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¿Cuánto lleva ese palé delante de la salida?

La salida de emergencia está detrás de seis palés

Media mañana en la zona de expedición. Delante de la puerta de salida hay seis palés de cajas apilados hasta la altura de un hombre, dos jaulas metálicas y un carro de herramientas. En el suelo, la franja amarilla que dice que ahí no se deja nada se ve por debajo de todo. Nadie lo ha puesto ahí a propósito: se ha ido poniendo, palé a palé, desde las ocho. Y a las ocho estaba vacío.

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Así se le pide

««Avísame cuando algo se quede en la zona amarilla de delante de la salida más de diez minutos.»»

Casi siempre no pasa nada, y por eso se repite. El día que pasa algo, la puerta que estaba en el plano no existe: la gente va hacia ella, se encuentra la pila y da media vuelta por donde ha venido. Y antes de ese día está lo otro, que llega seguro: la visita de la inspección, la foto en el informe, la no conformidad en la auditoría del cliente y la charla de siempre, que dura una semana y luego se olvida.

Se decide una vez

Esto es de manual de «decide una vez». La planta decide qué franjas del suelo tienen que estar libres —la salida, el paso de bomberos, el hidrante, el extintor, la casilla verde de producto liberado—, cuántos minutos se tolera y a quién se avisa: al encargado del turno, no a seguridad. Se dibuja una vez sobre la imagen y se escribe una vez. Después IRIS lo mira en los ochenta puntos a la vez, todos los turnos, sin que nadie tenga que acordarse un viernes por la tarde.

Un palé no es peligroso. Lo peligroso es dónde se queda. En una nave hay sitios pintados en el suelo que tienen que estar libres siempre, y todo el mundo lo sabe: delante de la salida de emergencia, encima de la franja del paso de bomberos, alrededor del hidrante, debajo del armario de la manguera. Y todo el mundo, alguna vez, deja algo ahí «un momento».

El «un momento» es el problema entero. Nadie decide bloquear una salida: alguien baja un palé para hacer sitio, otro pone una jaula al lado porque ya hay uno, y a las dos horas hay una pila. Lo mismo pasa con las casillas: un palé de la zona roja de cuarentena que pisa la verde de liberado no es un descuido tonto, es un producto retenido a punto de salir por la puerta con el resto. Y en un depósito de efectos, una jaula de custodia que se queda abierta un minuto de más es una cadena de custodia con un agujero.

IRIS mira el suelo, no a las personas. Sabe qué zona tiene que estar libre porque alguien la dibujó sobre la imagen, ve que hay algo dentro y cuenta los minutos. Cuando pasa del tiempo que ha decidido la planta, lo dice con la cámara, la hora y cuánto lleva. No sabe quién lo dejó ahí, no lo mira y no hace falta: lo que hay que hacer es quitarlo, y para eso basta con que el encargado lo sepa mientras el turno sigue en marcha. Y el día de la auditoría, el registro de cuántas veces se despejó y en cuánto tiempo vale más que cualquier promesa.

Qué cambia

Antes, esto se controlaba con una vuelta del encargado y con la charla del lunes. La vuelta era buena, pero era una vez, y el palé aparece a las once. Ahora el aviso llega a los diez minutos, al que puede quitarlo, y se quita antes de que se convierta en una pila de seis. Y hay algo que antes no existía: el número. Cuántas veces se bloqueó esa salida este mes, en qué turnos y cuánto se tardó en despejarla, que es exactamente lo que pregunta un auditor.

Dónde lo hemos visto

  • Media mañana en la zona de expedición. Delante de la puerta de salida hay seis palés de cajas apilados hasta la altura de un hombre, dos jaulas metálicas y un carro de herramientas. En el suelo, un haz de tubos de acero cruzado sobre la franja amarilla. Un operario se ha plantado delante con los brazos abiertos: no se puede pasar. La puerta está abierta y no se llega a ella. IRIS ve que la zona marcada lleva ocupada desde primera hora.

    CAM-255La salida de emergencia está detrás de seis palés

    «Avísame cuando algo se quede en la zona amarilla de delante de la salida más de diez minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Playa de expedición, a media tarde. El suelo está pintado por casillas: las verdes, a la izquierda, para producto liberado; las azules, a la derecha, para material retenido. En medio, sobre el hormigón desnudo, hay un palé de garrafas con etiqueta amarilla que no está en ninguna casilla y ha quedado pegado a los palés de cartón de la zona azul. Un operario lo mira con el portapapeles en la mano; otro mueve un palé con la transpaleta.

    CAM-217Un palé fuera de su casilla en expedición

    «Avísame si un palé se queda fuera de su casilla o si un palé de la zona retenida aparece entre los liberados.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Primera hora de la tarde, al fondo del pasillo 8. Alguien ha dejado cuatro palés de cajas pegados a la puerta de emergencia: tapan media hoja, el extintor y el armario de la manguera contra incendios. El cartel verde de salida sigue encendido encima, señalando una puerta que no se puede abrir. Una carretilla naranja maniobra al lado y un operario pasa de largo. IRIS ve mercancía parada dentro de la zona que tiene que estar siempre libre.

    CAM-274Palés delante de la salida de emergencia

    «Avísame cuando haya mercancía delante de la salida de emergencia o tapando el extintor más de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Almacén de materiales, primera hora de la mañana. En el suelo hay dos zonas marcadas con cinta: la roja es cuarentena, la verde es material liberado. Un palé cargado con bidones metálicos, cajas blancas y cubetas azules ha quedado a caballo entre las dos, con media base fuera del cuadro rojo. Un operario con buzo azul y cofia lo mira desde la pared, con la mano en la barbilla. Al fondo, las estanterías de materia prima. IRIS ve material fuera de la zona que le corresponde.

    CAM-286Un palé de cuarentena pisando la zona de liberado

    «Avísame si algún palé de la zona roja de cuarentena aparece dentro de la zona verde o pisando la línea.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media mañana en la nave de triaje. Por la cinta de papel y cartón suben bolsas de plástico, envases con restos y algún textil. Desde la pasarela, el operario de control de calidad los va sacando a mano. Debajo hay tres cajones: el de materiales no permitidos, el de impropios ya retirados y el de la fracción que ya no sale a la venta. Al fondo esperan las balas prensadas. IRIS cuenta cada impropio que pasa por el tramo marcado.

    CAM-425El comprador pregunta cuánto impropio lleva la bala

    «Avísame cuando el tramo de papel y cartón lleve más impropios de lo normal, y dime cuántos van en el turno.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Sala de depósito de efectos. En el centro hay una mesa de registro con bultos precintados y etiquetados, y un área marcada en el suelo alrededor. Al fondo, una jaula de custodia cerrada con llave, con estanterías dentro. Cuatro personas trabajan con guantes: una anota en un impreso, otra clasifica sobre la mesa, otra mueve una caja en una plataforma rodante y otra entra en la jaula. Hay un tablero donde se apunta a mano quién toca cada cosa y un puesto con pantalla e impresora de etiquetas. IRIS no mira lo que hay dentro de los bultos ni quién es cada persona: mira una puerta y una hora.

    CAM-565Quién entró en el depósito, cuándo, y qué se puede demostrar

    «Avísame si la puerta de la jaula se abre fuera del horario de servicio o se queda abierta más de un minuto.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • Media mañana en la nave de montaje. La línea está parada. Dentro de la máquina hay un palé de madera atravesado, torcido, con una carcasa de aluminio encima a punto de caerse. La baliza roja está encendida sobre el bastidor. Dos operarios miran de pie sin tocar nada: uno se lleva las manos a la cabeza, el otro se agarra con el brazo en alto a la columna de la máquina. En el transportador de rodillos las piezas llevan minutos quietas. IRIS ve que nada avanza y empieza a cronometrar.

    CAM-240La línea se ha parado con un palé atravesado dentro

    «Avísame cuando la línea deje de mover piezas más de un minuto y guárdame el vídeo de justo antes.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Seis de la mañana en el muelle refrigerado. La puerta de la cámara de frío está abierta de par en par y el vaho sale al andén. Un operario espera de pie en el hueco, con los brazos abiertos. Fuera, sobre el asfalto mojado, hay cuatro cargas esperando: un palé de cajas blancas de pescado, un carro de fruta, un palé retractilado y una bandeja de verdura. Una carretilla descarga el camión de la izquierda. IRIS cronometra la puerta y cada palé por separado.

    CAM-277La cámara de frío abierta y el pescado esperando fuera

    «Dime cuánto rato lleva abierta la puerta del frío y cuánto llevan los palés fuera, y avísame si pasa de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Tarde de trabajo junto a la nave. Sobre el asfalto hay una franja marcada con aspas rojas que tiene que estar libre siempre, y al lado un hidrante rojo. Ahora mismo la franja está tomada: un cajón azul rebosando de bolsas, otro verde detrás, una pila de palés y cajas de cartón caídas, y bolsas negras sueltas por el suelo. Un operario con casco y chaleco fotografía la escena con el móvil. IRIS ve el paso de emergencias ocupado.

    CAM-437El paso de bomberos está lleno de cajones y palés

    «Avísame si alguien deja algo sobre la franja pintada del paso de bomberos o delante del hidrante.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Última hora de la tarde, con la nave casi vacía. Una furgoneta particular ha entrado de culo en la puerta de expedición, con las traseras abiertas y varias cajas ya dentro. En medio del pasillo, un hombre con gorra arrastra una transpaleta con un palé de dieciocho cajas hacia esa puerta. Es el tercer viaje en veinte minutos. Al fondo siguen trabajando dos operarios y una carretilla. IRIS ve que un palé sale por una puerta que no es la de su ruta.

    CAM-259Un palé sale por la puerta hacia una furgoneta

    «Avísame si sale un palé por la puerta de expedición cuando no hay ninguna carga prevista.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

IRIS no quita nada del suelo. No sabe de quién es el palé, no lee la etiqueta desde lejos y no distingue dos palés iguales entre sí: sabe que hay un bulto dentro de una zona que tiene que estar libre y cuánto tiempo lleva. Tampoco decide cuántos minutos son demasiados, porque eso depende de la nave y lo pone la planta. Y si la zona no se ve desde ninguna cámara, no hay regla que valga: primero se mira qué puntos están cubiertos.

Preguntas

¿Hay que pintar el suelo para que funcione?
No hace falta pintarlo, hace falta dibujarlo. La zona que tiene que estar libre se traza una vez sobre la imagen de esa cámara, y a partir de ahí IRIS sabe dónde mira. Si el suelo ya está pintado, mejor, porque coincide con lo que la gente ve y la regla se explica sola en la charla de seguridad. Pero una zona sin pintar delante de un cuadro eléctrico se puede trazar igual, y funciona igual. Lo que no se puede es describirla con una frase: una raya no se cuenta, se traza.
¿Y si el palé solo está de paso?
Por eso la regla lleva minutos. Una carretilla que cruza la franja del paso de bomberos no es nada, y si el aviso saltara con eso, en dos días nadie lo miraría. Lo que se avisa es lo que se queda: diez minutos delante de la salida, cinco tapando el extintor, lo que decida la planta para cada punto. Ese número es la diferencia entre una regla que la gente respeta y una regla que se acaba apagando, y por eso lo pone quien conoce la nave y no nosotros.
¿Distingue un palé de cuarentena de uno liberado?
Distingue la zona, no el palé. Si el suelo tiene una zona roja de cuarentena y una verde de liberado, IRIS ve que hay un bulto dentro de la verde o pisando la línea, y lo dice. Lo que no hace es leer la etiqueta del palé desde el techo ni saber qué lote lleva dentro: para eso está el sistema de almacén. La cámara aporta lo que a ese sistema le falta, que es ver dónde está de verdad el palé y no dónde dice el papel que está.
¿Esto sirve para pasar una auditoría?
Sirve para llegar a ella con algo que enseñar. Un auditor no pregunta si las salidas están libres: pregunta cómo lo sabes. Con esto se contesta con un número —cuántas veces se ocupó esa zona, en qué turnos, cuánto se tardó en despejarla— y con el vídeo de cada vez. No es un certificado ni lo sustituye, y no lo vendemos como tal. Es la prueba de que la regla se vigila todos los días y no solo la semana antes de la visita.

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Míralo tú mismo

Esto no es un vídeo. Es un trozo de la pantalla de verdad.

Un resumen de la interfaz real, reproducido sin manos. Se ve el recorrido de un caso de principio a fin; lo que no se ve son las demás pantallas, que son muchas.

  1. Cuatro cámaras a la vez
  2. Cada una entiende lo suyo
  3. Los números suben solos
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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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