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Soluciones por tipoEficiencia productiva

¿Está todo en su lugar antes de cerrar?

Se fueron y las herramientas siguen en el piso

Las once y media de la noche en un pasillo de gabinetes. El trabajo terminó y el pasillo no: en el piso hay un maletín de herramientas abierto, una caja de embalaje, un rollo de cable, un manojo de amarres plásticos y unos tornillos sueltos sobre las baldosas. El gabinete en el que se trabajó sigue abierto. La persona ya se aleja por el pasillo, de espaldas. Enfrente está la rejilla por la que sube el aire frío.

3 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«Dígame si al cerrar el taller falta alguna herramienta del panel, y dígame cuál es el hueco y desde qué hora está vacío.»

Un maletín abierto en un pasillo angosto es lo que se lleva por delante quien entra corriendo a las tres de la madrugada. En un taller, la herramienta que no está en su lugar aparece a mitad del cambio de formato, cuando ya no hay tiempo, y el conteo se hace a mano, una por una, con el taller lleno y el turno terminando. En todos los casos se descubre en la siguiente ronda, si es que hay ronda.

Se decide una vez

Qué soporte se mira, en qué momento se comprueba y quién recibe el aviso: eso lo decide la organización. El panel del taller al cerrar el turno. El pasillo cuando ya no queda nadie trabajando adentro. La bandeja del carro antes de un cambio de formato. Con eso escrito, la comprobación corre sobre cada imagen y todos los días, sin depender de que alguien se acuerde de repasar el panel completo.

El orden ya existe en un taller de herramientas. Sobre el panel azul cuelgan llaves, martillos y alicates, cada uno encima de su lugar marcado, y basta que falte uno para que aparezca un hueco con la silueta pintada y nada adentro. Ese hueco es la mejor señal que existe, y tiene un problema: solo se ve si alguien mira el panel entero.

Los lugares donde esto importa no se parecen entre ellos. En un galpón, una herramienta que falta es una parada anunciada a mitad del cambio de formato. En un pasillo de gabinetes de un centro de datos, lo que queda en el piso es un tropiezo para quien entre corriendo de noche y un tornillo delante de una rejilla de aire. Y en el taller de un centro penitenciario, una herramienta que no está al cierre es un problema serio, y hoy se resuelve contándolas una por una a mano, todos los días, con el taller todavía lleno y el turno terminando.

Contra su imagen de referencia compara IRIS el panel, y dice qué hueco está vacío y desde qué hora lo está. No hace falta poner una etiqueta ni un chip en nada: se mira el soporte tal como ya está, porque el orden que ya tiene el taller es justamente lo que hace que un hueco se vea. Y cuando está todo colgado, que es casi siempre, no dice nada: el panel completo es el estado bueno.

Qué cambia

Dos veces al día se repasaba el panel a mano y el hueco aparecía cuando aparecía. Ahora la revisión la hace la cámara con cada imagen, y la persona solo entra cuando hay un hueco: recibe la foto del panel y el video del momento en que la herramienta salió de su lugar. En el pasillo del centro de datos, el aviso llega apenas se queda solo con las cosas adentro, y recoger cuesta dos minutos cuando alguien sabe dónde mirar.

Dónde lo vimos

  • El trabajo terminó y el pasillo no. En el piso quedaron un maletín de herramientas abierto, una caja de embalaje, un rollo de cable, un manojo de bridas y unos tornillos sueltos sobre las baldosas. El rack en el que se trabajó sigue abierto. La persona ya se aleja por el pasillo, de espaldas. Enfrente está la rejilla por la que sube el aire frío. IRIS ve que quedan objetos en el piso de una zona de paso, cuánto lugar libre dejan y cuánto rato llevan ahí desde que salió el último.

    CAM-555Un maletín y un rollo de cable en medio del pasillo

    «Avíseme si queda material en el piso de un pasillo cuando ya no hay nadie trabajando ahí.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • Una silueta del panel está vacía: la marca roja se ve y la herramienta no. Es media mañana en el taller de herramental, con llaves, martillos y alicates colgados sobre el panel azul, cada uno encima de su lugar marcado. Al lado, el carro de cambio de formato lleva una bandeja de espuma roja con huecos sin llenar. Dos operarios trabajan en el banco. Nadie notó nada: el hueco solo se ve si alguien mira el panel entero.

    CAM-250Una silueta vacía en el panel: falta una herramienta

    «Avíseme cuando al cerrar el turno quede una silueta del panel sin su herramienta.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un taller a media mañana. En la pared, un panel con todas las herramientas colgadas en su hueco: llaves fijas ordenadas por tamaño, destornilladores, alicates, martillos, limas, una sierra y un nivel. Debajo corre una bancada de cajones rotulados. Alguien del personal, de espaldas, repasa el panel con el informe en la mano, y tres personas trabajan en los bancos de madera. En esta imagen están todas las herramientas: no falta ninguna, así que no hay nada que atender y el punto sale en oro.

    CAM-115El panel de herramientas, completo al cierre

    «Al cerrar el taller quiero saber si falta alguna herramienta del panel, cuál es el hueco y desde qué hora está vacío.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

Lo que no hace

Quién agarró la herramienta, no lo sabe. A nadie identifica, caras no reconoce y de nadie guarda quién es. Tampoco clasifica ni predice a nadie: no dice quién podría llevársela.

Y responde solo de lo que ve. Lo que está adentro de un cajón cerrado no se ve y no se cuenta.

Preguntas

¿IRIS sabe qué herramienta falta?
Lo sabe cuando la silueta está dibujada. Se compara el panel contra su imagen de referencia y se señala el hueco vacío, con la hora exacta en que quedó así. El nombre se lo pone la planta al configurar la regla: lo que la cámara ve es la forma, no un catálogo. Y cuando el panel cambia —una herramienta nueva, una fila reordenada—, se vuelve a fijar la referencia y sigue funcionando.
¿Hace falta poner una etiqueta o un chip en cada herramienta?
No hace falta ninguna de las dos cosas. El panel se mira tal como está: cada herramienta con su hueco y su silueta, que es precisamente lo que permite ver desde lejos que falta algo. Ese orden ya lo tiene el taller. Lo único que se suma es una cámara mirándolo todo el tiempo, en lugar de una persona mirándolo dos veces al día. Y funciona igual con carros, bandejas de espuma o cajas de calibres, siempre que cada herramienta ocupe una posición fija y visible.
¿Y las herramientas que están adentro de un cajón?
De lo que ve, y nada más, puede responder la cámara. El panel está a la vista y por eso se comprueba de un vistazo; lo que está adentro de un cajón cerrado no se ve, no se cuenta, y decir lo contrario sería prometer algo que no hacemos. Si hace falta que esas también entren, la manera es que estén adentro del encuadre en el momento del conteo: una bandeja abierta sobre el banco se cuenta igual de bien que el panel.
¿Y si el material está en el piso porque el trabajo sigue?
Justamente por eso la regla espera. Con gente todavía trabajando en ese pasillo no hay aviso: se ve que hay personas y se guarda silencio. El aviso aparece cuando el pasillo queda vacío y las cosas siguen ahí, y cuántos minutos de espera van lo define quien escribe la regla —diez en una sala, dos en otra—. Y el mobiliario de siempre no dispara nada: lo que se vigila es el cambio, no lo que lleva ahí desde el primer día.

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Demostración · IRIS en marcha

No se lo contamos. Se lo mostramos.

Va sola, paso a paso, y enseña un solo camino: el de un caso. Es un resumen de la pantalla real, y la herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que entran acá.

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Se le pide con una frase, y las frases no se acaban: por eso esta lista se queda corta a propósito. Son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

La madrugada de hoyno tiene por qué esperar al parte de la mañana.

Al día siguiente no queda nada por reconstruir: ya está contado. Porque IRIS lo entiende en el momento y avisa a quien esté de turno, con la cámara y la hora.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Le respondemos el mismo día hábil.