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¿Cuánta gente se va porque no encuentra dónde sentarse?

Mesas sucias y gente parada con la bandeja

Sábado de quincena, 1:20 p.m., patio de comidas de un mall lleno. En la mesa de la esquina hay dos bandejas, tres vasos y el papel de las hamburguesas: la familia que estaba ahí se paró hace nueve minutos. A cuatro metros, tres personas dan una vuelta con la bandeja en la mano, miran, no encuentran puesto y terminan paradas junto a la baranda. La mesa está libre. Nadie lo sabe porque nadie la ha recogido.

4 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«“Avísame si una mesa lleva más de cinco minutos sin recoger mientras haya gente buscando dónde sentarse.”»

Una mesa sucia es una mesa que no existe. En hora pico, cada mesa que tarda diez minutos de más en volver a estar disponible son dos consumos que no se hacen, y quien se fue parado no regresa el sábado siguiente. Al cierre del turno nadie sabe cuántas mesas se quedaron así ni cuánto rato, porque eso no se anota en ninguna parte. Solo queda el reclamo de siempre: estaba todo lleno y encima sucio.

Se decide una vez

Lo que se decide son dos cosas: cuántos minutos y en qué área. Cinco en el patio de comidas al mediodía, tres en la terraza del hotel a la hora del desayuno, media hora en una mesa de juego abierta sin nadie jugando. Después, dónde entra el aviso: al equipo que está en el área, no a la oficina del gerente, porque un aviso que llega a quien no puede levantar una bandeja no sirve de nada. Y en qué horas se enciende. Se dice una vez y queda igual el sábado a la una, el martes a las cinco y el día que falta media planilla.

Nadie discute que hay que recoger las mesas. El problema es que quien recoge no puede estar en todas partes: da una vuelta, levanta lo que le queda cerca y regresa al mostrador. La mesa del fondo, la que no está en su camino, se queda diez minutos con las bandejas puestas justo cuando el patio de comidas está a tope. Y quien llega con la bandeja en la mano no pregunta ni reclama: da una vuelta, no encuentra puesto y se va.

IRIS mira el área y ve dos cosas a la vez: mesas con cosas encima y nadie sentado, y personas paradas buscando dónde sentarse. Cuando esas dos cosas coinciden más minutos de los que tú pusiste, el aviso sale al equipo de quien recoge, con la cámara y la mesa concreta. No es un regaño general al cierre del turno: es “la mesa del rincón, ahora”.

Y hay una segunda mitad que casi nadie mide. Cuántos minutos al día están las mesas ocupadas por bandejas vacías. Cuántas mesas libres quedan a la una y veinte de un sábado de quincena. En qué franja hace falta una persona más y en cuál sobra. Eso no se pide con una frase: se marca el área de mesas sobre la imagen y el número sale igual todas las semanas. No todo lo importante es una alarma. A veces lo importante es un número.

Qué cambia

Antes, quien recoge trabajaba a vista: daba vueltas y limpiaba lo que alcanzaba, y en hora pico siempre había una esquina que se quedaba atrás. El supervisor se enteraba al final, cuando ya había gente parada con la bandeja. Ahora el aviso llega a la mano de quien recoge y dice qué mesa, con la cámara. Y al cierre de la semana se ve en qué franjas se acumula, que es lo que hace falta para poner a alguien más a la una y no a las cinco.

Dónde lo hemos visto

  • Lo primero que se nota en la mesa de ruleta, a las once y cuarto, es que la rueda no gira. El dealer se detuvo y no toca las fichas, que siguen sobre el paño tal como quedaron. Un jugador está parado con las manos abiertas, hablando hacia la mesa; el supervisor le contesta con el mismo gesto. La inspectora mira desde la derecha sin acercarse y los jugadores sentados se voltearon hacia la conversación. De todo eso, IRIS registra dos hechos: el juego se detuvo, y hay una conversación de pie junto a la mesa. Ni oye lo que dicen, ni sabe quién tiene razón, ni sabe quién es nadie.

    CAM-528Un jugador reclama y el juego se detiene

    «Búscame de anoche, entre once y una, la mesa que dejó de girar con un cliente parado hablando.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • El salón entre almuerzo y almuerzo, que es cuando más se pierde. Hay una mesa a medio recoger con el servicio anterior encima; otra que se está montando en este momento; dos al fondo ya listas y sin nadie; y una a la izquierda con clientes comiendo. Cuatro estados distintos en el mismo salón, y desde el atril de la puerta no se distingue cuál es cuál sin caminar hasta allá.

    CAM-499La mesa lleva ocho minutos sin recoger y hay gente esperando

    «Si una mesa lleva más de cinco minutos sin recoger y hay gente esperando puesto, avísame.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Sábado, dos y veinte de la tarde, patio de comidas lleno. Adelante del primer mostrador la fila dobla y se sale del pasillo: once minutos de espera. En el segundo se esperan seis; en el tercero, dos. El campo de mesas está casi completo y solo quedan seis libres de ochenta y cuatro. Por la escalera mecánica sigue llegando gente. Aquí IRIS no pregunta nada: hay una raya dibujada en cada mostrador y dos zonas sobre el piso. Cuenta quién se pone en la fila, quién llega a pedir y cuántas mesas quedan.

    CAM-541La fila no avanza y ya casi no quedan mesas libres

    «Si la espera en algún puesto pasa de ocho minutos, o si quedan menos de diez mesas libres, avísame.»

    Ver esta cámaraLos centros comerciales

  • Noche cerrada, mesa de ruleta. Los nueve puestos están ocupados y no se levanta nadie. A los lados se formaron dos círculos de gente de pie: unos apuestan por encima del hombro, otros esperan a que quede sitio. Arriba, recostados en la baranda, hay más personas mirando. Y adelante, el piso está vacío de lado a lado. IRIS mide cuánta gente hay alrededor de la mesa, cuánto tiempo lleva ahí y cuánto se tarda en conseguir puesto. La demanda no está repartida por la sala: está apilada en un punto.

    CAM-524Los nueve puestos ocupados y diecisiete personas de pie alrededor

    «Si una mesa lleva un cuarto de hora llena y hay más de quince personas de pie alrededor, avísame.»

    Ver esta cámaraLos casinos

Lo que no hace

IRIS no sabe si esa gente fue por servilletas y regresa enseguida. Por eso la regla lleva minutos adentro: son los minutos los que separan una mesa ocupada de una mesa abandonada. Tampoco sabe si la mesa quedó limpia; ve si hay cosas encima y si hay alguien sentado.

Y no identifica a nadie ni califica a quien recoge: dice qué mesa y desde cuándo, y quien está en el área decide en qué orden las hace.

Preguntas

¿Y si fueron por servilletas y regresan?
Por eso la regla se mide en minutos y no en instantes. Cinco minutos con la mesa puesta y nadie sentado es una cosa; treinta segundos es alguien que fue por servilletas. El número lo pones tú y se ajusta el primer día mirando esa área en hora pico: en un patio de comidas el margen es corto, en un restaurante de hotel es más largo porque la gente se levanta al buffet. Con los minutos bien puestos, el aviso tonto desaparece.
¿Distingue una mesa sucia de una mesa ocupada?
Sí, porque son dos escenas distintas. Una mesa ocupada tiene gente sentada; una mesa sin recoger tiene cosas encima y ninguna silla usada. Esa diferencia se ve bien desde una cámara que tome el área de mesas completa y desde arriba, que es como se instalan. Lo que IRIS no hace es juzgar si quedó limpia después: cuando alguien la recoge, la mesa vuelve a contar como libre, y ahí termina su trabajo.
¿Puedo saber cuántas mesas libres quedan en cada momento?
Ese es el otro uso, y no es una alarma: es una medición. Se dibuja el área de mesas sobre la imagen y de ahí sale cuántas están ocupadas y cuántas quedan libres, con el resumen por hora, por día y por temporada. Con ese número se sabe a qué hora satura de verdad el patio de comidas —que casi nunca es la hora que uno cree— y se arman los turnos con un dato en la mano. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual.
¿Sirve fuera de un patio de comidas?
Sí, y cambia lo que se mira. En el comedor de un hotel la mesa hay que volver a montarla, no solo recogerla, y el margen es otro. En una sala de juego lo caro es lo contrario: una mesa abierta media hora sin nadie jugando mientras al lado hay gente parada esperando puesto. En los tres casos la pregunta es la misma —¿cuántos puestos útiles tengo ahora mismo?— y la respuesta se ve desde la cámara.

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Demostración · IRIS en marcha

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  3. Abres el aviso
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Si tienes una cámara,ya tienes un guardia de seguridad. Si tienes cuatro mil, tienes cuatro mil guardias de seguridad.

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