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Soluciones por tipoExperiencia de cliente

¿Cuánto hace que ese plato está esperando bajo la lámpara?

El plato está hecho y sigue en el pase

Nueve y media de la noche, el servicio a pleno. La barra del pase está llena de platos terminados, en fila bajo las lámparas de calor. Al lado esperan cinco personas de salón: una levanta dos platos, otra mira hacia la cocina, las demás esperan turno. Un plato lleva cuatro minutos ahí. Nadie lo movió porque nadie tiene esa mesa. Cuando salga, la salsa se va a haber cortado.

2 cámaras en 1 sectores

Así se le pide

«Avisame cuando un plato lleve más de dos minutos parado en el pase y haya tres o más personas de salón esperando.»

Ese plato sale frío o se vuelve a hacer. Si sale frío, el cliente no protesta: paga, se va y lo escribe a la noche en una reseña que van a leer doscientas personas antes de reservar. Si se rehace, la cocina pierde el producto y quince minutos en el peor momento del turno, y arrastra a las mesas que venían atrás. Y el jefe de cocina se entera al día siguiente leyendo la reseña, no cuando todavía se podía arreglar con una frase.

Se decide una vez

Lo decidís una vez: cuántos minutos son demasiado en tu casa, cuánto salón tiene que estar esperando para que sea de verdad un tapón y a quién se avisa, si al jefe de rango, al maître o a la pantalla de la cocina. Dos minutos en un menú del día no son lo mismo que dos minutos en una carta larga: el número lo ponés vos, no viene de fábrica. IRIS lo aplica en cada servicio, todos los días, sin que nadie tenga que mirar el reloj del pase mientras hace otras seis cosas.

El pase es donde se encuentran dos equipos que no se ven. La cocina termina un plato y lo deja bajo la lámpara. El salón tiene que levantarlo antes de que se arruine. Cuando el servicio va tranquilo, esto se resuelve con una voz. Cuando entran cuarenta cubiertos a la vez, la voz se pierde: hay ruido, hay campana, hay cinco personas de salón y todas dan por hecho que ese plato es de otra.

Nadie hizo nada mal. El cocinero cantó el plato, el mozo estaba sirviendo la mesa de al lado, el maître estaba en la puerta con una reserva. El plato simplemente se quedó ahí, y bajo una lámpara de calor un pescado aguanta mucho menos que una carne. El problema no es que falte gente: es que nadie puede llevar el reloj del pase en la cabeza mientras hace otras seis cosas a la vez.

IRIS mira el pase y mide cuánto tiempo hace que un plato está parado. Cuando pasa del límite que pusiste y además hay salón esperando, lo dice: qué cámara, cuántos minutos y el video. Nadie tiene que dejar lo que está haciendo para ir a comprobarlo. Y al cabo de un mes aparece algo más útil que el aviso suelto: a qué hora se tapona tu pase, qué días y con qué carta. Eso ya no se arregla corriendo. Se arregla cambiando un turno o sacando un plato del menú.

Y al mes siguiente aparece la conversación que de verdad cambia algo. Si el tapón se repite los jueves entre las nueve y media y las diez, y siempre con la misma parte de la carta, el problema no es del turno: es que hay tres platos que tardan lo mismo y salen juntos. Entonces se cambia un plato, se adelanta una mise en place o se suma media hora más de refuerzo. Ninguna de esas tres decisiones se puede tomar con el recuerdo de un servicio malo, y las tres son fáciles con cuatro semanas de números adelante.

Qué cambia

Antes el tapón del pase se descubría por la queja de una mesa, o por una reseña de dos estrellas escrita a la una de la mañana desde el celular. Ahora suena el aviso en el minuto tres, alguien mira la cámara desde donde esté parado, agarra el plato y lo lleva. Casi siempre no es nada y se resuelve en veinte segundos. Y justamente por eso funciona: comprobarlo cuesta tan poco que se comprueba siempre, también un viernes a las diez de la noche.

Dónde se ve

  • Diez y cuarto de la mañana, final del desayuno. En la isla central quedan cuatro bandejas casi vacías, con los bordes sucios; por la mesada hay migas, platos usados y comida derramada, y en el piso alrededor cayeron medialunas y trozos de fruta. Un huésped espera parado con el plato en la mano; otros dos rodean la isla buscando dónde queda algo. Al fondo, la estación de servicio sigue atendida. IRIS ve la bandeja sin nada, la mesada sucia y lo que hay en el piso.

    CAM-502La bandeja está vacía y el huésped ya está delante

    «Avisame cuando una bandeja del buffet lleve más de cinco minutos vacía con huéspedes adelante, o cuando haya comida caída en el piso.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Nueve y media de la noche, el servicio a full. La barra del pase está llena de platos terminados, en fila bajo las lámparas de calor. Al lado esperan cinco personas de salón: una levanta dos platos en la bandeja, las otras están paradas contra la pared. Atrás, en la partida, se sigue emplatando y salen más. IRIS mide una sola cosa: cuánto tiempo lleva parado en el pase el plato más viejo.

    CAM-501El plato lleva cuatro minutos hecho y todavía no salió

    «Avisame cuando un plato lleve más de dos minutos parado en el pase y haya tres o más personas del salón esperando.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

Lo que no hace

IRIS no sabe qué hay en el plato, ni si está bueno, ni de qué mesa es. Ve que hay algo en el pase y mide cuánto tiempo hace que está ahí sin moverse.

Y no evalúa a nadie. No dice quién tenía que levantarlo ni cuánto tarda cada mozo, porque no identifica personas. Cuenta cuántas están esperando, no quiénes son.

Y no sabe si el tapón viene de cocina o de salón. Ve un plato quieto y gente esperando; quién iba con retraso esa noche es una conversación entre personas, no un dato que salga de una cámara.

Preguntas

¿Esto sirve para controlar a los mozos?
No, y conviene decirlo claro. IRIS no reconoce rostros, no identifica a nadie y no lleva la cuenta de lo que hace cada persona. Lo que mide es el plato: cuántos minutos hace que está parado en el pase. Si quisieras usarlo para señalar a alguien, no te daría el dato, porque no lo tiene. Lo que sí te da es dónde y a qué hora se tapona el servicio, que casi siempre es un problema de organización y casi nunca de una persona concreta.
¿Y si el plato espera a propósito, porque falta otro de la misma mesa?
Pasa en cada servicio, y por eso el aviso lleva dos condiciones y no una sola. Un plato quieto no dispara nada por su cuenta: hace falta además que haya gente de salón esperando en el pase, que es la señal de que el tapón es de verdad y no una espera normal de mesa. Y después está el número, que lo ponés vos: si en tu cocina un plato espera tres minutos al resto de la mesa sin drama, el aviso arranca en cuatro. Lo que no puede pasar es que salte cuando no pasa nada, porque a la semana ya no lo mira nadie.
¿Hay que cambiar las pantallas de cocina o el sistema de comandas?
No. Esto funciona con una cámara que vea la barra del pase, y no toca ni tu sistema de comandas ni tus pantallas de cocina. Si más adelante querés cruzar los dos datos, se puede, pero no es la condición para arrancar. Y la razón es sencilla: el problema no está adentro del sistema, está en los minutos que un plato pasa abajo de la lámpara, y ese tiempo no lo registra ningún programa de comandas del mundo.
¿Vale también para el buffet o para la barra?
Sí. Es el mismo tipo de mirada: algo que tendría que estar en movimiento y se quedó quieto. En un buffet es la bandeja que hace minutos está vacía con gente adelante; en la barra, la comanda que se queda en la repisa mientras se sirven otras dos. Cambia dónde dibujás la zona y cuántos minutos son demasiado, pero la idea es idéntica: medir el tiempo que una cosa lleva parada donde no debería estarlo.

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Un caso distinto cada vuelta

Mirá lo que pasa. Y mirá lo que IRIS hace con eso.

No es un video grabado ni un dibujo: es un resumen de la herramienta real, con un caso distinto en cada vuelta. La herramienta entera no entra en un recuadro.

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