Soluciones por tipoExperiencia de cliente
¿Cuánto tiempo lleva vacío ese estante?
El hueco lleva dos horas y no lo vio nadie
Viernes, seis y veinte de la tarde. En el pasillo hay dos estantes contiguos: uno con el fondo a la vista y el de al lado todavía lleno. Con la canasta en la mano, un cliente se para frente al hueco, mira un momento y sigue de largo. No le pregunta a nadie. Por ese pasillo la reposición va a pasar a las nueve, cuando le toque, y hasta esa hora el hueco va a seguir exactamente igual.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Avíseme cuando un estante se quede vacío y siga vacío un rato, para no enterarme cuando pase la reposición.»
Ese cliente no se lleva el producto, y muchas veces tampoco se lleva otro: cambia de tienda o lo deja para el sábado. La venta perdida no aparece en ningún informe, porque en la caja no se registra lo que nadie agarró. Y si el hueco está en el estante de una marca que paga por estar ahí, el lunes hay una conversación incómoda: usted cobró por un lugar que estuvo dos horas vacío y nadie sabe decir cuántas veces pasa a la semana.
Se decide una vez
Se decide una vez, pasillo por pasillo: qué estantes importan de verdad, cuántos minutos vacío ya es demasiado en cada uno —el pan a las ocho de la mañana no es lo mismo que las conservas— y a quién se avisa según la hora del día. Eso corre en todas las tiendas que usted quiera, con la misma regla o con una distinta por formato. Se decide una vez y deja de depender de que quien esté a cargo esa tarde sea justo el que se fija en las góndolas.
Gran cosa no parece un hueco en una góndola. Lo es, porque es el único momento en el que un cliente que ya había decidido comprar se va sin nada. Entró a la tienda, recorrió el pasillo, llegó hasta el producto: todo el trabajo está hecho, y la venta se cae justo en el último paso.
Y no se ve. En un supermercado hay decenas de miles de huecos posibles y cuatro personas reponiendo. La rotura se descubre cuando pasa la reposición por ese pasillo, que puede ser dentro de dos horas, o cuando un cliente se molesta en avisar, que casi nunca ocurre. El inventario tampoco ayuda: puede decir que quedan seis unidades y que las seis estén en el depósito, adentro de un pallet que nadie bajó.
El estante es lo que IRIS mira. Usted marca sobre la imagen qué zona de la góndola le importa y el aviso sale cuando esa zona lleva vacía los minutos que haya dicho. A los clientes no los mira, ni le hace falta: lo que detecta es el fondo del estante a la vista. Y al cabo de un mes usted tiene lo que ningún inventario da: a qué hora se rompe cada pasillo, qué días y qué estantes. Eso ya no se arregla reponiendo más rápido. Se arregla cambiando la hora a la que se repone.
Y hay un caso que se paga solo el primer mes: la promoción. Una cabecera de góndola bien puesta se vacía en una hora, y esa hora suele ser justo la que nadie está mirando porque el equipo está en caja. Con el aviso, el pallet baja mientras la promoción todavía tiene gente delante. Sin el aviso, la promoción funciona una mañana y después está tres días medio vacía, y en la reunión de resultados se dice que aquella promoción no funcionó, cuando lo que pasó es que no había producto en el mueble.
Qué cambia
Cuando pasaba la reposición se descubría el hueco, y se daba por una tarde normal. Ahora salta el aviso con la cámara y el estante, alguien lo mira desde el celular y decide si baja el pallet ahora o espera veinte minutos. Y a fin de mes hay una lista de los estantes que más se vacían y a qué horas, que es lo que de verdad cambia un horario de reposición.
Lo que no hace
Qué producto falta ni cuántas unidades quedan, no lo sabe. Etiquetas no lee y existencias no cuenta: eso lo dice su inventario. Lo que ve es que hay un hueco donde antes había producto.
Y lo que no se ve no lo ve. Un estante muy alto, muy de canto o tapado por una cabecera puede no servir para esto. Se comprueba antes de poner la regla, y se comprueba con la tienda llena, no a puerta cerrada.
Y un hueco de un estante vacío a propósito tampoco lo distingue. Si usted retira un producto de la gama y deja el estante libre hasta el cambio de góndola, va a seguir avisando hasta que le diga que esa zona ya no cuenta. Es una regla que hay que mantener viva, no un aparato que se enchufa y se olvida.
Preguntas
- ¿Cómo distingue un estante vacío de uno casi vacío?
- Por cuánto fondo se ve. Usted marca la zona del estante sobre la imagen y decide cuánto hueco ya es demasiado y cuántos minutos tiene que durar. Con dos productos en la esquina de un estante ancho, casi toda la zona es fondo a la vista y eso cuenta como rotura; con el estante medio lleno, no. El ajuste se hace en su tienda y con sus góndolas, porque un lineal de conservas y un mueble de pan no se parecen en nada.
- ¿No es más fácil mirarlo en el inventario?
- No lo es, y esta es la parte que más sorprende. El inventario dice cuántas unidades tiene en la tienda, no dónde están. Puede haber seis en el sistema y estar las seis en el depósito, adentro de un pallet que nadie bajó. Para el cliente que está delante del hueco, esas seis unidades no existen. La cámara mira el estante, que es exactamente el lugar donde la venta se hace o se pierde, y por eso las dos cosas se llevan bien: el inventario dice cuánto hay, la cámara dice si está puesto.
- ¿Hay que poner una cámara nueva en cada pasillo?
- No siempre. En muchos supermercados ya hay cámaras que ven pasillos enteros y, si la góndola se ve con claridad, sirven. Lo que decide no es la marca ni la antigüedad, sino si esa cámara ve el estante de frente o casi de canto. En los pasillos donde el ángulo no da, se pone una cámara o se cambia de lugar la que hay, y solo en esos. Además, se empieza por los pasillos que más venden y no por todos a la vez: así el gasto se justifica desde el primer mes.
- ¿Esto graba a los clientes?
- La cámara ve el pasillo, y en un pasillo hay clientes: eso pasa en cualquier tienda que tenga cámaras. Lo que hace esta regla es otra cosa: mira el estante, no a las personas. Caras no reconoce, a nadie identifica y a un cliente no lo sigue por la tienda. El aviso dice qué estante está vacío y desde cuándo, nunca quién estaba delante. Y si la cámara se puede encuadrar de forma que vea la góndola y menos pasillo, mejor: lo que no hace falta ver, no se encuadra.
Un caso distinto cada vuelta
Mire lo que pasa. Y mire lo que IRIS hace con eso.
Ni video grabado ni dibujo: lo que hay acá es un resumen de la herramienta real, con un caso distinto en cada vuelta. Entera, no entra en un recuadro.
- Usted pregunta
- IRIS busca
- Se lo muestra
¿No ve lo suyo acá?
Se le pide con una frase, y las frases no se acaban: por eso esta lista se queda corta a propósito. Son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Buscar algo en el video de ayerdebería durar lo que usted tarda en preguntarlo.
Rebobinar seis horas con el dedo en el mouse se terminó. Usted escribe qué busca, con palabras normales, y salen los momentos que encajan. Y las cámaras siguen siendo las de siempre.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Le respondemos el mismo día hábil.
