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¿Quién mira una subestación en la que no hay nadie?
Arde una máquina y no hay nadie en la subestación
Son las 12:10 de un martes de julio. En la subestación no hay ni un coche aparcado, y casi nunca lo hay. En la cabeza del transformador, a la altura de los pasatapas, hay llama naranja viva, y de ahí sale una columna de humo negro que sube recta y se pierde por encima de los tejados del barrio. La cámara del parque lo está grabando desde el primer segundo. El primer aviso, en cambio, va a llegar por teléfono: un vecino.
3 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
««Avísame si sale humo o se ve fuego en cualquier punto del parque, y dime en qué máquina.»»
Hoy ese primer aviso llega tarde y llega mal. Llega cuando el humo ya se ve desde la carretera, o cuando cae la línea y se queda sin luz medio polígono. Entonces empieza lo caro: los bomberos entrando sin saber qué máquina es, el transformador de reserva, el informe al regulador y las llamadas de los clientes que no pueden trabajar. Nada de eso lo arregla el vídeo que se mira tres días después.
Se decide una vez
Aquí no manda la cámara: manda la compañía. Ella decide qué máquinas se miran, en qué horas —en una subestación sin personal, todas—, a quién se llama primero y qué se hace antes de que llegue nadie. Eso se decide una vez, sentados y con calma. Después IRIS lo aplica igual un martes a mediodía que un domingo a las cuatro de la mañana, sin que nadie tenga que acordarse de nada.
Una subestación está pensada para funcionar sola. No hay portería, no hay turno y no hay nadie sentado mirando: hay una valla, un candado y una visita cada cierto tiempo. Dentro está la máquina más cara del sitio, y esa máquina falla de dos maneras. Despacio, dejando caer aceite gota a gota durante semanas. O de golpe, con llama en la cabeza y humo negro saliendo por arriba.
El aceite es el que se pierde siempre. Es una mancha oscura que se abre bajo la máquina, cruza la losa y se va metiendo por el sumidero que da a la cuneta. Nadie la ve porque nadie pasa. Cuando se ve, ya no es una avería: es tierra contaminada, un expediente y una empresa de limpieza. Y la diferencia entre las dos cosas son unos días de nadie mirando.
IRIS mira ese parque todo el rato y no se cansa. Si aparece llama o humo, lo dice al momento y dice en qué máquina, que es la primera pregunta que hacen los bomberos al llegar. Si aparece una mancha en el suelo que no estaba en las imágenes de antes, lo dice también, aunque no haya fuego, ni ruido, ni nada que suene. Después el aviso llega a una persona con la cámara y el vídeo de justo antes, y esa persona decide. IRIS no abre la línea, no llama a nadie por su cuenta y no dice qué hay que hacer: dice qué está pasando y dónde, mientras está pasando.
Qué cambia
Antes, el operador de la red sabía de la subestación lo que le contaban los relés: que la línea ha caído. Del parque en sí, nada, hasta que iba alguien. Ahora la máquina que arde tiene nombre antes de que salga el retén, y la mancha de aceite se ve el día que aparece y no en la revisión del semestre que viene. La visita de mantenimiento se sigue haciendo igual: lo que cambia es que ya no es la única vez que alguien mira ese parque.
Dónde lo hemos visto

CAM-159Humo en un transformador
«Avísame si sale humo o se ve fuego en cualquier punto del parque, y dime en qué máquina.»

CAM-345Un reguero de aceite bajo el transformador
«Avísame si aparece una mancha oscura en el suelo debajo de cualquier transformador y no estaba en las imágenes de antes.»

CAM-344Llama y humo negro en el transformador
«Avísame en cuanto haya humo o llama en cualquier máquina del parque, aunque no haya nadie allí.»
Lo que no hace
IRIS no apaga nada. No abre la línea, no dispara el extintor, no sabe la temperatura del aceite ni la presión del depósito, y no sustituye a las protecciones ni al relé Buchholz. Ve lo que se ve desde fuera: humo, llama, una mancha nueva en el suelo, una puerta abierta. Lo que pasa dentro de la cuba sigue siendo cosa de los sensores que ya están puestos.
Preguntas
- ¿Esto sustituye a la detección de incendios de la subestación?
- No. La detección de incendios sigue haciendo su trabajo y IRIS no la toca. Lo que hace IRIS es mirar el parque desde fuera, donde muchas veces no hay detector: entre máquinas, en el foso, en el patio de aparamenta. Un detector avisa de que hay fuego en el sitio donde está puesto; la cámara ve el humo que sale por arriba de una máquina que no tiene detector encima, y dice cuál es. Las dos cosas juntas cubren más que cada una por su lado, y ninguna estorba a la otra.
- ¿Cómo sabe que la mancha del suelo es nueva?
- Porque compara. IRIS guarda cómo se veía ese mismo encuadre antes y avisa cuando aparece algo oscuro debajo de una máquina que en las imágenes anteriores no estaba. No mide litros ni dice qué líquido es: dice que hay una mancha que ayer no había, en qué máquina y desde cuándo se ve. Con eso, quien va a la subestación ya sabe a qué máquina acercarse en lugar de dar la vuelta entera. Si la mancha es de la lluvia, se ve en la foto y se descarta en diez segundos.
- ¿Funciona si la subestación se queda sin conexión?
- Sí. IRIS puede funcionar dentro de la propia instalación, sin depender de internet ni de un servidor de fuera. El aviso se genera igual y el vídeo se guarda igual; lo que puede tardar es que llegue al centro de control si la línea de comunicaciones está caída. En cuanto vuelve, llega todo, con la hora exacta en que ocurrió y no con la hora en que se recuperó la conexión. Para una subestación aislada esto no es un detalle: es la mitad del motivo por el que se pone.
- ¿No va a avisar cada vez que pase una nube de vapor?
- Puede pasar, y por eso se ajusta antes de ponerlo en marcha. En un parque hay penachos de vapor de agua, polvo de la pista y humo de un incendio de rastrojos al otro lado del muro, y todo eso se parece a lo que buscamos. La regla se afina con las imágenes reales de esa subestación: qué zonas se miran, qué tamaño tiene que tener el humo, cuántos segundos tiene que durar. No prometemos que no vaya a haber ningún aviso de más. Prometemos que cada uno llega con su vídeo, y que descartarlo cuesta diez segundos en lugar de un viaje.
Míralo tú mismo
Esto no es un vídeo. Es un trozo de la pantalla de verdad.
Un resumen de la interfaz real, reproducido sin manos. Se ve el recorrido de un caso de principio a fin; lo que no se ve son las demás pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ves lo tuyo aquí?
Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
No hay que picar ni una pared:las cámaras que ya tienes puestas pueden empezar a entender.
Ni obra, ni cableado nuevo, ni cambiar de equipo. Se conecta a lo que ya hay, y lo que ya hay empieza a contar lo que ve.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable.