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¿Desde cuándo lleva goteando eso?

Un charco que ayer no estaba ahí

11:20 a.m. en el patio de almacenamiento. Un IBC blanco está abollado y hundido por un costado, apoyado sobre una paleta de madera rota. Debajo, el concreto está oscuro y mojado, y la mancha llegó casi hasta la junta. Alguien puso un absorbente y se fue a buscar más. Nadie sabe si eso lleva goteando diez minutos o desde ayer por la tarde, y esa es justo la pregunta que van a hacer.

4 cámaras en 4 sectores

Así se le pide

«“Dime si sale un chorro de una junta o si crece un charco alrededor de una bomba.”»

Mientras el goteo se queda dentro del dique de contención cuesta poco: un absorbente y media hora. En el momento en que llega al desagüe el precio cambia de escala, porque entran análisis, limpieza y un expediente que se resuelve en meses y no en días. En una bomba la cuenta es distinta y también termina cara: el chorro que sale por una junta es presión de impulsión yéndose, y eso acaba en un paro. En los dos casos el monto final no lo fija el tamaño de la fuga, lo fija cuánto tiempo estuvo saliendo sin que nadie lo viera.

Se decide una vez

Lo que se define es qué pisos tienen que estar secos y qué charco es tolerable en cada uno, porque no es lo mismo el patio de químicos que la zona de lavado. A eso se le agrega cuántos minutos puede crecer una mancha antes de que se avise, y a quién se llama fuera de horario, que suele ser la parte que nadie tiene resuelta. Es una decisión de operación y de ambiente, no una configuración técnica, y sale de una conversación de veinte minutos. Después IRIS la aplica en el patio, en el cuarto de bombas y en la bodega de almacenamiento, todos los turnos.

Casi ninguna fuga empieza siendo una fuga. Empieza siendo una junta que llora, un IBC que se llevó un golpe con el montacargas o una paleta que cedió por una esquina. Alguien lo ve, pone un absorbente y se dice que lo revisa más tarde. Ese “más tarde” es el problema: entre que alguien lo ve y alguien lo arregla pasan turnos completos, y durante esos turnos el charco no para.

Y hay un detalle que decide el costo: la hora de inicio. Cuando llega la revisión o la aseguradora, la pregunta no es “¿había una fuga?”, es “¿desde cuándo?”. Hoy esa respuesta se reconstruye a mano, buscando en el video hacia atrás, y casi siempre termina en un “no lo sabemos con seguridad”. Con esa frase se pierden discusiones que no se pierden por la fuga, sino por no poder demostrar nada.

IRIS mira el piso y el equipo. Ve que el concreto se oscureció donde estaba seco, ve que la mancha crece, ve el chorro que salta por encima de la tubería y ve el tambor deformado sobre la paleta rota. Avisa con la cámara, la hora y el video del momento en que empezó a verse. Y esa hora de inicio, que es lo que más falta hace y lo que más cuesta encontrar, ya está escrita.

Y hay un lugar donde el problema es el agua y no el líquido que se escapa: la canasta de chatarra que cuelga sobre un horno. A las seis menos cuarto de la mañana, después del aguacero de la noche, con el material todavía escurriendo y tres tambores cerrados entre la chatarra, lo que hay ahí es humedad atrapada a punto de entrar a un baño incandescente. Nadie está goteando nada: alguien va a meter agua donde no cabe. Es la misma mirada —qué hay mojado y qué no debería estarlo— con un margen de segundos en lugar de turnos.

Qué cambia

Antes: el goteo lo encontraba quien pasara por ahí, y la hora de inicio se estimaba a ojo.

Ahora: el aviso sale cuando la mancha empieza a crecer, se atiende en el mismo turno en que pasó y la hora queda registrada con su imagen. Quien opera dejó de dar vueltas revisando pisos: va al único punto donde hoy hay algo mojado que ayer no estaba.

Dónde lo hemos visto

  • Media mañana en el patio de almacenamiento. En el centro, un IBC blanco abollado y hundido por un costado, apoyado sobre una paleta de madera partida. Debajo, el concreto está oscuro y mojado; alguien ya puso dos conos. Dos personas con casco y chaleco naranja lo miran desde la calle y hablan por radio. Al lado, los otros IBC y los barriles azules siguen parejos en sus bandejas amarillas. IRIS ve la deformación, la paleta vencida y la mancha del piso. Qué producto es lo dice el documento de despacho.

    CAM-305El IBC se hundió sobre la paleta y gotea al piso

    «Avísame si algún barril o IBC del patio aparece deformado, con la paleta partida o con líquido debajo.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media tarde en la explanada de bombeo, junto a la caseta. Un chorro a presión sale de la junta de la impulsión y salta por encima de la tubería. El agua ya cubre el piso y avanza hacia el sumidero y hacia la escalera. El grupo de bombeo azul sigue girando sobre su base. Alguien con casco blanco se lleva las manos a la cabeza a dos pasos del chorro. Una barrera y un cono cortan el paso por el lado de la caseta.

    CAM-404Un chorro sale de la brida y el charco no para de crecer

    «Dime si sale un chorro de una junta o si crece un charco alrededor de una bomba.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La mitad derecha de una tienda de electrónica se quedó sin luz: los anaqueles se ven en penumbra y el piso pierde el brillo. La mitad izquierda sigue prendida, y es donde está toda la gente.

    CAM-74Media tienda a oscuras

    «Avísame si se apaga la luz de una parte del piso de venta y dime cuál, aunque el resto de la tienda siga prendida.»

    Ver esta cámaraEl comercio

  • Cinco y cuarenta y cinco de la mañana, taller de carga. La canasta cuelga de la grúa sobre el horno abierto, con la chatarra ya encima del baño incandescente. Entre el material hay tres barriles cerrados —uno rojo, uno verde, uno azul acostado— y agua empozada del aguacero de anoche, brillando en el hueco de los perfiles. Por el fondo de la canasta caen dos chorros. Todavía no ha volteado. Las cuatro personas del turno están en la plataforma del púlpito, mirando. Ese “todavía no” es toda la ficha.

    CAM-362Barriles cerrados y agua empozada en la canasta, sobre el horno

    «Avísame si veo agua empozada, charcos o un barril cerrado en la canasta, y hazlo antes de que la grúa la lleve sobre el horno.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Qué líquido es, IRIS no lo sabe. Ve que el piso cambió de color y que la mancha crece; si eso es agua, aceite o producto lo determina quien va a mirarlo, no la imagen.

Y tampoco ve lo que está tapado. Una fuga dentro de un gabinete, por debajo de un tanque o en una tubería enterrada no aparece en ninguna cámara y conviene decirlo antes. Esto se suma a las sondas de dique y a la instrumentación de proceso; no viene a ocupar su lugar.

Preguntas

¿Distingue agua de un producto químico?
No hace ningún análisis, y por eso la regla se escribe de otra manera: no por líquido, sino por lugar. Lo que ve una cámara es que el piso se mojó y que la mancha está creciendo, y hasta ahí llega. Entonces el criterio se plantea al revés y funciona mejor: si el piso del patio de químicos tiene que estar seco, cualquier cosa mojada ahí merece un aviso, sea lo que sea. Quien llega decide en veinte segundos si es agua del aguacero de la tarde o si es algo que hay que contener, y esa decisión sí necesita a una persona.
¿Detecta un goteo chico?
Todo depende del tamaño que ocupe en la imagen, y es más honesto explicarlo que prometerlo. Unas gotas cayendo sobre concreto, vistas desde una cámara a diez metros, sencillamente no están en la imagen. Un charco que va creciendo debajo de una paleta, sí, y con margen de sobra. Un chorro que se escapa por una junta y salta por encima de la tubería es todavía más evidente y se detecta enseguida. Cuando el punto es crítico y el goteo es fino, la respuesta correcta no es forzar la regla ni bajar el umbral: es acercar la cámara.
¿Sirve para saber desde cuándo llevaba saliendo?
Es lo que de verdad se agradece de esta página, y suele descubrirse después. El aviso viene estampado con la hora en que la mancha empezó a verse y con el video de ese instante, así que la pregunta de “¿desde cuándo?” deja de contestarse con una estimación. Eso vale para el reporte interno, vale con la aseguradora y vale en cualquier conversación en la que haya que explicar lo ocurrido. No hace que la fuga sea menos grave, y no lo pretende: lo que hace es convertir una discusión sin datos en una con imágenes y horas.
¿Hace falta cambiar las cámaras del patio?
Casi nunca, y lo que suele fallar no es la cámara sino hacia dónde está mirando. Si las que ya están instaladas ven el piso alrededor del equipo con suficiente detalle, sirven perfectamente. El problema típico es de encuadre: muchas se colocaron para vigilar el portón o la cerca perimetral, y el piso del patio les queda lejos o de refilón. Cuando eso pasa se reubica una o se agrega otra, y hablamos de una sola cámara por punto crítico, no de rehacer la instalación.

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Algo se ha derramado

Avísame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.

  1. La frase
  2. Dónde vale
  3. Lo que encuentra
  4. La misma regla
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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Buscar algo en el video de ayerdebería durar lo que tardas en preguntarlo.

Se acabó rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Escribes qué buscas, con palabras normales, y salen los momentos que encajan. Las cámaras siguen siendo las de siempre.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable.