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¿Cuánto esperan de verdad los camiones en mi playa?
Nadie sabe cuánto espera un camión
Son las 09:05. En el camino de acceso hay siete camiones parados uno atrás del otro, desde el semirremolque azul de adelante hasta los dos del fondo, junto a los árboles. Enfrente, la playa de maniobras está vacía y la fila de dársenas está cerrada: ninguna tiene camión adelante. Un operario con chaleco reflectivo cruza la playa a pie. Siete esperando y nueve dársenas libres a la vez, y no hay ningún papel donde eso quede escrito.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Contá cuántos camiones esperan en el acceso, cuánto rato espera cada uno y cuántas dársenas están libres a la vez.»
El transportista dice que sus choferes esperan una hora; el depósito dice que veinte minutos. Como nadie anota nada, gana el que levanta más la voz o el que tiene más antigüedad. Mientras tanto se pagan esperas que no se pueden comprobar, se mueven franjas de turno a ciegas y el jefe de playa llega a la reunión mensual con una impresión en lugar de un número. Y hay algo que duele más: nadie sabe si el problema es que llegan todos juntos a las nueve o que las dársenas no se abren a tiempo.
Se decide una vez
Acá no se escribe una frase: se dibuja. Vos marcás sobre la imagen la raya que cruza un camión al entrar al acceso y la zona de cada dársena, y decidís qué franjas te interesan: por hora, por turno, por día. Todo eso se hace una vez. A partir de ahí IRIS cuenta igual todos los días, sin que dependa de quién estuviera de turno ni de si aquella mañana alguien se acordó de anotarlo.
Esta cámara no está puesta para dar sustos. No hay nada que salte, no hay nadie haciendo nada malo y no hay incidente que abrir. Está puesta para que exista un número donde antes había una discusión.
El jefe de playa sabe perfectamente que hay días malos. Lo que no sabe es cuántos, ni a qué hora, ni si el lunes es peor que el jueves. Cuando llega la reunión con la empresa de transporte, cada parte trae su versión: uno lleva los tiempos que le contaron los choferes, el otro lleva la sensación de que las dársenas estaban abiertas. Y salen de la reunión con una decisión tomada sobre nada.
Lo que hace IRIS acá es aburrido y por eso funciona. Cuenta el camión cuando cruza la raya y le arranca un cronómetro. Guarda cada hora cuántos esperaban y cuántas dársenas estaban libres. Al final del turno publica el resumen, con la espera más larga y su video por si alguien quiere verla. No dice quién tiene la culpa. Pone sobre la mesa la misma cifra medida igual todos los días, que es lo único con lo que se puede cambiar una franja horaria, renegociar un contrato o defender que la playa no es el cuello de botella.
Qué cambia
Antes el jefe de playa contestaba con lo que se acordaba y con lo que le habían dicho por radio, y el día que alguien pedía números había que ponerse a mirar grabaciones una tarde entera. Ahora abre el resumen del turno y ahí está: cuántos camiones esperaron, cuánto esperó el peor y cuántas dársenas estuvieron vacías al mismo tiempo. La reunión con el transportista deja de ser un pulso entre dos memorias y pasa a ser dos personas mirando la misma tabla.
Lo que no hace
IRIS mide, no explica. Cuenta camiones y cronometra esperas, pero no dice por qué se formó la fila: si es que llegaron todos a la vez, si faltaba personal o si una dársena estaba averiada, eso lo pone quien mira el video. Y si querés un aviso además del número, se pide aparte: contar y avisar no son la misma cosa.
Preguntas
- ¿Esta cámara avisa o mide?
- Mide. Acá no salta ninguna alarma: lo que hay es un número por hora, por turno y por día. Cuántos camiones estaban esperando, cuánto esperó el que más aguantó y cuántas dársenas estuvieron paradas al mismo tiempo. Se le puede sumar un aviso si la fila pasa de cierto largo, pero el valor de esta cámara está en la serie de datos y no en el susto. Es la parte menos vistosa de IRIS y, en una playa de maniobras, suele ser la que más se usa a los seis meses.
- ¿Cómo se configura una cámara de contar?
- Dibujando. Una alerta se pide con una frase; un conteo se traza sobre la imagen: se marca la línea que cruza el camión al entrar al acceso y la zona de cada dársena. Una raya no se puede describir hablando, hay que trazarla, porque el número depende de por dónde pasa exactamente y en qué sentido. Por eso la cifra sale igual mañana que hoy y se puede auditar. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual.
- ¿El número sirve para negociar con un transportista?
- Sí, porque es repetible y tiene video detrás. La misma línea, la misma zona y el mismo criterio todos los días. Se puede mostrar la hora de entrada al acceso, la hora en que el camión ocupó dársena y la espera de cada vehículo, y comprobarla en la grabación si alguien no se lo cree. IRIS cuenta vehículos y cronometra: no identifica al chofer ni lo compara con nada. Lo que se lleva a la mesa es un tiempo medido, no una acusación.
- ¿Sabe IRIS por qué se formó la fila?
- No. IRIS mide lo que se ve: cuántos camiones esperan, desde qué hora y cuántas dársenas están libres mientras tanto. La causa —que llegaron todos a la vez, que faltaba un autoelevadorista, que una dársena estaba averiada— la pone quien mira el video o el sistema del depósito. Y muchas veces el propio número ya señala dónde mirar: siete esperando con nueve dársenas libres no es un problema de capacidad, es un problema de apertura.
Miralo vos mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Un resumen de la interfaz real, reproducido sin manos. Se ve el recorrido de un caso de principio a fin; lo que no se ve son las demás pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ves lo tuyo acá?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
No hay que romper ni una pared:las cámaras que ya tenés puestas pueden empezar a entender.
Ni obra, ni cableado nuevo, ni cambiar de equipo. Se conecta a lo que ya hay, y lo que ya hay empieza a contar lo que ve.
Explicanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Estamos en España, con cuatro o cinco horas de diferencia. Si llamás a la mañana, allá es media tarde y te atiende una persona. Si escribís, te contestamos igual.
