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Soluciones por tipoAnálisis de movilidad

¿Y si donde va la placa no hay nada que leer?

Lleva tres días ahí y no se le lee nada

11:20 a.m. en una calle de una zona residencial de la capital. Un carro lleva tres días pegado al borde de la acera, con la parte de atrás hacia la cámara. En el rebaje del parachoques, donde va la placa, no hay nada: ni placa sucia, ni placa doblada, ni tornillos con algo detrás. Los vecinos ya se acostumbraron a esquivarlo con el espejo recogido. Nadie ha llamado, porque cada quien supone que es de otro.

2 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«“Avísame cuando un carro lleve más de un día sin moverse en la calle y donde va la placa no haya una placa legible. No quiero saber qué dice: quiero saber que no hay nada que leer.”»

Un vehículo al que no se le puede leer la placa es un vehículo que en el papel no existe: no hay a quién notificarle, no hay a quién reclamarle y no se puede retirar sin abrir un trámite que empieza justo por identificarlo. Y en una cantera el mismo hueco se mide en toneladas: un camión que sale cargado sin pasar por la báscula se lleva material que no está en ningún registro.

Se decide una vez

Se decide una vez, y lo que se decide es el umbral. Tú dices en qué calles se mira, cuánto tiempo sin moverse ya es raro ahí, quién recibe el aviso y qué llega con él: la foto del lugar de la placa y los días que lleva ese carro quieto. En la cantera la regla es otra y se decide igual: si un camión sale cargado sin pasar por la báscula, aviso al jefe de planta y se guarda la imagen. IRIS lo aplica en todas las cámaras de esa lista, todos los días.

Casi todos los lectores de placas del mundo están hechos para leer lo que la placa dice. Hay lugares donde la pregunta útil es la contraria: ¿hay algo que leer? Una placa con una capa de barro de la última lluvia, una placa arrancada, una placa tapada por un portabicicletas o por una bola de arrastre.

Y sirve en dos sitios que no se parecen en nada. En una calle de la capital, un carro que queda abandonado se demora meses en convertirse en expediente, porque nadie lleva la cuenta de los días. Una cámara que ya está mirando esa calle sí puede llevarla: este carro no se mueve desde el martes y no tiene placa legible. En la salida de una cantera la escena es otra: fila en la vía de la báscula, brazo abajo, y un camión cargado saliendo por la vía de la derecha sin pesar. Ahí lo que hace falta es que quede constancia y que la imagen se guarde, se lea o no se lea la placa.

Un carro sin placa legible no es un carro que haya hecho nada. Casi siempre es barro de un aguacero, una placa doblada por un golpe de estacionamiento o un accesorio mal puesto. Por eso IRIS no señala a nadie. Lo que hace es dejar una comprobación en la lista del día, con la foto y con el tiempo que lleva ahí, para que alguien pase, mire y decida. La diferencia entre una calle con carros abandonados y una calle sin ellos no es una tecnología: es que alguien lleve la cuenta.

Qué cambia

Antes, la cuenta de los días la llevaba la paciencia de un vecino, y esa paciencia dura semanas. Ahora la lleva la cámara que ya estaba mirando esa calle: el carro aparece solo en la lista de la mañana, con su foto y con los días que lleva quieto, y quien abre el trámite arranca con la fecha en la mano en vez de discutirla. En la cantera cambia otra cosa con el mismo mecanismo: lo que antes salía cuadrando el cierre del mes ahora se sabe el mismo día, con la imagen guardada.

Dónde lo hemos visto

  • Una calle angosta del casco antiguo a media mañana. Un carro lleva tres días parado contra el borde de la acera, con la parte de atrás hacia la cámara, y en el rebaje del parachoques donde va la placa no hay nada montado. En el carril de al lado hay otro carro, y tampoco lleva placa: el rebaje de su parachoques está igual de liso. Al otro lado de la calle hay dos más estacionados y la gente pasa por adelante sin fijarse.

    CAM-15Dos carros estacionados sin placa

    «Un día parado en la calle y sin placa legible en su sitio: eso quiero saberlo. Ojo, no me leas el número; solo dime que no lo hay.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Primera hora en el punto de control de la cantera. En el carril de la izquierda hay fila: un camión está parado sobre la báscula y la barrera sigue abajo. A la derecha, un camión cargado de bolones sale por el carril pintado como zona no autorizada, con la señal de sentido prohibido enfrente. Dos personas de planta lo ven pasar desde el borde de la vía. IRIS ve un vehículo cargado que abandona la instalación sin haber pasado por el punto de registro.

    CAM-386Un camión cargado que se salta la báscula

    «Avísame cuando un camión cargado salga de la cantera sin pasar por la báscula, y guárdame la placa.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

IRIS no dice si una placa es falsa, ni si el vehículo tiene algún reporte, ni consulta ninguna base de datos. Tampoco sabe de quién es el carro.

Y se equivoca en las dos direcciones: de noche, a contraluz o bajo un aguacero, una placa perfectamente legible puede parecer ilegible. Por eso el aviso es una comprobación con foto, no una conclusión.

Preguntas

¿Guarda las placas de todos los carros?
Solo si tú lo pides, y esta regla no lo necesita. Lo que mira es el pedazo de lata donde debería ir la placa, y lo único que responde es si ahí hay algo legible o no hay nada. De ese aviso se guarda la imagen del vehículo y los días que lleva quieto, nada más. Leer placas es otra función, se enciende donde tú digas —la salida de una cantera, por ejemplo—, y cuánto tiempo se conservan y quién puede verlas lo decide tu empresa con sus propias reglas. IRIS ejecuta esa decisión; no la toma.
¿Y si solo está sucia, sin más?
Es lo que suele pasar, y está bien que sea así. Barro después de un aguacero, una placa doblada de un golpe en el estacionamiento, un accesorio encima. IRIS no dice que nadie sea nada: dice que ahí no hay una placa que se pueda leer y enseña la foto. La comprobación la hace una persona, en dos segundos y muchas veces sin levantarse de la silla. El valor no está en atrapar a nadie: está en que un carro que no se puede identificar deje de pasar desapercibido durante meses.
¿Funciona de noche?
Funciona, pero con más avisos equivocados, y conviene saberlo antes de encenderla. Con poca luz, con lluvia o con un foco de frente, una placa que de día se lee de corrido puede quedar ilegible en la imagen. Por eso la regla se escribe con tiempo adentro: no avisar por el carro que acaba de estacionar, sino por el que lleva uno o tres días quieto y en ninguna hora del día ha tenido una placa legible. Así el aviso llega cuando de verdad hay algo que mirar.
¿Vale para el camión que se salta la báscula?
Sí, y ahí la regla ya no habla de placas: habla de recorrido. IRIS mira el área de la báscula y el área de salida y comprueba el orden. Si un camión cargado cruza la salida sin haber estado sobre la báscula, eso es lo que avisa, con hora e imagen. La placa se guarda si se ve bien y si tú lo pediste, para que el aviso sirva de algo al día siguiente. Si no se ve, el aviso vale igual: lo que importa es que salió cargado sin pesar, y eso se ve lo mismo.

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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

El turno de noche no lo cubre nadie:lo cubre la cámara que ya está encendida.

No se cansa, no parpadea y no baja por café. Lo que pasa de madrugada lo entiende igual que a mediodía, y quien esté de guardia se entera mientras está pasando.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable.