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¿Por qué falta producto si la línea no ha parado?
La línea no ha parado, pero falta producto
Son las 16:20 en la sala de embotellado. La torre de la máquina está en verde y nadie ha dado ningún aviso. Pero en la cinta las botellas no van seguidas: pasa un grupo apretado, se abre un hueco de doce segundos y vuelve otro grupo. Nadie apunta esos huecos, porque duran menos de lo que se tarda en llegar hasta el puesto. Al acabar el turno faltan dos mil botellas y el parte dice que la línea no ha parado.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Cuéntame las botellas que pasan por aquí cada minuto y avísame si se abre un hueco de más de diez segundos.»
El turno acaba y el número no cuadra. La máquina dice que ha estado en marcha, el almacén dice que han entrado menos palés y nadie sabe por dónde se ha ido la diferencia. Como no hay ninguna parada apuntada, la reunión del lunes acaba hablando de la gente en vez de la máquina. Y mantenimiento planifica a ciegas: se arregla lo que hace ruido, no lo que se queda quieto quince segundos veinte veces al día.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez. Tú dices qué tramo de la cinta se mira, cuántos segundos de hueco dejan de ser normales, en qué turnos cuenta y quién recibe el aviso: si a la salida de la llenadora el flujo se corta más de diez segundos, aviso al jefe de línea y queda apuntado con la hora. IRIS lo aplica en todos los turnos y todos los días, sin que nadie tenga que estar delante con un cronómetro. Si cambia el formato, se cambia el número de la regla, no la costumbre.
Una microparada es una parada que no llega a parecer una parada. La cinta se queda quieta ocho segundos porque una botella se ha atravesado en la curva, alguien la endereza con la mano y todo sigue. No se enciende ninguna baliza, no se abre ningún aviso y nadie lo apunta, porque apuntarlo cuesta más que arreglarlo. En una línea que va a cuatrocientas botellas por minuto, ocho segundos son cincuenta botellas. Y eso pasa treinta veces en un turno.
El problema no es cada hueco: es que nadie los suma. Al mes siguiente hay un número de producción que no cuadra con las horas de máquina y, como no hay registro, la explicación se busca donde se puede: en el turno de noche, en el operario nuevo, en el proveedor del tapón. Mientras tanto, la guía que engancha las botellas en la curva sigue ahí, costando cincuenta botellas cada vez.
IRIS mira ese tramo de la cinta y cuenta lo que pasa por delante, minuto a minuto. Cuando el flujo se corta más de los segundos que hayas marcado, lo apunta con la hora y guarda el vídeo de esos segundos. Al final de la semana no hay una opinión sobre la línea: hay una lista de huecos con hora y vídeo, y casi siempre tres o cuatro se repiten en el mismo punto. Ese punto es el que hay que arreglar.
Qué cambia
Antes, el jefe de línea se enteraba del hueco si estaba delante, y del total se enteraba a fin de mes por un número que no podía explicar. Ahora tiene la lista de huecos del turno, con la hora y el vídeo de cada uno, y ve que catorce de los treinta pasan en la misma curva. La reunión de la mañana deja de ser una discusión sobre quién trabaja más y pasa a ser una lista de puntos que arreglar.
Lo que no hace
IRIS no sabe por qué se ha abierto el hueco. Ve que el flujo se ha cortado, cuenta los segundos y lo apunta. Si ha sido una botella atravesada, una etiqueta mal puesta o un cambio de bobina, lo dice quien va a mirar el vídeo.
Y no sustituye a los datos de la máquina. Si tu llenadora ya cuenta ciclos, ese número sigue mandando. Lo que aporta IRIS es lo que pasa entre máquinas, en la cinta, donde no hay ningún contador.
Preguntas
- ¿Esto no lo cuenta ya el autómata de la máquina?
- A veces sí, y entonces los dos números se comparan. Lo que casi nunca está contado es el tramo entre dos máquinas: la cinta, la curva, la acumulación. Ahí no hay ningún sensor y es justo donde se abre la mayoría de los huecos. IRIS cuenta lo que pasa por delante de la cámara, sin tocar el autómata ni pedirle nada a la máquina. Y si los dos números se separan, esa diferencia ya es una pista de por dónde mirar.
- ¿Hace falta poner sensores en la cinta?
- No. Se marca sobre la imagen de la cámara la raya por la que pasa el producto y IRIS cuenta lo que la cruza. No hay que cortar la cinta, ni parar la línea, ni pasar cable hasta el cuadro. Y si mañana quieres medir en otro punto, se dibuja otra raya y ya está. Un sensor mide donde está atornillado; una cámara mide donde tú digas, y el mismo encuadre puede servir para dos medidas distintas.
- ¿Sirve para justificar una inversión en la línea?
- Sí, y es de lo que más se usa. Un hueco suelto no convence a nadie; una lista de huecos con hora, punto y vídeo, repetida durante un mes, sí. Con eso se ve cuántas veces al día se corta el flujo en la misma curva y cuánto producto se queda por el camino. La conversación deja de ser una impresión y pasa a ser un número que además se puede volver a medir después del arreglo, con la misma cámara y la misma raya.
- ¿Esto se pide con una frase o hay que dibujar algo?
- Las dos cosas, y no es lo mismo. El aviso del hueco se pide hablando: «avísame si se abre un hueco de más de diez segundos». El conteo se configura dibujando: hay que trazar sobre la imagen la raya por la que pasan las botellas, porque una raya no se puede describir con una frase. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: por eso el número es repetible y se puede auditar.
Demostración · IRIS en marcha
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Se reproduce sola y enseña un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se dibuja una zona
- Sale qué pasó por ahí
¿No ves lo tuyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
El turno de noche no lo cubre nadie:lo cubre la cámara que ya está encendida.
No se cansa, no parpadea y no baja a por café. Lo que pasa de madrugada lo entiende igual que lo entendería a las doce, y quien esté de guardia se entera mientras está pasando.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable.
