para destrabarlo. La baliza roja del poste está prendida. El tablero con el botón de paro le queda a dos pasos, sin tocar. El transportador inclinado del fondo sigue soltando cajas encima. IRIS ve el montón, ve los brazos adentro y cronometra las dos cosas.

    CAM-275Banda atorada y dos brazos entre los rodillos

    «Avisame si alguien mete las manos en el transportador sin haberlo parado, y enseñame el video desde que empezó el atoro.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La baliza naranja de arranque está encendida: esa banda puede echarse a andar sola en cualquier momento. Encima de ella, un operario con casco y chaleco reflectivo se recostó a quitar piedra con las manos, y la guarda de malla del tambor quedó recostada a un lado de la pasarela. Es la primera hora de la mañana en la planta de trituración. IRIS junta las dos cosas que se ven: alguien sobre la banda y una guarda fuera de su lugar.

    CAM-392Quitando piedra a mano con la banda encendida

    «Avisame apenas alguien se suba a una banda o falte una guarda, aunque la banda esté parada.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Turno de tarde en la bodega de triaje. En el puesto de la banda de enfrente hay una persona sin casco, sin guantes y sin chaleco, inclinada sobre el material y agarrando una botella con la mano desnuda entre vidrio, latas y plástico. Alrededor, siete compañeros trabajan con casco, orejeras, mascarilla, chaleco y guantes, y el encargado revisa la línea con una tableta. IRIS ve un puesto ocupado por alguien al que le falta el equipo.

    CAM-438Sin casco y sin guantes, con la mano sobre la banda

    «Avisame si alguien se pone a triar en la banda sin casco, sin guantes o sin chaleco.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Turno de noche en la línea de corte. Un operario se inclinó sobre la mesa y metió los dos brazos por debajo de la cuchilla. Adentro brilla la lámina todavía caliente. La guarda de malla quedó girada hacia afuera, recostada a un lado, con el rótulo que prohíbe intervenir sin bloqueo colgado encima. El tablero sigue con los pilotos prendidos y la baliza también. Dos compañeros ven desde afuera. IRIS ve las manos adentro y la máquina con energía.

    CAM-376Los brazos adentro de la cizalla, con la máquina encendida

    «Avisame si alguien mete las manos en la cizalla con la guarda abierta y la máquina sin bloquear.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media tarde en el patio, entre las rampas y el área de espera. Un furgón blanco está parado fuera de rampa, con las dos puertas de atrás cerradas. Una persona está de pie contra la puerta: tiene la mano encima del cierre y una herramienta en la otra. A pocos metros cruza un operario con chaleco, sin voltear hacia allá, y un montacargas mueve una tarima amarrada con fleje. IRIS ve que hay manos sobre el cierre y que ese furgón no tiene ninguna maniobra de carga abierta.

    CAM-262Hay manos en el sello del furgón

    «Avisame cuando alguien toque el cierre o el sello de un furgón que no tiene carga ni descarga en marcha.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media tarde en la planta de trituración. La tolva de alimentación se atoró: el material se quedó quieto sobre la boca, se rebalsa por el lado y cae en cascada hacia el foso. Un operario con casco y chaleco se inclinó sobre el barandal de la pasarela y empuja la piedra con las manos. Atrás, una pala cargadora sigue trabajando. IRIS ve que el material dejó de bajar y que hay una persona adentro de su alcance.

    CAM-393La tolva está atorada y alguien mete las manos

    «Avisame si una tolva deja de tragar material y alguien se acerca a destrabarla a mano.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Adentro de la máquina no ve, y si de verdad está energizada tampoco lo sabe. Trabaja con lo que se ve desde afuera: el hueco abierto, el cuerpo entrando y la señal de marcha.

Y avisa, no actúa. Parar una máquina es decisión de una persona o de un sistema de seguridad hecho y certificado para eso. IRIS no es ese sistema y no debe comprarse como si lo fuera.

Preguntas

¿Puede IRIS parar la máquina?
Parar una máquina lo hace una persona, o un sistema de seguridad diseñado y certificado para eso. Esto no es ninguna de las dos cosas y no debe comprarse como si lo fuera. Lo que sí ocurre es que el aviso cae en el momento sobre quien manda la línea, con la cámara ya abierta y el video pegado, y eso solo ya recorta el tiempo de reacción a la mitad.
¿Guarda el video de antes del atoro?
Sí, y es la parte que casi nadie pide y la que de verdad arregla el problema. El aviso resuelve el momento; el video de antes resuelve la causa. Ver cómo se produjo el atoro dice si el problema es un cartón mal puesto, un rodillo gastado o un cambio de proveedor de empaque. Si la misma banda se atora tres veces por semana, la respuesta no es repetir la capacitación.
¿Sirve también para una tolva o una cizalla?
Sí. Vale para cualquier sitio donde haya un hueco por el que quepa un brazo: una tolva que deja de tragar y alguien que se acerca a destaparla a mano, una cizalla con la guarda abierta, un molde con la puerta levantada, un tablero abierto con un solo par de manos adentro. Cambia la máquina, y lo que se mira es siempre lo mismo: el hueco, el cuerpo que entra y si aquello sigue vivo.
¿Sustituye a las protecciones de la máquina?
La primera línea de defensa son las barreras, las guardas y los enclavamientos, y ahí no entra ninguna cámara. Lo de aquí ocupa el escalón siguiente: mirar el momento exacto en que esas protecciones se abrieron o se puentearon y alguien metió el brazo igual. Es la excepción, no la defensa, y decirlo al revés sería mentir. Una protección evita el accidente; esto enseña el día en que dejó de estar puesta.

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Miralo vos mismo

Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.

Un resumen de la interfaz real, que corre sin manos. Se ve un caso de principio a fin; lo que queda afuera son las demás pantallas, y son muchas.

  1. Cuatro cámaras a la vez
  2. Cada una entiende lo suyo
  3. Los números suben solos
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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Agregar una cámara cuesta lo que cuesta;agregar a alguien que la mire cuesta todos los meses.

Por eso, pasado cierto número, ya casi nadie mira nada. Acá se miran todas a la vez y solo se llama cuando en una de ellas pasa algo que se había dicho que importaba.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.