Soluciones por tipoIntegridad de la infraestructura
¿Quién avisa del derrumbe antes de que llegue el primer carro?
El piso se movió y la carretera sigue abierta
Cinco y cuarenta de la mañana en la carretera de acceso a la presa, en plena temporada de lluvia. Tierra y bloques bajaron del talud y cubren el carril de la derecha hasta el eje; todavía van rodando piedras sueltas. No ha pasado ningún vehículo, así que nadie lo sabe. El primero que suba lo va a hacer de noche, con la curva enfrente y el material a la salida. La cámara del poste lleva grabando el derrumbe desde el primer segundo.
4 cámaras en 4 sectores
Así se le pide
«Avisame si cae material sobre la carretera de acceso, aunque no pase ningún vehículo, y decime cuánto carril queda libre.»
Aquí la consecuencia no es una factura: es quién llega primero. Si llega la cuadrilla, se cierra el carril, se limpia y se pierde una mañana. Si llega un carro, cambia todo. Y lo mismo con un hundimiento en la ciudad: mientras nadie lo señaliza, sigue siendo una calle abierta con un hoyo adentro, con peatones acercándose al borde a ver y carros parados a los dos lados.
Se decide una vez
La organización decide una vez qué tramos se vigilan, cuánto carril tiene que quedar libre para que siga pasando el tránsito, si el aviso cierra el paso o solo llama a la cuadrilla y a quién se llama de madrugada. Eso se acuerda entre conservación vial y el centro de control. Después corre en todos los taludes con cámara, a cualquier hora, y avisa igual aunque no haya ni un vehículo en kilómetros.
Un derrumbe se descubre casi siempre de una de dos maneras: porque alguien lo ve al pasar o porque alguien se lo encuentra. La segunda es la mala. Y en las carreteras de montaña, en los accesos a presas y en las canteras, entre que cae el material y pasa el primer vehículo pueden irse veinte minutos o cinco horas, según la hora y el día. Ese número no lo controla nadie.
Con un hundimiento en la ciudad pasa algo parecido y más rápido. El pavimento se cae, aparece el hoyo y en dos minutos hay carros parados a los lados, un operario asomándose y peatones acercándose al borde para ver. Ahí lo urgente no es solo el hoyo: es la gente que se acerca a un borde que todavía se está cayendo. Ésa es la parte que casi nunca ve nadie a tiempo.
IRIS mira el talud y la carretera. Ve que cayó material donde antes no había nada, dice cuánto carril queda libre y avisa si hay personas o vehículos cerca del borde. Manda la cámara, la hora y el video de la caída, para que quien decide cerrar el paso lo decida viendo la escena y no por una llamada confusa. Cerrar no cierra nada: eso lo hace el centro de control.
Y hay una pregunta que se hace después y que hoy casi nunca tiene respuesta: ¿este talud estaba así el mes pasado? La revisión de un talud es la foto mental de alguien que pasó por ahí, y entre una revisión y la siguiente no queda nada escrito. Con la misma cámara que avisa de la caída se puede poner al lado la imagen de hace treinta días y ver si la corona tiene otro perfil, si hay grietas nuevas o si el monte cambió de sitio. No sustituye a la inspección: le da algo que mirar antes de subir.
Qué cambia
Antes: lo reportaba un conductor, de memoria, con el punto más o menos y el tamaño según el susto que se llevó.
Ahora: lo reporta la cámara, con el punto exacto, la hora en que cayó y una imagen que se pone enfrente de quien tiene que decidir. La cuadrilla sale sabiendo qué va a encontrar y con qué equipo, y no sale a ver qué hay.
Dónde lo hemos visto

CAM-31Hundimiento en la calle
«Avisame apenas se hunda el pavimento y decime si hay vehículos o personas cerca de la orilla.»

CAM-149Derrumbe en la carretera de acceso
«Avisame si cae material sobre la carretera de acceso, aunque no pase ningún vehículo, y decime cuánto carril queda libre.»

CAM-390El frente se está derrumbando con una persona debajo
«Avisame si cae material del frente y decime si en ese momento había alguien debajo.»

CAM-65Derrumbe del talud
«Avisame si cae material del talud al carril, y enseñame si el talud tiene otro aspecto que en la última revisión.»
Lo que no hace
Derrumbes no predice. Ve lo que ya cayó, no lo que está por caer: para eso están la auscultación, los inclinómetros y las inspecciones del talud, y siguen haciendo falta.
Y volumen no mide, ni dice si el terreno sigue estable. Puede enseñar cuánto carril queda libre y comparar cómo se veía ese talud antes, y eso ya es mucho para decidir rápido, pero la valoración técnica la hace un geotécnico.
Preguntas
- ¿Puede avisar antes de que caiga?
- No. Una cámara ve lo que ya pasó, no lo que va a pasar, y prometer lo contrario sería vender humo. Lo que sí puede hacer es enseñar cómo se veía ese talud en revisiones anteriores y si su aspecto cambió, que es una ayuda para la inspección. Para anticipar un movimiento están la instrumentación geotécnica y las revisiones periódicas, y IRIS no las sustituye ni pretende hacerlo.
- ¿Avisa aunque no pase ningún carro?
- Ése es el objetivo, precisamente. Lo que dispara la detección es que el talud o la carretera cambien de aspecto, y para eso el tránsito sobra: a las cinco de la mañana, con la carretera vacía, es cuando más margen se gana. Ahora bien, si en ese momento sí hay vehículos o personas cerca, el aviso lo dice también, porque un carril cubierto y un carril cubierto con gente al lado no se atienden igual.
- ¿Sirve adentro de una cantera?
- Sí, y ahí la pregunta se invierte: cuánta roca cayó importa después; lo primero es si había alguien debajo. Por eso, cuando se desprende material del frente, el aviso sale diciendo si en ese momento había personas o máquinas al pie. Quiénes eran no lo dice —a nadie identifica—, solo que hay alguien, dónde y en qué cámara, que es lo que el encargado necesita para ir directo en lugar de ponerse a contar por radio.
- ¿Distingue un derrumbe de un camión que descargó tierra?
- En buena parte sí, y la clave está en cómo llega el material. Lo que descarga un camión llega despacio: hay una maniobra, hay un vehículo enfrente y el montón crece en un lugar previsto. Un derrumbe llega de golpe desde el talud, se abre en abanico y levanta polvo. Aun así quedan escenas parecidas, y por eso la regla se afina con imágenes reales de ese tramo. Puestos a fallar, mejor un aviso de más que enterarse con un carro adentro.
Demostración · IRIS corriendo
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Se reproduce sola y enseña un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se dibuja un área
- Sale qué pasó por ahí
¿No ves lo tuyo acá?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Lo que pasa fuera del encuadreacá no existe. Ninguna cámara ve el mundo entero.
Por eso se arranca mirando qué cubre cada cámara, y se deja por escrito: desde acá se entiende esto, y esto otro no. Un rato aburrido que después ahorra muchos malentendidos.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.